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doso ánimo de aquel monarca el mayor movimiento para tomar bajo su proteccion inmediata la defensa del patrimonio de las iglesias, sin embargo del poderio de los nobles que de esta suerte lo habían desfigurado. Con este fin espidió un decreto en las mencionadas Córtes de Soria , para que todos los prelados of ndidos en esta parte presentasen sus quejas, determinándolas, y acompañadas con los litulos de pertenencia relativos á los lugares de que alegaban usurpacion; y las personas contra quien se quejasen, manifestáran tambien los que tuviesen para fundar su derecho; concluyéndose todo en el término de tres meses, como plazo perentorio para sentenciar definitivamente sobre estas cosas.

Las quejas se fueron proponiendo sucesivamente por los prelados, despues de formalizadas las Córtes; y aunque pudiéramos citar varios procesos de esta especie, que casualmente hemos visto, sólo harémos memoria del que pertenecia al monasterio de San Millan. En él consta que en los dias 27 y 28 de diciembre de 1380, hallándose en Medina del Campo el espresado rey D. Juan, despachócédula real en que dió comision al célebre Pedro Lopez de Ayala, Juan Martinez de Rojas y á los oidores de su Consejo, nombrándoles jueces para conocer determinadamente de las quejas que habia movido D. Juan, abad de San Millan. Decia en ellas que D. Pedro Gonzalez de Mendoza, mayordomo mayor del rey, le tenia ocupados los lugares de Atable y Pazuengos; que Diego Fernandez de Lezana le usurpó á Campobria, y Juan Perez de Isla á Ledesma. El abad unió á la instancia las donaciones reales y titulos respectivos á estos lugares; y citados los reos, no habiendo producido dentro de los tres meses marcados justificacion alguna de su derecho, fueron condenados á dejarlos libres al monasterio, pagándole todo lo que habian percibido desde el dia en que el rey habia publicado su decreto general contra estas usurpaciones, en las referidas Córtes de Soria.

Segun una carta del rey D. Alonso IV de Castilla, otorgada en 28 de diciembre del año 1076, cuyo contenido está casi ignorado hasta hoy, nos presenta ocasion de poderlo estractar, aunque ligeramente; pues en éJ se hace mencion de las leyes municipales que este monarca dió á la Rioja, luégo que entró á poseerla por muerte de Don Sancho de Navarra en la batalla de Peñalen; pues estas leyes son el fundamento de las exenciones y privilegios de aquella provincia.

Prescindiendo por ahora del modo y ocasion con que el rey D. Alonso las mandó promulgar, dirémos que las más de ellas eran una renovacion de las que habia prescrito D. Sancho de Navarra, su abuelo, y su lio D. Garcia , rey tambien de Navarra, como espresamente se lea en el prólogo, indicándose que las renovaba á causa de haberse derogado algunas por el rey D. Sancho el de PeBalen, primo del espresado D. Alonso, y último soberano de la tierra de Nájera. Estas leyes se reducian, en primer lugar, á confirmarles la costumbre que tenian dt na pagar por el homicidio más pena que 100 sueldos, sin que se les pudiese exigir gratificacion alguna para el juez, á quien denominaban Sajonia; y si el homicida no era hallado dentro del dia sétimo, ge mandaba que no se hihiciera más inquisicion, ni ésta se practicase sucediendo la muerte en camino público; y del mismo modo no se exigiese homicidio á los vecinos del pueblo, si éste se ejecutase por algun mihtar y huyese de él. ,. •

