Imatges de pÓgina
PDF
EPUB

aquel servicio las personas que le inspiren confianza , y á él deben estar subordinadas, si ha de ser respetada y obedecida la misma autoridad responsable. Es necesario pues, no confundir estos agentes ó subalternos de seguridad pública , con los dependientes de la policía rural ó urbana : estos podrán estar subordinados al alcalde y al ayuntamiento

, porque uno y otro tienen a su cargo el cuidado y direccion de la policía municipal; mas aquellos, al alcalde solamente, como único jese del órden público y de la seguridad de los pueblos , sino se han de infringir los buenos principios de administracion y de gobierno.

Lo mismo puede decirse de los serenos, los cuales componen una fuerza de igual clase , con la única diferencia de que su servicio lo hacen de noche en la hora designada por la autoridad. A esta pues corresponde determinar cuántos son necesarios, aunque con intervencion del ayuntamiento, si pesa sobre el presupuesto municipal su dotacion ; á la misma compete distribuirlos por la poblacion, designándoles un distrito determinado ; prescribirles sus obligaciones, y nombrar para este servicio personas que por su honradez acreditada, robustez y demás cualidades sean aptas. Sin embar

si como sucede en algunos pueblos, los serenos no son solo depedientes de seguridad, sino al mismo tiempo de policía urbana , por tener á su cargo el cuidado de los faroles y del alumbrado público, entonces el nombramiento debe ser atribucion del alcalde en union con el ayuntamiento.

Sensible es que siendo el servicio de estos celadores nocturno, uno de los medios mas eficaces para proporcionar la seguridad y sosiego de los vecinos, y aun para su comodidad y auxilio en horas extraviadas, se halle tan descuidado

por

las autoridades a quienes incumbe su establecimiento y buena direccion. Ni los ayuntamientos, generalmente hablando, suelen ser celosos en proporcionar á los serenos una dotacion competente, ni los alcaldes en organizarlos de la manera que exige la clase de servicios que prestan. Debieran en todas las poblaciones establecerse estos agentes de seguridad, y nombrarse para ello hombres robustos, de probidad notoria, de valor acreditado , escogiéndose de entre los muchos licenciados del ejército que reunen estas buenas cualidades y que se ven en los pueblos sujetos á un miserable jornal. Debiera tambien , designárseles un proporcionado circuito donde permanentemente vigilasen desde las primeras horas de la noche, hasta el amanecer, relevándose para evitarles el excesivo cansancio : habilitárseles del vestido , armas é insignias que denotasen ser dependientes de seguridad, y por último fijárseles en una instruccion breve y sencilla todas sus obligaciones, segun las principales circunstancias de cada pueblo. De este modo se transitaria a todas horas de la noche, sin la justa zozobra de verse el vecino pacífico asaltado por los criminales, y podria cualquiera entregarse descuidadamente al sueño, en la seguridad de no ser inquietado en su persona, ni despojado de sus bienes. Tan fácil es la buena organizacion de este servicio público, que pocas horas de trabajo bastarian á la autoridad para conseguirlo; pero

á

pesar de ello pocas son las poblaciones donde no está entregado á un absoluto olvido; ó donde , si se halla establecido, no es contrario, cuando no indiferente, al objeto de su instituto.

El real decreto de 16 de setiembre de 1834 estableció las reglas que debieran observarse para el establecimiento de serenos en las capitales de provincia, donde no se hallase aun organizado este servicio, y en los demás pueblos del reino donde conviniese establecerlo. Estas reglas son dirigidas mas especialmente a la creacion de los medios y arbitrios con que costear la asignacion de dichos celadores; pero en el dia conceptúo que el gasto de este servicio, así como todos los que se hacen en beneficio del comun de vecinos, debe entrar en el presupuesto municipal; á menos que se halle adoptado otro mas conveniente. En todo caso el ayuntamiento, con vista del método establecido, del citado real decreto , y de la ley municipal vigente, corresponde acordar el método que creyere mas ventajoso al vecindario, con sujecion siempre á la aprobacion de la autoridad superior respectiva.

Las principales obligaciones propias de dichos serenos, y sobre cuyo cumplimiento deben vigilar los alcaldes, y aun los regidores en su demarcacion respectiva son : anunciar con frecuencia las horas por las calles comprendidas en su distrito; impedir las sorpresas, robos ó insultos á las personas que transitan, y las riñas, heridas, homicidios у

toda clase de ofensas personales, la fractura y escalamiento de puertas, ventanas y edificios, la conduccion de bultos que infundan alguna justa sospecha de haber sido sustraidos, los gritos, carreras ó ruido extraordinario, que puedan perturbar el descanso de los vecinos, la embriaguez y las palabras ofensivas a la moral, á la religion ó á la decencia; arrestar á los que estuvieren ejecutando algun delito, exceso ó desórden, y hacer uso de sus arinas contra la agresion ó la resistencia que les opongan los delincuentes; y detener a las personas que con palabras ó acciones se burlen de ellos, ó de cualquier modo les ofendan ó insulten, desacatando así a la autoridad por quien estan establecidos, y en cuyo nombre prestan su servicio. Para el desempeño de este y su defensa personal pueden llevar las armas que el alcalde les perinita ( 1 ).

(1) Real órden de 18 de diciembre de 1816 circulada en 27 de enero de 1817.

TITULO QUINTO.

DE LA POLICIA DE SALUBRIDAD PUBLICA.

CAPITULO I.

De las atribuciones generales de los alcaldes y

ayuntamientos acerca de la salud pública.

La policía de salubridad se halla en todos los pueblos á cargo de los ayuntamientos. En este concepto les corresponde cuidar de la limpieza de las calles, mercados y plazas, y de la de los hospitales, cárceles y casas de correccion , de caridad

У beneficencia; é igualmente de la desecacion de las lagunas y pantanos, de dar curso á las aguas estancadas é insalubres, y de remover todo lo que en los pueblos ó su término pueda alterar la salud de los habitantes ó de los ganados ( 1 ).

Las disposiciones que acuerden los ayuntamientos sobre esta materia, se deben ejecutar en los términos que prevengan los mismos, bien por in

(1) Art. 1.o de la ley de 3 de febrero de 1823.

Las academias de medicina y cirugía tienen obligacion de ilustrar á las autoridades en todos los asuntos de policia médica; y estas la tienen igualmente, de consultarles sobre todas las obras y establecimientos relativos á la salud pública. Cap. 9 de la real cédula de 15 de enero de 1831.

« AnteriorContinua »