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Cacao, Pina, Tuna, » &c. El libro segundo acaba en la foja 78. La portada del tercero está dentro del mismo cuadro historiado que ya conocemos. Sigue la estampa, harto difícil de describir. En los cuatro ángulos hay cuatro capillitas redondas, unidas las de arriba con las de abajo, por una calle de árboles á cada lado, las de la parte inferior por un portal, y las de arriba por una tapia con árboles, y su puerta en el centro. Sobre esta tapia hay un tablero en el que se lee: «Tipus eorü quae Fratres faciunt in Novo Indiarú Orbe.» Debajo de las capillas dice respectivamente: «Puelle. Pueri. Mulieres. Viri.» El centro del dibujo le ocupa una enorme iglesia llevada á cuestas por muchos frailes: el último tiene el nombre de « F. Martino Valètino,» y el que va por delante «S. D. Franco»: al pié de la iglesia dice: «Spús Sanctus habitat in ea, » y debajo de la hilera de frailes: «Primi Sãctae Romanae Eccleiae in Novü Indiarü Orbé Portatores.» Arriba, á la izquierda (del lector), está un fraile llamado « F. Petrus de Gante, » señalando con una vara las figuras de un cuadro á muchos indios, debajo de los cuales se lee la palabra «Praecepta»: en el medio hay un entierro: á la derecha un grupo de indios «Cantores»; y poco mas afuera, al mismo lado, otro fraile enseñando, con estas palabras debajo: «Articuli Fidei.» Á cada lado de la iglesia están dos frailes con sus respectivos oyentes: los dos de la izquierda tienen estos letreros: «Difcüt Doctrinà» «Difcüt Penitètiā »; los de la derecha: «Examè Matrimo.» «Scribüt Nomina.» Abajo de la procesion de frailes cargando la iglesia hay todavía tres grupos: el uno se intitula «Difcunt confiteri»: el del centro « Baptismus, » y el de la derecha «Matrimonium.» En el portal con que se cierra la parte inferior del cuadro hay siete arcos: los tres de la izquierda tienen figuras iguales, y para todos sirve esta sola palabra «Confesiones»: en el del centro, mucho mayor y mas adornado que los demas, se ve una figura sentada en uno como trono, con otras á los lados, y el título «Difficilium Excusio»: los últimos tres arcos de la derecha tienen por lema «Cómunio.» «Misa. » «Extrema, » y los dibujos representan lo que corresponde á estas palabras. El conjunto de la estampa no carece de gracia, aunque el dibujo es bien tosco. Este libro tercero va á terminar á la foja 1 51. Volvemos á encontrar por última vez el cuadro historiado en la portada del cuarto libro. La estampa que le sigue es un horrendo Calvario, que no emprendo describir: lo mas notable que tiene es que entre los espectadores figura un fraile que con la vara acostumbrada llama hácia el Salvador crucificado la atencion de un numeroso grupo de indios. La estampa tiene al pié este texto: «Non iudicaui me cire aliquid inter vos nifi Ieum Chriftum, & hunc crucifixum. 1 cor. 2.» Concluye este libro en el folio 234 bis. La parte primera del libro quinto carece de portada, y la hoja en que debia hallarse está enteramente en blanco; el título que aparece en esta edicion le tomé de las últimas palabras del prólogo. Tiene estampa, que representa en el centro á S. Francisco: arriba una gloria con la Sma. Trinidad, y á los dos lados de S. Francisco dos grandes grupos de frailes, algunos de ellos con sus nombres, á saber: á la izquierda « F. min de Valo, F. Fro de Toral, F. Joan de Q'umarraga, Toribio, Soto, Suarez, Ribas, Ciudad Rodrigo»: á la derecha, «F. min de Hojacatro, F. Diego de Landa, F. Pedro de Ayala, Coruña, Cifneros, Ximenez, Fuenalida, de Aura, de Tecto, Gâte.» El texto del pié es: «Ecce, ego et puerimei quos dedit mihi Dominus in fignum, et in portentum Ifrael a Dño exercituú: qui habitat in monte Sion. Efa. 8.» En el fol. 3o2 da fin esta primera parte del libro quinto. La segunda tiene asimismo en blanco la hoja que debia llevar el título, y el que le he puesto fué tambien tomado de las últimas palabras del prólogo de la primera parte. La estampa representa el martirio de varios religiosos, á quienes flechan unos indios. No tiene texto. Termina la obra en el folio 322. Sigue la tabla de los capítulos hasta el folio 328, y una diminuta «Tabla Abecedaria» que completa el número de 336 fojas. Toda la letra del volúmen es muy clara y pequeña, aunque de diversas manos: se conoce que fué copiado con esmero, y corregido despues. Excusado es decir que para la impresion le he seguido con toda escrupulosidad, sin añadir ni quitar cosa alguna, y solo he mudado la ortografía, arreglándola á la que hoy se usa, excepto en aquellas palabras en que el cambio importaria mudanza notable en la pronunciacion. Pero en los nombres mexicanos he seguido enteramente la ortografía del manuscrito, aunque vária y por lo comun errónea, y lo he hecho así por dos razones: la una, por no exponerme á cometer errores en materia tan delicada como la correccion de nombres indígenas, y la otra porque el P. Domayquía, en sus Advertencias preámbulas anuncia y aprueba tal incorreccion y variedad. He economizado todo lo posible las notas: libros de esta clase no son para principiantes á quienes sea necesario explicar las alusiones, interpretar las voces anticuadas y señalar las omisiones ó errores del texto. El trabajo que habria yo gastado en ellas, y el lugar que hubieran ocupado, los juzgué mejor empleados en una Tabla alfabética de materias, sin la cual son casi inútiles los libros de estudio. Procuré guardar en ella un medio prudente, no haciendo una nueva edicion de la obra á fuerza de multiplicar y alargar los artículos, ni omitiendo tampoco cosa que los lectores pudieran necesitar. He asentado todos los nombres propios, excepto aquellos que solo vienen como citas, y son enteramente ajenos al asunto de la obra: nadie vendrá á buscar en ella noticias concernientes á David ó á Carlomagno, y era inútil poner tales nombres en la tabla. Lo propio he hecho con los de lugares: constan todos los del pais (excepto Nueva España y México, por la frecuencia misma con que se repiten), y algunos otros que me parecieron necesarios, anotando todas las páginas en que ocurren; pero se omitieron los de paises extranjeros. Así es que sabiendo solamente en qué lugar se verificó un suceso, basta para saber si trató de él nuestro autor. No ha sido el menor de mis trabajos la formacion de esa Tabla alfabética, ni el que considero menos útil.