En segundo lugar, se prevenia que no era costumbre de la tierra contribuir con bagajes al ejército, ni pagar tributo alguno el militar de la ciudad de Nájera, á no ser que el rey fuese á la hueste; igualmente, que viniendo el rey á aquella ciudad, sólo debia el vecindario suministrar, la primera noche de su llegada, la paja necesaria para sus caballos, sin otra carga alguna. Eximia del derecho de mimería í los clérigos y legos, mandando que donde el rey tuviese viñas, vendimiára primero; pero donde no las tuviese, el vecino vendimiára cuando quisiese. Sólo les imponia la carga ó gravámen de hacer á su costa las obras esteriores del castillo; prohibiendo todo rapto de doncella y viuda, y que nadie pudiese cortar leña del monte, aunque fuera para obras de su casa , sin pagar su precio. Ultimamente, decia que los del barrio de San Andrés, llamado Cornilior, no pagasen al rey más contribucion que 100 sueldos. •) . • •

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•En este dia del año 1544 despidió el rey Francisco I á Francia á Barbarroja con ricos presentes.

Algunos autores opinan que en este dia del aña 1380 despachó el rey D. Juan I embajadores al Soldan de Egipto, para que le instasen, en nombre del monarca de Castilla , á poner en libertad á Leon V, rey de Armenia, que estaba cautivo. Sus infortunadas hija y esposa habian muerto en la prision. El bárbaro condescendió y dió libertad al rey prisionero, que envió con cartas soberbiasé hinchadas, en lo que de si decia honorificas, para el rey D. Juan, cuyo poder y valor encarecia, y le pedia su amistad. Vino aquel rey, despojado tres años adelante, primero á Francia , despues á Castilla.

El P. Juan de Mariana está conforme en el año. Refiérese que se hallaba D. Juan en Badajoz con su corte, y D. Fernando, rey de Portugal, con la suya, con motivo del enlace del primero de estos monarcas con la hija única del segundo, llamada doña Beatriz, cuya boda se efectuó el dia 17 de mayo de 1383, á cuya solemnidad parece que concurrió el afligido rey de Armenia, que venia á rendir gracias al rey de Castilla por el interés que se tomó para sacarlo del cautiverio. El rey D. Juan, cuando lo supo, salió á su encuentro; pero habiéndole visto Leon V, se detuvo y puw de rodillas en presencia de su bienhechor: D. Juan se apeó tambien con todo su séquito, y echándole los brazos al cuello, le dió un ósculo de paz.

Segun la crónica, al siguiente dia le envió el soberano de Castilla paños de oro, y muchas doblas y vajilla de plata, haciéndole donacion para toda su vida de las villas de Madrid y de Andújar, con todos sus pechos, derechos y rentas que en ellas habia, señalándole ademas anualmente por los dias de su vida ciento cincuenta mil maravedis.

En igual dia del año 1065 se dió sepultura régia al cadáver del rey I). Fernando I de Castilla, al que, segun alguno* autores, teniendo bloqueada la ciudad de Valencia , se le dejó ver en su presencia la figura gloriosa del santo arzobispo Isidoro, anunciándole que ya estaban cumplidos sus dias sobre la tierra. En efecto, sintiéndose enfermo el monarca, hizo concierto con los moros, recobrando los cautivos que tenian en su poder; y despues que hubo recogido los despojos que habia ganado, se volvió á Leon, traiéndole los suyos en una litera militar, á modo de silla de manos; siendo tanto el amor que le tenian, que andaban á porfia para llevar la carga del rey enfermo. Luégo que llegó á Leon, visitó los cuerpos y reliquias de los santos, como lo tenia de costumbre, y con lágrimas les pidió le alcanzasen un fin dichoso; y aunque la enfermedad se arreciaba, asistió á los maitines de Navidad aquella noche, y al siguiente dia oyó misa y comulgó. Al otro dia, que era el segundo de Pascua, se hizo conducir al templo de San Isidoro, y puesto de rodillas delante del sepulcro del santo, esclamó: «Señor, vuestro es el poder y el mando, porque sois sobre todos los reyes y señores: el reino que recibi de vuestra mano, os restituyo: sólo pido á vuestra clemencia, que mi ánima se halle en vuestra eterna luz.« Dicho esto, se quitó la corona é insignias reales, y recibió el sacramento de la Extrema-Uncion de mano de los obispos; y vestido de cilicio y cubierto de ceniza, el dia tercero de Pascua, fiesta de San Juan Evangelista, á los veintinueve años de su reinado, entregó su espiritu al Señor, segun escribe el obispo D. Pelayo de Oviedo, que es el autor más antiguo y que vivió en su tiempo. La vida de este rey fué muy señalada en la cristiandad, porque la empleó en guerras contra los árabes y edificar templos; porque amó la hermosura de la casa del Señor y el lugar donde reside su gloria.

