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la primera, porque su texto no ofrece la menor dificultad en su ejecucion ; mas haré algunas ligeras observaciones en cuanto a la segunda.

Ya en la sabia instruccion de 30 de noviembre de 1833, llena de teorías y de priucipios luminosos, se dijo, que entre las causas locales que contribuian mas o menos eficazmente al abatimiento de la agricultura, debian contarse algunos usos,

de cuyo influjo funesto casi nadie se apercibia , porque su antigüedad les habia dado una especie de sancion : «á esta clase (continúa ) pertenecen la intervencion de la autoridad municipal en señalar la época de las vendimias ó de la recoleccion de otros frutos ó esquilmos, y otras mil anomalias que

embarazan la marcha de la administracion.” Con el objeto pues de permitir una libertad prudente á esta clase de labradores, y de eximirles detrabas , por lo comun innecesarias, y siempre molestas, se previno en real órden de 20 de febrero de 1831, que se cumpliese exactamente la de 29 de noviembre de 1831, en que se habia mandado, que los cosecheros de uvas pudiesen dar principio libremente á la vendimia en la época y forma que creyesen conveniente, sin que los ayuntamientos intervinieran en manera alguna en estas operaciones bajo el pretexto de costumbre ó por alguna otra. razon. Mas observándose muy oportunamente, como la experiencia lo ha hecho ver, mientras ha regido con tanta generalidad esa disposicion, que dicha regla, aplicada absolutamente a todos los paises y á toda clase de cultivo de viñas, podría per

judicar á los mismos cosecheros a quienes se intentaba proteger , se declaró en la citada real órden de 31 de agosto de 1834, que la expresada disposicion debe cumplirse, en aquellas provincias que presentan la propiedad rural repartida de tal suerte, que los pagos y cuarteles de viñas tengan servidumbre independiente unos de otros; mas no cuando se hallen cerradas bajo un nismo coto las pertenecientes á varios dueños, en cuyo caso se Jebe observar en las vendimias y demás labores de este ramo, la práctica establecida.

Hay muchos pueblos en que se conocen ambası clases de labores , es decir, donde hay grandes vinas independientes entre sí, cercadas y con servidumbre propia y exclusiva para toda clase

toda clase de servicios, y otras en que bajo un mismo distrito, y aun encerradas en una misma cerca, hay porcion de viñas ó suertes con una sola servidumbre para todas , con unos mismos guardas , y como si fuesen una sola finca. En esta clase de heredades es preciso que el interés individual ceda al interés de la comunidad, y que por consiguiente cada uno de los dueños se someta á las reglas que interesen generalmente al bien de todos, en cuanto a la época de dar principio a la vendimia, al nombramiento de guardas, al dia en que haya de empezar y concluir la custodia del fruto, á la entrada de ganados para aprovechar la hoja, al permiso para el rebusco, y para todo cuanto pueda ser útil 6 perjudicial á los labradores del mismo pago o departamento.

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Por este medio se concilía el interés de todos los propietarios y arrendadores dedicados al cultivo de la vid; cuando si se permitiera una absoluta libertad

para la vendimia , en esos campos en que hay varias suertes de tierra bajo un mismo pago ó coto correspondiente á diversos dueños sin el uso independiente de una servidumbre, seria inevitable el perjuicio de unos por el beneficio de los otros. Los ayuntamientos, pues , guiados por estas reglas generales , deben , segun las circunstancias especiales de cada pueblo, y la situacion de los terrenos ser solícitos en hacer una justa aplicacion, procurando evitar los disgustos y males que en los paises de cosecha de vino son frecuentes por la mala inteligencia de las disposiciones citadas.

Para ello nada parece mas oportuno, que oir á todos los interesados en el cultivo de la vid

, y con vista de sus reflexiones , y pesando los inconvenientes y las ventajas que tenga la ejecucion de los deseos de cada uno, acordar aquellas reglas que mas útiles sean á la generalidad de los cosecheros, y menos perjuicio ocasionen á algunos de ellos en particular; publicándolas en las épocas oportunas para el conocimiento de todos.

Ya indiqué arriba , que el riego de las tierras merece llamar la atencion por su importancia é influjo en la prosperidad de la industria agrícola. Desde el feliz reinado de Cárlos III se encargó muy encarecidamente en la instruccion de corregidores ( 1 ) que estos, en cuyas atribuciones económicas ban sucedido los alcaldes, facilitaran la fertilidad de los campos con el aprovechamiento de todas las aguas aplicables al cultivo de las tierras; procurando para lograrlo, sacar acequias de los rios, sangrándolos por sus parajes mas convenientes, sin perjuicio de su curso y de los términos y distritos inferiores; y que se informaran en dónde se podria y sería ventajoso abrir nuevas acequias convenientes para regar las tierras.

Inmensa es la utilidad que producen estas empresas á toda clase de cultivo, y aun á la abundancia de pastos y fomento de la ganadería. Los ayuntamientos de aquellos pueblos en cuyos términos ó distritos haya aguas aprovechables, derramarian grandes bienes sobre sus administrados, ya acometiendo por sí la realizacion de proyectos de esta clase, ya alentando y protegiendo (y esto es lo mas eficaz) las asociaciones particulares, para convertir en fértiles las tierras áridas é insecunilas. Mas

para que no ceda el derecho de disponer de las aguas, en perjuicio de los que hayan adquirido accion á su disfrute , debe no olvidarse una regla de justicia consignada en la real órden de 5 de abril de 1834, á saber , que á ningun particular ni corporacion es lícito distraer de su curso las aguas de manantiales ó rios, que desde tiempo antiguo riegan otros terrenos mas bajos, cuyos dueños no pueden ser despojados del beneficio adquirido en el hecho de ha

(1) Nota 10 tít. 27, lib. 5, N. R.

berlas aprovechado antes , invirtiendo para ello capitales y trabajo (1).

Muchas provincias hay en España donde el riego es el elemento escncial de la riqueza agrícola : en ellas los ayuntamientos deben conocer toda la importancia de una buena legislacion municipal, que respete los derechos de todos los partícipes, cvite en lo posible las usurpaciones, y fije las reglas mas prudentes para que cada cual goce la porcion que le corresponda sin provocar quereİlas. En vano es buscar esta especie de jurisprudencia en las leyes generales : toda se halla consignada con mas o menos acierto, y sobre princi pios mas o menos acordes con el sistema económico y político de nuestros dias, en las ordenanzas de riego formadas para el gobierno de cada provincia

(1) Para el uso de las aguas conviene tener presentes las relaciones de esta propiedad con el interés comun. Los buenos principios de administracion han aconsejado la regla asentada arriba , y ellos mismos prohiben, que las aguas de un particular inunde la posesion del vecino por el derrame de las sobrantes ó perjudiciales al establecimiento

que de ellas usa y por trasmitirselas de un modo que le sea dañoso. Los mismos principios persuaden, que los propietarios ó arrendadores de los molinos ó fábricas construidos ó que se construyan, sean responsables de todos los perjuicios que las aguas puedan causar á los convecinos y propiedades contiguas por la excesiva elevacion de las vertientes por donde desaguan las sobrantes ó por otra causa; y que se les obligue á mantener las aguas á una altura que a nadie pueda perjudicar. Bonnin. Principios de administracion.

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