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trina y los fundamentos , ofreció hacerlo. Comenzó á escribir una apología de la doctrina contenida en el librito intitulado : El confesonario , ó Aviso A

LOS CONFESORES DEL OBISPADO DE Chiapa ] pei'O instruido de que deseaba la brevedad el Consejo, suspendió la redaccion de la Apología y se contentó por de pronto ,cori presentar' uh opúsculo breve con treinta proposiciones á que redujo el conjunto de la doctrina en que se apoyabala del Confesonario. Con el tiempo las imprimió el autor en Sevilla corriendo el año 155a, dando al folleto el título siguiente: « Aquí se contienen treinta proposiciones muy jurí» dicas en las cuales, sumaria y sucintamente se tocan » muchas cosas pertenecientes al derecho que la Igle» sia y los príncipes cristianos tienen, o pueden te» ner sobre los infieles de cualquier especie que sean. » Mayormente se asigna el verdadero y fortísimo* » fundamento en que se asienta y estriba el título y » señorío supremo y universal que los reyes de Cas» tilla y Leon tienen al Orbe de las que llamamos « Occidentales Indias. Por el cual son constituidos » universales señores y emperadores en ellas sobre ». muchos reyes. Apúntanse también oiras cosas con» cernientes al hecho acaecido en aquel Orbe, no»i bilísimas, y dignas de ser vistas , y sabidas ».

Por Ls treinta proposiciones que contienen el fondo de la doctrina del venerable Casas, venimos en conocimiento de que reconocia el autor como suficiente título la bula.de Alejandro sexto, cuyo sentido en la inteligencia del autor no era dar á los reveí de España un título directo de propriedad, sino autorizarlos para enviar predicadores á los habitantes del Nuevo-Mundo, los cuales debian anunciar la religion cristiana j recibiendo en recompensa la alta soberanía y el alto dominio de los paises favorecidos con la predicacion evangélica sin perjuicio de los soberanos que allí hubiese; sin despojar á los habitantes de las propriedades particulares; sin enviar egércitos que conquistasen la tierra y subyugasen los habitantes; finalmente sin hacerles guerra ; y que sacaba las consecuencias de que los reyes de España tenian derecho á recibir la soberanía inmediata de las provincias que se sometiesen voluntariamente á su gobierno despues de convertidos por los predicadores evangélicos , pero no á guerrear contra ellas porque no quisieran someterse , pues la bula de Alejandro sexto no habia concedido este poden

Los principios que nuestro héroe sentó en sus treinta proposiciones , son ultramontanos, reconocidos ahora como infundados por los teólogos, jurisconsultos , filósofos, y políticos de buena crítica , como que suponen en el sumo pontífice romano un poder directo temporal para disponer de los tronos , reinos, y coronas; de los paises en que se profesa , ó se haya profesado en otro cualquier tiempo , la religion cristiana de que el papa es jefe y cabeza; suponiendo tambien en el mismo sumo pontífice potestad para mandar á los reyes que envíen predicadores evangélicos á los paises en que nunca fue anunciado el santo evangelio, con la esperanza de la indicada recompensa temporal; en inteligencia de que una vez dada la comision á un rey, ningun otro puede ni debe propasarse á igual empresa; porque ningun soberano tiene derecho á destinar tales predicadores ni formar aquellas esperanzas, sino solo aquel á quien el papa diere la comision.

Pero aunque toda esta doctrina sea falsa (como lo es efectivamente ) y contraria del todo á la de Jesucristo que no concedió ni quiso conceder á SanPedro (y menos á sus sucesores) poder alguno temporal , sino dejar las cosas del gobierno civil de todas las naciones con la independencia que tenian entonces , no por eso hay terminos hábiles para calumniar al obispo de Chiapa ni para disminuir en un ápice la opinion de virtuoso que justamente adquirió con su conducta y escritos : pues ante todas cosas debemos suponer que su doctrina era en su tiempo la única que seguia el máximo número de católicos porque-1» ciencia crítica no habia comenzado á examinar estas materias, y los Romanos conservaban aun el ascendiente universal de la opinion para que se les creyese cuanto quisieran enseñar como verdad incontestable sin examinar las fuentes originales.

Y tambien debemos considerar al obispo de Chiapa en la crítica situacion en que se le puso de dar valor á esas doctrinas para poder hacer compatibles sus verdaderas opiniones del ningun derecho de los reyes de España para adquirir y retener la soberanía inmediata y el dominio inferior de los vastos paises de América por título de conquista y por medio de guerras injustas, con la necesidad indispensable de buscar otro título que pareciese Lejítimo , justo, y suficiente al objeto ¿ pues no era facil y tal vez ni posible hallar otro , que el de la sumision derivada de la predicacion, que se hacia en virtud de la bula pontificia.

El Consejo quedó por de pronto satisfecho pero eran tantos los interesados en que prevaleciera la opinion contraria á la manifestada por Casas en su libro del Confesonario en la Relacion de crueldades y en otras obras que no podia menos de buscarse algun antagonista capaz de hacer contrapeso. Con efectos se habia encontrado á uno de los mayores sabios que ha tenido España, cual fue Juan Jincs de Sepulveda, capellan de honor del rey , y su cronista mayor. Este literato formó empeño de probar que Carlos-Quinto y los demas reyes de España tenían justicia y título lejítimo para hacer guerra á los Indios; conquistar por las armas su territorio, y subyugar sus habitantes de suerte que ya sujetos á su soberanía oyesen la predicacion del evangelio, fuesen instruidos en la religion cristiana , bautizados , y despues dirigidos por autoridad de manera que no apostatasen huyendo á las selvas. Con este fin escribió un libro intitulado en latín : De justis belli causis , esto Tratado de las causas justas para hacer guerra.

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Sacó' muchas copias manuscritas; las comunicó á las universidades de Salamanca y Alcalá y á otras personas, de cuyas resultas escribia despues á Pedro Serrano que habia recibido los mas imponderables elogios dados á su obra en España , en Roma, y aun en todo el orbe cristiano (i). Pero lo cierto es que habia presentado su libro al mismo Consejo de las Indias pidiendo licencia para imprimirlo y no habia podido conseguirla en repetidas instancias. De sus resultas habia pedido al emperador ausente que cometiera el asunto al Consejo de Castilla y lo consiguio al tiempo mismo de llegar Casas á la Corte que se hallr aba en Aranda de Duero año 1547- Remitió el Consejo real aquel libro á las universidades citadas de Alcalá y Salamanca; estas dieron censura contraria y se negó la licencia para su impresion (2).

Entónces los envió á Roma como apología de su tratado , poniendole el título de Democrates alter, » el segundo Democrates , porque habia escrito ántes distinta obra intitulada Democrates, aut de honestate reí militaris. Entre otros amigos residentes en Roma lo era uno el célebre Antonio de Augustin, auditor de la Rota, despues obispo de Lerida, por último arzobispo de Tarragona ; y este hizo imprimir el libro de Sepulveda en aquella capital año de

(1) Sepulveda, epist. 91 y 92. (2) Casas, Opusculo de la disputa con Sepulveda en el argumento de la obra.

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