Para escribir su obra se valió el P. Mendieta de las fuentes ordinarias de la historia, es á saber, de los escritos de otros frailes sus predecesores; de las noticias verbales que le dieron los que aun vivian, y de lo que él mismo vió y supo en su tiempo. Entre los escritos que le fueron de mayor utilidad, cuenta los de Fr. Andrés de Olmos, y los de Fr. Toribio de Motolinia: sirvióse, ademas, de la Vida de Fr. Martin de Valencia, escrita por su compañero Fr. Francisco Jimenez, y tuvo tambien en su poder los once, doce ó trece libros de Fr. Bernardino de Sahagun, que trataban de las antigüedades de la tierra. A juzgar por lo que tenemos impreso de este autor, parece que el P. Mendieta no hizo uso de sus escritos: una sola referencia hace á ellos, (9) y no es de extrañarse, puesto que el asunto principal del P. Sahagun son las antiguallas de los indios, y estas las trató el P. Mendieta per transennam, como una introduccion necesaria para entender bien lo que iba a escribir de la conversion de los indios á la fe cristiana, objeto capital de su Historia. La Vida de Fr. Martin de Valencia por Fr. Francisco Jimenez se ha perdido hace mucho tiempo: (10) en todo caso no pudo servir á nuestro Mendieta sino para este asunto especial; siendo de notar que lo que escribe en su Historia se encuentra, poco mas o menos, en la del P. Motolinia. Acaso ambos bebieron en la misma fuente, que seria el escrito de Fr. Francisco Jimenez.

Las obras históricas de Fr. Andrés de Olmos no han llegado á nosotros. Refiérenos el P. Mendieta, en el prólogo de su libro II, que el P. Olmos escribió un libro muy copioso de las antigüedades de los indios; que de él se sacaron tres ó cuatro copias y se enviaron á España; que el autor dió despues el original á otro religioso que iba á Castilla; que mas adelante y á instancias de personas respetables, escribió de nuevo el autor un compendio ó suma de dicho libro, y que esta suma fué la que él tuvo a la vista. Tal vez de la inisma se sirvió Torquemada, aunque dudo si las citas que hace al P. Olmos son directas ó copiadas de nuestro Fr. Gerónimo. La circunstancia de haberse enviado á España tres ó cuatro copias, y luego el original, hace esperar que algun dia se logre el hallazgo de obra tan

(9) Y esa no á la obra grande, sino á las « Pláticas de los primeros misioneros. » Véase pág. 213.

