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fonso y Garcia, con adjudicacion de la villa de Arpe y las iglesias de Ciur y Arcelia, agregada á las antiguas mercedes. El otro documento es una bula espedida por el papa Urbano II, en este dia 31 de julio del año 1097, confirmando al obispo de Pamplona todas las donaciones hechas por los principes á su iglesia, y señaladamente las abadias de San Salvador de Leire y Santa Maria de Irache, y todas aquellas que con particular benevolencia le habian sido adjudicadas por D. Sancho el Mayor, despues de la pesquisa referida.

Es muy digno de notarse en esta bula, que sin embargo de confesar por todo su contesto que el establecimiento de la iglesia de Pamplona era solo un efecto debido á la libertad de los monarcas, se mandase no obstante que por ningun titulo se admitiese en ella yugo de dominacion secular alguno, ni estos pudieran ejercer la menor jurisdiccion, en lo cual se intentaba escluir el justisimo derecho de real patronato.

Iglesia de San Ignacio.

En este dia del año 1774 celebró su primera funcion religiosa á San Ignacio de Loyola su congregacion de naturales de las provincias Vascongadas, que antes se hallaba establecida en el convento de San Felipe el Real. Pero en el reinado de Cárlos III, habiéndose dado el decreto de espulsion en los dominios de España de la Compañia de Jesus, esta iglesia, que pertenecia al colegio de ingleses que habia tambien en la calle del Principe, bajo la direccion de los Padres Jesuitas, quedó sin uso, y entonces la compraron los navarros á las temporalidades, abriéndola al culto público en 26 de diciembre de 1773.

Antigua iglesia del Noviciado.

Tambien en este dia del año 1605 se bendijo la iglesia del Noviciado de la Compañia de Jesus, en esta córte, fundada por la ilustrisima señora doñaAna Félix de Guzman, marquesa de Camarasa, en el palacio que fué de los duques de Castillon, y en donde es tradicion que residia el jóven San Luis Gonzaga cuando vino desde Mántua con su padre á nuestra coronada villa. La esclarecida fundadora dotó esta casa con 3,000 ducados de renta anual,

para que se formasen alli los aspirantes á llevar la luz de' Evangelio á las Indias y al Japon, alistados bajo las banderas de Luyola. Este templo existió hasta hace pocos años en la calle Ancha de San Bernardo. Su fachada era de un gusto regular, con bajos relieves encima delos arcos colaterales del pórtico alusivos á la historia de San Ignacio.

La planta de la iglesia consistia en una cruz latina; su alzado y su cúpula tenian buena proporcion, y lucia mucho, porque no habia coro que la asombrara sobre la entrada; pero el órden compuesto de que estaba adornada era licencioso, y en su estilo se asemejaba á la de San Isidro: se cree que la delineó Francisco Bautista. El retablo mayor representaba el anfiteatro del mártir San Ignacio; era de ébano negro, y figuraba una selva de columnitas con varios leones en la parte inferior y en el zócalo: el pensamiento era ridiculo y mezquino en la ejecucion, que tambien se puso en práctica en varios retablos de la misma iglesia y en las capillas del presbiterio.

El cuadro principal del altar mayor era una gran pintura de Simon de Leon Leal, que representaba á San Ignacio en el camino de Roma cuando la aparicion del Nazareno cargado con la cruz. Eran tambien notables cuatro ángeles que habia en el retablo mencionado,' hechos por el artista Manuel Gutierrez. Era asimismo de don Francisco Gutierrez la imágen del Salvador, que habia en un altar, abrazado con la cruz; y la Dolorosa fué ejecutada por el escultor D. Luis Salvador.

Habia tambien un altar de mármoles y bronces en el crucero al lado del Evangelio, que se labró en Roma y fué de los primeros modelos que se vieron en aquel siglo, obra verdaderamente grande y magnifica. Consistia en cuatro columnas de mármol verde sobre el basamento, con sus capiteles de órden compuesto. Enmedio contenia un bajo relieve, cuyas figuras aparecian del tamaño natural, representando á San Francisco Je Regis en un trono de nubes sostenido de ángeles-mancebos, á que tambien acompañaban otros ángeles-niños y cabezas de serafines. Sobre la cornisa habia puestos otros ángeles, y toda la obra era de lo mas suntuoso que habia en Madrid. La escultura del bajo relieve la labró el célebre Camilo Rusconi, profesor acreditadisimo de la escuela romana;_y el santo, que aparecia difunto, figura tambien del tamano natural (1), colocado e:i la urna que formaba la mesa del altar: era ejecutada por Cornachini, encargada por el rey Felipe V, quien costeó este bello retablo,á solicitud de su confesor el P, Ducbergton, de la Compañia de Jesus. Los ángeles sobre la cornisa eran de Gambetti.

