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Llegaron al monasterio á las cinco de la tarde. Las campanas anunciaban la entrada del entierro en su jurisdiccion. El templo estaba magníficamente decorado, cubiertas sus paredes de lujosas cortinas negras y glasé de oro con los escudos del rey, brillando infinitas luces alrededor del suntuoso túmulo, y sobre él pusieron el real féretro del monarca. A la puerta de la iglesia esperaba el prior con los monjes: reconocieron con gran ceremonia el cadáver que le entregaban los monteros, sobre una tumba con cubierta de terciopelo carmesí. La música cantó vísperas y nocturnos, luégo maitines y laudes, y por último el responso, que ofició el obispo de Sigüenza Quedó aquella noche depositado el rey en el monasterio. Al toque de la plegaria matutinal del día si"¿ anunciaron las campanas los funerales del rey . Enrique, cantando la misa los monjes. A la hora competente la real capilla, oficiando la misa del Espíritu Santo, con ornamentos encarnados, el cardenal Mendoza; y la segunda misa, llamada de la Vírgen, con ornamentos blancos, el obispo de Cuenca: en ambas estuvo descubierto el retablo. La tercera fué de requiem, y la dijo el nuncio de S.S. el papa Sisto IV, residente en la corte de D. Enrique. El rey fué sepultado al lado del presbiterio, y los funerales duraron hasta el dia 22, en que los celebró el ayuntamiento de nuestra villa, oficiando el obispo de Mondoñedo. Durante el tiempo que el rey estuvo enterrado en el monasterio de San Gerónimo, no cesaron los sufragios; ¿ aquella easa nunca olvidó á su fundador especiaSll0, Parece que, pasado algun tiempo, se hizo la exhumacion para conducirlo á otro monastério de la misma órden, titulado de Ntra. Sra. de Guadalupe. La traslacion se verificó con bastante pompa y solemnidad: criados á caballo con lutos, capuchones y hacia varios grandes y caballeros de la corte en igual ¿? el reverendo obispo de Mondoñedo; y los restes del rey dón Enrique conducidos en una litera rodeada de los monteros y guardias, haciendo las jornadas precisas hasta el moIlasterio indicado.

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Dla 23.

En los tiempos antiguos siempre fué más estimado el servicio de a caballo que el de á pié; porque las operaciones de la guerra, ó la táctica militar de aquellos tiempos lo engian asi, principalmente despues que los nuiros se apoderaron de nuestra peninsula, y los encuentros eran continuos y en parajes distantes unos de otros. Estas circunstancias requerlan disposicion de ligereza y prontitud en los soldados, porque era preciso chocar con el enemigo por diversas partes, y no aventurar la victon'a en una accion general, y evitar de pronto el acometimiento de los contrarios, cuando no bastaban las fuerzas de Odo

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Quieren algunos qun hayamos aprendido la práctica de los árabes, y parece ser posible, respecto á que su milicia fué de esta especie principalmente, y ágiles en el manejo del caballo por naturaleza, y mucho más por circunstancias de sus conquistas: fué necesario guerrearlos del mismo modo que nos guerreaban , y de aqui la necesidad de fomentarse entre los españoles la caballeria. En efecto, ninguna de las órdenes militares, cuya institucion en aquellos siglos de la reconquista tuvo por objeto hacer la guerra á los mahometanos por enemigos de la religion, leemos que hiciese el servicio de las armas sino a caballo. La aptitud que para este servicio hubiese, tué en aquella edad motivo de varias exenciones y privilegios, y la necesidad de tener aparejado siempre un número grande de guerreros; y esta circunstancia produjo en los reyes la politica de poblar villas y ciu lades enteras, despues que las ganaban de los moros, con la indispensable condicion de que sus vecinos y pobladores mantuviesen caballos y armas. Últimamente, no hallamos documentos que nos prueben privilegiada de algun n;odo la milicia pedestre en España por los siglos de que vamos hablando, Üomo los tenamos con abundancia respectivos á la milicia dea caballo. Estos mismos documentos nos hacen distinguir tres clases: una de caballeros religiosos; otra de caballeros distinguidos, por recibir armas y ceñirselas los soberanos n otras personas grandes en su nombr*; y oira de aquellos que, por calidad de naturaleza en los pueblos, debían hacer el servicio militar á caballo, bajo el pendon

