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cerró con sus dos hijas en otro convento, recibiendo el velo de manos del bendito Auberto , obispo de Cambray.

En el mismo dia del año 966, el rey D. Sancho I, por consejo de la reina doña Teresa, su madre, hizo venir al conde Fernan Gonzalez á las Córtes de Leon, quien llegó con algun recelo; y al punto de ir á besar la mano al monarca, le mandó poner preso en una torre, donde le trató con bastante rigor. •;

Kn el mencionado día del año 1082, despues de haber juntado su ejército el moro Alfagio, hizo una entrada por Castilla, llegando hasta Medina del Campo, donde le salió al encuentro Alvar Yañez Minaya, deudo del Cid Campeador , de valor notable, quien dándole una batalla, le derrotó, poniendo al soberbio mahometano en vergonzosa fuga.

Tambien en el mismo dia del año 1124, el rey D. Alonso hizo ciertas donaciones á la iglesia de Segovia y á su prelado el obispo D. Pedro, por haber sido maestro de su hermana la infanta Doña Sancha,

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Día 25. 'f'9V"'

Hemos tocado en estos dias algunas de las circunstancias relativas al modo con que en los siglos de la conquista se hacia el servicio militar por los hijos-dalgo y caballeros de Castilla, indicando que hubo tiempo en que el erario público les abonaba ciertas cantidades para pagar los sueldos de la gente de guerra que llevaban consigo á la campaña, á más de las mercedes en tierras del patrimonio real, que les concedia el monarca con el mismo fin. Estas mercedes traen su origen desde el mismo principio de las conquistas, siendo entónces como ordenanza militar y ley constitucional de la milicia castellana tener los nobles cierta parte de todo lo que se conquistaba, junta' mente con el soberano, y á proporcion de las fuerzas que reunian al ejército bajo su mando, ó del servicio que hacian á la patria por si solos. La parte prefijada en este repartimiento está muy vária en las primitivas leyes de Castilla; y áun parece que, pasado el siglo XI, dejó de usarse, sustituyéndose la libre voluntad de los monarcas, que premiaban estos servicios conforme al mérito de cada uno.

En efecto, por este tiempo empezaron las mercedes que

llamaban de heredad, hechas á favor de los caudillos y capitanes que con sus vasallos ó gente asalariada iban á las huestes en que el rey asistia en persona. Llamábanse de heredad, porque todas estas mercedes estaban situadas en tierras labrantias, no durando más que la vida del congraciado, hasta que, habiéndose hecho hereditario el servicio militar, pasaba de padres á hijos, y adquirieron el nombre de mercedes de juro de heredad. La mucha franqueza y liberalidad de los reyes fué perpetuando estas mercedes, y equivocadas ó confundidas con otras que hacian por servicios particulares de diversa especie, ya en el siglo XV no se distinguian las que eran de diferente origen. Todos estos donatarios de la corona pretendian á esta sazon que semejantes tierras eran exentas de todo tributo; y á la verdad no era asi en su origen. Ademas querian que tambien lo fuesen las personas que las cultivaban , y sobre ello D. Juan II oyó las quejas del reino en las Córtes de Valladolid de 1447; en vista de lo cual, publicó otra pragmática en este dia del año inmediato de 1448 , en que se mandó que las mercedes situadas por juro de heredad de ningun modo se diesen por salvadas en los libros de los contadores mayores de rentas reales. Aunque se hace dificil hallar escrituras reales, y mucho más de particulares, otorgadas en este dia de tanta solemnidad en la Iglesia Católica, para que podamos señalar en él algun hecho más de curiosidad, y notable en la historia de España, que hasta ahora no se haya conocido, podrémos, sin embargo, recordar la piadosa costumbre de nuestros antiguos reyes, que con ánimo devoto se recogian á celebrar la alegre memoria de nuestro Redentor en los monasterios más célebres de sus Estados, cuando no tenia su corte lugar fijo de residencia perpétua. Estos monasterios fueron en aquellos siglos como unos sitios reales de recreacion y recogimiento para los monarcas, y tambien para las personas de la primera distincion. que imitando su ejemplo, daban con ello las pruebas más convincentes de su religion y piedad. Nuestra diplomática podria muy bien ilustrarse con novedad y ventajas, teniendo presente este solo punto de vista, pues nos descubriria una série de sitios reales que todavia no distinguimos perfectamente, dándonos á conocer documentos de singular atencion. Sirva de ejemplo el famoso monasterio de San Millan de la Cogulla>, situado en la provincia de la Rioja. En él vemos á los reyes atraidos por las solemnidades del culto, y asistir con los monjes á los oficios divinos durante la octava de la Natividad, derramando á manos llenas gracias y mercedes á favor de este monasterio.

Entre los monarcas que le honraron con este motivo, se distingue D. Sancho el Mayor, rey de Navarra y de Aragon , célebre no ménos por sus conquistas que por su religiosidad. A la costumbre de visitar este monasterio por el tiempo de Navidad, le fué deudor de los más distinguidos favores, principalmente desde que en el año de 1067 concluyó su iglesia, y se hizo en ella, y á su presencia y la de su hijo D. Garcia, la solemne traslacion 'i.1 cuerpo de San Millan, que fué la segunda despues d • haberse sacado de su sepultura , donde estuvo oculto 493 años.

En casi todos los restantes de su vida notamos haber repetido esta misma visita, la cual siguieron f ".mbien los reyes de Castilla, sus sucesores, cuando pasó á su dominio la espresada provincia de la Rioja.

