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seis meses;

estando todos obligados á refrendarlos , del modo que en los mismos pasaportes se previene (1).

Los de los extranjeros transeuntes los refrendan los capitanes generales ; pero en las poblaciones donde no residen estos jefes, corresponde hacerlo á los alcaldes ( 2).

No estan estos facultados para despachar pasaportes con destino al extranjero, ni para visar los de los paisanos ó militares que viajen con direccion a otro pais, ni para refrendar los de los españoles que vengan de fuera del reino (3), pues estas facultades son privativas de los jefes políticos.

Tampoco pueden expedir pasaportes para América ni para el extranjero a los jóvenes que tengan desde 17 años y medio hasta 25 de edad ( 4 ); ni para Turquía á ninguno que haya sido expulsado de aquel pais ( 5 ).

Para salir del territorio español es preciso presentar á la autoridad el competente pasaporte, sin cuyo requisito no puede permitirse. (6).

Respecto de los portugueses no solo les está prohibida la entrada en España cuando no presentan pasaportes, sino la residencia en cualquier pue

(1) Art. 88 y 89 del reglamento, en la parte referente a las provincias.

(2) Real órden de 16 de noviembre de 1831.
(3) Art. 78 y 85 del reglamento.
( 4 ) Real orden de 1.° de marzo de 1838.
(5) Real órden de 9 de agosto de 1838.
(6) Real órden de 29 de octubre de 1836.
Томо І.

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blo español , no acreditando con documento legitimo hallarse exceptuados del alistamiento militar ( 1).

A los eclesiásticos exclautrados no hay inconveniente en despacharles pasaportes para el extranjero ( 2 ); y tanto estos como los clérigos, ya para ir á la corte, ya para alejarse de yendo á cualquiera otro pueblo , no estan sujetos á mas restricciones que las impuestas a las demás clases del estado; sin perjuicio no obstante, de aquellas obligaciones y formalidades á que les sujetan las disposiciones canónicas, sinodales de sus diócesis ó la costumbre recibida en sus iglesias (3).

Los militares, como ya se ha indicado , no sacan pasaporte de las autoridades encargadas en la proteccion y seguridad pública; mas pueden estas obligarles à que

exhiban los que lleven de sus jefes, para cerciorarse de que son tales militares ( 4).

No solo para transitar de un pueblo a otro se necesita ir autorizado con el documento competente: para el uso de armas permitidas, para cazar y pescar , tener puestos ambulantes y ejercer ciertas ocupaciones ó modos de vivir, es precisa tambien una autorizacion concedida por el alcalde. Pero estas, si es para usår armas, no puede despacharse á per

(1) Real órden de 14 de diciembre de 1838. (2) Real orden de 23 de febrero de 1838.

(3) Real orden de 18 de diciembre de 1839, derogatoria de la de 5 de julio de 1837.

(4) Real órden de 8 de agosto de 1828.

sonas que hayan sido condenadas á presidio, sino despues de seis años de cumplidas sus condenas ; y esto en el caso de que durante dicho tiempo hayan observado una conducta arreglada , y no sido encarceladas ó procesadas por otros excesos. Tampoco puede expedirse á los que no tengan un modo de vivir conocido, ni á los titereros, saltimbancos

у demás que ejercen ocupaciones ambulantes.

Estan sin embargo exceptuados de sacar estas licencias los matriculados y demás asorados de marina, los individuos del ejército, los del resguardo , los salvaguardias ó dependientes de seguridad pública (1), y los conductores de caudales del estado, los cuales pueden usar aun las armas prohibidas (2). Los rabadanes , zagales y pastores del ganado trashumante del concejo de la mesta tienen precision de sacar dicha licencia; pero sin dar

por ella ninguna retribucion (3).

Todas las clases del estado estan asimismo obligadas á obtener del alcalde de su pueblo licencia para cazar , excepto los militares, à los cuales se las deben facilitar sus respectivos jeses ( 4); y todos menos los matriculados , a quienes se la con

(1) Real órden de 18 de febrero de 1825, art. 101 del reglamento para las provincias, y 117, 118 y 119 del de Madrid.

(2) Real órden de 29 de noviembre de 1828 y de 16 de setiembre de 1831.

(3) Real orden de 3 de diciembre de 1824.

(4) Reales órdenes de 10 de enero de 1827 y de 25 de marzo de 1832.

ceden sus superiores, la necesitan tambien para pescar (1). Estas licencias duran solo por un año, y no dan derecho para cazar en sitios y tiempo vedados, ni para perjudicar el dominio de los particulares, ó infringir las disposiciones generales sobre la veda (2), ni para pescar contra el privilegio de los matriculados (3). Los que

venden por las calles ó tienen puestos públicos, estan igualmente obligados á sacar licencia; pero se exceptúan los hortelanos, fruteros, pescadores , cazadores, y los demás que venden por las calles los comestibles con que trafican. Estas licencias deben renovarse cada tres meses ( 4 ); y todos, aun los matriculados , estan obligados a satisfacer por ellas la retribucion señalada en los reglamentos ( 5). Pero no las necesitan los que rematan en los pueblos la venta exclusiva del aguardiente, tomando a su cargo el abasto (6), sino los expendedores de este artículo (7) que no sean cose

(1) Real orden de 31 de agosto de 1824 inserta en el Manual de la Armada.

(2) Art. 101 del reglamento de las provincias y 122 y 126 del de Madrid.

(3) Real órden citada de 31 de agosto de 1824.

14) Art. 107 del reglamento de las provincias, y 127 del de Madrid.

(5) Real orden de 9 de agosto de 1828, inserta en el Manual de la Armada.

(6) Reales órdenes de 9 de julio de 827, 30 de noviembre de 1832 y 31 de marzo de 1834.

(7) Reales órdenes de 18 de noviembre de 1829, 22 de diciembre de 1831 y 26 de abril de 1834,

cheros, y los taberneros de profesion, que se mantienen de este oficio ( 1 ).

Las compañías cómicas ambulantes, ỷ las que en la estacion del verano suelen formarse para trabajar en los pueblos, tambien estan obligadas á obtener dicho permiso (2).

Los posaderos, dueños de sondas, hosterías, pastelerías, botillerías , alojerías, tiendas , tabernas, bodegones, billares, y otras casas públicas de igual clase tienen asimismo precision de sacar todos los años la competente licencia, y de satisfacer por ella la retribucion prevenida ( 3 ). Además los posaderos, bodegoneros, y dueños de establecimientos públicos en que se admitan huéspedes, deben dar parte diario al alcalde constitucional ó al de barrio, de los que entren ó salgan á hospedarse; exigirles el pasaporte ó pase que lleven; tener a la puerta del establecimiento una tablilla que indique la naturaleza de él; y cerrar para el público sus casas ó tiendas, así como todas las demás expresadaş, á las diez de la noche, desde el mes de noviembre hasta el de marzo inclusive, y á las once en los siete meses restantes (4).

Los dueños de carruajes públicos ó de alquiler

(1) Real órden de 27 de marzo de 1833.
(2) Art. 109 del reglamento de las provincias.

3) Art. 90 del reglamento de las provincias y cap. 11 y 12 del de Madrid.

(4) Art. 90 del reglamento de las provincias y cap. 11 y 12 del de Madrid.

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