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ban 'sueldos ó pensiones reales que no les eran pagadas, antes bien los recaudadores invertian en sus propios usos las rentas y caudales destinados á este fin, de lo cual se seguia grande deservicio á la corona, y era causa de la despoblacion de muchas villas y castillos fronterizos, prometió que, averiguando la certeza del caso, proveería los remedios oportunos. Por último, aprobó y prometió cumplir lo que se le esponia por los procuradores del reino en su peticion 6.a, en órden á que cercenaban las gracias y mercedes, que habian llegado á esceder en los años de su tutoria, y en el que llevaba de reinado, dos ó tres tantos más que todas las hechas por su padre.

Decian bellamente los procuradores, que era cierto que los reyes sus antecesores habian acostumbrado á hacer con gran largueza muchas mercedes á sus parientes, grandes señores y otras personas distinguidas por sus ser•vicios.

«Pero que la virtut de la largueza tiene su medida é condiciones ciertas, pues de ellas, acudiendo á mas ó menguado ó menos dejaba de ser virtut::: y que no debian usar los reyes é principes é otra cualquier persona de tanta largueza con unos que tornan en grant danno de otros, nin se debian alargar tanto en unas cosas porque falleciesen en otras mas necesarias«: de donde se venia á inferir que, cercenando las referidas mercedes y gracias, reduciéndolas al número del reinado de su padre, bastaría, como en tiempo de este, el producto de las rentas á subvenir á entrambas cargas, y los recursos aprovecharían para otros casos de mayor urgencia, como era la conquista de los moros.

Dia 8.

La ciudad de Algeciras interesa demasiado á la historia de la nacion, para que no debamos emitir algunas noticias particulares y auténticas que le son relativas. Por su comercio é inmediata comunicacion con el Africa fué mucho tiempo la llave para las conquistas de los moros en nuestra peninsula. Al tiempo de la pérdida de esta se hallaba el conde D. Julian siendo dueño y señor de ella, lo cual proporcionó una coyuntura no poco favorable á sus depravados designios. Rehecha poco a poco la monarquia por las reliquias del valor cántabro, r sacudiendo los cristianos el infame yugo sarraceno, intentaron repetidas veces apoderarse de esta ciudad, reconociendo su ventajosa situacion á favor de los contrarios; pero todos sus esfuerzos fueron infructuosos é inútiles, cuanto sensibles al glorioso nombre de los castellanos.

La anuencia de Alonso X á las pretensiones de la corona imperial prestó confianza á Mahomed, rey de Granada, para que faltando á su confederacion y jurada fidelidad, brindase al de Marruecos, Jacob Abenijusef, con todaia Andalucia. Este rey, con arreglo á los pactos, pasó á enviar alcaldes que se apoderasen ó tuviesen en su nombre las ciudades de Algeciras y Tarifa, que debieron servir de baluartes á su numeroso ejército, y para mayor apoyo edificó y fundó otra contigua á la primera, de donde provino que desde entonces se llamasen las Algeciras. La empresa de rendirlas estaba reservada al conquistador. Manso XI, quien lo consiguió despues de dos años de cerco, en 1344. Para tan árdua espedicion'se hallaba el monarca agotado de dinero y recursos, por lo cual, á instancia de los prelados y grandes señores, obtuvo en i542 de la ciudad de Búrgos, y á su imitacion de las demás del reino, la veintena parte de todo lo que se vendiese, que se llamó alcabala, á ejemplo y nombre de los árabes, y de cuyo derecho ya hemos hablado en otra parte.

Este impuesto fué solo concedido por el tiempo que durase el sitio de Algeciras, hasta que despues de la coronacion de Enrique III, en las Córtes generales de Búrgos, se estendió al 10 por 100 y sin limitacion alguna. Por último, aprovechando la ocasion el rey moro de Granada en las revoluciones de Castilla, despues de las desavenencias y guerras intestinas de los hermanos D. Pedro y D. Enrique, tomó, saqueó y echó por tierra ála ciudad de Algeciras, en términos que jamás ha vuelto á repararse.

Dla 9.

Nunca serán bastante elogiadas las virtudes y gloriosos hechos de los Reyes Católicos D. Fernando y doña Isabel, ni sus memorias repetidas dejarán de recibirse con singular aprecio de la nacion española. Es una época la mas brillante para ella, despues de los siglos bárbaros, este feliz reinado, porque á su frente se vieron unos Terdaderos héroes cristianos. No ciñeron solamente sus timbres á las armas, reuniendo las provincias, esterminando la infamia sarracena, adelantando sus conquistas á nuevos reinados, y fijando su dominacion en la parte del mundo hasta entonces no conocida, por sus infatigables desvelos.

