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con una esquela suya ó un pedazo de papel puesto en una vara, enviándoles á decir que no les harian mal, que de no hacerse así el padre se enojaría, y luego obedecian. Y es de advertir aquí, . que estos indios lo mismo que los de la Española se espantaban de las cartas misivas pareciéndoles mas que milagro que por ellas se pudiése saber lo que hacian los ausentes. Admirados en una oca. sion estos indios de ver los españoles, como gente tan nueva para ellos, y en especial cuatro yeguas que llevaban, estando Narvaez á caballo en su yegua, y el lic. Casas mirando repartir las raciones de pan y pescado, á multitud de indios que estaban senindus de cuclillas, segun su costumbre, viendo pasmados las yeguas un castellano sacó derrepente la espada, y luego todos los demás, y comenzaron á dar sobre los indios que serian como dos mil: ahuyentados estos sin qué ni paru qué, se infundió el terror en toda la isla, de modo que no quedó nadie que no huyése al mar á me. terse á las islas inmediatas, que son muchísimas, y las que el Al. mirante Colón llamó el Jardin de la Reina. Al cabo de algunos dias se vino un indio de unos veinte y cinco años, bien dispues. to, y derecho se fué á la barca del padre Casas, que le recibió muy bien, y como sabia el padre el modo de sobrellevar a los indios, se valió de uno de estos que se llamó despues Adriànico, para traer á los demàs indios: cumplió Adrianico su palabra tra. yendo los mas de los indios huidos y algunos regalos para el padre, y se sosegó por aquella vez esta alteracion.

Entre tanto pasaban estas cosas en la Española y Cuba, poco despues que los españoles se hubiésen aproximado de un territorio que llamaron el Darién, á la entrada del golfo de Ozaba, no contentos de conquistar las tierras en las inmediaciones de las ya adquiridas, deseosos de gloria, proyectaban llevar sus armas por el mar del sur: emprendiólo Basco Nuñez de Balboa, y con la gente castellana que pudo juntar, salió del Darién à principios de setiembre de este año: penetró en el continente de las Indias occidentales atravesando unas sierras muy altas y ásperas, y despues de bastantes trabajos cuando llegó él con sus castellanos á la cumbre de ellas, divisò á veinte y cinco de setiembre la mar del sur: dió gracias á Dios, bajó las sierras, y despues de haber hecho reconocer la costa por algunos de sus oficiales se metió en la mar hasta los muslos, y tomó posesion de la mar del sur y de cuanto le pertenecia por los Reyes de Castilla y de Leon: embarcose concluida esta ceremonia en unas canoas y se vió en grandísimo peligro de anegarse por las olas de la mar, que levantaron bravisimas, y son allí continuas, por donde le pesó no haber tomado el consejo de un cacique de aquella tierra que le dio suadia de esponerse á un peligro manifiesto de perderse por aquel golfo que se llamó de San Miguel, por la circunstancia del dia en que entraron los castellanos en él, estaba siempre agitado y muy empestuvso. Luego que escapó de aquel peligro, habiendo recobocido la costa, çorrió toda la tierra inmediata y tuvo en distintas

seasiones noticia de las riquezas del Perú. Uno de los caciques lla. mado Tumaco, cuya tierra estaba en un rincon del dicho golfo de San Miguel, le dijo que toda aquella costa adelante corria larguísimanjente, y casi sin fin, señalando ácia el Perú, y que en ella habia gran cantidad de oro, y que usaban los naturalos ciertos anj." males à donde ponian sus cargas, que eran las ovejas de aquellas regiones y tiei ra: hizo una figura para que mejor se entendiése. Alegròse mucho Basco Nuñez de Balbóa con estas noticias, y concibiendo grandes esperanzas de alcanzar tantas riquezas el verano siguiente determinó volverse al Darien: tomó otro camino diferen. te para descubrir otras tierras, y al fin entró en el Darién el dia diez y nueve de enero del año de mil quinientos catorce con la gloria de haber descubierto la mar del sur, y cargado de perlas y de una porcion de oro; como era de suyo generuso, sacado el quinto' del Rey, repartiò las riquezas que habia recogido entre los que le habian seguido en su espedicion, sin dejar quejosos à los que se habian quedado en el Darién.

