Imatges de pàgina
PDF
EPUB

III.

(De las mismas Memorias.-Junio de 1730.)

Estudiar en sí mismo y estudiar á los hombres en los mismos hombres, es un estudio muy ótil para aprender el arte de ser dichosos en el mundo, y de serlo de una manera noble y digna del hombre; pero es un trabajoso estudio, que pide una constancia, un gusto y un discernimiento raros..... Vemos en las Reflexiones de la Rochefoucault, en los Caractéres de la Bruyère y en las Máximas de GRACIAN, lo que pasa en el trato de los hombres, lo que hay de más intimo en nosotros mismos; los medios, en fin, de hallar en el mismo trato de los hombres el agrado, la felicidad que buscamos.....

Monsieur Arnelot (en su traduccion) ha intitulado la obra El hombre de la corte. ¿Es justo este título? ¿Conviene al objeto de GRACIAN? Este autor no tuvo más fin que llevarnos a la virtud, pero a la virtud clarísima y prudente.

La obra sirve de igual modo lo mismo al cortesano, que al guerrero, que al negociante, que al eclesiástico, etc.; porque la prudencia es necesaria en todos los estados de la vida humana.

Esta es una coleccion de máximas que encierran, por decirlo así, un arte de prudencia ; el arte de vivir de una manera del hombre y de ser dichoso en el trato de los hombres..... Por ellas se ve cómo el hombre debe proceder con respecto á sí mismo, con respecto a los otros hombres y con respecto á Dios; es decir, lo que se debe a sí mismo, lo que debe al mundo y lo que debe á Dios, para ser feliz en este mundo antes de poseerlo en el otro.

IV. - DE BOUTERVECK.
(Historia de la Literatura Española.)

Tiempo habia que los pedantescos comentadores de Góngora escribian en prosa con ridicula afectacions, pero ningun talento superior habia sido inticionado de este contagio antes que Lorenzo ó BALTASAR GRACIAN fuese el autor de moda. No mencionan los literatos circunstancia alguna de la vida de este eseritor notable. Sólo se sabe que murió el año de 1652. Parece como que él mismo quiso ocultar su existencia literaria , porque las obras que aparecen cual de Lorenzo Gracian, pasan como de BALTASAR, jesuita y hermano de aquél. Nada consta de este Lorenzo, que ha dado nombre á los escritos de su hermano, que en efecto son medianamente jesuiticos.

Tratan, en general, de la moral del gran mundo, de la teologia moral, de la poética y de la retórica. El más voluminoso de todos es el que tiene el pedantesco título de El Crilicon, cuadro alegórico y moral de la vida humana, dividido en períodos, que el autor llama crisis. Prueba este libro que GRACIAN pudo ser un escritor excelente, si no hubiese querido ser un escritor ertraordinario. Se reconoce en él un fino ingenio, que entra en muchas consideraciones fuera del órden vulgar, y que para nada tener de vulgar, se ve compelido á renunciar á lo natural y al sentido comun. Se contempla en todo un gran esfuerzo de talento, pero del talento más sutil, que se expresa en el lenguaje más precioso; y esta suerte de talento y de lenguaje sorprende, sobre todo en una obra cuya objeto es verdaderamente grande, pues que trata de las relaciones esenciales del hombre con la naturaleza y con su autor. Hay, sin embargo, mucho más esmero en los escritos pequeños de GRACIAN, en que desarrolla su teoría sobre las facultades intelectuales y de la habilidad, que hace que se salga bien en las cosas del mundo (1). En estos libros se encuentran observaciones muy atinadas, expresadas muy inteligiblemente. En otro tiempo so leia mucho su Oráculo manual, especie de coleccion de ináximas útiles, mezcla de bueno y de malo, de sana razon y sutilidades sofisticas. No olvida el gran principio de la moral práctica de los jesuitas, e hacerse a todos ), ni su máxima favorita, que para ser buena necesitaria tener una interpretacion diferente, « en nada vulgar.)

(1) Reduce GRACIAN todos los talentos y todas las genio é ingenio. Estos son los dos ejes de la gloria facultades del talento á dos principales, que llama del hombre de mérito. .

EL DISCR ETo,

DE BALTASAR GRACIAN,

QUE PUBLicó

DON VINCENCIO JUAN DE LASTANOSA,

GENIO Y INGENIO. ELOGlo. .