Poseia esta casa muy buenos cuadros de Mr. Ovas, pintor de cámara del mencionado Felipe V. Otros de Francisco Rizi y de Santiago Anniconi.

Los frescos de la cúpula y bóveda eran de Leal; la pintura del rey Cárlos II cuando niño, en los brazos de su madre la reina, la hizo un discipulo aventajado de la escuela de Carreño. El precioso apostolado de la sacristia, que consistia en escelentes esculturas, era tomado de los modelos inventados por Cárlos Marati. Los cuadros de la vida de Cristo estaban firmados por Francisco Birsart. Otro apostolado en pinturas que existia en esta casa era tan escelente, que mereció las alabanzas de todos los inteligentes. Tambien habia buenos lienzos pintados por D. Juan Niño de Guevara.

Cuando la espulsion de los Jesuitas, algun tiempo despues, se entregó este edificio á la congregacion de Sacerdotes Misioneros del Salvador, que tuvo principio en el monasterio de la Concepcion Gerónima en 1644, hasta el año de 1658, que labraron oratorio á espaldas de la demolida cárcel de córte, por lo que todavia se conserva una calle con el nombre del Salvador. En 1729, el cardenal Astorga, arzobispo de Toledo, impetró una bula del Papa Benedicto XXIII para que guardasen ciertas constituciones que no tenian cuando los estableció el doctor don Agustin Barbosa; pero luego las observaron bajo la direccion del Padre D. Francisco Ferrer. El rey Cárlos III conoció que esta corporacion respetable no estaba con decoro al lado de un correccional; por lo tanto, mandó al Excmo. señor conde de Aranda en 1769 que se trasladasen á la calle Ancha á la casa de los regulares espulsos: asi lo hicieron. Siendo prepósito de esta congregacion el ilustrado P. Huidobro, modernizó la iglesia, ejecutando en ella grandes obras, y tambien en los retablos que de nuevo se construyeron por los artistas Alvarez y Ginéa.

(1) Esta figura se ve hoy en el cláustro del ex-convento de la Trinidad, ministerio de Fomjnlo.

Tenia este templo dos torres con reloj y un escelente juego de campanas. En la bóveda estana sepultada la fundadora y algunos de sus descendientes. Y en un sepulcro de mármol la heredera del patronato, la Excma. señora doña Maria Teresa Cayetana de Silva, duquesa de Alba, marquesa viuda de Villafranca (1), que falleció en 1802; los señores marqueses del Real Tesoro y otros personajes ilustres.

Cuando volvieron á España los Padres de la Compañia, reclamaron su antigua casa, dejándosela enteramente los Padres Misioneros en 1824. Ultimamente fué derribado este edificio para construir la Universidad.

(1) En la invasion francesa arrojaron el ataud de la duquesa, llevándose las franjas de la caja: y hace pucos años se trasladó al cementerio de la sacramental de San Andrés, en San Isidro.

AGOSTO.

Dia 1.°

Origen de Nuestra Señora de la Flor de Lis.

Cuando D. Alonso VI conquistó á Madrid, mandó al arzobispo de Toledo D. Bernardo que purificase la mezquita mayor de los musulmanes, dedicándola á la Santa Cruz; despues ordenó que se pintase en la misma pared una imágen de Maria: su altura era como de vara y cuarta. representándola sentada, el color del rostro trigueño oscuro, cara de óvalo perfecto, semblante modesto y repetuoso: ostentaba en sus brazos, con aire de magestad, un gracioso niño sentado á la izquierda en el regazo de la madre, que tenia en la mano derecha una flor de lis de oro, que algunos aseguran haberse prevenido al pintor que asi colocase en la mano de la Virgen esta insignia, en memoria de la reina doña Constanza, hija de D. Enrique I, rey de Francia, hermano de Felipe, y mujer del rey don Alonso (otros atribuyen esta idea á que el autor fué francés, D. Fr. Bernardo de Agen.) Esta sagrada imágen, sin tocado en su rostro ni corona imperial, solo ceñia una diadema al uso de aquellos tiempos: sus cabellos largos y poblados, caidos ondulantes sobre sus hombros; el cuello descubierto, adornado con un joyer que descansaba en su

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