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levantes son hermanos de un vientre, hijos de la ca- | Europa, por blasones todas las empresas de su tiempacidad, heredados por igual en la excelencia. po, lo parecia todo nada, pues nunca habia visto ejérIngenio sublime nunca crió gusto ratero.

cito de turcos delante, donde la victoria fuera triunfo Hay perfecciones soles, y hay perfecciones luces. de la destreza, y no del poder, donde la excesiva poGalantea el águila al sol, piérdese en él el helado gu tencia humillada ensalzára la experiencia y el valor sanillo por la luz de un candil, y tómasele la altura de un caudillo. Tanto es menester para acallar el gusá un caudal por la elevacion del gusto.

to de un héroe. Es algo tenerlo bueno, es mucho tenerlo relevan No amaestra este primor á ser Momo un varon culte. Péganse los gustos con la comunicacion, y es to, que es insufrible destemplanza; sí á ser integérsuerte topar con quien le liene superlativo.

rimo censor de lo que vale. Hacen algunos esclavo al Tienen muchos por felicidad (de prestado será) go juicio del afecto, pervirtiendo los oficios al Sol y las zar de lo que apetecen, condenando á infelices los tinieblas. demas; pero desquitanse éstos por los mismos filos, Merezca cada cosa la estimacion por sí, no por socon que es de ver la mitad del mundo riyéndose de la bornos del gusto. otra, con más o menos de decedad.

Sólo un gran conocimiento, favorecido de una gran Es calidad un gusto crítico, un paladar difícil de práctica, llega á saber los precios de las perfecciosatisfacerse ; los más valientes objetos le temen, y las nes. Y donde el discreto no puede lisamente votar, no más seguras perfecciones le tiemblan.

se arroje, deténgase, no descubra antes la falta proEs la estimacion preciosísima, y de discretos el re pria que la sobra extraña. gatearla; toda escasez en moneda de aplauso es hidalga; y al contrario, desperdicios de estima merecen castigo de desprecio.

PRIMOR VI. La admiracion es comunmente sobrescrito de la ig

EMINENCIA EN LO MEJOR. norancia; no nace tanto de la perfeccion de los objetos, cuanto de la imperfeccion de los conceptos. Son Abarcar toda perfeccion, sólo se concede al priúnicas las perfecciones de primera magnitud; sea, mer Sér, que por no recibirlo de otro, no susre limipues, raro el aprecio.

taciones. Quien tuvo gusto rey, fué el prudente de los Fili De las prendas, unas da el cielo, otras libra á la pos de España , hecho siempre a objetos milagros, que industria; una ni dos no bastan á realzar un sujeto; nunca se pagaba sino de la que era maravilla en su cuanto destituyó el cielo de las naturales, supla la serie.

diligencia en las adquisitas. Aquéllas son hijas del faPresentóle un mercader portugues una estrella de vor, éstas de la loable industria, y no suelen ser las la tierra, digo un diamante de Oriente, cifra de la ménos nobles. riqueza, pasmo del resplandor; y cuando todos aguar Poco es menester para iodividuo, mucho para unidaban, si no admiraciones, reparos en Filipo, escu versal; y son tan raros éstos, que se niegan comuncharon desdenes, no porque afectase el gran monarca mente a la realidad, si se conceden al concepto. lo descomedido, como lo grave, sino porque un gusto No es uno solo el que vale por muchos. Grande exhecho siempre á milagros de naturaleza y arte no se celencia en una intensa singularidad cifrar toda una pica así vulgarmente. ¡Qué paso éste para una hidal categoría y equivalerla. ga fantasía! Señor, dijo, setenta mil ducados que No toda arte merece estimacion, ni todo empleo loabrerié en este digno nieto del Sol, no son de as gra crédito. Saberlo todo no se censura; practicarlo quear. Apretó el punto Filipo y díjole : «¿En qué pen todo, sería pecar contra la reputacion. sábadeis cuando disteis tanto? - Señor, acudió el Ser eminente en profesion humilde es ser grande portugues, como tal, pensaba en que habia un rey en lo poco, es ser algo en nada. Quedarse en una meFilipo II en el mundo.» Cayole al monarca en pica dianía, apoya la universalidad; pasar á eminencia, dura más la agudeza que la preciosidad, y mandó desluce el crédito. luego pagarle el diamante y premiarle el dicho, os Distaron mucho los dos Filipos, el de España y Matentando la superioridad de su gusto en el precio y cedonia. Extrañó el primero en todo y segundo en el en el premio.

