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MADRID :
ESTABLECIMIENTO TIPOGRAFICO DE MELLADO,

CALLE DE SANTA TERESA, NUMERO 8.

Y DEL PRINCIPE, NUMERO 28.

1851.

ENCICLOPEDIA MODERNA:

DICCIONARIO UNIVERSAL

DE LITERATURA, CIENCIAS, ARTES, INDUSTRIA Y COMERCIO,

ATOCHA. (Vease ESPARTO.)

| las pierde de vista, no sabe como deben tratar-
ATOLONDRAMIENTO. Falta de prudencia, de se upas y no comprende la importancia de
precaucion, de atencion producida por incapa- otras. Todas las profesiones lo están vedadas
cidad de reflexionar, ó por la costumbre de ce porque no hay una sola que no exija una aten-
der á los primeros impulsos sin examinar los cion que le contraría y le molesta; nada hay
resultados que puedan traer consigo. En la in- en donde al comprometer sus intereses no
fancia y los primeros años de la juventud pue- comprometa los de otro; y los hombres no 10-
de tener alguna escusa el atolondramiento. En leran mas defectos que los que no les traen
la edad madura, denota una organizacion in- perjuicio. Nadie celebra el atolondramiento del
completa: mas adelante, una organizacion de médico, del boticario, del juez, del adminis.
bilitada. En las relaciones sociales, por poco trador, del banquero, cuando le ha entregado
importantes que sean, es insoportable el alo- en sus manos la vida ó la fortuna, El atolon-
londramiento; es mas, llega á hacerse muy dramiento de un general, llena de terror al
pronto odioso: el atolondrado no mide ni cal- ejército que está á sus órdenes y al pais que
cula sus movimientos, entra en un salon, pisa defiende. Todo género de mando y de respon-
al perro favorito y le lastima; tropieza con el sabilidad es incompatible con el atolondra-
velador y lo derriba, hace añicos el mármol y la miento, que hace nulos el valor, la generosidad
porcelana que habia sobre él: con el baston de- y el agradecimiento La educacion corrige el
bajo del brazo, rompe el fanal del reloj, y al atolondramiento ya que no le prevenga, y la
volverse de repente, da cop el codo en el pe esperiencia, á menos que no sea un hombre
cho á una señora que se adelantaba para salu privado enteramente de sentido comun, le cor-
darle. En el jardin anda por el acirate y lo rige 'mucho tambien; pero es muy raro que en
estropea; despues, cogiendo dos niños de la este caso no se corrija ya demasiado tarde.
mano corre con ellos por medio de los arbustos Cuando Moliere ha puesto al alolondrado en
y espidos y no pára hasta que él y ellos caen escena, no le ha presentado mas que como ena-
en un estanque. En la calle, el cabriolé que morado; el alolondrado no figura alli mas que
va guiando, pasa rozando con los guarda-can- en una intriga galante; no descompone mas
tones y las paredes, tropieza con todos los car- que los planes de un lacayo briboni; de esta
ruages, vuelca por último, se rompe una pier- manera el hábil cómico no ha heclio ver mas
pa y atropella á un anciano. Una persona ato- que la parte mas disimulable que puede leder
londrada, es pues no solo inútil á la sociedad este defecto. Pero que sea Lelio director de
sino que muchas veces hasta perjudicial. Nin- una grande empresa, que sus amigos, su fa-
gun cargo, ningun negocio puede confiársele, milia, le sirvan como él es servido por Masca-
ó se le olvida, o elige el momento menos opor-rille, pronto se verán por tierra los planes me-
luno. No teniendo idea alguna de las cosas, jor formados, destruidas las esperanzas mas
ignora su Daluraleza, las confunde, las olvida, I fundadas, y arrastrar el protagonista á un abis.
mo, que él se habrá abierto, a su familia y á por los inventores de la filosofia de los átosus amigos. Resultaria una tragedia, couser-mos, ya sea porque la elevaron al mas alto vando Lelio su carácter, y suponiendo distin- grado de perfeccion, ó ya porque fueron los tas circunstancias. Sin duda, porque la natu- primeros que formaron un sistema tan perfecraleza y las costumbres segregan a las muge- to, como en aquella época podia serlo. Supores de toda intervencion en los negocios púníase que el origen del mundo era efecto de blicos, es por lo que se las acusa de atolondra-los átomnos y del vacío sin la intervencion die das, no creyendo hacerles perjuicio, como si vina. la educacion de sus hijos, el gobierno de sus ! La doctrina de los átomos no fué un sistecasas, el cuidado de su honor, no reclamasen ma completo en sí mismo hasta entonces; 80us talento reflexivo y una meditada conducta. lo habia sido una pequeña parte de todo sisteLa bondad, la dulzura, el amor al trabajo, la tema filosófico, pues no se empleaba sino para castidad, no preservarán a una muger de los esplicar lo que era puramente corporal en el efcclos del atolondramiento. Una sola accion mundo, admitiendo, no obstante, alguna otra hecha atolondradamente, ha lastimado muchas cosa que no era puro mecanismo, pero que teveces la reputacion mejor adquirida, y la ino- nia en sí un principio de actividad, esto es, cencia y la virtud po pueden llamarse intacha-I una sustancia inmaterial ó un Dios, distinto bles sino las acompaña el juicio y la refle- del universo. Es preciso, pues, distinguir dos xion. Las gentes de mundo, los románticos y especies de atomistas: unos que admiten, colos poetas, escitan con frecuencia á las muge- mo acabamos de decir, una sustancia inmateres á que sean atolondradas y les tributan los rial, que habia presidido al arreglo de los elogios que son debidos á la naturalidad, á la átomos, y otros que no reconocian mas susgraciosa alegria, á la viveza, á la jovialidad, tancia que el cuerpo, y atribuian el origen de con las cuales fingen confundir el atolondra- todas las cosas á los átomos insepsibles y falmiento. Este no es otra cosa mas que una dis-tos de inteligencia. Los fundadores de este posicion á decir y obrar sin reflexion: podrá último sistema, conocido generalmente con el agradar cuando se encuentra en el objeto que nombre de atomismo, fueron Leucipo y Demonos agrada, pero por sí mismo no es digno sino crito; Epicuro hizo en él algunas alteraciode vituperio. ¡Cuántas veces se maldice, se nes, aunque supuso que su hipótesis era obra calumuia, se insulta, se ofende por atolondra - suya esclusivamente. miento! Se frecuentan amistades, se contraen . Segun la doctrina de Leucipo, los átomos matrimonios, se trafica, se vota atolondrada-1 y el vacío son el principio de todas las cosas. idente en este mundo; luego se echa la culpa Estos últimos, segun su sistema, son unos peá la suerte, y no faltará quien despues de ha- queños cuerpecillos que se agitan de mil maber perdido por un necio atolondramiento la neras distintas, que se chocan entre sí, se unen, felicidad de este mundo y del otro, quiera im se separan y producen realmente las alteraputárselo á Dios, que nos ha dado la direccion y ciones y mudanzas que advertimos; tienen la prudencia para que sepamos adquirir y con- I en sí mismos el principio de su movimiento. servar los medios de hacernos felices. Desen- Leucipo admite un vacío inmenso, y en esgañémosnos; la sensibilidad, la religion, elte vacio nna multitud de átomos trasportados cuidado de nuestros intereses, son incompati - por una fuerza intrínseca y esencial, los cuables con el atolondramiento, y pasados los pri- les habiéndose encontrado con fuerzas iguameros años de la vida este llega a convertirse les y en direcciones opuestas ú oblicuas, se en una especie de aberracion, tan completa habian desviado reciprocamente de la linea como espantosa.

