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sionario, y déjalos y vase adelante. A esto le escribia el de Betanzos que las ovejas habia vuelto cabrones , y de buen carretero echó el carro delante y los bueyes detrás. Entonces fué al reino de Verapaz, del cual allá ha dicho ques grandísima cosa y de gente infinita: esta tierra es cerca de Guatemala, é yo he andado visitando y enseñando por allí, y llegué muy cerca porque estaba dos jornadas della, y no es de diez partes la una de lo que allá han dicho y significado. »

«Despues el de Las Casas tornó á sus desasosiegos, y vino á Mejico y pidió licencia al visorey, para volver allá á España, y aunque no se la dió, no dejó de ir allá sin ella, dejando acá muy desamparadas y muy sin remedio las ovejas y ánimas á él encomendadas, así españoles como indios. Fuera razon , si con él bastase razon, de hacerle luego dar vuelta, para que si quisiera perseverara con sus ovejas dos ó tres años, pues como mas santo y mas sabio es este que todos cuantos obispos hay y han habido, y así los españoles dice que son incorregibles, trabajará con los indios, y no lo dejará todo perdido y desamparado. Habrá cuatro años que pasaron por Chiapa y su tierra dos religiosos, y vieron como por mandado del de Las Casas, aun en el artículo de la muerte, no absolvían á los españoles que pedianla confesion , ni habia quien bautizase los niños hijos de los indios que por los pueblos buscaban el bautismo, y estos frailes que digo, bautizaron muy muchos. Dice en aquel su confisionario que los encomenderos son obligados á enseñar á los indios que les son encargados, y así es la verdad: mas decir adelante que nunca ni por entre sueños lo han hecho, en esto no tiene razon, porque muchos españoles por sí y por sus criados los han enseñado segun su posibilidad, y otros muchos á do no alcanzan frailes, han puesto clérigos en sus pueblos, y casi todos los encomenderos han procurado frailes ansi para los llevar a sus pueblos, como para que los vayan á enseñar, y á les administrar los santos sacramentos. Tiempo hubo que algunos españoles ni quisieran ver clérigo, ni fraile por sus pueblos, mas dias ha que muchos españoles procuran frailes, y sus indios han hecho monasterios y los tienen en sus pueblos, y los encomenderos proveen á los frailes de mantenimientos y vestuarios y ornamentos, y no es maravilla quel de Las Casas no lo sepa porquel no procuró saber sino lo malo y no lo bueno, ni tuvo sosiego en esta Nueva España, ni deprendió lengua de indios, ni se humilló ni aplicó A les enseñar. Su oficio fué escribir procesos y pecados que por todas partes han hecho los españoles , y esto es lo que mucho encarece, y ciertamente solo este oficio no le llevará al cielo, y lo que así escribe no es todo cierto ni muy averiguado...»

«V. M. le debia mandar encerrar en un monasterio, para que no sea cabsa de mayores males, que si no yo tengo temor que ha de ir á Roma, y será cabsa de turbacion en la corte romana. A los estancieros, calpisques y mineros, llámalos verdugos desalmados, inhumanos y crueles; y dado caso que algunos haya habido codiciosos y mal mirados, ciertamente hay otros muchos buenos cristianos y piadosos é limosneros , y muchos de ellos casados viven bien.»

«Dice en aquel confisionario que ningun español en esta tierra ha tenido buena fé cerca de las guerras, ni los mercaderes en llevarles á vender mercaderías; y en esto juzga los corazones: asimismo dice que ninguno tuvo buena fé en el comprar y vender esclavos; y no tuvo razon, pues muchos años se vendieron por las plazas con el hierro de V. M. y algunos años estuvieron muchos cristianos bona fide y en ignorancia invencible. Más dice, que siempre é hoy dia estan tiranizados los indios: tambien esto va contra V. M...»

«Tambien dice que de todo cuanto los españoles tienen, cosa ninguna hay que no fuere robada, y en esto injuria á V. M. y á todos los que acá pasaron, así á los que trujeron haciendas como á otros muchos que las han comprado y adquirido justamente, y el de Las Casas los deshonra por escrito y por impreso. Pues ¿ cómo así se ha de infamar por un atrevido una nacion española con su príncipe, que mañana lo leerán los indios y las otras naciones?...»

«Despues de lo arriba dicho, vi y leí un tratado que el de Las Casas compuso sobre la materia de los esclavos hechos en esta Nueva España y en las Islas, y otro sobre el parecer que dio sobre si habría repartimiento de indios: el primero dice haber compuesto por comision del Consejo de las Indias, y el segundo por mandadode V. M., que no hay hombre humano de cualquier nascion, ley ó condicion que sea, que los lea, que no cobre aborrecimiento y odio mortal, y tenga á todos los moradores desta Nueva España por la mas cruel y mas abominable y más infiel y detestable gente de cuantas naciones hay debajo del cielo...»

« Y Dios perdone al de Las Casas que tan gravísimamente deshonra y disfama, y tan terriblemente injuria y afrenta una y muchas comunidades y una nacion española y á su príncipe y consejos, con todos los que en nombre de V. M. administran justicia en estos reinos; y si el de Las Casas quiere confesar verdad, á él quiero por testigo de cuantas y cuan largas limosnas halló acá, y con cuanta humildad soportaron su recia condicion, y como muchas personas de calidad confiaron dél muchos é importantes negocios, y ofreciéndose guardar fidelidad diéronle mucho interese, y apenas en cosa alguna guardó lo que prometió...»

a Cuando yo supe lo que escribia el de Las Casas tenía queja de los del Consejo, porque consintian que tal cota se imprimiere : despues bien mirado, vi que la impresion era echa en Sevilla al tiempo que los navios se querian partir; como cosa de hurto y mal hecho; y creo ha sido cosa permitida por Dios, y para que se sepan y respondan á las cosas del de Las Casas, aunque será con otra templanza y caridad, y más de los que sus escrituras merecen , por quel se convierta á Dios y satisfaga á tantos como ha dañado y falsamente infamado, y para que en esta vida pueda hacer penitencia...»

Motolinia impugna despues el tratado de Las Casas sobre esclavos, y termina su iracunda representacion contra Las Casas con un elogio de Hernan Cortés.

APÉNDICE L.

[Véase la página 273.)

Con referencia al asesinato perpetrado en la persona del Presidente, Capitan General D. Santos Guardiola, se puede asegurar que es uno de los más bárbaros y horrorosos que registran los anales de nuestra infortunada patria. Este trágico suceso tuvo lugar en Comayagua, capital de Honduras, en la mañana del 11 do Febrero de 1862. Héaquí los principales detalles de tan funesto drama. El General Guardiola dormia tranquilamente en su lecho, cuando á las cinco de la mañana de aquel dia una turba de malvados, capitaneada por el Coronel Pablo Agurcia, á quien habia agraciado el mismo Presidente con la mayoría de la plaza de Comayagua, le atacó con las mismas armas que confiaba á su honor militar y de la manera más aleve, cobarde y traidora. A dicha hora el citado Agurcia, que era tambien el jefe de la guardia de honor, llamó á la puerta del dormitorio del Presidente, anunciándole que acababan de llegar unas comunicaciones de sumo interés. El General Guardiola se levantó, fué en persona á abrir la puerta, y al hacerlo recibió en su pecho una mortal descarga de fusilería.

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