renombre, al Príncipe, el cantar en su retrete, y Sienten algunos que el que no excede en alabar, vi abonó el Macedon á Alejandro el correr en el estadio. tupera. Yo diria que las sobras de alabanza son men Fué aquélla puntualidad de un prudente, fué éste guas de la capacidad, y que el que alaba sobrado, o descuido de la grandeza. Pero corrido Alejandro, ánse burla de sí o de los otros.

tes que corredor, acudió bien, que á competir con reNo tenía por oficial el griego Agesilao el que cal yes, aún, aún. zaba á un pigmeo el zapato de Encelado, y en mate Lo que tiene más de lo deleitable tiene menos de ria de alabanza, es arte medir justo.

lo heroico comunmente. Estaba el mundo lleno de las proezas del qué fué No debe un varon máximo limitarse á una ni á otra alba del mayor sol , digo de las victorias de don Her perfeccion, sino con ambiciones de infinidad aspirar nando Alvarez de Toledo; y con llevar un mundo, no á una universalidad plausible, correspondiendo la inmediaban su gusto, extrañándole la causa , dijo que lension de las noticias á la excelencia de las artes. en cuarenta años de vencer, teniendo por campo toda! Ni basta cualquiera ligera cognicion, empeño de

corrida, que suele ser más nota de vana locuacidad con eminencia, doblada. Gana en igualdad el que gand que crédito de fundamental entereza.

de mano. Alcanzar eminencia en todo no es el menor de los Son tenidos por imitadores de los pasados los que imposibles ;- no por flojedad de la ambicion , sí de la les siguen; y por más que suden, no pueden purgar diligencia y áun de la vida. Es el ejercicio el medio | la presuncion de imitacion. para la consumacion en lo que se profesa, y falta á lo | Alzanse los primeros con el mayorazgo de la fama, mejor el tiempo y más presto el gusto en tan prolija y quedan para los segundos mal pagados alimentos. práctica.

Dejó de estimar la novelera gentilidad a los invesMuchas medianías no bastan á agregar una gran tores de las artes, y pasó á venerarlos. Trocó la estideza, y sobra sola una eminencia á asegurar supe

ma en culto, ordinario error, pero que exagera lo que rioridad.

vale una primería. No ha habido héroe sin eminencia en algo, porque Mas no consiste la gala en ser primero en tiempo, es carácter de la grandeza; y cuanto más calificado sino en ser el primero en la eminencia. el empleo, más gloriosa la plausibilidad. Es la emi Es la pluralidad descrédito de sí misma, aun es nencia en aventajada prenda parte de soberanía, pues preciosos quilates, y al contrario, la raridad encarece llega á pretender su modo de veneracion.

la moderada perfeccion. Y si el regir un globo de viento con eminencia triun Es, pues, destreza no comun inventar nueva senfa de la admiracion, ¿qué será regir con ella un ace da para la excelencia, descubrir moderno rumbo para ro, una pluma, una vara, un baston, un cetro, una la celebridad. Son multiplicados los caminos que lletiara?

van á la singularidad, no todos sendereados. Los Aquel Marte castellano, por quien se dijo, Castilla más nuevos, aunque arduos, suelen ser atajos para capitanes si Aragon reyes, don Diego Perez de Var la grandeza. gas, con más hazañas que dias, retiróse á acabarlos Echó sabiamente Salomon por lo pacífico, cediénen Jerez de la Frontera. Retiróse él, mas no su fama, dole á su padre lo guerrero. Mudó el rumbo y llegó que cada dia se extendia más por el teatro universo. con menos dificultad al predicamento de los héroes. Solicitado de ella Alfonso, rey novel, pero antiguo Afectó Tiberio conseguir por lo político lo que Auapreciador de una eminencia, y más en armas, fué à gusto por lo magnánimo. buscarle disfrazado con solos cuatro caballeros.

