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adquirieron habituándose á matar hombres inertes y débiles. Lease con critica la historia de Herrera : y se conocerá que procuró aquel prudente y moderado autor disminuir los grados de la gravedad de las injusticias en cuanto permitía la verdad histórica ; pero se verá tambien que á pesar de su maña y de su talento para poner en buen lugar á los Españoles , resulta verdadero todo el fondo de los hechos referidos por el obispo Casas; por lo que unicamente quedará plaza para dudar sobre las circunstancias de cada hecho. En ellas pudo haber alguna exageracion por la vehemencia y exaltacion del animo del compasivo prelado , que deseaba excitar la justa y necesaria compasion del gobierno á favor de los Indios pero no cabia en su alma usar de la mentira y del engaño. Así el mismo Herrera hizo en varias partes de su historia el elogio que merecían la veracidad y las virtudes del obispo ya entonces difunto, particularmente las de justicia y de caridad , como se verá en la vida que pondremos en esta coleccion de sus obras.

CAPITULO SEGUNDO.

OPÚSCULO SEGUNDO.

Remedio Contra La Despoblacion De Las IndiasOccidentales.

EXORDIO.

El emperador y rey Carlos-Quinto, nuestro señor me mandó á mi don fray Bartolomé de las Casas, obispo dela real ciudad de Chiapa que asistiese á una congregacion de Prelados, de Grandes, y de Letrados, convocada por su Magestad en Valladolid .año 154a para reformacion de los abusos del gobierno de las Indias. Me hizo encargo especial de proponer todas las cosas que yo considerase convenientes. Propuse varios remedios de los cuales el mas principal fué el octavo porque comprendia la substancia de los otros; que serian inútiles sin este , como dirigidos á su mejor egecucion. Procuré probar mi proposicion con veinte razones en la manera siguiente.

PROPOSICIÓN.

Señor. El octavo remedio es mas importante que todos los otros juntos, porque V. M. conservará las Indias pobladas si V. M. manda ponerlo en egecucion , y si esta se verifica como conviene : pero no siendo así, V. M. perderá todos aquellos paises , ó los poseerá desiertos.

El remedio es que V. M. establezca por ley en Cortes generales del reyno que todos los Indios que se hallan ya sujetos á la soberanía de V. M. y los que se sujetaren en adelante sean libres y unicamente vasallos de la Corona real, sin que jamas ni en los tiempos futuros puedan ser sacados del real patrimonio por V. M. ni por sus sucesores en el trono, ni dados á ninguna otra persona con título de encomienda , depósito , fendo, vasallage, ni otro de cualquiera naturaleza que sea en ningun modo, forma ni manera, por grandes , raros, ni importantes que sean los servicios de la persona en cuyo favor se quisiere proyectar el enagenamiento; ni por grandes, urgentes y fuertes que sean las necesidades en que se llegue á ver el real tesoro ; en fin por ningun motivo que ocurra, ó se quiera protestar. El cumplimiento de la cual ley conviene que V. M. prometa con juramento solemne el nombre propio y de todos los que posean en adelante la real corona, añadiendo que no revocará jamas ni procurará que se revoque la ley, ántes bien pondrá en su testamento cláusula particular en que así lo declare mandando y recomandando á sus sucesores en el trono que hagan y renueven las mismas promesas juradas.

Esta providencia es absolutamente necesaria por las veinte causas y razones que voy á exponer.

RAZÓN PRIMERA.

Lo primero porque las Indias eran paises habitados por idólatras que ignoraban la existencia de la religion cristiana , y cuando los reyes católicos abuelos de V. INI. acudieron al papa, para que aprobase la conquista y posesion de aquellas tierras, propusieronlas ventajas espirituales que la santa religion católica lcgraria con la predicacion del evangelio y la conversion de los Indios cuyas almas se salvarían para mayor honra y gloria de Dios. En vista de la caiíl exposicion el sumo pontífice autorizó la empresa prrcisamente por atencion á lo que se prometía ; y eligio la industria, el poder, y el zelo religioso de los reyes de Castilla para la egecucion, sin facultad de delegar en otras personas el ciudado de la predicacion del evangelio, conversion de los Indios , su instrucción en el catecismo , y exortacion á las buenas costumbres y práctica de las virtudes.

De aquí se infiere que los reyes de Castilla no pueden eximirse del cumplimiento directo inmediato ¡de aquellas promesas aceptadas por el papa en favor de la religion para la salvacion eterna de tantas almas; pues los reyes faltarían á su deber si confiasen las personas de los Indios al cuidado de un señor particular, sea con el tí ulo que se quisiere aunque fuera encargando la obligacion de predicarles el evangelio é instruirlos en el catecismo , y zelar sus costumbres religiosas ; pues los reyes no pueden quedar exentos de cumplir aquellas obligaciones que son inherentes á la dignidad soberana.

Esto es verdad, tanto en el caso en que los reyes traspasen al señor particular alguna parte de la jurisdicion real, alta ó baja con mero y mixto imperio como en el caso de que se reserven todo, concediendo únicamente la encomienda, el usufructo , y el servicio personal de un Indio; pues en los dos se verifica que los Reyes dejan de egercer directamente la comision que les dio el papa de celar la conversion de los idólatras, la enseñanza de los dogmas, y la práctica de la moral religiosa.

Esta comision no es delegable por su naturaleza segun la decretal que dice se debe creer elegida la industria personal siempre que lo dicta la gravedad del negocio, ó que lo indica la elevada dignidad de la persona escogida. Las dos circunstancias concurren en el asunto de que tratamos. La gravedad del negocio no puede ser mayor, pues es la salvacion eterna de los Indios. La dignidad del comisionado no es menos que la de un soberano poderoso. Así pues este no puede traspasar á ningun particular el cuidado de la conversion de los Indios. ,

El motivo persuade la misma verdad porque para la conversion y lo que se le subsigue conviene infinito la dulzura, suavidad y buen trato. El Rey lo hace así, porque no tiene interes en lo contrario; pero el señor particular se propone sacar de la persona del Indio grandes ventajas pecuniarias, haciéndole traba

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