No tardó Basco Nuñez de Balbòa en hacer saber al Rey, como habia descubierto la mar del sur, y de cuanto habia visto en aquel viage, en especial remitiéndole una cantidad competente de las mejores perlas que habia encontrado: le aseguraba que por los ca. ciques de aquella tierra habian tenido nueva de la riqueza increible. del Perú. Enterado el Rey D. Fernando de la relacion que le euviaba Balboa, y de tan felices progresos en el descubrimiento del continente y de la mar del sur, aunque agradecido de los buenos servicius de aquel capitan, no le dió el gobierno del Darién sino que hizo eleccion del comendador D. Diego del Aguila, que no quiso aceptar, por fin proveyò è instruyó por gobernador de tierra firme á Pedarias Dávila, contador mayor de Castilla, quien llevó consigo mil doscientos castellanos: se le dieron las instrucciones necesarias para el mejor gobierno de los indios atendiendo al aumento de la fé católica y conversion de aquellos infelices infie. les, para cuyo efecto se le asoció el obispo fr. Juan de Quevedo, franciscano, de la pruvincia de Andalucia, con los clérigos que parecian necesarios: se le encargó en ciertos puntos concernientes à encomenderos de indios, que estuviése sobre aviso para no concederles lo que pedian, instigados de la codicia, y que parecia al Rey que el mas sano consejo seria el del padre fr. Juan de Quevedo, obispo del Darién, y de los sacerdotes que iban en su compañia, por ser sugetos desinteresados, y que habian de mirar mejor por el alivio de los indios; y que en caso de haber de hacer repartimientos, habia de disponer que se "guardásen las ordenanzas que para ello llevaba, que eran las que con mucho acuerdo y grande maduréz, se habian hecho para la isla Española. Quiso asimismo el Rey que fuése con Pedarias el obispo del Darién,

para que se procuráse lo espiritual y eclesiástico, y mayormente - lo concerniente a la conversion de los indios: y por lo tocante al haber real nombrò cuatro ministros con orden de que sin el parecer

del obispo y de aquellos ministros, no pudiese el gobernador proveer nada, y que con ellos se habian de consultar los negocios mas arduos. Dió tambien el Rey católico varias órdenes y reglas para facilitar la conversion de los infieles del continente, destinando para ese fin un número copioso de misioneros franciscanos, con órden de que si no bastaban se pudiese prover de los religiosos del mismo órden seráfico de la isla Española. Fué el illmo. Quevedo nom·brado este año de mil quinientos catorce para obispo de Santa Maria de la Antigua del Darièn, que fué la primera iglesia catedral de la tierra firme, y el primer obispo por presentacion y súplica del Rey D. Fernando, hecha à la santidad del señor Leon X., quien le concedió muchas facultades y especiales privilegios para la creacion y aumento de aquella nueva iglesia, y le diò el Rey clérigos seculares en suficiente número para el gobierno de las iglesias que se habian de fundar. Consagróse con el título de aquella iglesia, de cuya creacion no se halla memoria (179) en los actos consistoriales. Salió de Sevilla el gobernador del Darién Pedarias á doce de abril de este año de mil quinientos catorce, lle. · vando' en su compañia á éste illino. y demas ministros y misioneros referidos, y á últimos del mes de julio del mismo año llegaron sin novedad al Darién, donde luego este primer obispo de tierra firme de las Indias en consorcio de los primeros misioneros franciscanos de aquella misma tierra, se dedicaron con trabajo increible à la conversion de aquella numerosa gentilidad.

Pero este celoso obispo, enviado con tanta autoridad y facultades por el Rey D. Fernando, de modo que el gobernador no podia determinar sobre ningun negocio grave sin consulta y asenso siyo, sin embargo no podia refrenar la codicia de los españoles y cruel. dades con que trataban á los pobres neofitos, ni apagar el fuego de la discordia que reinaba entre los principales y acomodados de los castellanos: ponia cuantos medios le sugeria la prudencia para impedir que los indios se apartàsen de la fé católica, atemorizados con los malos tratamientos, y escandalizados por los malos ejemplos que daban los cristianos. Para que no empeoråsen los indios á vista de la vida licenciosa de los castellanos, no dejó piedra por mover, valiéndose ya de los ruegos, ya de la razon, y tambien de la autoridad amplia que le habia dado el Rey católico D. Fernando para el fin de la conversion: hubo por último de informar al Rey de lo que pasaba, instándole se sirviese estirpar con nuevos decretos el cáncer de tantos abusos. En efecto en aquello poco que poseia la nacion Española en lo que llamaban Indias occidentales, y reduciéndose entonces por los años de mil quinientos catorce y quince todo lo conquistado de aquel nuevo mundo à las cuatro islas de Santo Domingo, Cuba, San Juan de Puer. to Rico y Jamaica: al descubrimiento de la mar del sur, á las es