Y nuestro gran Filipo gobernó desde el trono de su Que la eminencia es iman de voluntades, es he- prudencia todo el mundo, con pasmo de todos los sichizo del afecto.

glos; y si el César, su invicto padre, fué un prodigio Llegado el Rey á Jerez y á su casa, no le halló en de esfuerzo, Filipo lo fué de la prudencia. ella, porque el Vargas, enseñado á campear, enga Ascendieron con este aviso muchos de los soles de ñaba en el campo su generosa inclinacion. El Rey, á la Iglesia al cenit de la celebridad. Unos por lo emiquien no se le habia hecho de mal ir desde la corte á Dente santo, otros por lo sumamente docto; cuál por Jerez, no extrañó el ir desde allí á la alquería. Des la magnificencia en las fábricas, y cuál por saber realcubriéronle desde lejos, que con una hoz en la mano zar la dignidad. iba descabezando vides con más dificultad que en Con esta novedad de asuntos se hicieron lugar sienotro tiempo vidas. Mandó Alfonso hacer alto y embos pre los advertidos en la matrícula de los magpos. earse los suyos. Apeóse del caballo, y con majestuosa Sin salir del arte sabe el ingenio salir de lo ordigalantería comenzó á recoger los sarmientos que el nario y hallar en la encanecida profesion Duevo paso Vargas, descuidado, derrivaba. Acertó éste á volver para la eminencia. Cedióle Horacio lo heroico á Virla cabeza , avisado de algun ruido que hizo el Rey, o gilio, y Marcial lo lírico á Horacio. Dió por lo cómica lo que es más cierto , de algun impulso fiel de su co Terencio, por lo satírico Persio, aspirando todos a la razon. Y cuando conoció a su majestad, arrojándose ufanía de primeros en su género. Que el alentado caá sus plantas á lo de aquel tiempo, dijo: «Señor, ¿qué pricho nunca se rindió a la fácil imitacion. haceis aquí?— Proseguid, Vargas, dijo Alfonso, que Vió el otro galante pintor que le habian cogido la á tal podador; tal sarmentador. »

delantera el Ticiano, Rafael y otros. Estaba más viva ¡Oh, triunfo de una eminencia!

la fama cuando muertos ellos; valióse de su invenciAnhele á ella el varon raro, con seguridad de que ble inventiva. Dió en pintar á lo valenton, objetáronle lo que le costará de fatiga lo logrará de celebridad. I algunos el no pintar á lo suave y pulido, en que podia

Que no sin propiedad consagró la gentilidad á | imitar al Ticiano, y satisfizo galantemente que queHércules el buey, en misterio de que el loable trabajo | ria más ser el primero en aquella groseria que segunes una sementera de hazañas, que promete cosecha do en la delicadeza. de fama, de aplauso, de inmortalidad.

Extiéndase el ejemplo a todo empleo, y todo varon raro entienda bien la treta ; que en la eminente nove

dad sobra hallar extravagante rumbo para la granPRIMOR VII.

deza. EXCELENCIA DE PRIMERO.

PRIMOR VIII. Hubicran sido algunos fénix en los empleos , a no

QUE EL HÉROR PREFIERA LOS EMPEÑOS PLAUSIBLES. irles otros delante. Gran ventaja el ser primero, y si ! Dos patrias produjeron dos héroes: á Hércules Té

bas, á Caton Roina; fué Hércules aplauso del orbe, fué Caton enfado de Roma. Al uno admiraron todas

PRIMOR IX. las gentes, al otro esquivaron los romanos.