(10) Ya Gonzaga, que imprimia en 1587 su voluminosa obra De Origine, &c., de que más adelante hablaremos, se quejaba de la pérdida de la mayor parte de este libro:

Scripsit ( Fr. Franciscus Ximenez) singulari diligentia vitam fratris Martini de Va»lentia anno ab illius morte tertio, quæ quorumdam incuria amissa est, uno tantun»modo quaternione reperto e quo quæpiam illorum quæ inferius præscribuntur de y sumpta sunt.» Pág. 1237.

importante, como ha sucedido con otras que tambien se creian perdidas. Por la conformidad de asuntos, por la mencion expresa en el prólogo, y por las citas que despues se hacen al libro del P. Olmos, debemos creer que el P. Mendieta le usó especialmente para formar el libro II de su Historia. De los trabajos del P. Motolinia hizo mayor uso: le cita con frecuencia en todo el discurso de la obra, y en el libro III hay capítulos que son sin duda suyos. Mas parece que el P. Mendieta no solo disfrutó las dos obras del P. Motolinia que hoy tenemos, o sino tambien la intitulada «Venida de los doce primeros padres, y lo que llegados acá hicieron.» Á ella me parece que por su asunto debe pertenecer la cita del cap. 1.° de la segunda parte del libro V; á lo menos es cierto que no se halla en lo que yo conozco del P. Motolinia.

(*) Una es la Historia de los Indios de Nueva España que por primera vez publicó trunca Kingsborough al fin del tomo IX de su grande obra Antiquities of Mexico (London, 183o—48, 9 vol. gr. folio), y yo imprimí completa en el tomo I de mi Coleccion de Documentos para la Historia de México (México, 1858-66, 2 vol. 4?). Digo completa en el sentido de estar allí todo lo que tenemos de la obra; pero en ella misma se habla de una Parte Cuarta, que probablemente contenia la vida de los primeros misioneros, y cuyo paradero se ignora.—La otra obra del P. Motolinia vino á mis manos mucho despues de haber impreso la primera. Está en un tomo en folio que el Sr. D. J. M. Andrade adquirió en Madrid al mismo tiempo que el manuscrito de la Historia Eclesiástica de Mendieta. El códice se compone de varias piezas importantes, todas de letra del siglo XVI. Casi al principio está la obra de Motolinia, sin título alguno ni nombre de autor: comprende 126 fojas. Comienza por la Epístola Proemial dirigida al conde de Benavente: no tiene fecha. Siguen dos capítulos con el nombre de primero y segundo, y sin hueco ni interrupcion alguna, salta al 13, 14, 15 y 16. Acabado este, se hallan dos fojas de letra diversa y bien mala: contienen unas breves noticias de las fiestas de los indios, no llevan título, ni creo que pertenezcan á la obra. Á continuacion vienen otras dos fojas con este título: «Calendario » de toda la yndica guente (sic) por donde an contado sus tpos asta oy agora nueva» mente puesto en forma de rrueda para mejor ser entendido.» Inmediatamente despues se encuentra la rueda ó calendario, pintado en una foja doble, ó sea en pliego entero, con varias explicaciones escritas en los cuatro ángulos del papel: este es sin duda el famoso calendario del P. Motolinia de que habla Torquemada (lib. X, cap. 36), quien tomó la noticia, y hasta las palabras, del Reportorio de los Tiempos de Enrico Martinez (México, 16o6), trat. II, cap. 1o. Despues del calendario hay tres hojas blancas, y lo mismo está el frente de la que sigue, en cuya vuelta comienza de nuevo el texto, que es continuacion del cap. 16. Vienen luego los caps. 17 á 31, y cesa la numeracion de ellos: de allí en adelante solo llevan al frente la palabra «Capítulo » sin expresar el número. De estos capítulos hay treinta y nueve, y en seguida otro con el número 1: falta asimismo la numeracion en los veintinueve restantes.—Una parte del contenido de este manuscrito se encuentra en la Historia de los Indios, pero hay mucho que falta en aquella, así como hay allí otras cosas que no se hallan en el manuscrito. Por el desórden que se nota en este, sobre todo al fin; por la confusion en que están mezclados asuntos muy diversos, y aun por el desaliño del estilo, me inclino á creer que este trabajo del P. Motolinia es una parte de los borradores de que sacó despues su Historia. Sea lo que fuere, el códice es preciosísimo, y por todos títulos muy digno de la imprenta. Pero es muy probable que siga inédito, y al fin perezca en cualquier accidente. De buena gana daria yo aquí siquiera el índice de los capítulos, pero me abstengo de ello por no alargar más esta nota, que temo miren algunos como una añadidura impertinente. No he querido, sin embargo, perder la ocasion, tal vez última, que se me presentaba, de dar á lo menos la noticia de que este importante códice aun existia en el último tercio del siglo XIX.

