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(á mas no poder) con las doctrinas de su tiempo que procuraba sostener el gobierno español, para quien era legítimo título de posesion y dominio de las Indias la bula inter coe. tera de donacion que de ellas hizo Alejandro VI. al rey Fernando el Católico, y desconocia la soberania del pue blo; me ha parecido conveniente poner sobre esto algunas adiciones a la obra para que el público no sea engañado, sino que conozca los términos y lindes de ambas potesta. des; ¡dichoso si he conseguido mi objeto principal que es la ilustracion de la juventud americana en la historia de es. te continente, de que tenemos poquísimos libros buenos! Es. pero que algunos de mis compatriotas lleven adelante esta empresa, hagan iguales esfuerzos, vea yo en esta parte cumplidos mis deseos, y no se exhalen en invectivas y sar.' casmos groseros como los que me han prodigado en estos dias y he visto con el desprécio que merecen, sin tomar. me la pena de responderles. No pudiendo ser autor de una obra original y de esta especie, me contentaré siquiera con publicar la que sin mis afanes jamás viera la luz, y que parece estaba destinada á servir de pasto á la polilla en un estante viejo, pereciendo en el olvido juntamente con la gloria de su sábio autor. Vale.

CAPITULO 1.
Brete noticia del descubrimiento de las Indias

Occidentales.

A l fin amaneció la luz del evangelio en este hemisferio, permitiendo Dios conforme al plan de sus impenetrables decretos, que se comenzasen á descubrir las Indias que llamamos Occidentales, ó el nuevo mundo.

Dió feliz principio á este prodigioso descubrimiento el insigne D. Cristobal Columbo, ó Colón, que fué el primero de tantos, y muy hábiles naúticos que hicieron por sus nuevos descubrimientos tan célebre el siglo XV, quien cesó de limitar sus ideas á la Africa y á las Indias Orientales por ese camino. Los portugueses entonces tralajaron en abrir al comercio un nuevo camino por la parte del oriente, á tiempo que Cristobal Colón, agitado de aquellos impulsos, ó digámosles tormentos del génio, que de ben llamarse como unos precursores de los grandes sucesos, esten. dió su vista al occidente, á donde parece le, arrastraba una fuerza invencible. Fué este grande hombre piloto genovés, natural de Sabóna, en opinion de muchos de una pequeña aldea del mismo rio de Génova, llamado Gucuréo ó Cuguréo, segun algunos, de Nervi segun otros, ó como afirma con verdad Fr. Gerónimo Román (1) de Arbicélo, lugar obscuro y humilde de la Luguria, y que la capital misma de aquella república, apoyada de la autoridad de Pedro Martin de Angleria, tambien ha querido reconocerlo por uno de sus vasallos. Se llamaba Cristobal Colomb, y Mr. Vertó () dice que Colombo se llamaba en latin Columbus de terra nigra, aldea pequeña sobre el rio de Génova; y Fernando Colón, hijo de este in. signe hombre, dice en sus memorias lo contrario, pues asi se es. plica: „porque alguno reparará que dice Columbus de terra nigra, digo que he visto algunas firmas del Almirante antes que adquirie se el estado, en esta forma, Columbus de terra rubra." El mismo Pedro Mártir citado, asegura que era de muy oscuro nacimiento, y algunos aun refieren que habia aprendido el oficio de cardador de lana; pero otros lo hacen originario de Placencia en Lombardia, y de la ilustre casa de Pelestrello, tal vez confundiendo este nomo: bre con el de su primera muger Doña Felipa Muñiz de Perestrello, hija del gobernador de Porto Santo. Herrera, dice, que querian que descendiese de los antiguos señores de Cucán, en el Monferrat; y añade, que esta disputa tocante á su origen, debia terminarse en el supremo consejo de las Indias.

[1] Fr. Gerónimo Román. República de Indias, lib. 1;. cap. 1. citado por Calancha Chron. S. Agustin, Cap. 4 gab. 27.

[*] Mr. Vertót. Historic du Monde.