DEL QUILATE REY. No admite controversia la ventaja que llevó Caton á Hércules, pues le excedió en prudencia, pero ga Dudo si llame inteligencia ó suerte al topar un hénóle Hércules à Caton en fama.

roe con la prenda relevante en sí, con el atributo rey Más de arduo y primoroso tuvo el asunto de Caton, de su caudal. pues se empeñó en domeñar monstruos de costumbres, En unos reina el corazon, en otros la cabeza, y es si Hércules de naturaleza; pero tuvo más de famoso punto de necedad querer uno estudiar con el valor y el del tebano.

pelear otro con la agudeza. La distancia consistió en que Hércules emprendió Conténtese el pavon con su rueda, préciese el águihazañas plausibles y Caton odiosas; la plausibilidad la de su vuelo, que sería gran monstruosidad aspirar del empleo llevó la gloria de Alcides á los términos del el avestruz á remontarse, expuesta á ejemplar desmundo y pasára adelante si ellos se alargáran. Lo des peño; consuélese con la bizarría de sus plumas. apacible del empleo circunscribió á Caton dentro de No hay hombre que en algun empleo no hubiera las murallas de Roma.

conseguido la eminencia; y vemos ser tan pocos que Con todo esto, prefieren algunos, y no los menos se denominan raros, tanto por lo único como por lo juiciosos, el asunto primoroso al más plausible; y pue excelente, y como el fénix, nunca salen de la duda. de más con ellos la admiracion de pocos que el aplauso Ninguno se tiene por inhábil para el mayor empleo; de muchos, si vulgares.

pero lo que lisonjea la pasion desengaña tarde el Milagros de ignorantes llaman á los empeños plau- tiempo. sibles.

Excusa es no ser eminente en el mediano por ser Lo arduo, lo primoroso de un superior asunto po mediano en el eminente; pero no la hay en ser mecos lo perciben, pero eminentes, y así lo acrediten ra- diano en el infimo, pudiendo ser primero en el suros. La facilidad del plausible permítese á todos vul blime. garizarse, y así el aplauso tiene de ordinario lo que | Enseñó la verdad, aunque poela, aquél. Tú no emde universal.

prendas asunto en que te contradiga Minerva; pero Vence la intencion de pocos á la numerosidad de no hay cosa más difícil que desengañar de capacidad. ud vulgo entero.

¡Oh, si hubiera espejos de entendimiento como los Pero destreza es topar con los empleos plausibles. hay de rostro! Él lo ha de ser de sí mismo y falsifícaPunto es de discrecion sobornar la atencion comun en se fácilmente. Todo juez de sí mismo halla luégo texel asunto plausible; manifiéstase á todos la eminencia, tos de escapatoria y sobornos de pasion. y á votos de todos se graduó la reputacion.

Grande es la variedad de inclinaciones, prodigio Debense estimar en más los más. Es palpable la ex- deleitable de la naturaleza; tanta como en rostros, celencia en tales hazañas, y si con evidencia plausible, voces y temperamentos. las primorosas tienen mucho de metafísico, dejando Son tan muchos los gustos como los empleos. A los la celebridad en opiniones.

más viles y áun infames no faltan apasionados. Y lo Empleo plausible llamó aquel que se ejecuta á vis que no pudiera recabar la poderosa providencia del ta de todos y á gusto de todos, con el fundamento siem- | más político rey, facilita la inclinacion. pre de la reputacion, por excluir aquellos tan faltos Si el monarca hubiera de repartir las mecánicas de crédito cuan sobrados de ostentacion. Rico vive tareas, sed vos labrador, y vos sed marinero, rindiéde aplauso un histrion, y perece de crédito.

rase luégo a la imposibilidad. Ninguno estuviera conSer, pues, eminente en hidalgo, asunto expuesto tento aun con el más civil empleo, y ahora la eleccion al universal teatro, eso es conseguir augusta plausi propria se ciega áun por el más villano. bilidad.

Tanto puede la inclinacion, y si se auna con las ¿Qué príncipes ocupan los catálogos de la fama, si fuerzas, todo lo sujetan; pero lo ordinario es desaveno los guerreros ? Á ellos se les debe en propiedad el nirse. renombre de magnos. Llenan el mundo de aplauso, Procure, pues, el varon prudente alargar el gusto los siglos de fama , los libros de proezas, porque lo y atraerle sin violencias de despotiquez á medirse con belicoso tiene más de plausible que lo pacífico.

las fuerzas, y reconocida una vez la prenda relevante, Entre los jueces se entresacan los justicieros á in empléela felizmente. mortales, porque la justicia sin crueldad siempre fue | Nunca hubiera llegado á ser Alejandro español y más acepta al vulgo que la piedra remisa.