Estos dos son los dos ejes del lucimiento discreto; la naturaleza los alterna y el arte los realza. Es el hombre aquel célebre Microcosmos, y el alma, su firmamento. Hermanados el genio y el ingenio, en verificacion de Atlante y de Alcides, aseguran el brillar, por lo dichoso y lo lucido, á todo el resto de

.. prendas.

-

El uno sin el otro fué en muchos felicidad á medias, acusando la envidia ó el descuido de la suerte. Plausible fué siempre lo entendido, pero infeliz sin el realce de una agradable genial inclinacion; y al contrario, la misma especiosidad del genio hace más censurable la falta del ingenio. Juiciosamente algunos, y no de vulgar voto, negaron poderse hallar la genial felicidad sin la valentía del entender; y lo confirman con la misma denominacion de genio, que está indicando originarse del ingenio; pero la experiencia nos desengaña fiel, y nos avisa sábia, con repetidos monstruos, en quienes se censuran barajados totalmente. Son culto ornato del alma, realces cultos; mas lo entendido, entre todos corona la perfeccion. Lo que es el sol en él mayor, es en el mundo menor el ingenio. Y áun por eso fingieron á Apolo dios de la discrecion. Toda ventaja en el entender lo es en el ser; y en cualquier exceso de discurso no va ménos que el ser más ó ménos persona. Por lo capaz se adelantó el hombre á los brutos, y los ángeles al hombre, y áun presume constituir en su primera formalísima infinidad á la misma divina esencia. Tanta es la eminente superioridad de lo en

tendido.

Un sentido que nos alte, nos priva de una gran porcion de vida, y deja como manco el ánimo. ¿Qué será faltar en muchos un grado en el concebir y una ventaja en el discurrir, que son diferentes eminencias?

Hay á veces entre un hombre y otro casi otra tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia; si no en la vitalidad, en el ejercicio de ella.

Bien pudiera de muchos exclamar crítica la vulpeja: ¡oh, testa hermosa, mas no tiene interior En tí hallo el vacuo, que tantos sabios juzgaron imposible. Sagaz anatomía mirar las cosas por dentro; engaña de ordinario la aparente hermosura, dorando la fea necedad; y si calláre, podrá desmentir el más simple de los brutos á la más astuta de ellos, conservando la piel de su apariencia. Que siempre curaron de necios los callados, ni se contenta el silencio con desmentir lo falto, sino que lo equivoca en misterioso. Pero el galante genio se vió sublimado á deidad en aquel, no solamente cojo, sino ciego tiempo, para exageracion de su importancia á precio de su eminencia; los que más moderadamente erraron, lo llamaron inteligencia asistente al menor de los universos. Cristiano ya el filosofar, no le distingue de una tan feliz cuanto superior inclinacion. Sea, pues, el genio singular, pero no anómalo; sazonado, no paradoxo; en pocos se admira como se desea, pues ni áun el heroico se halla en todos los príncipes, ni el culto en todos los discretos. Nace de una sublime maturaleza, favorecida en todo de sus causas; supone la sazon del temperamento para la mayor alteza de ánimo, débesele la propension á los bizarros asuntos, la eleccion de los gloriosos empleos, ni se puede exagerar su buen delecto. No es un genio para todos los empleos, ni todos los puestos para cualquier ingenio, ya por superior, ya por vulgar. Tal vez se ajustará aquél y repugnará éste, y tal vez se unirán entrambos, ó en la conformidad ó en la desconveniencia. Engaña muchas veces la pasion, y no pocas la obligacion, barajando los empleos á los genios; vistiera prudente toga el que desgraciado arnes; acertado aorismo el de Cniló, conocerse y aplicarse. Comience por sí mismo el discreto á saber, sabiéndose; alerte á su Minerva, así genial como discursiva, y déle aliento si es ingenua. Siempre fué desdicha el violentar la cordura, y áun urgencia alguna vez, que es un fatal tormento, porque se ha de remar entónces contra las corrientes del gusto, del ingenio y de la estrella. Hasta en los países se experimenta esta connatural proporcion, ó esta genial antipatía; más sensible

III.

(De las mismas Memorias.—Junio de 1750.)

