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Afirma que del libro que escribió con el título de las Ocho cuestiones del templo, dirigido al Duque del Infantado, tomó lo más para el libro xI de los Lugares Teológicos el célebre fray Melchor Cano, lo que tambien hicieron Luis Víves, Pereira, Gaspar Barros y otros. Cano con honrosa franqueza declara, en su mismo libro de los Lugares Teológicos, lo que ha tomado del libro de JUAN DE VERGARA referente á la historia humana. Y sin embargo, prescindiendo de esta confesion nobilísima, muchos autores enemigos de Cano se atrevieron á acusarlo de plagiario, cuando tal vez, sin el dicho de Cano mismo, no hubieran conocido lo que tomó de VERGARA (1). El famoso canónigo de Toledo se mostró ardiente defensor de sus doctrinas filosóficas respecto á ver en todos los hombres sus hermanos para tratarlos con la igualdad que merecian, cuando como él habian recibido con el bautismo la fe católica. Por eso se opuso con generoso y discreto brío al Estatuto de limpieza que el cardenal Silíceo, arzobispo de Toledo, propuso al cabildo para que ningun descendiente de judíos ó moros pudiera tener dignidad ó capellanía en aquella iglesia (2). Con VERGARA fueron vencidos en votacion varios canónigos. Entónces escribió una peticion al Consejo de Castilla para que se tuviese todo por nulo. En este importantísimo documento exclamaba VERGARA: «Decimos, señores, que las razones que nos han movido y mueven á contradecir el dicho estatuto son: lo primero, por ser, como es..... contra derecho canónico y determinacion de Santos Padres; lo segundo, por ser contra leyes destos reinos; lo tercero, por ser contra expresas autoridades de la Sagrada Escritura; lo cuarto, por ser contra toda razon natural; lo quinto, por ser en injuria y afrenta de mucha gente noble y principal destos reinos; lo sexto, porque es contra la honra é autoridad de la dicha santa Iglesia; lo séptimo, porque es contra la paz y tranquilidad de los beneficiados y de toda la república; lo octavo, porque es contra el buen estado y gobernacion de nuestra ciudad; lo mono, porque de él resulta perpétua infamia de muestra nacion...... » El Papa (Nicolao V), entendiendo que algunos deste reino trataban de excluir á los nuevamente convertidos y á sus hijos de dignidades, honras y oficios y otras cosas, reprende ásperamente á los tales movedores, llamándolos sembradores de zizaña, corrompedores de la paz y unidad cristiana, renovadores de la discordia que el apóstol san Pablo habia ertirpado, contradictores de las autoridades divinas..... y finalmente, hombres errados de la verdad de la fe católica, determinando que los tales nuevamente convertidos y sus hijos y descendientes deben..... ser admitidos á todas las dignidades, honras y oficios así eclesiásticos como seglares..... » Entendiendo el bienaventurado apóstol (san Pablo) que entre los cristianos que nuevamente se habian convertido en Roma, unos del pueblo gentil y otros del pueblo judaico, habia disension y diferencia sobre cuáles precederian y serian preferidos á los otros, les escribió..... reprendiendo á los unos y á los otros y reduciéndolos á concordia y unidad, diciendo á los convertidos del pueblo judaico que no tuviesen en poco á los otros, porque Dios de todos era Dios, y no de solos los judíos. Y porque los convertidos de los gentiles, por ser muchos, comenzaban á enseñorearse..... por eso el Apóstol cargó más la mano con ellos, diciéndoles que no debian menospreciará los del pueblo judaico, porque fueron los adoptados por hijos y á ellos se dió la ley divina y las promesas..... » Que el dicho estatuto sea contra toda razon natural parece claro, porque ninguna..... hay que permita que hombres, no sólo nobles, sino ilustres, cargados de letras y de virtudes, sin obstáculo ni impedimento canónico ninguno, sean inhabilitados para capellanes de la iglesia de Toledo; y

1) Entre los enemigos de la buena memoria de Melchor Cano, se halla el autor de la Corona de Predicadores Don Estéban de Aguilar y Zúñiga (Madrid, 1656). Hablando de Cano, dice: «Yo confieso su mucho ingenio, pero aplicóle felizmente á otros estudios, y si leyó la Biblia, fué para divertirse, no para ocuparse. Y así, por no gastar el tiempo en esto, trasladó al pié de la letra la mayor parte del libro II de los Lugares teológicos, de un libro que compuso, no ménos que en romance, Juan Vergara, canónigo de Toledo, intitulado 0cho cuestiones, como se puede ver cotejando los

dos libros y lo afirma Benito Pereira sobre Daniel (Dan, libro II.)