César indiano el prodigioso marqués del Valle, don En los asuntos del ingenio triunfó siempre la plau Fernando Cortés, si no hubiera barajado los empleos; sibilidad. Lo suave de un discurso plausible recrea el cuando más, por las letras hubiera llegado á una vulalma, lisonjea el oido; que lo seco de un concepto garísima medianía, y por las armas se empinó á la metafísico los atormenta y enfada.

cumbre de la eminencia, pues bizo trinca con Alejandro y César, repartiéndose entre los tres la conquista del mundo por sus partes.

zas en Francia y Flándes, y con el resto de todo si PRIMOR X.

favor en Jerusalen. QUE EL HÉROE NA DE TENER TANTEADA SU FORTUNA

Parte es este político primor, saber discernir les AL EMPEÑARSE.

bien y mal afortunados, para chocar ó ceder en la

competencia. La fortuna, tan nombrada cuan poco conocida, no Previno Soliman la gran felicidad de nuestro catóes otra, bablando á lo cuerdo y aun católico, que lico Marte, quinto de los Cárlos, para que estuviera aquella gran madre de contingencias y gran hija de en su esfera. Temió más á sola ella que a todos los la suprema Providencia, asistente siempre á sus cau tercios de Poniente, contemplacion de otros. sas, ya queriendo, ya permitiendo.

Amaino aún a tiempo, y valible, ya no la reputaEsta es aquella reina tan soberana, inescrutable, | cion, pues se retiraba de ella, la corona. inexorable, risueña , con unos esquiva, con otros, ya No así el primer Francisco de Francia, que afectó madre, ya madrastra , no por pasion, sí por la arca ignorar su fortuna y la del César; y así por delinnidad de inaccesibles juicios.

cuente de prudencia fué condenado á prision. Regla es muy de maestros en la discrecion política Péganse de ordinario la próspera y adversa fortuna tener observada su fortuna y la de sus adherentes. El á los del lado. Atienda, pues, el discreto á ladearse, que la experimentó madre logre el regalo, empeñase I y en el juego de este triunfo sepa encartarse y descon bizarría, que como amante se deja lisonjear de cartarse con ganancia. la confianza. Tenía bien tomado el pulso á su fortuna el César

PRIMOR XI. cuando animando al rendido barquero le decia : «No temas, que agravias á la fortuna de César.» No ha

QUE EL HÉROE SBPA DEJARSE, GANANDO CON LA FORTUSI. 116 más segura ancora que su dicha. No temió los vien Todo móvil instable tiene aumento y declinacio. tos contrarios el que llevaba en popa los alientos de Añaden otros estado donde no hay estabilidad. su fortuna. ¿Qué importa que el aire se perturbe, si Gran providencia es saber prevenir la infalible deel cielo está sereno? ¿Que el mar brame, si las estre clinacion de una inquieta rueda. Sutileza de tabur sallas se rien ?

berse dejar con ganancia donde la prosperidad es de Pareció en muchos temeridad un empeño, pero no juego, y la desdicha tan de véras. fué sino destreza , atendiendo al favor de su fortuna. Mejor es tomarse la honra que aguardar a la rebaPerdieron otros, al contrario, grandes lances de cele tiña de la fortuna, que suele en un tumbo alzarse bridad por no tener comprension de su dicha. Hasta con la ganancia de muchos lances. el ciego jugador consulta al arrojarse.

Faltarle de constante lo que le sobra de mujer, Gran prenda es ser un varon afortunado, y alapre sienten algunos escocidos. Y añadió el Marqués de Nacio de muchos lleva la delantera. Estiman algunos más riñano, para consuelo del Emperador sobre Metz, que una onza de ventura que arrobas de sabiduría, que | no sólo tiene instabilidad de mujer, sino liviandad de quintales de valor; otros, al contrario, que fundan jóven en hacer cara á los mancebos. crédito en la desdicha como en la melancolía. Ventu Mas yo digo que no son livianas variedades de mura repiten de necio y méritos de desgraciado. jer, sino alternativas de una justísima providencia.