Don Alonso, el VI entre los reyes de Cas'illa de este nombre, y á quien con tanta razon apellidan Emperador constituido por Dios sobre todas las naciones de España, fué uno de los monarcas que más memoria dejaron de su beneficencia al monasterio de San Millan. Desde que entró á poseer la tierra de Nájera, muerto en Peñalen su primo el rey D. Sancho de Navarra, hijo de D. Garcia, empezó á distinguirlo en su aficion, renovando á toda la Rioja las leyes municipales de que gozaban desda tiempo antiguo, con los privilegios que habian concedido sus reyes y señores.

A consecuencia fué llenando de beneficios á toda la provincia, pero con singularidad al espresado monasterio, donde se hallaba el dia 25 de diciembre de 1089; pues confirmó en él la gracia que en 23 Je noviembre anterior le habia concedido, exonerándole del tributo que su tio el rey D. Garcia de Navarra le habia impuesto, para que le ayudase en la guerra con dos caballos y dos hombres.

Contiene esta escritura la memoria de la batalla que dió este rey al caldeo Aviceph, el cual dice que habia venido con su ejército de Ultramar para destruir la tierra de los cristianos; y que habiéndole salido al encuentro con sus tropas, lo puso en fuga y le hizo retroceder en el lugar de Alazeth. Añade que, regresando de esta batalla, con.cedió esta gracia al monasterio en el campo de Gingilla. Asi dice el becerro gótico; pero el francés espresa in campo de Conchiela, en Monte Aragon.

Entre los testigos se nombra á D. Garcia con el titulo de infante, y llamándole hijo de D. Garcia de Nájera, que parece ser el famoso conde D. Garcia, gobernador de aquella provincia por el referido D. Alonso, el cual desde luego hubo de dividir sus Estados en estos gobiernos para mayor singularidad de ellos. Asi es que D. Garcia, el hijo, confirmando la donacion real, se dice que tenia el gobierno de Toledo, con la espresion in Toleto sedentem: que el conde D. Garcia lo era en Nájera, el conde don Lope en Vizcaya, Xime Fortuno en Cameros, Alvar Diaz en Dea, Gonzalo Nuñez en Lara, y los hermanos Lope y Diego Sangis en Ayala.

Dia 26.

En este dia del año 1514 se puso sitio á la ciudad de Berceli.

Dia 27.

La venida á España del cardenal Hugo Cándido para la reforma del rezo gótico y establecimiento del romano, es en nuestra historia una de aquellas épocas más célebres y famosas, por los efectos de esta variacion.

Un suceso tan notable, que aconteció, por lo correspondiente á la corona de Aragon, en el reinado de D. Sancho el Mayor, exige por su importancia mayor ilustracion y más detenido exámen del que se ha hecho hasta ahora; porque si bien es verdad que los historiadores aragoneses y otros tocan este punto como tratado en el concilio de la ciudad de Jaca, ni están todavia acordes en el año de su celebracion, ni nos esplican el modo con que se propuso por el legado apostólico; habiendo escritor, no de poco mérito, que equivocando el objeto, pretende haberse determinado en este concilio y Córtes la subrogacion de las leyes romanas en lugar de las godas, -que hasta entóncea se habian seguido en toda aquella corona. No faltan escrituras y documentos de aquellos tiempos para poner en la claridad posible un asunto tan importante de nuestra disciplina eclesiástica. El que lo tomaseá su cargo, debia, como suele decirse, seguir la huella del cardenal, desde que vino á España, hasta que salió de ella para volver á Roma; pues hallaria no sólo desempeñado su principal cargo en Aragon, sino tambien en otras tierras que en aquellos años dominaban sus reyes, y áun tambien en otras de la corona de Castilla, á donde fué llamado para el mismo efecto.

En virtud de las facultades con que venia caracterizado este legado apostólico, conoció igualmente de otras causas relativas á las exenciones, tanto reales como apostólicas, que correspondian á varias iglesias y monasterios de España; y algunos de estos pleitos, sumamente ruido» sos, se decidieron en su presencia y en la de los soberanos que le acompañaban, con ocasion de ir juntando el clero en determinados pueblos para proponerles la reforma del rezo. De esta especie fueron las juntas eclesiásticas que se tuvieron en Nájera y en Plantada, las cuales constan de una escritura que se trasladó en el con pendio de bulas del monasterio de San Millan, cuyo otorgamiento se formalizó en estos dias inmediatos de Navidad, al fin del año 1067. Manifiesta tambien su contesto, que ántes de aquel año ya estaba en España el referido cardenal; que no sólo se habian hecho estas juntas, sino tambien otras con igual fin; que para él habian ya trabajado de acuerdo los dos Sanchos, reyes de Castilla y Aragon; y últimamente, que el concilio de Jaca, en que se acabó de plantear la reforma del rezo gótico, aún no se habia celebrado. Si de sólo una escritura, hasta ahora tenida en poca estima por los historiadores, se sacan estos conocimientos, ¿cuántos no podrian deducirse de otras que no se han tomado en consideracion para aclarar este punto, y que nos seria fácil citar?

Uno de los puntos que se ventilaron con mayor ardor en las Córtes de Soria, celebradas en el año de 1380, fué la usurpacion que, ála sombra del poder y prepotencia, habian hecho algunos caballeros y nobles de Castilla en las turbaciones pasadas en el reinado de D. Juan I á las iglesias y monasterios. Los prelados se quejaron de estos escesos, haciendo ver que estas usurpaciones se protestaban las más veces por los señores con el titulo de tener los lugares en encomienda, y á consecuencia hacían trabajar á los vasallos de las iglesias y monasterios, como si fuesen suyos propios. Estas y otras razones debieron estar fundadas con tanta solidez, que causaron en el pia

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