(2) Los canónigos que en la hora de la votacion, ó más tarde, se opusieron al Arzobispo, se llamaban don Diego de Castilla (dean), Bernardino de Alcaraz (maestre-escuela), Bernardino Zapata (capiscol), Rodrigo Zapata (capellan mayor), el bachiller Juan Delgado, el doctor Peralta, el doctor Herrera, el doctor Juan de Vergara, Antonio de Leon, Estéban de Valera, Miguel Diaz, Juan de salazar, Pedro Sanchez (canónigos). Véase el códice Q-85, Biblioteca Nacional.

Por el contrario, hombres bajos é idiotas..... queden por hábiles para dignidades y canónigos..... » Que sea en injuria y afrenta de mucha gente noble y principal deste reino, poca necesidad tiene de probanza; pues es notorio que por matrimonios antiguos y modernos, está mezclada mucha gente de la nobleza de España con diversidad de linajes, como en todo el mundo se hace, y siempre se hizo. Y como todos aquellos á quien esta mezcla toca por línea materna solamente, sean por leyes de estos reinos tenidos unos por hidalgos, otros por caballeros, otros por ilustres, conforme á la linea paterna; y como tales gocen pacíficamente de las honras y preeminencias..... ser por otra parte así notados é inhabilitados ellos y todos sus descendientes para siempre jamás por tal estatuto como éste, no puede ser sin gravísima afrenta y mengua de sus personas y honras.....» (1). Esto ocurrió en 1548. El memorial de VERGARA fué desechado y el Estatuto de limpieza quedó vigente. Otro de los varones que, sin pertenecer al cabildo de Toledo, lo impugnaron, fué el maestro Melchor Cano. En 1566 Felipe II mandó que todos los regidores de aquella ciudad fuesen cristianos viejos, limpios, sin raza de moro ni de judío. Varios regidores se opusieron á este pensamiento, siguiendo las doctrinas del doctor VERGARA (2). Sancho Carranza de Miranda, teólogo en la universidad de Alcalá de Henares, dedicó á JUAN DE VERGARA su opúsculo sobre Várias anotaciones de Erasmo (Roma, 1522), obra en que lo saluda con el epíteto de eruditísimo. La mente de Carranza fué que VERGARA con su gran inteligencia y sabiduría conciliase los ánimos de Santiago de Estúñiga y de Erasmo por la discordia en que se hallaban, á causa de haber impugnado éste las opiniones de aquél acerca de su defensa de la antigua traduccion del Nuevo Testamento (5). Tan acerbas fueron las recriminaciones, que Sancho de Carranza las juzgaba impropias de cristianos, de eruditos y eclesiásticos, «á los cuales es más

decoroso saber para la edificacion que para la contienda» (4). Toda la esperanza estaba puesta en el buen juicio de VERGARA y en el respeto que los sabios de dentro y fuera de España tenian á su mucha ciencia y talento. Y es cosa que sobremanera más y más nos lisonjea contemplar el alto aprecio en que los filósofos españoles del siglo XVII habian alcanzado en Europa. ANDREs LAGUNA, segoviano, médico del emperador Cárlos V y de los papas Paulo lII y Julio tambien III, en la Academia de Colonia combatió las doctrinas de los protestantes y tradujo

con comentarios el libro Dioscórides.

El 22 de Enero de 1545 oró por la paz en el siglo de la guerra ante la universidad de Colonia. Cubrian las paredes de una de sus salas bayetas negras. En su centro se veia un túmulo, cercado

(1) Dos copias de este curioso documento existen en la Biblioteca Nacional, códices Q-85 y R-60, Por su mucha extension no se pone íntegro en el cuerpo de este discurso.

