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reducido y para confirmarlo en su intencion. Quintana se expresa en los términos siguientes: « Es sensible no poder seguir á su (de Las Casas) » principal biógrafo Remesal, en el magnífico » episodio con que les da principio. El mundo, » segun él, fué á buscar á Las Casas en su sole» dad, y haciendo homenaje á la humanidad de » sus principios y á su talento de persuadir, le fió » el encargo de reducir y pacificar á aquel Enri» que, caudillo de los indios alzados en las mon».tañas del Bazanco en la Española, á quien en » catorce años las armas de los castellanos no pu» dieron rendir, ni sus promesas ganar, ni sus » engaños perder. Ninguna de las memorias del «tiempo, ni ninguno de los historiadores acre,» ditados, da á Las Casas semejante intervencion » en aquella transaccion importante, ni le atri» buye más parte que una visita que hizo al caci» que, cuando ya estaba reducido, para afirmarle »en su buen propósito.» (Quintana.— Vida de Españoles célebres.—Fray Bartolomé de Las Casas.)

CAPÍTULO VI.

Reflexiones.—Un episodio á propósito. — Acontecimientos de trascendencia.—Nuevos viajes de Las Casas.—Pasa á un convento en Méjico.— Llega a Guatemala. — El prior lo envia al Perú. —Intima á D. Francisco Pizarro y a Diego de Almagro las Cédulas reales.— Retorna á Panamá y & Realejo.—Es llamado á la Española por el licenciado Cerrato.— Se pone en viaje. — Lo ponen de mediador con el rebelde cacique don Enrique.—Parte en busca del cacique. —Entrevista.—Cede D. Enrique y se somete.— Se presenta con Las Casas en la'Audiencia.— Vuelve & Nicaragua. — Atrocidades que refiere Las Casas. — Se dirige á Guatemala.—Publica su tratado Be tínico vocationis modo. —La Tierra de Tuzulutlan ó «Tierra de guerra.»—Ofrece Las Casas sojuzgarla.—Sistema curioso de conquista. —Sus efectos. — Bautismo del cacique. — Predicaciones. — Paulo III y su bula Euntes docete omnes gentes.— Breve para el Arzobispo de Todelo. —Júbilo de Las Casas.— Ideas liberales dsl apóstol.— Funda un pueblo. —Retorna á Guatemala.

Muchas veces nos sentiríamos dispuestos á creer que las grandes lecciones de lo pasado son perdidas para la humanidad, cuando vemos en nuestros dias, y en circunstancias análogas, actos de bárbaro despotismo, de arbitrariedad estulta, de ofensiva arrogancia, equivalentes á los del insano Valenzuela, y que han producido y seguirán produciendo, toda vez que se repitan, consecuencias igualmente funestas. La soberbia y tiranía de las razas dominadoras producen invariablemente en las dominadas aquel descontento sordo, tanto más de temer cuanto más se disimula, y que llegado el dia fatal en que estalla, se traduce en asoladoras convulsiones y horrorosos excesos revolucionarios. Actos como los de Valenzuela son los que cubren con oprobio y descrédito los timbres de una gran nacion, y constituyen el principio y la causa de aquellos deplorables cataclismos que cuestan rios de sangre. ¡Cuántos males no pueden acarrear á una colonia pacífica y sumisa, la temeridad y despotismo de funcionarios ignorantes ó malvados!

Por esto importa tanto á los gobernantes que deseen obrar con acierto, y tomar á pecho los intereses de todos los hijos de la patria, aun de aquellos que viven en las provincias más remotas, el elegir con la mayor prudencia y circunspeccion á todos los oficiales públicos á quienes confian el delicado cargo de regir poblaciones, que si bien son por índole dóciles y sumisas, requieren, sin embargo, ser tratadas y gobernadas con toda la suavidad y precaucion que sus circunstancias y especiales condiciones exigen. Sugiérenos las anteriores reflexiones un hecho acaecido no hace muchos años, que nos fué referido por un testigo ocular, y que no titubeamos en creer sería uno de los muchos actos de injustificable y grosero atropello que dieron motivo á la guerra sangrienta de Santo Domingo, y á la pérdida de aquella importante provincia, que había buscado en la anexion espontánea á la madre patria un remedio contra los males sin cuento de . incesantes discordias intestinas. El hecho fué el . siguiente:—En la bahía de Samaná se hallaba un oficial de ingenieros del ejército español, y en su alojamiento se hallaba tambien un hombre de color, general dominicano, á quien el Gobierno de España le habia reconocido y confirmado su grado, así como á otros muchos. Pasó por Samaná un vapor español con pasajeros, procedentes de la Habana, algunos de los cuales conocian al oficial referido; y éste, hablando con ellos sobre el estado de cosas en Santo Domingo, y satirizando el hecho de que.bubiese España reconocido las graduaciones de los oficiales del ejército dominicano, los invitó á su casa para demostrarles lo que era un general de aquel país, y de qué manera acostumbraba á tratarlo. Delante de ellos llamó al negro general, y le ordenó despóticamente que le limpiase las botas, lo que el negro hizo.con humildad, como si fuera su criado; y al terminar la operacion le dió el oficial un puntapié. El general negro se volvió al oficial español con respeto, pero con dignidad,

diciendo « que le faltaba; que no tenía inconveniente en limpiarle su calzado ó su ropa, como un servicio personal; pero que debia recordar que era un general reconocido por el Gobierno de España, y que ni la Ordenanza ni el Gobierno le autorizaban para abochornarlo de aquella manera; y que si la prudencia no le permitia decir más por entónces, que tal vez llegaria el tiempo en lo futuro.» Y en efecto; al poco tiempo se sublevaron los habitantes de Santo Domingo por varias causas y tropelías parecidas á ésta, y el general negro fué uno de los que hicieron retirar «con las manos en la cabeza» al ejército español y al oficial que lo habia insultado. Referimos, sin más comentarios, esta anécdota, que tenemos todas las razones para creer auténtica, pues nos la ha contado un español, testigo ocular, con el-objeto de hacer recordar las fatalísimas consecuencias que un imprudente servidor puede traer al Estado.

Durante el tiempo qüe Las Casas permanecia en el convento de dominicos, acontecimientos de trascendencia inmensa habían tenido lugar en el Nuevo mundo. Hernan Cortés habia completado del todo la conquista de Nueva España; Guatemala habia sido invadida por Alvarado; Tizarro habia empezado ya á dominar el vasto imperio de los incas, miéntras otros conquistado

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