Imatges de pàgina
PDF
EPUB

recibir órdenes y obtener beneficios para remediar su pobreza.

Tambien en igual dia dispuso el arzobispo de Toledo D. Juan, que si los judios y moros no salian de los templos cuando se celebraban las ceremonias sagradas, que se suspendiesen estas. Que el dinero que se recogiese de la cruzada se le entregara al prelado, y este le emplease en la redencion de cautivos y socorro de pobres- ítem, que los sacerdotes tuviesen obligacion de decir á lo menos cuatro misas cada año. Que los bienes adquiridos para la Iglesia no pudiesen los prelados darlos á sus hijos, aunque fuesen habidos de legitimo matrimonio, condenando la opinion de los que dicen que semejantes bienes eran de los obispos y demás eclesiásticos, pudiéndolos distribuir á su voluntad. Estas constituciones de aquel concilio y mandato del primado aún se custodian en los archivos de las respectivas diócesis.

Día 17.

Una de las pruebas muy autorizadas para la verdad se saca de las lápidas sepulcrales, que pocos se han dedicado á recoger, mereciendo no menos atencion las que se hallan en nuestra España desde el imperio de los godos hasta nuestros dias, que las romanas y otras cualesquiera del tiempo antiguo. Por eso varias veces nos hemos lamentado del descuido conque se.han mirado estos preciosos monumentos, aun por aquellos que parece haber tenido en su conservacion un interés inmediato y privativo. Sin embargo, no es esto lo peor que notamos en el particular; porque lo que perece absolutamente, no causará otro daño que la privacion de su contesto. El mayor perjuicio está en aquellas lápidas sepulcrales, cuyas cláusulas, no entendidas por algunos, se han renovado en tiempos posteriores, induciendo la ignorancia errores considerables que solo pueden descubrirse á la luz de otros documentos no menos autorizados. Asi sucedia con la que leiase sobre el sepulcro de la señora doña Rerenguela Lopez de Haro, enterrada en la capilla mayor de la iglesia de San Francisco de Vitoria, de que fué fundadora. La inscripcion renovada decia asi: Aqui yace la infanta doñaBerenguela, hija del infante D. Juan, sobrina de D. Lope Diaz de Aro, señor de rizcaya: falleció en el año de 1296.

El testamento original otorgado por esta señora en viernes 17 de agosto de 1296, que se guardaba en el archivo de aquel convento, manifestaba los errores de este letrero. En él decia que su madre se llamaba doña Urraca, y la única mujer que tuvo el infante D. Juan, hijo de D. Alonso el Sábio, fué doña Maria Diaz de Haro. Dice más: que D. Diego Lopez de Haro, señor de Vizcaya, era su sobrino, á quien dejaba encargado que celara el cumplimiento de su disposicion testamentaria. De aqui se deduce indudablemente, que dicha señora doña Berenguela Lopez fué la hija que de este nombre tuvieron el conde D. Lope, señor de Vizcaya, llamado Cabeza brava, que murió en 1236, y su mujer doña Urraca, media hermana del rey D. Fernando el Santo, é hija de D. Alonso IX de Leon y de su amiga doña Inés Iñiguez de Mendoza. Por este principio D. Diego Lopez de Haro, alférez del mencionado rey San Fernando, que murió abrasado en los baños de la Rioja el año i254, era hermano suyo, como hijo del citado conde D. Lope, y por consiguiente llamó con razon sobrino suyo al otro'D. Diego, señor de Vizcaya, que era su hijo, y el cual fundó á Bilbao en 1300 y murió en 1309. La inscripcion original diria asf:

Aqui yace doña Berenguela Lopes, hija de D. Lopes Dias de Haro, señor de Vizcaya: falleció en el año de 1296.

El Rmo. Gonzaga, part. 3.a, pág. 1049, siguiendo los defectos de la inscripcion renovada, la llama hija del infante D. Juan y sobrina de D. Lope Diaz de Haro, señor de Vizcayj, véase el daño que causa la renovacion de estos monumentos, cuando se hace por personas poco inteligentes en su lectura.