(2) Fueron Francisco de Toledo, Juan de Herrera, Die

go Hurtado, Alonso Franco, Gaspar Sanchez y Hernan
Franco. En el memorial que dieron al Rey, que en copia
he visto en la Biblioteca de Salazar (Academia de la His-
toria, L-5).
«Lo 4.o, que lo susodicho sea en injuria y ofensa de infi-
nito número de gente principal desta cibdad, poca nece-
sidad tiene de probanza, pues por toda la consideracion
dello se ve que hasta allí puede llegar el oprobio y afren-
ta de los hombres, de las cualidades referidas en el ca-
pítulo ántes deste, que siendo de tales, sean así notados é
inhabilitados ellos y sus descendientes para tener honras
y oficios, habiéndolos visto tener á sus padres y abuelos y
hermanos y deudos, y así no puede ser sin gravísima
afrenta y mengua de sus personas y honras, viendo cómo
de necesidad venian otros hombres de muchas ménos
cualidades, hacienda y habilidad, tener los dichos oficios
por solo el título y opinion de decirse dellos que son cris-
tianos viejos.
»Lo 5o, que lo susodicho sea contra la honra y autori-
dad desta cibdad es claro; pues ha de ser infamada la gen-
te principal y rica della en todas las partes del mundo,
"donde dellase dirá que hobo y hay en ella grandes elemen-

tos y causas por donde fuesen excluidos de la gobernacion de la cibdad, donde son naturales en los bienaventurados tiempos de vuestra Majestad, habiendo estado en posesion de la tener desde su principio, y como á los reyes y príncipes se ha dado ántes honra en favorecer y hacer merced y justicia á sus súbditos y naturales, no hay por qué se haga tan grande ignominia á los que siempre se ocupan en rogar á Dios nuestro Señor por el aumento y vida y estado de vuestra Majestad, etc.

»Lo 6.o, que lo susodicho sea contra la paz y tranquilidad de ¿ del dicho ayuntamiento y de toda la república de la dicha cibdad, está claro que no tiene necesidad de probarse, pues sabe que no hay caso más odioso ni de donde se engendren mayores rencores y enemistades, y más se turbe la paz de una congregacion, que en entrar en exámen y prueba de calidades y linajes, pues el mesmo trato dello es injuria, de donde suceden infinitos males é inconvenientes, así contra los capitulantes del dicho ayuntamiento como fuera entre sus deudos y amigos, lo que se ha visto más por experiencia en esta cibdad.»

(5) Rem amico digna facies, si Erasmo literato nostrum Stunicum itidem literatum conciliaveris ne post hac mutuo se la ccessant, etc.

(4) Quos magis deceret sapere ad edificationem quam ad contentionemo,

d

de hachas negras igualmente. Principes, sacerdotes, magnates y caballeros habian acudido á esta solemnidad. ANDRES LAGUNA con negras vestiduras y un fúnebre capuz subió á la cátedra , y pronunció una oracion latina, diciendo que una mujer triste, pálida, llorosa, mutilada, con los ojos hundidos, con la extenuacion y la asquerosidad propias de una tísica en sus postrimeros grados, vestida de luto y sostenida en un grueso báculo, se habia acercado á él, pronunciando com desfallecida y apenas perceptible voz palabras en que le demandaba consejo para salvarse de su perdicion en tan deplorable estado.

LAGUNA dice que procuro animarla y que declare el origen de sus desgracias. Ella responde que las debe á los principes cristianos.

¿Podré vivir sosegada (añade), sin mirar por doquiera otra cosa que ruinas de las más ricas y florecientes ciudades, taladas campiñas, templos destruidos, altares destrozados, prostituidas matronas, deshonradas doncellas, privada de mis hijos en edad juvenil, derramamiento de sangre, estupros, rapiñas, muertes violentas, las leyes despreciadas, el culto divino en abandono, perdido el comercio, y las fábricas entregadas al fuego y á cuanto inventó la ferocidad de Marte? Donde yo me encuentre no hablen de la pérdida de Cartago los cartagineses, ni lloren los males de Atenas los atenienses, ni los de Lacedemonia los lacedemonios..... Calle el furioso Mantuano la melancólica relacion del incendio de Troya , pues aunque sus desventuras fueron grandísimas, · muy poco duraron, pues los males mios no tienen comparacion ni término.

Reprendió a los ejércitos que combatian cuando en los estandartes no habia otra diferencia que en el color de la cruz que ostentaban. Todo cuanto Dios crió está en armonía perfecta, los astros, las plantas, los metales y hasta las fieras de especie distinta no se dañan si no se ven ofendidas, si bien no pareceria contrario a la naturaleza, ajenas como son al raciocinio. El hombre, decia LAGUNA, el hombre con entendimiento, que comprende las consecuencias de sus hechos, se complace en las contiendas, en las guerras, en los homicidios y en las revoluciones, olvidan los cristianos principes el ejemplo de los de Cartago; no tienen en la memoria los de Esparta y Atenas, que se destruyera en las guerras civiles..... Dan al olvido las palabras de la Es. critura. No hay fuerza en la desunion.