D. Fernando Colón su hijo, se inclina al dictámen de los que hacen venir su familia de Placencia; pero no le da otro nombre que el de Columnbo, que se ve, segun dice, en aquella ciudad con las armas de la familia sobre muchos túmulos antiguos. Añade que por la inf-licidad de los tiempos, causada por las guerras de Italia, se hubia visto obligado Domingo Colomb, padre de Cristo. bal, á retirarse al estado de Génova. Habla de un Colombo lla. mado el Jóven, famoso marinero de aquellos tiempos, que tomó en una ocasiun cuatro galeras á los venecianos, y cita el fracmento de una carta de su padre, escrita á la ama del serenísimo príncipe D. Juan, que contiene estas palabras. „No soy el primer almirante de „mi familia, pónganme el nombre que quisieren, que al fin David, grey muy sábio, guardó ovejas, y despues fué hecho rey de Jes „rusalén, y yo sov siervo de aquel mismo Señor, que puso à Das vid en este estado.”

- De cualquiera modo que sea, como bien lo reflexióna el P. Charlevoix (2), no mendiga nada de sus antepasados, que no son conocidos, la gloria de este varon grande, y ha sabido inmortalizar su nombre colocándolo sobre los de todos aquellos que se han hecho célebres en aquel siglo. Aun no sé que diga, si hubiera sido mas glorioso para un cardador de lana, que para un hombre noble, haber subido como lo ha hecho Cristobal Colón a las primeras dig. nidades, y haber levantado su familia al punto de ponerla en ese tado de contraer alianza con la de su soberano, y de perderse, como lo ha hecho, cincuenta años despues de su muerte en la casa real de Portugál. Lo que sabemos de mas cierto en órden á sus primeros años, es, que salió muy joven de su tierra, y que en ella habia estudiado con grande aprovechamiento: que despues se aplicò al estudio de la Cosmografía, de la Astronomía, de la Geometria, y de la Naútica, y que salió escelente en todas estas ciencias. Añadió siempre en cuanto le fué posible la práctica á la rebric ca; y aunque no estemos perfectamente instruidos del detalle de sus primeros viages, se sabe, no obstante, que habia hei hoo muchos, y en todos los mares conocidos en su tiempo, antes que pensase en el descubrimiento del nuevo mundo. Dice en una de sus memorias ó anotaciones, que refiere su hijo D. Fernando Colón en sú historia (*): „El año de mil cuatrocientos setenta y siete, por febrero, „navegué mas allá del Tile, cien leguas, cuya parte austral dista

de la equinoccial setenta y tres grados, y no sesenta y tres, como „quieren algunos; y no está esta dentro de la línea que incluye el „Occidente de Toloméo, sino es mucho occidental: y los ingleses.

principalmente los de Briştól, van con sus mercadurias á esta isla, „que es tan grande como Inglaterra. Cuando fui allà no estaba helado ,,el mar. Verdad es que Tile, de quien Prolomeo hace mencion, s,está en el sitio, donde dice, y hoy se llama Frislandia &c.". Por

[2]

Hist, de la Isla de Santo Domingo por el P. Charlevoir
Hist. del almirante Colón por su hijo D. Fernundo.

este testimonio, Ÿ por el contesto de dos cartas que escribió a los reyes católicos, la una de mil quinientos uno, y la otra por el de mil cuatrocientos noventa y cinco, á los cuales no podia contar sino aquello que fuese verdad, que se pueden ver por estenso en la his. toria de Fernando Colón, hijo del almirante, podemos entender cuan esperimentado fuese este naútico en las cosas de mar, y las muchas tierras, y lugares que anduvo antes que se metiese en la 'empresa del descubrimiento. .