Incendio de la Plaza Mayor de Madrid.

En este dia del año 1790 amanecieron alarmados los habitantes de nuestra coronada villa con el voráz incendio que principió á las once de la noche del (lia anterior en el portal de Paños,entre el arco de la calle de Toledo y la escalerilla de piedra que daba á la de Cuchilleros, en el fondo de la habitacion y tienda de un mercader. Al principio se percibió una espesa humareda que lo indicaba, y acudiendo gente al aviso, abiertas con trabajo las grandes puertas de la referida tienda, en un instante, tomando ventilacion, salieron multitud de llamas con tanta velocidad, que alcanzando á los cajones que entonces en la plaza habia enfrente de los portales, los incendió, y al mismo tiempo, tirando hácia arriba por los pavimentos! y techos de la misma casa, en breve ardió de alto á bajo.

Fué con igualdad, pero con rapidez, por todas las habitaciones de los costados y centro, y deteniéndose algo sobre las de encima del arco de la calle de Toledo, por encontrar fábrica de ladrillo en mucha parte, pudo prevenirse mejor el corte por aquel sitio; pero siguiendo el otro lienzo de la escalerilla de piedra y portal de Paños, hácia el de Guadalajara, con la mayor rapidez, abrasó hasta la esquina de este, quedando el espacio corrido hasta alli arruinado en el discurso de la noche. Al mismo tiempo, como dominaban los edificios incendiados á la Cava de San Miguel, las llamas altas y esparcidas y las ruinas incendiadas del portal de Paños pegaron fuego á las casas inmediatas, comunicándose en breve á la iglesia del mismo Santo Arcángel, cuyo techo y media naranja ardió con velocidad, arruinándose esta: de aqui se comunicó á las casas accesorias de los Excmos. señores condes de Miranda y de Barajas; pero en esta última cebó más. Fué todo tan voráz, y con tanta celeridad, que á las seis de la mañana ya no habia vestigios del lienzo de la plaza, desde el arco de la calle de Toledo hasta la fachada donde princiaba el de Guadalajara; de este lienzo ó portal ardió en los dias 17 y 18 casi la mitad, siendo la otra mitad despojo de los picos en la mayor parte, para anticipar el corte, y á fin de evitar que prendiese en la acera de enfrente ó siguiera á la plateria. Igualmente se anticipó otro corte hácia la carneceria, que cesó pronto, porque no amenazaba mucho peligro y daba lugar á refrescar las paredes de lo que ya estaba recalentado, y otro en el portal de Paños de la calle de Toledo, que se hizo á prevencion por si pasaba de las casas del marqués de Tolosa, donde se hallaba muy radicado.

No es ponderable cuántas providencias se tomaron por los Excmos. señores conde de Campomanes, gobernador del Consejo; D. Cristóbal de Zaras, gobernador de la plaza; por el teniente general D. Francisco Sabatini, arquitecto mayor de S. M., que, sin apartarse de la casa Panaderia en toda la noche, procuraban con el mayor desvelo, cada uno por sus respectivos ramos, evitar ios horrorosos estragos de tan voráz incendio; siendo imponderabie la actividad de varios ingenieros alinando de los referidos señores y direccion del mencionado Pabatini, la fatiga y afan con que la tropa asistió á desmontar y hacer los cortes del fuego y á resguardar los géneros y muebles que se pudieron libertar de tan grande peligro, apenas bastando !a que habia en Madrid y la que vino de Reales Guardias Españolas y walonas de Vicálvaro y Leganés en la madrugada, con la mayor celeridad y prontitud; pero tenian los mayores obstáculos que jamás se han visto en tanto incendio: los lienzos de los edificios eran tan espuestos á la voracidad, como que no tenian en su comunicacion paredes que llaman matafuegos, sino que eran una continuada armazon de madera con tabiques débiles, escepto el cimiento y piso principal de la escalerilla de piedra por los Cuchilleros: la noche, aunque iluminada por el incendio, no podia menos de ser espuesta : lo poco seguro de los sitios donde poderse poner á cortar la velocidad del fuego y estension de las llamas, que apenas daban lugar á cortes inmediatos: el cuidado de librar la vida á tanto número de personas que habitaban en la plaza en cuartos muy altos, escaleras estrechas, y mucha gente acostada, desprevenida, turbada, y no acertando casi con sus bultos y los de su familia, todo presentaba un espectáculo horroroso.