Laguna terminó su oracion censurando a los que, presumiendo de cristianos, no querian seguir las doctrinas del Evangelio, atrayendo con su proceder injusto las iras de Dios. «No las provoqueis, porque si la eternal bienaventuranza pende en el fiel obedecimiento de los divinos preceptos, la desdicha eternal viene al fin por su completa inobservancia (1).

Y en tanto que esto ocurria , ¿estaba acaso en su patria y en extrañas tierras sin cultivar el arte del famoso Raimundo Lulio? No, seguramente. La universidad de Mallorca, conocida por Luliana , si bien no tenía autoridad pontificia, y por eso no concedia grados, sin embargo, en sus cátedras se enseñaba teologia, derecho civil y canónico y medicina.

El maestro PEDRO CIRUELO, natural de Daroca, canónigo en Salamanca, fué autor de un libro que se intitula Reprobacion de supersticiones y hechicerias y de unos Comentarios á las Súmulas de Pedro Hispano (2). Dedicose á la filosofía y á la teologia. En Salamanca publicó el año de 1538 su libro Paradoxæ quæstiones número Decem. Una de éstas es Del arte de Raimundo Lulio en Metafísica.

Siguió el método Luliano el maestro Pedro CIRUELO, no sólo al explicar el arte de éste, sino tambien en otro de sus opúsculos sobre lógica y física.

Hácia los fines del siglo xvi Jordano Bruno, filósofo napolitano, cuyos errores impíos lo hicieron tristemente famoso en su siglo y en los posteriores, tomó y perfeccionó muchas ideas de Raimundo Lulio (3). Escribió varios tratados, entre ellos el del Escrutinio de las especies y de la luz combinativa de Raimundo Lulio, así como el de La compendiosa Arquitectura y complemento del arte Luliano (4).

(1) EUROPA EA YTH TINUPOYMENH, hoc est miserè se discrucians suamque calamitatem deplorans. Ad Mus. trissimum et Reverend. DD. Hermanum à Uveda, Archiepiscopum Coloniensem et Sacri Imperii Principem electorem Andrea Lacuna Secobiensi, Philiatro, auctore.

(2) Salamanca , 1537.

(3) Bayle, en su Diccionario, dice de Bruno: all donna dans les idées de Raymond Lulle et les rafina. )

(1) El uno se imprimió por vez primera en Praga, el año de 1588; el otro en Paris, el año de 1582. Bayle cita 0712 edicion de 1580. Con el libro De specierum scrutinio se imprimió algunas veces el tratado de Progressu logica Venationis, sacado de las obras de Raimundo Lulio. -No es cierto que el tribunal de la Inquisicion probibiose el libro De specierum scrutinio,

No aprendió ciertamente Bruno sus impiedades en las obras del filósofo español, de las que se mostró tan apasionado. En otros autores aprendió á combatir algunas verdades de la fe.

El talento de Bruno para muchas de sus disquisiciones filosóficas se despertó grandemente con la práctica del arte Luliano y lo llevó á investigar con profundidad asuntos opinables.

Por todas partes en España cultivábase ardientemente la filosofia, mientras que nuestros soldados peleaban victoriosamente en Europa y conquistaban una y otra nacion en el nuevo Mundo. No quiero pasar en silencio la noticia del libro De oculo morali, impreso en Logroño, el año de 1503 (1). Fray Domingo Punzon, de la orden de los Mínimos, dice en el prólogo que dirige a los dilectísimos oyentes de sus sermones en la santa iglesia de San Pablo, que deseaba abrirles los ojos espirituales á semejanza o imitacion de los corporales, para que viesen por aquéllos á Dios (2). Con efecto, analiza el autor todas las propiedades de los ojos del cuerpo, para deducir que son las mismas que los del alma, para percibir por medio de éstos todas las verdades espirituales.

