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Virgen del Patrocinio. Esta imágen existe en el coro: denomínanla Priora, porque la prelada es su camarera: data su culto desde una priora que hubo en este convento, hija de los duques de Medinaceli, quienes para el culto de Nuestra Señora y gastos de la prelada adjudicaron sus testamentarios una casa en Madrid, en la calle Ancha, esquina á la de la Palma, la que vinieron poseyendo las demás prioras.

Hoy no existe la capilla música ni el número de capellanes; las religiosas reciben su dotacion de palacio, y el convento ha quedado bastante mutilado. En la iglesia está establecida la parroquia ministerial.

Dia 4. En este dia de 1315 fué refrendada en las Cortes de Búrgos aquella célebre concordia que los hijos-dalgo de todo el reino de Castilla habian empezado á pactary convenir en Valladolid el año anterior. Su fin era reunirse en un cuerpo todos los nobles y las ciudades, para resistir cualquier perjuicio y escesos que cometiesen los tutores del rey D. Alonso el XI mientras durase la tutoría, la cual ejercian la reina doña María, abuela de este rey y mujer de D. Sancho el Bravo; D. Juan, hijo de don Alonso el Sábio, y D. Pedro, hijo del mencionado D. Sancho. Este documento, que es de los mas preciosos y raros para conocer las revoluciones é inquietudes en que ardia por aquellos años toda Castilla, se encabeza por los espresados tres tutores.

Se convino en que al lado de la persona real hubiesen de asistir para su guarda y consejo dus de cada uno de los reinos en que estaba dividida la corona, esto es, Castilla, Toledo, Estremadura y Leon, siendo cada uno de ellos caballero hijo-dalgo, y el otro hombre bueno natural de las ciudades respectivas al reino que representaba, y nombrado procurador en Córtes. Fué tambien pactado que la kermandad de los hijos-dalgo pudiese celebrar sus juntas una vez al año, por San Martin de noviembre, y otra los alcaldes de todas las villas de esta hermandad, en la semana que media la Cuaresma.

Para la primera de estas dos juntas se señaló á los de Castilla y los de Toledo y Estremadura la ciudad de Valladolid; y para la segunda, haciéndose division entre los alcaldes de Castilla y los de Toledo y Estremadura, se señaló á aquellos la ciudad de Burgos y á estos la 'villa de Cuéllar; y para los del reino de Leon, Galicia y Asturias, se acordó tuviesen la primera de aquellas juntas en Benavente, y la segunda en la ciudad de Leon.

Además de los que habian concurrido á firmar y otorgar esla hermandad, se dejó abierta la puerta para que se agregasen los demás que quisiesen, tomándose los nombres en estos congresos anuales, donde debian examinarse todos los acontecimientos mas notables sucedidos en sus respectivas comarcas, á fin de poner el remedio que exigiesen por sus circunstancias; y para obligar a la concurrencia, se impuso multa contra los que no viniesen á ellos.

Respecto á que uno de los agravios de que más se habia quejado y quejaba el reino consistia en la usurpacion de las jurisdicciones y territorios, hecha a las villas tanto realengas como de señorío, cuyos escesos habian sido mayores en tiempo del Emplazado, se determinó que cesasen estas instancias, propuestas ya ante los tutores y tribupales, hasta tanto que el rey D. Alonso el XI fuese de edad cumplida para gobernar el reino, no permitiéndose tales usurpaciones, ni menos las compras que hiciesen los pueblos comprendidos en esta hermandad en las behetrías y solariegos, ni las de los hijos-dalgo en villas de su hermandad.

Ultimamente, dejados otros capítulos de menos consideracion, se ve por la copia que poseemos de esta concordia, que la firmaron en Burgos, y en el dia sobredicho, ciento de los hijos-dalgo que concurrieron a las Cortes, y los procuradores de noventa y nueve pueblos, en que se noia no estar comprendido alguno de las Andalucías en la parte conquistada; jurando su observancia todos los firmantes, y asimismo los tutores, que para mayor autori. dad mandaron notarios públicos que diesen fé y signasen esta escritura. Este es uno de los documentos que pueden ilustrar considerablemente la genealogía de las casas nobles de España, pues son mas de 250 personas las que aquí se nombran.

Dia 5. Hallándose en la ciudad de Valladolid en este dia 5 de julio de la era de 1318, que corresponde al año de 1300,

el rey D. Fernando IV el Emplazado, con consejo y ordenamiento de la reina doña María, su madre, y del infante D. Enrique, su tio y tutor, cunfirmó á peticion de Alfonso Perez de Falcon, Alfonso Ibañez y Juan Perez, procuradores de la villa de Castroverde, una carta-puebla del fuero privilegio concedido á los vecinos y naturales de dicha puebla por D. Alonso IX, juntamente con su mujer doña Berenguela.

Son sin duda muchas las particularidades que se notan en este privilegio, así por lo respectivo á los usos de aquellos tiempos, como por lo tocante á la legislacion. Entre otras cosas se dispuso, que los clérigos de aquella villa estuviesen libres de toda carga y gabela real; que recibiesen las primicias de la leche enteramente; que cada iglesia entregase á su obispo una medida de trigo y otra de cebada, y un carnero ó 18 dineros, para la festividad de Santa María de Agre; y que, cuando el obispo fuese á la mencionada villa, no estuviesen obligados los clérigos á darle más de un convite, juntamente con su vicario, presbítero y otras siete personas, y esto por una sola vez al año. Disponia el mismo privilegio, por lo respectivo á los militares, que los que habitasen la espresada villa diesen á su merino siete cabalgadas, y el mayordomo á ellos siete pares de calzas, seis espuelas y dobles capas de color. Al comun de los vecinos fueron concedidas varias exenciones de los gravámenes é impuestos propios de aquellos tiempos, siendo particular de los clérigos, soldados y viudas la de que no se hospedase en sus casas el pasajero.