Estudiar en sí mismo y estudiar á los hombres en los mismos hombres, es un estudio muy útil para aprender el arte de ser dichosos en el mundo, y de serlo de una manera noble y digna del hombre; pero es un trabajoso estudio, que pide una constancia, un gusto y un discernimiento raros..... Vemos en las Reflexiones de la Rochefoucault, en los Caractéres de la Bruyère y en las Máximas de GRAcIAN, lo que pasa en el trato de los hombres, lo que hay de más íntimo en nosotros mismos; los medios, en fin, de hallar en el mismo trato de los hombres el agrado, la felicidad que buscamos..... Monsieur Arnelot (en su traduccion) ha intitulado la obra El hombre de la córte. ¿Es justo este título? ¿Conviene al objeto de GRACIAN? Este autor no tuvo más fin que llevarnos á la virtud, pero á la virtud clarísima y prudente. La obra sirve de igual modo lo mismo al cortesano, que al guerrero, que al negociante, que al eclesiástico, etc.; porque la prudencia es necesaria en todos los estados de la vida humana. Esta es una coleccion de máximas que encierran, por decirlo así, un arte de prudencia; el arte de vivir de una manera del hombre y de ser dichoso en el trato de los hombres..... Por ellas se ve cómo el hombre debe proceder con respecto á sí mismo, con respecto á los otros hombres y con respecto á Dios; es decir, lo que se debe á sí mismo, lo que debe al mundo y lo que debe á Dios, para ser feliz en este mundo ántes de poseerlo en el otro.

[ocr errors][merged small]

Tiempo habia que los pedantescos comentadores de Góngora escribian en prosa con ridícula afectacion, pero ningun talento superior habia sido inticionado de este contagio ántes que Lorenzo ó BALTASAR GRACIAN fuese el autor de moda. No mencionan los literatos circunstancia alguna de la vida de este escritor notable. Sólo se sabe que murió el año de 1652. Parece como que él mismo quiso ocultar su existencia literaria, porque las obras que aparecen cual de Lorenzo Gracian, pasan como de BALTASAR, jesuita y hermano de aquél. Nada consta de este Lorenzo, que ha dado nombre á los escritos de su hermano, que en efecto son medianamente jesuíticos.

Tratan, en general, de la moral del gran mundo, de la teología moral, de la poética y de la retórica. El más voluminoso de todos es el que tiene el pedantesco título de El Criticon, cuadro alegórico y moral de la vida humana, dividido en períodos, que el autor llama crísis. Prueba este libro que GRACIAN pudo ser un escritor excelente, si no hubiese querido ser un escritor extraordinario. Se reconoce en él un fino ingenio, que entra en muchas consideraciones fuera del órden vulgar, y que para nada tener de vulgar, se ve compelido á renunciará lo natural y al sentido comun. Se contempla en todo un gran esfuerzo de talento, pero del talento más sutil, que se expresa en el lenguaje más precioso; y esta suerte de talento y de lenguaje sorprende, sobre todo en una obra cuya objeto es verdaderamente grande, pues que trata de las relaciones esenciales del hombre con la naturaleza y con su autor. Hay, sin embargo, mucho más esmero en los escritos pequeños de GRACIAN, en que desarrolla su teoría sobre las facultades intelectuales y de la habilidad, que hace que se salga bien en las cosas del mundo (1). En estos libros se encuentran observaciones muy atinadas, expresadas muy inteligiblemente. En otro tiempo se leia mucho su Oráculo manual, especie de coleccion de máximas útiles, mezcla de bueno y de malo, de sana razon y sutilidades sofisticas. No olvida el gran principio de la moral práctica de los jesuitas, « hacerse á todos », ni su máxima favorita, que para ser buena necesitaria tener una interpretacion diferente, o en nada vulgar.»

(1) Reduce GRACIAN todos los talentos y todas las genio é ingenio. Éstos son los dos ejes de la gloria facultades del talento á dos principales, que llama del hombre de mérito. .

[ocr errors][merged small][merged small][merged small][merged small]

GENIO Y INGENIO. ELOGlo. .

Estos dos son los dos ejes del lucimiento discreto; la naturaleza los alterna y el arte los realza. Es el hombre aquel célebre Microcosmos, y el alma, su firmamento. Hermanados el genio y el ingenio, en verificacion de Atlante y de Alcides, aseguran el brillar, por lo dichoso y lo lucido, á todo el resto de . prendas. El uno sin el otro fué en muchos felicidad á medias, acusando la envidia ó el descuido de la suerte. Plausible fué siempre lo entendido, pero infeliz sin el realce de una agradable genial inclinacion; y al contrario, la misma especiosidad del genio hace más censurable la falta del ingenio. Juiciosamente algunos, y no de vulgar voto, negaron poderse hallar la genial felicidad sin la valentía del entender; y lo confirman con la misma denominacion de genio, que está indicando originarse del ingenio; pero la experiencia nos desengaña fiel, y nos avisa sábia, con repetidos monstruos, en quienes se censuran barajados totalmente. Son culto ornato del alma, realces cultos; mas lo entendido, entre todos corona la perfeccion. Lo que es el sol en él mayor, es en el mundo menor el ingenio. Y áun por eso fingieron á Apolo dios de la discrecion. Toda ventaja en el entender lo es en el ser; y en cualquier exceso de discurso no va ménos que el ser más ó ménos persona. Por lo capaz se adelantó el hombre á los brutos, y los ángeles al hombre, y áun presume constituir en su primera formalísima infinidad á la misma divina esencia. Tanta es la eminente superioridad de lo entendido. Un sentido que nos falte, nos priva de una gran porcion de vida, y deja como manco el ánimo. ¿Qué será faltar en muchos un grado en el concebir y una ventaja en el discurrir, que son diferentes eminencias? Hay á veces entre un hombre y otro casi otra tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia; si no en la vitalidad, en el ejercicio de ella.

