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( i«)miendas personales de Indios álos Españoles pode-" rosos que las tenían; por lo cual fueron remisos en ésta parte. Casas reclamó con el mayor vigor y con toda entereza contra ésta falta de cumplimiento de lo mandado; y no consiguiendo el remedio, vino de nuevo á España para dar queja en la Corte y procurar un remedio mas eficaz si fuese posible.

Hizo este viage saliendo de América en mayo de i5i7 contra la voluntad de los monjes gobernadores, quienes sin embargo habian mandado que saliera de la Isla Española; y el motivo de esta nueva persecucion ( aunque originalmente fuera siempre uno mismo ) fue presentado al público como efecto de una imprudencia de Casas.

Los Indios de Cumaná habian quitado la vida en i5i3 á Juan Garces fraile dominico por culpa positiva de los jueces de apelacion de la isla de Santo Domingo. Fue el caso, que fray Francisco de Cordova y fr. Juan Garces habían ido á predicar: los recibieron y trataron bien los Indios : llegó luego un navio en que varios Españoles ívan á la pesca de perlas : los Indios que acostumbraban huir en tales ocasiones, permanecieron tranquilos en esta por la confianza que les infundio la compañía de los religiosos. El capitan del navio convidó á don Alonso, Cacique de aquel pais á que fuese ácomer con él, igualmente que las otras personas principales que le acompañaban. Don Alonso aceptó, despues de aconsejarse de los religiosos y llevó á su muger con diez y siete Illdfos parientes deambos consortes. Apenas entraron el capitan retiró el navio y llevó como esclavos á los diez y ntíeve á la isla española ; trataron de venderlos, pero los jueces de apelacion lo impidieron diciendo haver los cautivado sin permiso; y se los repatíeron entre sí mismos como genero de contrabando.

Los Indios luego que vieron el robo de su Cacique y familia se alborotaron contra los frailes sospechando complicidad; quisieron matarlos y unicamente dejaron entonces de hacerlo porque los religiosos detestaron tanto como los Indios tan infame conducta y prometieron la restitucion en el termino de cuatro meses. Con efecto habiendo llegado por allí otra embarcacion española que caminaba para la isla de Santo-Domingo escribieron á su prelado fray Pedro de Cordova cuanto habia sucedido y el peligro en que sus vidas quedaban.

Fray Pedro hizo cuanto pudo; pero como los jueces estaban en posesion de diez y nueve esclavos j miraron con indiferencia el recurso y pasado el término los Indios mataron á fray Juan Garcés á la vista de fray Franciso de Cordova y luego á este ( i ). De sus resultas costo mucha sangre castellana volver á conquistar la provincia de Cumaná; y duraban las cosas en tan mal estado en principios del año iSiy cuando el licenciado Casas como protector general de

(i) Herrera : dec. i , Iib. 9, cap. i4y *5.

los Indios, viendo que no lograba la libertad de aquellos, dio por escrito á los gobernadores una representacion terrible contra dichos jueces y demasemplcados que retenian indios esclavizados, usando algunas expresiones demasiado fuertes, indicatibas de que los gobernadores faltaban á su obligacion omitiendo la ejecucion de las ordenes recividas de la Corte.

De aquí resultó haber mandado los gobernadores que Casas saliera de la Isla. El salió con animo de venir á España y dar queja de todo. Aquellos acordaron varias providencias dirigidas á impedir á Casas el embarque ; pero el habia previsto este peligro y anticipó suviage saliendo de aquelNuevo-Mundo en el mes de mayo (i).

Apenas llegó a la Península fue á la villa de Aranda de Duero donde se hallaba la Corte; informó de todo al cardenal Ximenez de Cisneros; pero este se hallaba enfermo, y Casas pasó á Valladolid con intencion de esperar al nuevo rey Carlos primero cuyo arribo estaba proximo.

Entre tanto los gobernadores de América, no ignorando la eficacia de don Bartolomé, dispusieron que fray Bernardino de Manzanedo ( uno de los tres miembros del gobierno ) viniese á España quedandose allí para cumplir las obligaciones, el prior del monasterio de Olmedo, y el de san Juan de Ortega

(i) Herrera : dec 2, lib. 2 , cap. i5.

que babia sido substituido al de Sevilla por imposibilidad de éste (i). ... Llegó el rey Carlos primero á Valladolid, trayendo por gran canciller suyo al doctor Juan de Selvagio , sapientísimo en derecho, y no despachando nada relativo á gobierno y justicia sino con su acuerdo. Don Bartolomé de las Casas le instruyo de todo lo q-ue sucedia en las Indias; y corno habia estudiado la jurisprudencia civil y canonica, le hablaba en terminos agradables al jurisconsulto Flamenco, y consi- . guío ser oido cuantas veces quiso, que no era poco (2). T Hablaron contra Casas al mismo canciller fray Bernadino de Manzanedo interesado por sus colegas de gobierno, todos los criados y consejeros del rey dilunto posehedores de Indios esclavizados con título de encomienda, particularmente tres hombres muy poderosos, á saber el ministro secretario de estado Lope de Conchillos que habia hecho ya gran fortuna con el título de Escribano mayor de Indias ( equiva-r.lente por entonces á canciller mayor de Indias); el obispo de Burgos Juan Rodríguez de Fonseca ; y el presidente del consejo de ordenes Hernando de la . .Vega.

El mismo gran canciller Selvagio , y todos los

(1) Herrera : dec. 2 , lib. 2, cap. 16. (2) Herrera : dec. a, lib. a, cap. 19.

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flamencos que habian venido con el rey, trahian ya obtenidas y firmadas en Flandes varias gracias de transportar esclavos negros africanos al América, no teniendo en consideracion la orden que Gsncros y Adriano habian publicado en Madrid de que nadie los llevara sin licencia y paga de la contribucion impuesta sobre éste artículo mercantil. Y como-cí canciller oía que se sacaba mas probedlo del trabajo deJos negros que del de los Indios, se fue facilmente inclinando á favorecer éste comercio.

Los gobernadores.de América se hallaban informados de antemano de las gracias que el nuevo rey habia hecho en 'Flandes á favor de sus criados para el mismo trafico ;y no cesában de oir en la isla española de Santo-Domingo las grandes ventajas que los negros llevaban para el trabajo de minas. Al mismo tiempo veianno ser conciliable la tranquilidad publica de aquel pais con la libertad de los Indios sin substituir á favor de los Europeos algun medio de beneficiar las minas, transportar los generos de comercio, y cultivar las tierras sin trabajo propio que reputaban degradante. Temian con grave fundamento que los Españoles conquistadoresy pobladores se sublevarian^ de lo cual se notaban síntomas á cada paso con guerras intestinas que producían inmensos daños. En su consecuencia representaron al rey ser necesario llevar de Castilla hombres labradores al América, y esclavos negros para las grangerias y cultivo de las

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