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á las Indias, olvidándolo todo á su arribada á ellas, ménos el saciar por cualquier medio la codicia que los devoraba. Es su descripcion tan gráfica, tan estereotipada, que hoy mismo encontramos ese tipo, cual lo ha descrito el obispo de Chiapa, en una gran parte de los empleados españoles que envia la Metrópoli á sus Antillas, con instrucciones y órdenes de moralidad, justicia y equidad, de las que luégo se olvidan para atender á su negocio.

La otra cita es una completa profecía que al pié de la letra se ha cumplido. Los reyes de Castilla han perdido en efecto todas 'las Américas, segun lo ha previsto Las Casas; los indios han sido casi en su totalidad exterminados, hasta el punto que en las Antillas no queda uno solo de los aborígenes; y España ha sufrido tanto, ha perdido tanto, ha disminuido tanto en grandeza y poderío, que bien puede admitirse que Dios ha

tentus futuri judieis terror ad rredendum innitare poterat; minis et terroribus repellantur. San Gregorio, epist. 34, lib. i.

j>Ritus infidelium non sunt aliqualiter tollerandi. nisi forte ad aliquod malum vitandum, scilicet ad vitandum scandalum vel decidium, quod ex hoc posset provenire: vel impedimentum salutis eorvm, qui paulatim sir, tollerati converterentur adfidem. Propter hoc enim etiam htrreticorum et paganorum ritus aliquando Ecclesia tolleravit, quando erat magna infidelium multitudo. Santo Tomás.»

castigado á esa nacion, tan poderosa en otro tiempo, su falta de prevision, de acierto y de energía en mandar cierta clase de hombres con poderes discrecionales al Nuevo mundo, y no castigar con un rigor ejemplar los abusos, depredaciones, injusticias y tiranías que cometian.

CAPÍTULO XIII.

Residencia de Las Casar en San Gregorio de Valladolid. —Carta del principe D. Felipe á los Padres. —Una Memoria titulada De la libertad de los indios que han sido reducidos á esclavitud. — Sus tres capítulos. — Algunas digresiones. —Síntesis del primer capítulo. — Tres proposiciones. —Principios de derecho público. — Lo que hacían los gobernadores y conquistadores. — Los diablos opresores de los indios.—Varios informes.

— Ultrajes contra la raza humana. — Aquellos tiempos y los modernos.

Emancipados. — Abusos extraordinarios. — Anécdota histórica.—Suplantacion de vivos por muertos y al contrario. —Síntesis del secundo capítulo. — Razon primera. — Profecía cumplida. — Reflexiones respecto a ella. — Razon segunda. — La virtud es la base de una buena administracion. — Razon tercera.-- Deberes de los reyes cristianos con respecto á la religion y culto. — Síntesis del tercer capitulo. — Citas doctísimas de la Biblia y Santos Padres. —Termina la citada Memoria.

La controversia con Sepúlveda fué uno de los trabajos en que se ocupó Las Casas inmediatamente despues de su último retorno á España; pero siguió ejerciendo además sus deberes y obligaciones de protector de los indios, con su celo acostumbrado, y al mismo tiempo preparaba otras publicaciones muy importantes á las cuales fué dando fin sucesivamente.

Residia en el Colegio dominico de San Gregorio de Valladolid con su fiel amigo y compañero Ladrada; y se hallaba entonces en aquella ciudad el Real Consejo de Indias, al cual dió Las Casas cuenta y noticia de las virtudes de los religiosos que habia dejado en la provincia de Chiapa.

Hallándose el príncipe D. Felipe en las Cortes de Aragon, fué allá el Apóstol, y le presentó una relacion de las virtudes de los Padres, encomiando su pobreza y menosprecio del mundo, su paciencia y sufrimiento en las necesidades, y su gran constancia en trabajar por el bien de las almas; en vista de lo cual el príncipe les escribió una carta autógrafa altamente honrosa y lisonjera.

Repetidas veces y con vivo interés suplicaba Las Casas al Supremo Consejo de Indias que, por una declaracion general, reconociese que los indios de los cuales se habían apoderado los españoles, no eran esclavos, y por lo tanto que podian dichos indios disponer de sus personas sin temor de ser perseguidos por los que los habian reducido á tan injusta condicion. El Consejo encargó á Las Casas de exponer por escrito los motivos de su opinion, y entonces el obispo compuso una Memoria titulada De la libertad de los indios que lian sido reducidos á la esclavitud.

En ella trata de demostrar la nulidad del derecho en el que se pretendia fundar la esclavitud de los indios, y la obligacion del rey, como órgano supremo para administrar justicia en sus estados, de anunciarlo así á todos sus pueblos. Con tal objeto su trabajo lo ha dividido en tres artículos ó capítulos : el primero trata De la nulidad del titulo en él cual se fundó la esclavitud de los indios; en el segundo trata De los deberes del soberano con respecto á la libertad de los indios; y en el tercero trata De las obligaciones de los obispos de las prooincias de América.

Si las dimensiones que nos hemos propuesto dar á este libro nos lo permitieran, tendríamos que reproducir la mayor parte de esta Memoria, porque revela la justísima idea que Las Casas tenía del derecho público y de los derechos del hombre, hasta tal punto que, aparte de sus teorías ultramontanas, en su época admitidas y establecidas sin que le fuese dado á él el combatirlas áun cuando las reconociese un tanto absurdas, por lo demás no hay principio fundamental de derecho público é individual que Las Casas haya presentado en sus escritos que no se encuentre hoy admitido como inconcuso en los más modernos tratados de derecho.

Esto lo veremos muy claramente cuando demos cuenta del precioso librito de Derecho público, que escribió Las Casas, otra de las obras de ese grande hombre que más nos ha llamado la atencion, y que por lo tanto describiremos

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