Bien pudiera de muchos exclamar crítica la vulpeja: ¡oh, testa hermosa, mas no tiene interior En tí hallo el vacuo, que tantos sabios juzgaron imposible. Sagaz anatomía mirar las cosas por dentro; engaña de ordinario la aparente hermosura, dorando la fea necedad; y si calláre, podrá desmentir el más simple de los brutos á la más astuta de ellos, conservando la piel de su apariencia. Que siempre curaron de necios los callados, ni se contenta el silencio con desmentir lo falto, sino que lo equivoca en misterioso. Pero el galante genio se vió sublimado á deidad en aquel, no solamente cojo, sino ciego tiempo, para exageracion de su importancia á precio de su eminencia; los que más moderadamente erraron, lo llamaron inteligencia asistente al menor de los universos. Cristiano ya el filosofar, no le distingue de una tan feliz cuanto superior inclinacion. Sea, pues, el genio singular, pero no anómalo; sazonado, no paradoxo; en pocos se admira como se desea, pues ni áun el heroico se halla en todos los príncipes, ni el culto en todos los discretos. Nace de una sublime naturaleza, favorecida en todo de sus causas; supone la sazon del temperamento para la mayor alteza de ánimo, débesele la propension á los bizarros asuntos, la eleccion de los gloriosos empleos, ni se puede exagerar su buen delecto. No es un genio para todos los empleos, ni todos los puestos para cualquier ingenio, ya por superior, ya por vulgar. Tal vez se ajustará aquél y repugnará éste, y tal vez se unirán entrambos, ó en la conformidad ó en la desconveniencia. Engaña muchas veces la pasion, y no pocas la obligacion, barajando los empleos á los genios; vistiera prudente toga el que desgraciado arnes; acertado aorismo el de Cniló, conocerse y aplicarse. Comience por sí mismo el discreto á saber, sabiéndose; alerte á su Minerva, así genial como discursiva, y déle aliento si es ingenua. Siempre fué desdicha el violentar la cordura, y áun urgencia alguna vez, que es un fatal tormento, porque se ha de remar entónces contra las corrientes del gusto, del ingenio y de la estrella. Hasta en los países se experimenta esta connatural proporcion, ó esta genial antipatía; más sensiblemente en las ciudades, con fruicion en unas, con desazon en otras; que suele ser más contrario el porte al genio que el clima al temperamento. La misma Roma no es para todos genios ni ingenios, ni á todos se dió gozar de la culta Corinto. La que es centro para uno, es para el otro destierro; y áun la gran Madrid algunos la reconocen madrastra. ¡Oh, gran felicidad topar cada uno y distinguir su centro No anidan bien los grajos entre las Musas, ni los varones sabios se hallan entre el cortesano bullicio, ni los cuerdos en el áulico entretenimiento. En la variedad de las naciones es donde se aprueban y áun se apuran al contraste de tan varios naturales y costumbres. Es imposible combinar con todas, porque ¿quién podrá tolerar la aborrecible soberbia de ésta, la despreciable liviandad de aquélla, lo embustero de la una, lo bárbaro de la otra, sino es que la conformidad nacional en los mismos achaques haga gusto de lo que fuera violencia? Gran suerte es topar con hombres de su genio y de su ingenio; arte es saberlos buscar; conservarlos, mayor; fruicion es el conversable rato, y felicidad la discreta comunicacion, especialmente cuando el genio es singular, ó por excelente ó por extravagante; que es infinita su latitud, áun entre los dos términos de su bondad ó su malicia, la sublimidad ó la vulga" ridad, lo cuerdo ólo caprichoso, unos comunes, otros singulares. Inestimable dicha cuando diere lugar lo precioso de la suerte á lo libre de la eleccion, que ordinariamente aquélla se adelanta y determina la mansion, y áun el empleo; y lo que más se siente, la misma familiaridad de amigos, sirvientes y áun corteses, sin consultarlo con el genio; que por esto hay tantos quejosos de ella, penando en prision forzosa y arrastrando toda la vida ajenos yerros. Cual sea preerible en caso de carencia, ó cuál sea ventajoso en el de exceso, el buen genio ó el ingenio hace sospechoso el juicio. Puede mejorarlos la industria y realzarlos el arte. Primera felicidad participarlos en su naturaleza heroicos, que fué sortear alma buena. Malograron esta dicha muchos y magnates, errando la vocacion de su genio y de su ingenio. Compítense de extremos uno y otro, para ostentar á todo el mundo y áun á todo el tiempo un coronado prodigio en el príncipe, nuestro señor, el primero Baltasar y el segundo Cárlos, porque no tuviese otro segundo, que á sí mismo y él solo se fuese primero. ¡Oh, gloriosas esperanzas, que en tan florida primavera nos ofrecen católico Julio de valor, y áun Augusto de felicidad!