. Esta multitud de viages no le habian enriquecido; pero hicieronle el mas hábil naútico de la Europa, y le suministraron los medios para formar muchas observaciones que le empeñaron al fin á mover sus intentos sobre el descubrimiento del occidente, para buscar por aquella parte nuevas tierras. Entretanto los demás de su profesion no pensaban por entonces en otra cosa que en encontrar por el mediodia 'un camino para el oriente. Yo me figuro aquel hombre estraordinario, aniquilando dentro de sí las falsas preocupaciones de su siglo, triunfando de las objeciones de una razon timida, mediante un instinto más impetuoso y fuerte que ella, y mim rando' de la otra parte de los mares regiones hasta entonces desconocidas. Me parece que le veo inflamado del entusiasmo del proyecto más vasto y atrevido que jamás cupo en el entendimiento hum mano. Sin embargo, se han inventado muchas fábulas para oscurecer la gloria que tuvo Colón de descubrir el nuevo mundo. Her, rera asegura que el año de 1190, esto es, trescientos veinte y doc 'años antes de la famosa navegacion de Colón, Madóc, hermano de David, hijo de Owen Guoncth, príncipe de Gales, descubrió una tierra rica, que es la Florida, la Virginia ó México. Se puede leer lo que ha escrito sobre esto á lo último de la relacion de su via. (ge, tomo tercero' de la primera edicion Haduit, de quien ha sacado esta 'singular noticia. Cita cuatro versos en lengua de Gales, que le habian sido comunicados por Camdén, y cuyo autor es Mere, dith, hijo de Rhesus, que vivia por el año de 1477. Consta por dichos versos y obra, que dicho Madóc se aplicó enteramente à des 'cubrir el occeano. · Powél, autor de la historia de Gales, dice que Madóc hijo de Owen Guoncth, navegó muy lejos, del lado del norte, mas allá de la Islanda, y que en una tierra incógnita donde fuo - á dar, vió muchas cosas estrañas. Sucedió esto (como lo pretenden) cerca del año de 1470. Powél escribe tan solamente por congeturas, que debió de haber ido ácia las Indias Occidentales. Lo demás es sacado de la adieion de Hebert, bastante ignorante en la historia española y portuguesa (*). . Mas una opinion vulgar que tuvo bastante crédito en vida de Colón, hubiera disminuido mucho la gloria de este gran piloto, si la hubieran creido personas capaces de darle autoridad. Decian que Alonso Gonzalez de Huelva, que está en el condado de Nie bla, como lo refiere Garcilaso de la Vega en su historia de los In

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cais, commerciaba con un pequeño navio algunas mercadurías de Es paña, que llevaba á las Canarias despues de una tempestad que duró veinte y nueve dias, se halló cerca de una isla que llaman hoy Santo Domingo, habiendo corrido ácia el sur, y despues al oriente, 'y halló en ella humbres totalmente desnudos: otros dicen que, era la tierra de Fernaobuco en el Brasíl. Habiendo saltado en tierra, tomó la altura, apuntó lo que vió y le habia sucedido, hizo aguas da y provision de lo necesario, haciéndose á la vela sin saber el Tumbo que debia tomar, faltándole á él y á su tripulacion la agua y provisiones en su viage, y cayeron enfermos sus marineros de resulta de las incomodidades de la navegacion. Llegó tan solamente con cinco hombres á la isla tercera, y le dió hospedage Cristobal Cotón, que tenia la fama de un piloto excelente: murió en su casa, y sus compañeros tambien, y le dejó todos sus papeles en pago del hospedaje y amistad que habian contraido, y que sobre estas memorias habia el piloto genovés formado su plán para el des. *cubrimiento del nuevo mundo: mas que habia sido instruido de antemano sobre este proyecto por Martin de Bohemia, famoso cos. mógrafo; pero solo algunos de nuestros autores españoles dicen esto, y con demasiada pasion apoya esta opinion el R. P. Torrubia en su crónica seráfica parte nona, quien infiere de la misma relacion del viage del almirante Colón, escrita por su hijo D. Fernando, y por la autoridad de Garcilaso, (*) que si no fuera por esom ta noticia que Alonso Sanchez de Huelva le dió, no pudiera de sula su imaginncion de cosmografia, prometer tanto y tan certificado á los reyes católicos, como prometió en salir tan presto con la empresa del descubrimiento....., pues segun aquel autor, no tardó Colón mas de sesenta y ocho dias en el viage....., que si no supiera por la relacion de Alonso Sanchez, qué rumbos habia de tomar en un mar tan grande, era casi milagro haber ido allá en tan breve tiempo.

Francisco Lopez de Gomára escribe lo mismo, y dice que Colón vendia carta3 marítimas trabajadas de su mano: que ens tendia muy bien la lengua latina, segun decian algunos: que sabia perfectamente la cosmografia, ciencia que le hizo nacer el deseo de buscar los antípodas, y el Cipango de Paulo de Venecia. Añade que habia leido el Trinéo, y el Criticas de Platon, donde habla de la isla Atlandida, el libro de las Maravillas del Mundo, donde se hace mencion de ciertos mercaderes que pasaron mas allá de las columnas de Hércules ácia el poniente, y mediodia; y que habiendo navegado largo tiempo sobre la mar, descubrieron una isła grande despoblada y proveida de todas las cosas necesarias para la vida humana. Despues de esto concluye, que si Colón hubiese sabido por sí mismo donde caian las Indias Occidentales antes de ir à España, no hubiera faltado de informar de ello pri. mero á los ginovéses que comerciaban en todas las partes del

[*] Gurcitaso. lib. 1. Comentar. cap. 3.'

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