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ENCICLOPEDIA MODERNA.

TOMO CUARTO.

205 WIBLIOTECA POPULAR.

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MADRID:
ESTABLECIMIENTO TIPOGRAFICO DE MELLADO,

CALLE DE SANTA TERESA, NUMERO 8.

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I BEL PRINCIPE, NIWERO 25.

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ENCICLOPEDIA MODERNA:

DICCIONARIO UNIVERSAL

DE LITERATURA, CIENCIAS, ARTES, INDUSTRIA Y COMERCIO.

ATOCHA. (Véase ESPARTO.)

| las pierde de vista, no sabe como deben tratar
ATOLONDŘAMIENTO. Falta de prudencia, de se unas y no comprende la importancia de
precaucion, de atencion producida por incapa- otras. Todas las profesiones le están vedadas
cidad de reflexionar, ó por la costumbre de ce-porque no hay una sola que no exija una aten-
der á los primeros impulsos sin examinar los cion que le contraria y le molesta; nada hay
resultados que pueden traer consigo. En la in- en donde al comprometer sus intereses no
fancia y los primeros años de la juventud pue comprometa los de otro; y los hombres no to-
de tener alguna escusa el atolondramiento. En leran mas defectos que los que no les traen
la edad madura, denota una organizacion in- perjuicio. Nadie celebra el atolondramiento del
completa: mas a lelante, una organizacion de médico, del boticario, del juez, del adminis-
bilitada. En las relaciones sociales, por poco trador, del banquero, cuando le ha entregado
importantes que sean, es insoportable el ato- en sus manos la vida ó la fortuna. El atolon-
londramiento; es mas, llega á hacerse muy dramiento de un general, llena de terror al
pronto odlioso: el atolondrado no mide ni cal- ejército que está á sus órdenes y al pais que
cula siis movimientos, entra en un salon, pisa defiende. Todo género de mando y de respon-
al perro favorito y le lastima; tropieza con el sabilidad es incompatible con el atolondra-
velador y lo derriba, hace añicos el mármol y la miento, que hace nulos el valor, la generosidad
porcelana que habia sobre él: con el baston de- y el agradecimiento. La educacion corrige el
bajo del brazo, rompe el fanal del reloj, y al atolondramiento ya que no le prevenga, y la
volverse de repente, da con el codo en el pe- esperiencia, á menos que no sea un hombre
cho á una señora que se adelantaba para salı- privado enteramente de sentido comun, le cor-
darle. En el jardin anda por el acirate y lo rige mucho tambien: pero es muy raro que en
estropea ; despues, cogiendo dos niños de la este caso no se corrija ya demasiado tarde.
mano corre con ellos por medio de los arbustos Cuando Moliere ha puesto al atolondrado en
y espinos y po pára hasta que él y ellos caen escena, no le ha presentado mas que como ena-
en un estanque. En la calle, el cabriolé que morado; cl atolondrado no figura alli mas que
va guiando, pasa rozando con los guarda-can- en una intriga galante; no descompone mas
tones y las paredes, tropieza con todos los car- que los planes de un lacayo bribon; de esta
ruages, vuelca por último, se rompe una pier- manera el hábil cómico no ha hecho ver mas
na y atropella á un anciano. Una persona ato- que la parte mas disimulable que prede tener
londrada, es pics no solo inútil á la sociedad este defecto. Pero que sea Lelio director de
sino que muchas veces hasta perjudicial. Nin- una grande empresa, que sus amigos, su fa-
gun cargo, ningun negocio puede confiársele, milia, le sirvan como él es servido por Masca-
o se le olvida, ó elige el momento menos opor-rille, pronto se verán por tierra los planes me-
tuno. No teniendo idea alguna de las cosas, jor formados, destruidas las esperanzas mas.
ignora su naturaleza, las confude, las olvida, fundadas, y arrastrar el protagonista á un abis

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