[179] Fr. José Torrubia catálog. de los arzobispos y obisa pos de Indias de la religion seráfica circa finem pagina 22

peranzas de la conquista de la Florida que se habia poblado en el Darién, de cuyos términos consta lo que se comprendia en este nombre de las Indias occidentales, que llamaron asi los primeros conquistadores, solo porque se parecia à aquellas regiones en las riquezis y en la distancia a las occidentales, que tomaron esa te nombre del rio Indo que las baña; en todas estas posesiones (di. go) estaba tan arraigada la codicia que solo trataban de enriquecerse à costa de los pobres indios, cuya conversion se dificultaba muchisimo por esta razon. Por mas que los primeros - misioneros de San Francisco hacian en su defensa é instruccion, se frustraban sus buenos intentos, ó por el mal ejemplo de los primeros españoles de: las. Indias, ó por las culpas y, atrocidades que practicaban: los padres de Santo Domingo . clamaban contra el abuso de los, repartimientos,-y-el obispo del Därién: tan• á: los principios de las conquista - espiritual de: su diócesis, no podia « contener: con su : autoridad tanta - disoluciono de costumbres en los castellanos, y la nimia: persecucion de los naturales. En fin solo venian de aquellas · partes lamentos y querellas de lo que allí se padecia: el celo de la religion y. la causa pública, cediani enteramente su lugar”al interés y al antoja de los particulares; y, al mismo paso se iban acabando aquellos pobres indios que gemian bajo del peso de la esclavitud, obligados à buscar con el sudor de su frente el oro que despreciaban para satisfacer la avaricia agena, y a pagar con su esclavitud la ingrata fertilidad” de: sur pàtria. Ponian en gran cuidado estos desastres al Rey D,-Fernando, y particularniente la defensa y conversion' de los indigenas, para cuyo fin aplicó diferentes medios que perdian la fuerza en la distancia, y ahora veremos como sorprendido sy real áni. mo por los alientos que dà el favor y valimento; vinieron nuevas órdenes del trono que ocasionaron gran turbacion en la isla Española: éste fuè el último golpe que redujo casi á nada el número de sus naturales..................................... .... Hasta aqui el manuscrito del padre fr. Manuel de la Vega. El lector deberá suponer para llevar el hilo de la historia adelante, que habiendo muerto el Rey catòlico en Madrilejos á 23 de enero de 1516 tomo la gobernacion el cardenal D. fr. Francisco Ximenez de Cisneros, por poder que le dejó el monarca como regente de sus reinos, los cuales goberno hasta la venida de Flandes de Carlos V., con un tino polliico que no era de esperar de un monge, y las crlticas circunstancias en que entonces se vid Castilla agitada por los comuneros, cuya revolucion termind con la muerte del heróico candillo Padilla despues de perdida la batalla de Villalár en que espirò la libertad: castellana. Que à solicitud del illmô. obispo Casas, el señor Cisneros confirid el gobierno de la isla Espaniola á tres frailes Geronimos que lo fueron fr: Bernardino Man. zanedo, fr. Luis de Figueroa, y el prior de San Gerónimo de Sevilla, Que durante la administracion de estos se hizo el descubrimiento de la llamada Nueva España, autorizando para la empresa à Diego Velazquez que la confid por comision á Hernán Cortes, y la realizó como veremos en la histori quistas que tradujo al mexicano Chimal pain, sirviéndole de testo la de Francisco Lopez de Goinàra; la cual anotada por mi, é ilustrada con amplificaciones euriosas hará la continuacion de esta obra. .

Carlos Maria de Bustamante.

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