Suple con oro la fealdad de la hija el sagaz padre, Acierte el varon á serlo en esto, recojase al sagrado y el universal dora la fealdad del ingenio con ventura. | de un honroso retiro, porque tan gloriosa es una bella

Deseo Galeno á su médico afortunado, al capitan | retirada como una gallarda acometida. Vejecio, y Aristóteles á su monarca. Lo cierto es que a Pero hay hidropicos de la suerte, que no tienen todo héroe le apadrinaron el valor y la fortuna, ejes ánimo para vencerse á sí mismos si les está bailando ambos de una heroicidad.

el agua la fortuna. Pero quien de ordinario probó agrios de madrastra Sea augusto ejemplar de este primor aquel gran maamaine en los empeños, no terqueo, que suele ser de yorazgo de la fortuna y de la suerte, el máximo de los plomo el disfavor.

Cárlos y áun de los héroes. Coronó este gloriosísimo Disimúleseme en este punto hurtarle el dicho al emperador con prudente fin todas sus hazañas. Triunpoeta de las sentencias, con obligacion de restituirlo del orbe con la fortuna, y al cabo triunfo de la misen consejo á los amantes de la prudencia. Tú no ha ma fortuna. Supo dejarse, que fué echar el sello á sus gas ni digas cosa alguna teniendo a la fortuna por

proezas. contraria.

Perdieron otros, al contrario, todo el caudal de su El Benjamin hoy de la felicidad es, con evidencia de fama en pena de su codicia. Tuvieron monstruoso fin su esplendor, el heroico, invicto y serenísimo señor grandes principios de felicidad, que á valerse de esta cardenal infante de España , don Fernando, nombre treta pusieran en cobro la reputacion. que pasa á blason 6 corona nominal de tantos héroes. Pudiera asegurar un anillo arrojado al mar y resti

Atendia todo el orbe suspenso á su fortuna, satis tuido en el arca de un pescado, arras de inseparabifecho asaz de su valor, y declaróle esta gran princesa lidad entre Policrátes y la fortuna. Pero fué poco despor su galan en la primera ocasion; digo, en aquella pues el monte Micalense trágico teatro del divorcio. tan inmortal para los suyos como mortal para sus ene Cegó Belisario para que abriesen otros los ojos, y migos, batalla de Norlinguen, con progresos de fine- ' eclipsóse la luna de España para dar luz a muchos.

No se halla arte de tomarle el pulso á la felicidad, honre; es cortés, humano, liberal, honrador de todos, por ser anómalo su humor; previénedos algunas se- murmurador de ninguno, y en suma, él es el rey en nales de declinacion.

el afecto, si vuestra majestad en el efecto. Prosperidad muy apriesa , atropellándose unas á 1 Feliz gracia si la hermanára con la de su rey, que otras las felicidades, siempre fué sospechosa, porque no es de esencia el excluirse, por más que encarezca suele la fortuna cercenar del tiempo lo que acumula Bayaceto que la plausibilidad del ministro causa redel favor.

celo al patron. Felicidad envejecida ya pasa á caduquez, y desdiclia . Y de verdad que la de Dios, del Rey y de las genen los extremos cerca está de mejoría. .

tes son tres gracias más bellas que las que fingieron Estaba Abul, moro, hermano del Rey de Granada, los antiguos. Danse la mano una á otra, enlazándose preso en Salobreña, y para desmentir sus confirmadas apretadamente todas tres, y si ha de faltar alguna, sea desdichas, púsose á jugar al ajedrez, proprio ensayo por órden. del juego de la fortuna. Llegó en esto el correo de su El más poderoso hechizo para ser amado es amar. muerte, que siempre ésta nos corre la posta. Pidió Es arrebatado el vulgo en proseguir, si furioso en perAbul dos horas de vida , muchas le parecieron al Co seguir. misario, y otorgóle sólo acabar el juego comenzado. | El primer móvil de su séquito, despues de la opiDijole la suerte, y ganó la vida y aun el reino, pues nion, es la cortesía y la generosidad; con éstas llegó antes de acabarlo llegó otro correo con la vida y la Tito á ser llamado delicias del orbe. corona, que por muerte del Rey le presentaba Gra Iguala la palabra favorable de un superior á la obra Dada.