recta describiendo una curva. Todo cuerpo ATOMISMO. (Filosofia.) Créese generalmen-movido circularmente tiende å separarse del te que Leucipo y Demócrito, filósofos de la sec- centro del movimiento: cada átomo tenia, ta eleálica, fueron los autores del sistema de pues, sù fuerza centrifuga; pero siendo desigualos átomos, y otros supouen que su origen es les, sus átomos tenian fuerzas centrifugas tamtodaria mas remoto. Posidonio refiere, como bien desiguales; los mas ligeros se habian retiuna tradicion antigua, que este sistema fué in- rado hacia la circunferencia, y obligados los mas ventado por un fenicio llamado Mosco, que pesados á aproximarse al centro habian forvivia antes de la guerra de Troya. Se ha su- mado un monton de átomos de mayor volú. puesto tambien que Pitágoras, mas antiguo que men; en estos montones, los átomos cuya fiLencipo y Demócrito, no estaba muy distante gura cra menos á propósito para el movi. del atomismo, pues segun algunos, sus mo-miento, se habian reunido formando aun otros nadas ó entes insustanciales no eran otra co- montones mayores, que estrechados igualsa sino átomos de la materia. Se cree tambien mente, labian tomado una figura redonda, y que Empedocles, que era pitagórico, opinaba seguido el movimiento de la corriente que los que el mundo se compone de particulas suma-rodeaba. Estos globos eran en un principio mente pequeñas: el vacio y los átomos indivi. I muy densos y húmedos, visto que su movi. sibles eran los dos principios de Ecfanto de miento habia empezado por ser lento y difiSiracusa, otro filósofo de la misma secta. cultoso; pero endurecidos por los diferentes

Sin embargo, Leucipo' y Demócrito pasan choques, se habian secado, concluyendo por

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