DEL SEÑORÍO EN EL DECIR Y EN EL HACER. DiscURso AcADÉMIco.

Es la humana naturaleza aquella que fingió Hesiodo Pandora. No la dió Pálas la sabiduría, ni Vénus la hermosura; tampoco Mercurio la elocuencia, y ménos Marte el valor; pero sí el arte, con la cuidadosa industria, cada dia la van adelantando con una y con

otra perfeccion. No la coronó Júpiter con aquel maJestuoso señorío en el hacer y en el decir, que admiramos en algunos; dióselo la autoridad conseguida con el crédito, y el magisterio alcanzado con el ejerClC10. Andan los más de los hombres por extremos. Unos tan desconfiados de sí mismos, ó por naturaleza propria ó por malicia ajena, que les parece que en nada han de acertar, agraviando su dicha y su caudal, siquiera en no probarlo; en todo hallan qué temer, descubriendo ántes los topes que las conveniencias; y ríndense tanto á esta demasía de poquedad, que no atreviéndose á obrar por sí, hacen procura á otros de sus acciones y áun quereres. Y son como los que no Se osan arrojar al agua sino sostenidos de aquellos instrumentos, que comunmente tienen de viento lo que les falta de substancia. Al contrario, otros tienen una plena satisfaccion de sí mismos; vienen tan pagados de todas sus acciones, que jamas duraron, cuanto ménos condenaron alguna. Muy casados con sus dictámenes, y más, cuanto más erróneos; enamorados de sus discursos, como hijos más amados cuanto más feos; y como no saben de recelo, tampoco de descontento. Todo les sale bien, á su entender; con esto viven contentísmos de sí, y mucho tiempo; porque llegaron á una simplicísima felicidad. - Entre estos dos extremos de imprudencia se halla el seguro medio de cordura; y consiste en una audacia discreta, muy asisti la de la dicha. No hablo aquí de aquella natural superioridad, que señalamos por singular realce al héroe; sino de una cuerda in repidez, contraria al deslucido encogimiento, fundada, ó en la comprension de las materias, ó en la autoridad de los años, ó en la calificacion de las dignidades, que en e de cualquiera de ellas puede uno hacer y decir con señorío. Hasta las riquezas dan autoridad. Dora las más veces el oro las necias razones de sus du ños, connunica la plata su argentado sonido á las palabras, de modo que son aplaudidas las necedades de un rico, cuando las sentencias de un pobre no son escuchadas. Pero la más ventajosa superioridad es la que se apoya en la adecua la noticia de las cosas, del contínuo manejo de los empleos. IIácese uno primero señor de las materias, y despues entra y sale con despejo; puede hablar con magistral potestad, y decir como superior á los que atienden, que es fácil señorearse de los ánimos despues de los puntos primeros. No basta la mayor especulacion para dar este señorío; requiérese el continuado ejercicio en los empleos; que de la continuidad de los actos se engendra el hábito señoril. Comienza por la naturaleza y acaba de perfeccionarse con el arte. Todos los que lo consiguen se hallan las cosas hechas, la superioridad misma les da facilidad, que nada les embaraza; de todo salen con lucimiento. Campean al doble sus hechos y sus dichos; cualquiera medianía, socorrida del señorío, pareció eminencia, y todo se logra con ostentacion.

« AnteriorContinua »