Tocanie á la legislacion criminal se estendia considerablemente el privilegio, imponiendo varias penas á los delitos de homicidio , estupro, violencia , hurto, adulterio y usurpacion. Eran particulares las disposiciones de que el que matase al vecino de la referida villa ó sus hijos no gozase de la inmunidad eclesiástica, y que muriese por ello, salvo si lo hiciese por causa de juego ú otra ocasion. Que si algun vecino injuriase á otro, llamándole gafo, traidor, falso ó fufu, y lo probase con tres vecinos, le hubiesen de pechar 300 maravedises : que no se juzgasen los pleitos de los vecinos por hierro, agua ó desafio; y que el que á otro desafiase, le pechase un maravodi. · Estendióse este fuero de Castroverde á los lugares que se le adjudicaron, á saber: Rabanales, Puzolo ; Valdellas y Villafrontin, San Vicente, Golpeones, Ilgatodegua, Bar. riolo y Varcial, y fué rubricado por los reyes y suscrito por Pedro, arzobispo compostelano; Enrique, obispo de Leon; los condes Fernando y Tirialo; Gundizabo Nuñez, teniente de Asturias; Ponzio Velo, teniente de Estrema dura; Fernando García, mayordomo del rey; Muñoz Rodriguez, su secretario y teniente de Castroverde; y finalmente, Pedro Benavidez, mayordomo de la reina.

Asimismo esta confirmacion, sellada con el sello de plomo, fué rubricada por el infante D. Felipe, señor de Cabrera , y muclios otros prelados y señores principales.

Dia 6.

Con motivo de habernos visto precisa dos á continuar en varios dias sucesivos de los últimos del mes de junio 'próximo las noticias pertenecientes á la legislacion poco conocida del señorío de Vizcaya, hemos omitido algunas otras correspondientes á los en que aquellas se han dado; y como entre ellas se presenta mas agradable y deliciosa la narracion de un torneo tenido en la ciudad de Vitoria en 29 de junio de 1569, confiamos que por contener circunstancias tan bizarras y propias de nuestras costumbres antiguas, se nos disimule la licencia de colocarla en estos dias, prefiriéndola á otras que podríamos dar.

Cayó en aquel año el dia destinado para el torneo en domingo, y fué mantenedor de él Fausto de Aguirre, vecino de esta ciudad, contra otros caballeros de la misma, los cuales salieron a la funcion muy bien aderezados de arınas y divisas, todos de diversos colores: colocáronse, como tambien sus padrinos.

Guardóse la condicion del cartel, en que se prevenia que ninguno sacase oro ni plata. Los torneantes sacaron invenciones y letras que cada uno llevaba, y eran las siguientes: Fausto de Aguirre, como mantenedor, podia teinar el acompañado que quisiese, pero no lo hizo: antes bien, combatió como aventurero animosa y diestramente, sin acaecerle desgracia alguna. Salió con calzas de terciopelo y raso negro y blanco, llevando tres padrinos ves. tidos igualmente, que eran D. Juan de Bribiesca, D. Juan de Belandia y Baptista de Orquendo. El topelete y plu

mas eran de los mismos colores, como tambien los atambores, pífanos y dos pages que le acompañaban.

El escudo estaba en campo blanco con un corazon atravesado con una saeta, y esta letra:

Mis ojos al corazon
Con lágrimas le han pegado

La tristeza que le han dado. Los primeros aventureros que entraron fueron Hernando de Cucho y Luis Hurtado de Mendoza, con calzas y toneletes de tafetan blanco, pardo y negro y penachos de los mismos colores: vestido igualmente su padrino Andrés de Zurbano Baztera. Hernando sacó un escudo en que estaba pintada una dama con un caballero de rodillas, cuya mano le tenia asida, presentándola un favor, y el dedo puesto en la boca, dándola a entender que lo callase; la letra decia:

Pues habitais en mi pecho
Sin poder partiros de él,
El favor quedará en él.

El escudo del segundo manifestaba dos manos descoyuntadas y esta letra:

No quiero tener mas fé
Con quien tan mal la pagó,
El tiempo que me duró.

Tras estos entraron en cuadrilla Rodrigo Velez de Medrano, Juan de Urbina, Martin de Salinas, D. Juan de Samano, Sancho García del Barco y D. Juan Antonio de Muxica: todos con calzas de terciopelo negro, laboreadas de AA asidas las unas con las otras, y toneletes bordados con cañutillos y cuentas de vidrio, de que eran tambien las guarniciones de los penachos negros, y del mismo color los zapatos, espadas y piezas. Iban uniformes el atambor y pífano, y junto á ellos un hombre que llevaba las divisas y las letras cogidas al pecho. Los cuatro padrinos eran Luis de Samano, el capitan Sodoño , Juan de Salvatierra y Juan de Paternina: vestian igualmente con jubones de raso negro y golas, El escudo de Rodrigo Velez contenia un hombre armado en pie con esta letra:

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