He indicado brevemente cuáles fueron los principales autores de que se sirvió el P. Mendieta; veamos ahora quiénes á su vez se aprovecharon de los escritos de este.

Aun no habia concluido su Historia Eclesiástica cuando el general de la órden Fr. Francisco Gonzaga, le envió á pedir lo que tenia escrito, y entonces nuestro autor le remitió el «Memorial» de esta provincia que comprendia, segun nos informa el P. Domayquía, «las vidas de los primeros doce religiosos y de otros que fueron despues de la provincia de San Gabriel.» Estas vidas, prosigue diciendo el P. Domayquía, las dió el general Gonzaga á Fr. Juan Bautista Móles, quien las imprimió en castellano en su «Memorial de la Provincia de San Gabriel», o y el mismo general las insertó en su crónica latina. o No he logrado ver el Memorial de la Provincia de San Gabriel; pero las Vidas que hay en la obra de Gonzaga, son indudablemente las de nuestro Fr. Gerónimo, á quien cita dos ó tres veces en apoyo de algunas historias maravillosas que refiere, y que se encuentran tambien en la presente obra. Parece que ademas de las Vidas, son asimismo de nuestro Mendieta las noticias de conventos que trae Gonzaga, y que todo eso comprendia el Memorial que aquel le remitió. Probablemente el mismo Memorial fué el que tuvo Betancurt, y cita con el siguiente título, en la lista de los manuscritos de que se valió para escribir sus obras: «Un » cuaderno escrito por el R.P. Fr. Gerónimo de Mendieta, con las » fundaciones de conventos, vidas de algunos varones ilustres, y sin»gulares casos que sucedieron con (sic) el viaje de los doce primeros » padres, con dia, mes y año, y lo que se decretó acerca del modo de » administrar los santos sacramentos.» (o De las crónicas de Móles y de Gonzaga tomó Daza o mucho de lo que dice en la suya acerca de la predicacion del Evangelio en estas tierras; y he aquí que en cuatro obras por lo menos (las de Gonzaga, Móles, Daza y Betancurt), están impresas, bien sea en parte, ó abreviadas, ó traducidas, las Vidas escritas por Fr. Gerónimo de Mendieta.

(*) Impreso en Madrid, por Pedro Madrigal, 1592, en 49, segun D. Nicolás AntO111O. (3) De Origine Seraphicae Religionis Franciscanae ejusque progressibus, de Regularis Observanciae (sic) institutione, forma administrationis ac legibus, admirabilique ejus propagatione. Roma, ex typographia Dominici Basae, 1587. En fol., de 14oo págs., con muchos grabados en dulce. La parte cuarta comprende las provincias de las Indias Orientales y Occidentales. (149 Al principio de su Teatro Mexicano (México, 1698). A continuacion anota «Un libro escrito en cuarto por el R.P. Pedro de Oroz el año de 585, dedicado á »la Señora Doña Blanca Enriquez, Marquesa de Villamanrique, que está de verbo ad » verbum en latin en lo trae que (sic) de esta Provincia el Illmo. Gonzaga.» El cotejo del texto español de Mendieta con el latino de Gonzaga no deja duda de que este es una traduccion de aquel; pero traduccion libre, y no de verbo ad verbum. Betancurt tuvo las Vidas de Mendieta: ¿cómo, pues, no dice que en Gonzaga estén estas, sino lo que escribió el P. Oroz? ¿Refundiria este el trabajo de Mendieta, y esta refundicion seria la que sirvió á Gonzaga? He aquí un punto que no me es posible aclarar. (5) Quarta Parte de la Chronica General, &c., lib. II, caps. 1 á 6o.

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