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propios; así es que desde aquella época los dueños de toda clase de arbolados han gozado de la libertad justa de disponer de ellos á su voluntad.

Otro decreto de las cortes llama especialmente la atencion en esta materia, por la alteracion notable que con él se ha hecho de las leyes que regian en cuanto al uso de los pastos, al cerramiento de las tierras y heredades, á su arriendo y á la venta y aprovechamiento de todos los productos naturales ya espontáneos, ya hijos de la industria y del cultivo. Tal es el de 8 de junio de 1813 restablecido en 6 de setiembre de 1836. Por el artículo 1.o de este decreto se declaró, que quedaban cerradas y acotadas perpetuamente todas las dehesas, heredades y demás tierras de cualquier clase, y que sus dueños pudiesen disfrutarlas libre y exclusivamente, arrendarlas ó destinarlas á labor, pastos ó plantios, en los términos que tendré ocasion de expresar mas detenidamente, cuando trate del uso de los pastos. En los artículos 2.° y 3.° se determinó, que los arrendamientos de cualesquiera fincas sean libres á voluntad de los contratantes, y por el precio ó cuota en que se convengan; no pudiendo el dueño ni el colono pretender que la renta estipulada se reduzca á tasacion, sino usar únicamente del remedio legal de la lesion y engaño con arreglo á los principios de derecho; y que los arriendos obliguen del mismo modo á los herederos de ambas partes : por cuyo medio quedaron abolidas las tasas , y se evitaron los fraudes, los amaños, y las injusticias con que a veces se perjudicaba á los arrendatarios, a veces á los dueños, bajo el pretexto de fijar una cuota equitativa por la renta de las heredades.

Los privilegios de preferencia y de tanteo, que tambien solian alegarse para ser preferidos en los contratos, ocasionaban perjuicios notables al labrador, que injustamente era postergado en el arrendamiento de las tierras, ó al propietario á quien se obligaba á arrendarlas á un colono en quien concurrian circunstancias desventajosas para la seguridad del pago; y á fin de evitar estos abusos se prohibió por el artículo 4.o, que ninguna persona ni corporacion pueda bajo pretexto alguno, alegar preferencia con respecto a otra que se haya convenido con el dueño.

El colono tenia derecho á continuar en el disfrute de las tierras, aun contra la voluntad del propietario, á menos que este, siendo labrador, quisiera cultivarlas por sí; derecho que coartaba el libre uso del dominio, y que ocasionaba frecuentes y dispendiosos litigios, para probar la cualidad de labrador en el dueño que intentaba cultivar por sí sus tierras, y para realizar el desahucio, y disponer de ellas con ventaja de sus intereses y tal vez de los de la agricultura. Mas los artículos 5.° y 6.° de dicho decreto han fijado con reglas muy sencillas los mutuos derechos y obligaciones de las partes, y desde que aquellos rigen son raras las cuestiones judiciales sobre esta materia. «Los arreodamientos de tierras ó dehesas ( dice el citado artículo 5.° ) ó de cualesquiera otros predios

de esta mater,

rtículos de tierras

rústicos por tiempo determinado , fenecerán con esto, sin necesidad de mútuo desahucio, y sin que cl arrendatario de cualquier clase pueda alegar posesion para continuar contra la voluntad del dueîo, cualquiera que haya sido la duracion del contrato ; pero ( añade ) si tres dias ó mas, despues de concluido el término, permaneciese el arrendatario en la finca con aquiescencia del dueño, se entenderá arrendada por otro año con las mismas condiciones;" y por último previene, que durante el tiempo estipulado se observe religiosamente el arriendo, y que el dueño, aun con el pretexto de necesitar la heredad para sí mismo, no pueda despedir al colono, sino en los casos de no pagar la renta, tratar mal la finca , ó faltar á las condicioHes estipuladas. El artículo 6.o habla de los arrendaniientos que se hubieren contratado sin determirarse tiempo, y prescribe que estos hayan de durar á voluntad de las partes; pero que cualquiera de ellas que quiera disolver su obligacion, pueda hacerlo, con la condicion precisa de avisar á la otra un año antes, tiempo suficiente para prepararse el propietario á buscar colono, y este á proporcionarse tierras donde trasladar su labor. Tambien se declara por el mismo artículo, que el arrendatario, aunque lo haya sido muchos años, no tiene derecho alguno de posesion, una vez desahuciado por el dueño ( 1 ): 10 , BD;;

(1) Este artículo no lace sin embargo novedad en la actual constitucion de los foros de Asturias y de GaliToxo I

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Por último no es lícito al colono, segun determina el artículo 7.o, subarrendar, ni traspasor el todo ni parte de la finca, sin aprobacion del dueño; pero sí puede sin ella, vender ó ceder al precio que le parezca alguna parte de los pastos ó frutos, á no ser que en el contrato se estipule otra cosa.

Siguiéndose en esta ley de que voy hablando, los mismos principios de libertad, que ya he mencionado y que sostienen sin contradiccion los buenos economistas, declara el art. 8.° que así en las primeras ventas, conio en las ulteriores, ningun fruto ni produccion de la tierra, ni los ganados , ni sus esquilmos, ni los productos de la caza, ni las horas del trabajo y de la industria, pueden estar sujetos á tasas ni posturas, sin embargo de lo que hayan dispuesto cualesquiera leyes generales ó municipales. Todo pues es permitido venderlo y revenderlo al precio y en la manera que mas acomode á sus dueños; con tal que no perjudique á la salud pública, como ya se indicó al tratar del abasto de los comestibles.

Hasta aquí he indicado las reglas que tienen relacion con la agricultura en general, sin hacer distincion de ninguno de sus ramos : mas conviene tambien asentar en este lugar algunas nociones respectivas únicamente á cierto cultivo especial y á cierta industria auxiliar de la agricultura. La vid exige por su naturaleza la observancia de algunas excepciones peculiares, y el gobierno las ha aplica

cia y demás provincias que esten en igual caso.

da agricultuclos hombrie llamar imo é inagotah que

do en beneficio de la masa general de labradores que se destinan a esta clase de industria El riego de las tierras, este auxilio natural é industrial, que equivale á un raudal abundantisimo é inagotable de riqueza, tambien debe llamar imperiosamente la atencion de los hombres que desean el progreso de la agricultura, especialmente en los paises en que es dado aprovechar las aguas para alimentar y refrescar las tierras.

En cuanto al cultivo de la vid se han cometido graves errores patrocinados por ordenanzas gremiales y municipales ; errores que han sido muy costosos á esa misma clase de labradores á quienes se intentaba proteger con el sistema reglamentario y restrictivo. Mas las reales órdenes de 25 de febrero y 31 de agosto de 1834 han fijado acertadamente los principios mas difíciles, que son los que concilian los intereses bien entendidos de una clase, con los del público y los de los individuos en particular; los que combinan las teorías arriesgadas con la práca fica y la experiencia.

La primera de dichas reales órdenes contiene reglas generales relativas á la extincion de las hermandades, grenrios y montes píos de viñeros, á la libre circulacion y venta de los vinos, y á la extincion de los impuestos onerosos, que antes estaban establecidos en favor de estas mismas hermandades; y la segunda trata de uno de los particulares", que mas afectan á la utilidad de los cosecheros, coal es la libertad en el tiempo y en el modo de hacer sus vendimias. No me detendré en la explicacion de

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