de un igual, y excede la cortesía de un principe al Tantos subieron del cuchillo á la corona como ba dón de un ciudadano. jaron de la corona al cuchillo. Csmense mejor los Con sólo olvidarse por breve rato de su majestad buenos bocados de la suerte con el agridulce de un el magnánimo don Alonso, apeándose del caballo para azar.

socorrer á un villano, conquistó las guarnecidas muEs corsaria la fortuna, que espera á que carguen los rallas de Gaeta, que á fuerza de bombardas no mellára bajeles. Sea la contratreta anticiparse á tomar puerto. en muchos dias. Entró primero en los corazones, y

luego con triunfo en la ciudad.

No le hallan algunos destempladamente críticos al PRIMOR XII.

grande de los capitanes y gigante entre héroes otros GRACIA DE LAS GENTES.

méritos para su antonomasia, sino la benevolencia

comun. Poco es conquistar el entendimiento si no se gana Diria yo que entre la pluralidad de prendas merela voluntad, y mucho rendir con la admiracion la afi cedora cada una del plausible renombre, ésta fué fecion juntamente.

licísima. Muchos con plausibles empresas mantienen el cré Hay gracia de historiadores tambien , tan de codidito, pero no la benevolencia.

cia cuan de inmortalidad, porque son sus plumas las Conseguir esta gracia universal algo tiene de estre de la fama. Retratan, no los aciertos de la naturaleIla , lo más de diligencia propria. Discurrirán otros al za, sino los del alma. Aquel fénix Corvino, gloria de contrario, cuando á igualdad de méritos corresponden Hungría, solia decir, y practicar mejor, que la grancon desproporcion los aplausos.

deza de un héroe consistia en dos cosas, en alargar la Lo mismo que fué en uno iman de las voluntades mano a las hazañas y á las plumas, porque caractéres es en otro conjuro. Mas yo siempre le concederé aven de oro vinculan eternidad. tajado el partido al artificio. No basta eminencia de prendas para la gracia de las

PRIMOR XIII. gentes, aunque se supone. Fácil es de ganar el afecto,

DEL DESPEJO. sobornado el concepto, porque la estimacion muñe la aficion.

El despejo, alma de toda prenda , vida de toda perEjecutó los medios felizmente para esta comun gra feccion, gallardía de las acciones, gracia de las pacia, aunque no así para la de su rey, aquel infausta- | labras y hechizo de todo buen gusto, lisonjea la intemente inclito Duque de Guisa, á quien hizo grande ligencia y extraña la explicacion. un rey favoreciéndole, y mayor otro emulándole: el Es un realce de los mismos realces y es una belletercero, digo, de los Henricos franceses. Fatal nombre za formal. Las demas prendas adornan la naturaleza, para principes en toda monarquía, que en tan altos pero el despejo realza las mismas prendas. De suerte sujetos hasta los nombres descifran oráculos.

que es perfeccion de la misma perfeccion, como transPreguntó un dia este rey á sus contiguos : «¿Qué cendente beldad, con universal gracia. bace Guisa, que así hechizá las gentes?» Respondió Consiste en una cierta airosidad, en una indecible udo extravagante áulico, por único en estos tiempos: gallardía, tanto en el decir como en el hacer, hasta «Sire, hacer bien á todas manos; al que no llegan de en el discurrir. rechamente sus benévolos inslujos, alcanzan por re Tiene de innato lo más, reconoce la observacion. Nexion, y cuando no obras, palabras. No hay boda que lo menos hasta ahora nunca se ha sujetado á precepno festeje, bautismo que no apadrine, entierro que no ' to superior, siempre a toda arte.

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