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riores; porque los dos estarían conformes en las nulidad e' ineficacia de la concesion pontificia , y se quedaría esta sin efecto alguno como la que Pio cuarto hizo del reyno Navarro de Juana de Albret, madre del Rey de Francia Enrique cuarto por consideracion al Rey de España Felipe secundo.

Debemos pues convenir en la doctrina de que ( sin embargo de cuanto dice nuestro don Bartolomé de las Casas en sus treinta proposiciones ) los Reyes católicos Fernando quinto é Isabel, su esposa, carecieron de título justo suficiente para despojar de la soberanía de las Indias-Occidentales á los Emperadores que Reyes y Caciques, las poseían; pues el papa no era dueño del país y disponía de lo ageno sin potestad alguna para ello , respecto de que Jesu-Cristo no se la dio, ántes bien le prohibió mezclarse en tales asuntos por no ser su reyno de este mundo y no querer que la luz se pudiese mezclar con las tinieblas, ni que los ministros del evangelio se dedicasen á negocios profanos.

El título verdadero de aquellos Reyes fué el de la fuerza, título proprio de ladrones; igual al que suelen tener y han tenido en todos las tiempos el mayor número de los conquistadores; pero como prevaleció, nuestro amor proprio nos inspira el deseo de justificar el hecho. Si hubieran sucumbido aquellos monarcas en la empresa, la historia tacharía su conducta y diria que sus derrotas habian sido castigos dignos de su ambicion.

No es esto decir que ahora mismo carece de título justo de poseer las Indias el Rey de España. La cuestion es diferentísima en sumo grado. Los vicios del origen de adquisicion de las cosas son de una naturaleza que admite purificacion con el transcurso del tiempo, y el consentimiento de los interesados. Y sino ¿ dondo hallaremos el título justo de propriedad para la, soberanía temporal de todos los reynos de la Europa?

Por egemplo en España quien tendrá el título justo? Fernando séptimo tendrá cuando mas, en el sistema comun, los derechos de Pelayo, Rey de Asturias. Y ¿cual era este si prescindimos del que le dió la eleccion de los Españoles reunidos? ¿ Será el de ser sucesor de los Reyes godos? Pero ¿quien lo dio á estos? La fuerza contra los Romanos, y los pactos con el Emperador Honorio. Y ¿cual era el de los Romanos? El de la fuerza contra los Cartagineses, que solo habian tenido una igual contra los Fenicios , los Griegos, los Yberos, los Celtas, y los Celtíberos, y todos estos no poseían otro diferente contra los pobladores y primitivos habitantes.

El curso de trescientos veinte y siete años de posesion unido á otras circunstancias da justo título á Fernando séptimo y sucesores para poseer legítimamente la parte que conserva de América mientras tanto que otras circunstancias de otra naturaleza no sobrevengan á destruir el derecho poseído legítimamente hasta entonces.

Los habitantes principales de América no son aquellos Indios de que habló nuestro Casas, sino los emigrados de la España domiciliados allí, ó sus descendientes. El consentimiento de estos equivale hoy al que pudieron dar aquellos en el año 1492, en que hizo Colon su primer viage.

Los Reyes de la Europa, y del Brasil, el de Puerto-Príncipe, las republicas de Washington, y Haiti, son otras tantas potencias cuyo consentimiento equivale al que pudiéron prestar en las épocas de conquista los Emperadores, Reyes y Caciques que poseían. I

Todas estas reflexiones convencen que el tratadito antecedente del señor obispo Casas debe ser considerado únicamente como monumento histórico de las controversias del tiempo de Carlos quinto y de las opiniones que-prevalecian. Para entenderlo bi»n Hi e*W concepto, conviene saber el motivo con mayor especificacion que la dada por el autor en su prólogo.

Nombíado obispo de Cbiapa don fray Bartolomé de las Casas, en el afk) i :').'i7, coando él residía en la Península , fué luego á *tt iglesia : estaba penetrado de la opinion de la injusticia del título de conquista; no podia llevar en paciencia la esclavitud y malos tratamientos que los conquistadores hacian sufíir á los infelices Indios : sabia que don Sebastian Ramírez de Fuenleal, obispo de Santo-Domingo , había enseriado, siendo Virey de Kueva-F.spafía , la doctrina de ser pecado mortal todo maltratamiento hecho á los Indios pacíficos : abundaba en el mismo Sentido; y para contribuir de todos modos á la libertad de los Indios, y á disminuir sus males, escribió un librilo con el titulo de Confesonario ú bien Aviso á los Confesores, y distribuyó egemplaros á los curas párrocos, á los predicadores y á Otros confesores de su diócesis de Cbiapa.

Decía en aquella obrita que los confesores debian preguntar á los confitentes si tenian , ó habiarf tenido , Indios esclavos, ó reducidos á servidumbre con los nombres de Encomendados, Naborías, ú otro equivalente. En el caso de ser atirmativa la respuesta , encargaba el señor obispo al confesor que negase la absolucion si el penitente no prometía con señales de buena dar al Indio libertad.

Para persuadir que su encargo era conforme á la justicia necesitó manifestar los fundamentos principales de su opinion que se reducian á lo que ha dicho en todas sus obras sobre la falta de autoridad y de título justo , legítimo, y suficiente para conquistar las Indias con las armas de los soldados cuando el papa solo había concedido (segun su interpretacion) urt derecho (le predicar el evangelio y de atraer con dulzura por este medio Éuavr á los naturales del país á la sumision y vasallage,

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Publicado y distribuido el libro, algunos partidarios de la esclavitud y de las encomiendas delataron el escrito y la doctrina del autor al supremo consejo real de las Indias como erroneos, y ofensivos contra el honor y la buena reputacion de los Reyes de Castilla y destructivos de su derecho de soberania.

Tuvo que volver nuestro Casas año de i54g á la Península; y el consejo de Indias ( sin embargo de haber hecho censurar el libro ántes de imprimirlo) mandó al señor obispo explicar su doctrina para deliberar en su vista sobre la materia de las delaciones.

Concurrió el señor Casas varias veces á la sesion del consejo, explicó verbahnente la doctrina del Aviso h los Coitfesotts y á mayor abundamiento resumió en treinta proposiciones lo mas substancial de su obra , y las presentó al mismo consejo , en la forma que habernos visto en el capítulo tercero que precede. Luego se subsiguió la controversia que veremos con el doctor Juan Gines de Sepulveda.

En esto paró el asunto que nada produjo de particular por ni contra lo contenido etí el libro, pues por eso imprimió año 15^2 , las treinta proposiciones con otros quatío escritos que van en esta coleccion del señor Casas.

CAPITULO CUARTO. .

OPÚSCULO CUARTO.

Controversia Sobre Los Derechos Del Rey De España Relativos A La Conquista De Las Indias , En

VALLADOLID, AÑO I 55o, POR ORDEN DE Sü MaCESTAD.

PROLOGO.

El doctor Juan Gines de Sepulveda, cronista mayor del emperador y rey Carlos V, excitado por algunos interesados en la continuacion de los abusos del poder, contra los Americanos, escribió una obra en latin, en forma de diálogo y procuró persuadir dos proposiciones principales : primera que las guerras hechas á los Indios habian sido justas : segunda, que el Rey podia lícitamente sujetar los Indios á vasallage particular.

Pidió al real y supremo consejo de Indias licencia para imprimir su obra y no la pudo conseguir. A

Acudió al Emperador pidiendo que cometiese al real y supremo consejo de Castilla el examen y el expediente de permiso de imprimir : y logró en Aranda de Duero, año i543, la real cédula que habia deseado.

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