Además de promulgar muchas y muy sábias leyes con que afianzar la seguridad pública y los justos derechos tanto de la corona como delos particulares, terminaron tambien, tomando un privado y exacto conocimiento, muchas de las diferencias y litigios suscitados entre las personas poderosas del reino. Este rasgo de humanidad á favor de sus vasallos es en el corazon de un buen patriota el realce mas subido de sus alabanzas. Entre las muchas pruebas que pudieran presentarse para calificarlo, sirva de ejemplo una sentencia que pronunciaron como jueces árbitros en el dia de hoy 9 de julio de 1504, inserta en un privilegio despachado en Valladolid en 1509 por la reina doña Juana, y en su nombre el mismo rey su padre. Despues de veinte años de un continuado litigio que promovieron Garcia Mendez y Luis Mendez de Sotomayor, á doña Beatriz de Sotomayor, mujer de D. Diego Lopez de Haro, gobernador de Galicia y embajador en Roma, y primogénita de D. Luis Mendez de Sotomayor, octavo señor de las villas del Carpio y Morente, sobre la sucesion de esta.casa, se convinieron las partes, de comun acuerdo, en ponerse en manos de los Reyes Católicos; y este mismo convenio es una prueba nada equivoca dela fundada confianza que se tenia en su rectitud y paternal amor. Por el contesto de esta sentencia resulta'que adjudicaron la mencionada casa del Carpio á dona Beatriz , pero con la condicion de que habia de dar al referido Luis Mendez, por via de reintegro de costas, nueve mil ducados y una copa de plata de seis marcos de peso, siendo esta indemnizacion otro argumento de su humano proceder. Resulta tambien del citado privilegio, que por no haber parecido la antigua fundacion de la casa del Carpio, obtuvo facultad la doña Beatriz para hacerla nuevamente, á fin de evitar ulteriores desavenencias; y en ella es de notar lo que se dice, de que si el poseedor del mayorazgo incurriera en cualquier delito, no pudiese ser aplicado al fisco, porque desde luego escluia al sucesor un dia antes de cometerlo, como si naturalmente muriese.

Esta cláusula relevante, aunque no estaba espresa en la facultad real, se confirmó no obstante por el mismo Rey Católico, ánombre de su hija doña Juana. De donde se infiere, que las facultades reales se estendian y ampliaban por los fundadores, como pudiera citarse de otras muchas casas, con especialidad en el siglo XV, y de todo ello deducirse algunos principios nada despreciables.

Con efecto, si se reuniesen los preciosos documentos y privilegios que apenas hay casa principal ó familia distinguida que no posea en gran número, y se entregasen á persona competente para la formacion de la historia de los mayorazgos en España, ni la parte principal que abrazan de la legislacion estaria tan oscura y espuesta á litigios, ni seria tan dificil calcular las ventajas ó perjuicios que deduce la politica de su establecimiento.

Dia 10.

En confirmacion de lo que ayer se dijo acerca del paternal desvelo con que los Reyes Católicos atendieron siempre á cortar por los mas suaves y eficaces medios las inquietudes y desavenencias entre sus vasallos, se presenta hoy otro documento que califica tan apreciable conducta, digno por tanto de hacerse distinguido en nuestras memorias. Hallábanse los vecinos de la villa de Cáceres entre si discordes y divididos, con especialidad en dos facciones ó bandos que se nombraban del linaje de arriba y del de abajo, siendo la causa principal de estas desavenencias las elecciones de los oficios de la república, que cada año se hacian, y que una y otra parcialidad pretendia reunir á su favor.

De este principio dimanaban las enemistades, los ódios implacables, las heridas y muertes: de aqui el levantar torres fuertes los poderosos, para combatir ventajosamente desde ellas con armas arrojadizas y de fuego, ocasionándose mútuamente mayores pérdidas; de aqui la duplicidad de sellos en el Consejo; de aqui las frecuentes asonadas y tumultos.

Para ocurrir, pues, á tantos males, la nunca bien ponderada Isabel mandó que su Consejo tomase los informes competentes, y con su acuerdo estableció y dispuso ciertas ordenanzas insertas en una carta ó provision que espidió en la propia villa el dia 9 de julio de 1477, firmada de su puño y refrendada por su secretario Fernando Alvarez de Toledo.

Estas ordenanzas contenian 9 capitulos, en los cuales abraza los remedios oportunos de las mencionadas discordias, cortándolas en su raiz y fundamento.

Por el i." dispuso que de alli en adelante hubiese solo doce regidores de por vida, que nombraria la misma reina en la forma que despues se dirá, y sustituida cuando vacase alguno de ellos.

Por el 2.° se asignó á cada uno la cuota de 20 mrs. cada año, pagaderos de los propios del concejo. En igual conformidad se nombraron perpétuos sus oficios de procurador y escribano por el tercer capitulo.

En el 4.° se ordenó que, cuando vacase el dicho oficio <le procurador, propusiese al rey el concejo dos sugetos hábiles para que eligiese, y lo mismo de des escribanos en su vacante: asignándole á este 500 mrs. cada año pagaderos del concejo, y se hiciese uno más que habia de ser un escudo de armas con un castillo en la una mitad y un leon en la otra.

En el 6.° dispuso que el oficio de mayordomo y alférez de dicha villa se sortease respectivamente entre dos vecinos nombrados por el concejo en 1.° del año, y que el mayordomo prestase antes las fianzas correspondientes.

Prevenia el 7.° que en la eleccion de los cuatro contadores de propios se observase la costumbre.

Por el 8.° se arregló el nombramiento de los cuatro fieles que habian de sortearse tambien entre ocho nombrados por el concejo, sirviendo dos para cada semestre. Finalmente, se ordenó en el 9.° que juntos los pecheros eligiesen un procurador del comun para que asistiese al ayuntamiento y por ellos procurase.

El efecto que tuvieron estas ordenanzas, y las acertadas disposiciones de la reina para entablar la union y buena armonia entre los vecinos de Cáceres, se continuará en el dia siguiente, á fin de observar la posible claridad y método y hacer más perceptibles las ideas.

Día 11.

Impaciente /a Reina Católica por restablecer la paz y la union en la villa de Cáceres, convocó el Propto

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