A este monarca piadoso se debió el templo de San Isidoro y de Santa Maria de Regla, y el magnifico monasterio de Sahagun, donde se retiraba al ejercicio de la oracion, alternando con los monjes en la sublime salmodia de dia y noche: fué tan caritativo, que viendo descalzos á los fámulos de la comunidad, que andaban asi por efecto de la pobreza de los monjes en aquel tiempo, les asignó renta para el calzado, y á los monjes de Cluni tambien les señaló para su sustento mil ducados cada año de sus rentas reales. Con tan buenas obras salió de este mundo á la hora de sexta, segun la opinion más recibida. Su cuerpo fué depositado junto á la tumba de su padre D. Sancho de Navarra: se le hicieron las exequias en medio de las lágrimas del pueblo y con la solemnidad que pedia su grandeza y el amor que le profesaban los suyos. Asi lo dice el obispo D. Rodrigo y D. Lúeas de Tuy, aunque otros ponen su muerte acaecida en Cabezon, junto á Valladolid. Mendez Silva, en sus Genealogias reales, opina que reinó treinta años, y que murió en 1067; pero segan las tablas de Claudio Clemente y Fr. Vicente Pastor, Mariana, Gravezon y otros señalan que fué en el año de 1065.

El tierno cariño que D. Fernando tenia á sus hijos, le obligó, contra lo que pedia la razon de Estado, á dividir entre ellos la herencia que los politicos le aconsejaban dejase entera á D. Sancho, su primogénito. Tal division, muerto D. Fernando, produjo muy encarnizada guerra; empero, prescindiendo de que D. Sancho fué proclamado rey de Castilla, D. Alonso de Leon, y D. Garcia de Galicia y Portugal, como asimismo de que la princesa doña Urraca obtuvo el señorio y soberania de Zamora, y doña Elvira el de Toro; y de que D. Sancho, heredero de Castilla , á quien denominaron el Fuerte, no se hallaba satisfecho en su ambicion con los Estados que le habian pertenecido, por lo que concibió desde luego el codicioso designio de unir á su corona los territorios repartidos entre sus hermanos; y que ántes de dar principio á esta empresa, se vió obligado á resistir á D. Sancho, rey de Navarra, y á D. Ramon, rey de Aragon, que se habian aliado contra él, echarémos una rápida ojeada sobre los sucesos de Madrid acaecidos en los tiempos de D. Fernando I, porque creemos que lo aceptarán de buen grado los madrideños. Don Ramiro era hermano del rey D. Alonso IV; éste tuvo un hijo, que por su conducta se afeó con el sobrenombre de el Malo, y su desgraciado padre determinó abandonar el sigb y cambiarle por el cláustro. Mandó llamar á su hermano, que á la sazon se hallaba cerca de Viseo: don Alonso abdicó solemnemente en favor de D. Ramiro, quedando éste coronado rey en Zamora, y retirándose aquel al monasterio de San Benito de Sahagun.

Belicoso D. Ramiro y emprendedor, formó el proyecto dd arrojar á los árabes del reino; mas cuando reclutaba su ejército, tuvo noticia de que su hermano, dejando el monasterio, habia llegado á Leon, donde pensaba volverse á encargar del reino. Tuvo que desistir de su laudable empresa, y dirigirse contra D. Alonso á Leon. Sitióle, y apoderándose de aquella al cabo de dos años, le aprisiono y le hizo sacar los ojos para escarmiento en lo sucesivo, mandando le retirasen luégo al monasterio de San Julian ue Samos. . . - . , .. i

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