Martin Ibarra, natural de la antigua Cantabria, imprimió el año de 1526, en la ciudad de Barcelona, con comentarios latinos, los Dísticos morales de MIGUEL VESINO, hijo de Hugolino Vesino, obra en que aquél encerró los más preciados y sentenciosos dichos de los filósofos de Grecia y Roma, y muchas de las sentencias de Salomon, todo en versos latinos, no ménos fáciles que elegantes (3). Dedicó Ibarra el libro de aquel malogrado mancebo, que en edad de diez y nueve años perdió la vida (1487), á los concelleres de Barcelona. Los italianos afirman que Vesino nació en Florencia, patria de su padre, varon docbísimo y poeta, que escribió, entre otras, sobre la toma de Granada por los Reyes Católicos; pero Ibarra asegura que fue natural de Menorca (4).

El maestro Alejo de Venegas (5) impugnó aquel dístico de Miguel de Vesino en que dice que «si no hubiese mio ni tuyo en el mundo, cesarian las batallas y habria paz sin lides.) «De manera , exclama, que la comunion de las cosas fuera causa de ordinarias contiendas. De aqui parece la falsedad de una sentencia que dice, que si fuesen las cosas comunes no habria contiendas. En esta misma sentencia se engañó Miguel Vesino.

Publicó en Salamanca Hernando de Herrera, el año de 1817, las Ocho levadas contra Aristoteles y sus secuaces. Francisco Sanchez el Brocense escribió sobre los errores de Porfirio y otros dialécticos, y tambien su Minerva. Monseñor Bouvier, en su Historia elemental de la filosofia, dice que este último libro sirvió de mucho para sus investigaciones filológicas á los solitarios de Port Royal.

El capitan DON JERÓNIMO URREA dio á luz en Venecia , el año de 1566 (6), su Diálogo de la verdadera honra militar, que trata de cómo se ha de conformar la honra con la conciencia. Su propósito fué combatir los desafios, empresa atrevida y noblemente filosófica en un siglo en que se habian adulterado las leyes del honor y de la caballería á fuerza de querer exagerarlas.

Convengo en que el orgullo estaba exaltado por el fanatismo caballeresco, y más aún en España, donde por la legislación se aconsejaba y áun prescribia el deber de la conservacion de la honra. Don Alonso el Sabio así definia lo que era el caballero: «Caballería fué llamada antiguamente la compañía de los nobles omes que fueron para defender las tierras. De una parte sean fuertes é bravos, é de otra parte mansos é omildosos. Leales conviene que sean en todas guisas los caballeros. Así como en tiempo de guerra aprenden fecho de armas por vista ó por prueba, otrosí en tiempo de paz la tomen por entendimiento.)

El loor y el vituperio son las espuelas de los fijosdalgo, nos decia en su Doctrinal, instruccion del arte de la caballería, el obispo don Alonso de Cartagena.)

Don JERÓNIMO DE URREA, con razones verdadera y dignamente filosóficas, tuvo el valor sufi

(1) Por Arnaldo Guillermo de Brocar (un tomo 8.). Publicóle el maestro Eximio, profesor en sagradas letras, P. Lacepiera.

(2) No dice que el libro sea suyo, sino que llegó a sus manos.

(3) La obra de Vesino se habia impreso en Florencia, el año de 1487. Reimprimióse en Francia, y tambien tra dacida en verso y prosa.

( Michael Vesinus, sicuti ego accepi, minorem e Balearibus habuit patria..... Nom Vesinorum quidem clara in ea insula extat familia. Esta opinion da Pedro Alejan

dro de Arese y Ontiveros en su traduccion castellana de los Dislicos morales de Vesino, con el título de Modo de vivir eternamente, Madrid, 1710. El excelentisimo señor Marqués de Morante, en el Catálogo de su librería, tambien es de opinion que Miguel Vesino nació en las Baleares.

(5) Primera parte de la diferencia de libros que hay en el universo.

(6) Madrid, 1975; – Zaragoza, 1612;— Idem, 1661. Se tradujo este libro al italiano por Alonso de Ulloa Venecia , 1505).

ciente para declararse ante Europa adversario del duelo. Y no podia ser por menos. Él, como buen español y caballero, acataba los preceptos de la legislacion de su patria, que era cumplir con sus deberes; pero de ningun modo haciendo pender de la incertidumbre del trance de un desafio ó del acto de admitirlo el verdadero honor de la persona. Véanse algunas de sus palabras :

