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Marchó D. Ramiro en seguida contra los tres hijos del rey D. Fruela, su tio, que promovian otra sedicion en Asturias; miéntras que «Ijrey tenia sitiado á D. Alonso en Leen, colocaron los asturianos en el trono al mayor de ellos, que se llamaba tambien D. Alonso; empero el monarca que habia triunfado en Leon, cayó sobre Asturias é hizo prisioneros á sus tres sobrinos, los puso en la misma prision donde su hermano estaba, y les dió tambien el mismo castigo. ••'••'

Esta horrible crueldad, que anunciaba un principe dispuesto á no transigir con nadie, y la ocurrencia de movrw pl rey D. Alonso en San Julian de Ruiforeo por los años 932, contribuyó á sosegar estas parcialidades y sofocar el gérmen de las sediciones; de manera que, libre ya D. Ramiro dela guerra intestina, emprendió la estertor. Dejando aparte el asolamiento que D. Alonso III, HamaJo el Magno, llevaba por todas partes, como igualmente D. Garcia y D. Ordoño II en el territorio de Toledo, pasemos á tratar brevemente de la resistencia que Madrict hizo á D. Ramiro y su ejército,tan un dia de domingo del año 932, en que fué saqueada y quemada la esforzada villa, quedando arruinadas sus murallas, siendo aprisionados cuantos pudieron escapar con vida del bloqueo y asalto, volviéndose D. Ramiroá Leon, cargado de ricos despojos, entre los aplausos de un triunfo lisonjero, á descansar con la reina Doña Sancha, como dice Ambrosio de Morales.(1).

Asi consta del manuscrito conservado en Fresdesval.

Segun de esto aparece, ya entonces Madrid era de importante consideracion : asi dfebe suponerse, aunque nos sean desconocidas, como sus principios, todas las circunstancias de su primitivo progreso y grandeza á esta época, desde la invasion de los árabes en tierras de Toledo; sin embargo, se dice que en los años 721, prendados de la feracidad y hermosura del pais, pensaron engrande

(i) Ramirus securus rcgnans, concilium inivit cum omnibus magnatibus sui regni, qualiter caldeacrum ingrederetur terram, et coadunalo exercitu, pergens ad civitatem quse dicituí Margarita, confregit mures cjus, et maximas fecit strages dominica die, adjuvante clementia Dei. Reversus est domum sua cum victoria iti pace. . 'I cer á Madrid; cercáronlo de buenos muros y fuertes torres, instituyendo escuelas de astronomia y otras facultades. Reserváronse los conquistadores para su morada el centro de la Tilla, dando á los cristianos los arrabales, nombrando un alcaide, concediéndole muchas preeminencias , siendo entre ellas el primer asiento y llevar la primera voz en la corte de Toledo. Los establecimientos de tales enseñanzas empezaron á hacer célebre y concurrido á este heróico pueblo; y muchos autores aseguran haber sobresalido en los primeros estudios, y que los árabes colocaron en la orla del escudo de Madrid las siete estrellas, aludiendo á los estudios astronómicos á que aquellos se dedicaron, y que tan sólida base adquirieron en Madrid.

Ambrosio de Morales manifiesta varias razones sobre la conveniencia de la destruccion de los muros de Madrid, por si algun tiempo despues el ejército cristiano volviese á hacer la guerra por estos paises, no encontrasen fortificaciones.

Igualmente dice que hasta esta época no se hace mencion en nuestras historias de la gran villa de Madrid: que tanto los escritores árabes como los nuestros están acordes relativamente al suceso, discordando sólo en el tiempo fijo de la invasion de D. Ramiro. El año 950 entregó éste su alma á Dios; y la historia guarda silencio sobre las cosas de Madrid desde esta época hasta el reinado de D. Fernando I, llamado el Magno y Emperador. Grande como buen rey, patriota como español, y valiente como cristiano, sólo deseaba D. Fernando sacudir el yugo de los musulmanes. En el año 1037, en los primeros tiempos de su reinado, se avistó con los enemigos en Galicia, los dispersó y quitóles las principales plazas, siendo una de ellas Coimbra, donde el valeroso Cid Rodrigo Diaz de Vi -var empezó á distinguirse por sus estraordinarias hazañas. Cuando D. Fernando I aubió al trono, reinaba en Toledo Almenen, ó Ali-Maimon segun otros. Conociendo los moros las ventajas que resultarian de reedificar los arrinados muros de Madrid, uno de los puntos más principales del reino de Toledo, asi lo hicieron; pues refieren los historiadores, que habiendo pasada los puertos (i)

(1) Los Alpes de Castilla ó montes de Somosierra, ó *uenfna y Guadarrama. . >,....