Sin embargo, fueron tan activas, prontas y acertadas las providencias del gobernador del Consejo, empleando á los alcaldes de córte, de barrio y de sus rondas, y el cuidado del superintendente general de policia, el señor don Mariano Colon, con la suya respectiva; el esmero de la tropa comandada por sus jefes inmediatos; las diligencias de los señores tenientes de la villa, individuos de su ayuntamiento, del maestro mayor arquitecto, D. Juan de Villanueva, y demás arquitectos de Madrid, alarifes, cubas, bombas, etc., que se temieron mayores males si no hubiera habido tanto cuidado y desvelo. No desplegaron menos actividad en tan funesta catástrofe el gobernador interino de la plaza, el principe Branciforte, y el corregidor D. José Antonio de Armona, que, hallándose ausente, vino muy pronto á la córte.

A pesar de tanto desvelo, las más de las familias cercanas al principio del fuego no pudieron salvar sino sus personas, y aun no sus ropas para poder salir vestidos, sin tener á donde poder ir á pasar la noche ni el resto de los dias. Juntóse á esto que, á escepcion de los pisos bajos que ocupaban los mercaderes, todos los demás habitantes eran de cortos haberes, y por consiguiente, perdidas sus pocas prendas y alhajas, era natural quedasen reducidos á la mayor indigencia.

Pero el rey D. Cárlos IV entregó inmediatamente un millon de reales al gobernador del Consejo para socorro de aquellos atribulados, y la reina doña Maria Luisa y Sermos. infantes 450,000 rs. para el mismo fin. El supremo Consejo acordó una cuestacion general por su parte, estensiva á todo el vecindario, con la aprobacion del rey. Igua'mente, el Excmo. Sr. D. Pedro Lopez de Lerena, consejero y secretario de Estado del despacho de Hacienda, ofreció por si y por medio de los tribunales, secretarias y oficinas de su departamento, disponer que concurriesen á suscribirse personalmente, asi para alivio como para procurarlo.

Las comunidades religiosas, desde el punto del incendio, acudieron á las casas para ayudar á sacar las personas y muebles que pudiesen, y tenerlos en guarda y consolar en semejantes aflicciones á los atribulados. En algunas comunidades previnieron de órden del Consejo abundancia de raciones para que fuesen á comer los que no tuvieran disposicion para ello, y para los pobres trabajadores.

Otros se emplearon en rogativas, implorando la misericordia divina, y los Trinitarios Descalzos trajeron en aquella noche en procesion la imágen de Jesus Nazareno á la vista del incendio, y la colocaron hasta el dia 18 por la mañana en la iglesia parroquial de Santa Cruz, adonde tambien el cabildo de señores curas párrocos y beneficiados habian traido la imágen de San Roque.

La Real Academia de la Historia empaquetó sus volúmenes y preciosos manuscritos, trabajando á porfía por salvarlos lodos los señores académicos, para lo cual habia ya carros prevenidos, y entre los que más se distinguieron por su celo é interés en lo perteneciente á este bello gabinete (permitasenos decir), fué nue..lro esclarecido abuelo D. Antonio de Capmany y Montpalau, qu« no se separó un momento de alli, en cumplimiento del cargo que ejercia. En tal estado de alarma y terrible conflicto, se mandaron cerrar los teatros y suspender la corrida de toros que estaba anunciada para el dia 19.

« AnteriorContinua »