Andan hoy las lenguas de los hombres tan Rbres y sueltas en decir mal de las cosas, que hasta en las buenas quieren poner tacha, que cierto es gran tacha dellos y causa que vienen á perder la verdadera amistad, y nacen escándalos y tales daños, que por ellos muchos hombres pierden la razon y quedan tan sin ella , cuanto con ella los justos y modestos; y empleando su tiempo en esta torpeza y falsas opiniones, rompiendo la verdad, provocan á batalla al pariente o amigo, injuriándole y menospreciándole , y al fin trayéndole á pasar por la desvariada y bestial costumbre del duelo. Cosa es de gran lástima ver cómo a la infantería española está reducida la fuerza del arte militar de nuestros tiempos, y que se va cayendo y derreputando por no entender muchos della los puntos y términos de la verdadera honra de la caballería, ántes, sacándola de su lugar, la asientan y ponen sobre puntillos y casos flacos y de poco valor, que los traen á pasar por la injusta costumbre del duelo, y les hacen no entender cómo ser buen soldado no consiste en injuriar al amigo y reñir con el pariente y no desafiar por cada puntillo al compañero ó conocido. Acuérdense que los asirios, griegos, romanos y godos y nuestros antiguos y valerosos padres fueron tan valerosos soldados y codiciosos de honra como nosotros, y se preciaban mucho de sufrir las flaquezas de sus amigos côn esfuerzo y modestia, y con estas dos cosas quebrantaban las fuerzas de sus enemigos. Pues por qué nosotros, que no tenemos menos disciplina militar y esfuerzo que ellos, consentimos tener menos gentileza de caballería y modestia con los amigos, dando que reir á las naciones extranjeras nuestra poca paciencia y cordura, viendonos injuriar el uno al otro y menospreciar, y por ligeras cosas salir al inhumano combate del duelo, bárbaro, sin caridad, sin ley y verdad? Los crueles citas, los inhumanos alárabes y los fieros tártaros, que viven fuera de toda policia, ley y razon, la tienen en esto, conociendo que la costumbre del duelo no es otra cosa sino remedar y seguir la manera de los brutos animales, que se rigen por sólo su apetito. Por cierto que habemos ganado bien en pasar á Italia á ganar honra y mostrar el valor de nuestras personas, si perdemos en ella la cortesía y gentileza, que tanto nuestros honrados padres nos encomendaron. No empleen, les suplico, sus claros entendimientos y fortaleza de corazones en cosas torpes y bajas, ni en puntos sin valor y mal entendidos, viviendo por ello á parecer fieros animales gobernados por apetito de sangre; y si tal hay entre nosotros de condicion inhumana que quiera seguir las costumbres de las fieras, siga las de las más nobles y fuertes, que son los leones, los cuales vemos ser los animales del mundo que más braveza y ferocidad con sus enemigos muestran. Y porque entiendan mejor los que profesan el arte militar, la ceguedad y error en que viven con la injusta costumbre del duelo, y conozcan cuán cerca de la ofensa andan á la satisfaccion, sin tener obligacion ni necesidad de correr Juego á las armas, he compuesto este diálogo de dos soldados, los cuales tratan de la verdadera honra militar y abusos del duelo, enderezada á vuestras mercedes, donde podrán entender los puntos y términos de la verdadera honra, con un desengaño por el cual conozcan cómo la honra de uno no la puede quitar otro, y cómo un caballero puede ofender á otro, mas no le puede quitar la-honra.o . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Malamente, injuria el que injuria , porque siempre injuria sin razon, y por tal queda, como dice Aristóteles, injuriado; que, si bien se mira el principio de la ofensa, no hallarán razon para que uno ofenda ó injurie á otro, que la primera causa que mueve el ánimo del que ofende es iniquidad y bellaquería, y por esto es cosa justa que se tenga por deshonrado el que injuria a otro.....

El hombre que injuria á otro, especialmente sin causa , es movido de inicuo y maligno ánimo, pues si éste se muestra injusto y sus obras son injustas, no es digno de honra, y no siendo digno della, con razon lo pueden desechar del campo, y las obras que hace falsamente en vuestra persona, si bien la ofenden, no la deshonran. Lo que os deshonraria serian vuestras obras si fuesen malas, y por esto no teneis obligacion de combatir con él, mas debeis mostrar honrado sentimiento para que el mundo entienda que no dejais de combatir ni tomar sangrienta venganza por vileza de ánimo, sino por gentileza de corazon y que os contentais con la satisfaccion que os toca sin querer lo ajeno; y pues teneis entendido que nadie os puede quitar la honra, no busqueis lo que no habeis perdido.

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