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de D. Alonso el VI: se hallan igualmente en los Estados de Navarra y sus anejos en tiempo que los dominó D. Sancho, hijo de D. Garcia. En esta parte hemos de suponer ser necesaria por aquellos tiempos la multitud de semejantes gobiernos, por las guerras continuas que no solo se movian contra los moros, y ellos igualmente contra los cristianos, sino tambien por'las que se verificaban muy á menudo entre los reyes cristianos, celoso cada uno de engrandecer sus dominios. Un documento otorgado en el reino de Navarra, año 1062, hace memoria de lo repartida que estaba entónces toda la tierra alta de España entre varios reyes; advirtiendo el notario que la estendió, que reinaba D. Sancho en Castilla, D. Alonso en Leon, don Garcla en Galicia, D. Sancho Garcia en Nájera y Pamplona, J D. Sancho Ramirez en Aragon y Sobrarve. Todos estos monarcas tenian entre si parentesco muy próximo, y sin embargo notamos que en los cortos años en que poseyeron con separacion estas coronas, alternaban continuamente entre ellos la paz y la guerra. ¿Quiénes más unidos en ciertas ocasiones que los tres Sanchos aqui nombrados, y quiénes se hicieron guerras más sangrientas? Por eso vemos á cada punto confusos á los historiadores en señalar los limites de sus dominios, y equivocadas á veces las noticias pertenecientes á unos con las que son propias de otros; de suerte que esta época del siglo XI exige mayor ilustracion de la que hasta ahora se le ha dado en la historia.

Volviendo, pues, á los diversos gobiernos que D. Sancho Garcia, rey de Navarra, habia establecido en sus Estados, hallamos que sólo en la provincia de Nájera ó Rioja habia cuatro en el año 1070; porque en el privilegio de exencion que concedió este rey, con su mujer Doña Plasencia, á un caballero llamado Andrés, sobre todas las tierras que poseia en Nájera y Alesamo, cuya carta real se otorgó en este dia 30 de diciembre ante toda su corte, confirman Iñigo Lopez, que tenia el gobierno de Nájera; Fortun Lopez, el de Puñicastro; Fortun Azenariz, el de Funes; é Iñigo Azenariz, el de Tuvia. A estas noticias, que manifiestan algo de la constitucion civil de España en aquel tiempo, y en el que no han parado la consideracion nuestros historiadores, pueden añadirse las que nos da este mismo documento sobre los empleos palatinos, pues lo confirman tambien Garcia Ibarriz, prepósito en el palacio del rey; Fortun Sangiz, mayordomo; Pedro Garcés, armiguero; Lopez Sangiz, stabulario ó caballerizo; Lopez Moniz, boletario ó copero; y Sancho Azenariz, pincenario.

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Tambien en este dia se solemniza la memoria de la traslacion del cuerpo del apóstol Santiago el Mayor, llamado, segun frase elegante, el hijo del trueno: escribe Ambrosio de Morales, que despues de su maravillosa invencion, sucedida en el año 795 (con lo que están conformes las Tablas ilustradas, si bien otros autores la alargan al año 835, en lo que conviene el Diario histórico al fólio 262), vino á España con el objeto de visitar el santo Sepulcro, desde Francia, en romeria, el emperador Carlo-Magno. En esto hay contradiccion, si es cierto que aquel emperador murió el año 814, 21 años despues del feliz hallazgo, si ocurrió éste en el 835. La tradicion más constante es que la invencion del cuerpo del bendito apóstol aconteció en el pontificado de Leon III, quien se cree compuso la homilia y carta que trata de la invencion del cuerpo sanie. Leon IÍ1 subió al sólio pontificio el dia 26 de diciembre del año 795, y falleció en 12 de junio del año 816; luego la invencion no debió ser en el año 835, porque entónces resultaría que Leon III habia escrito la homilia trece años despues de su muerte (cosa imposible en el órden natural).'

Gil Gonzalez de Avila afirma, con autoridad de Nicola de la Lira, que el santo apóstol se apareció á Carlo-Magno, mandándole que hiciese guerra á los moros para asegurar de ellos los caminos que traian los peregrinos que •venian á visitar su cuerpo, y que el emperador la declaró, quedando desde entónces el camino con el nombre de via francesa, y que el emperador hizo colocar sobre su gloriosa tumba muchas ofrendas y dones. Turpino asegura que el emperador verificó su romeria en nombre de Francia y de Alemania. El R. M. Yepes, en medio de su gravedad monástica, escribe que esta peregrinacion es una fábula que confeccionó Turpino, asegurándolo asi contra lo que dice el martirologio de Usuardoylas adiciones deMolano. Dicese que Usuardo era contemporáneo de GarloMagno, y que á su devocion y gasto escribió el martirologio.

Prescindiendo de esta cuestion y de la época del suceso, como asimismo de las circunstancias de su traslacion,

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