civico del pueblo en que moraban , al par que los otros ciudadanos lo hacian á pié. Esta última clase quiso con el tiempo igualarse en todo cun la s»gumla, é introduci Jo el abuso de solemnizar su armadura, á imitacion de aquellos á quienes el origen de su nobleza (lana toda ixencion de tributos para si, su familia y descendientes, reclamaban esta pierogativa fuera de los términos rie personal, que únicamente les compelia en virtud de les fueros antiguos.

Como el número de ellos era tan considerable y grande, iba aumentándose la carga de las contribuciones sobre sus convecinos, al mismo tiempo que crecia; y este daño al Estado exigió varias providencias, entre las cuales es notable la que D. Juan II publicó en Toledo en 23 de diciembre de 1422, declarando que todo caballero que hubiese sido pechero ántes de recibir la caballeria, no fuese exento de contribuciones, aunque gozase de los demas privi legius concedidos á la caballeria por las leyes del reino.

En este dia del año 1163 mandó el arzobispo de Toledo, llamado D. Juan, agregar la ermita de Nlra. Sra de Atocha , esto es, sus rentas, que era« pingües í I« abadla de Santa Le«ca'lia, aunque conservando su titulo, que daba nombre á una de las dignidades de aquella santa primada iglesia. Despues parece que el ayuntamiento de Madrid hizo varias gestiones y no pudo conseguir la exencion que solicitaba; pero se cree, segun algunos documentos fuledignos, que hubo avenencia entre la villa de Madrid y el presbítero que obtenia la abadla, fecho el primero d« estos documentos en la era tle 1317, que corresponde al año 1279; y el segundo en la era de 1449, torrespondiente al d* 1381. En estos dos documentos se da á I» Virgen el titulo de Atocha, y no el de Antioquia, porque el primero le trae originado de una yerba parecida á las atochas, que habia alrededor del antiguo santuario, junto al que habia una hermosa huerta, abundantisima en aguas potables.

En igual dia del año 1474 se celebraron magnificos funerales por el ánima del rey D. Enrique IV, á espensas de los ricos-homhres, en la iglesia parroquial de San Miguel de la Sagra (1), oficiando de pontifical el cardenal

. (1) Esta parroquia es de grande antigüedad, y estaba inmediata al alcázar. Llamábase de la Sa^ra, porque desMendoza la misa, y el responso primero los restantes obispos de Sipü-nza, Cuenca y Jaen. Veianse alli las prin-' cipates notabihdades de Castilla, y los hombres de mayor influencia en aquel tiempo turbulento.

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Despues que el emperador Octaviano dió la paz1 al mundo, mandó publicar un edicto, en el que se ordenaba que todos los que estuvieran sometidos á su cetro se empadronasen cada uno en la ciudad don le residia el cabeza de familia, y de donde cada individuo trala origen. Dicese que con esta soberana resolucion pretendia aquel poderoso monarca formar una estadistica general, y saber con seguridad con qué número de combatientes podia contar para las eventualidades de la guerra , si ésta hubiera de provocarse un dla : oíros autores opinan que el objeto del emperador era el de imponer una contribucion estraordinaria sobre las fortunas y las medianias , porque sus tesoros se habian resentido con las continuas exacciones que le ocasionaron las marchas y contramarchas de sus numerosos ejércitos, y las frecuentes y famosas campañas que tuvo.

En este dla del año 1584 nació en la ciudad de Graz, metrópoli de Siyria, la serenisima señora d'iña Margarita de Austria, hija del archiduque Cárlos, segundo vástago' del emperador D. Fernando, hermano de Cárlos I. Fué su madre la archiduquesa Marla , hija del duque Alberto de Baviera , felicisimo origen de emperad Tes y reyes que por muchos siglos señorearon la mayor parte del orbe. A la edad competente, Felipe II de España la escogió por esposa del principe su hijo; pero murió ántes de conocerla. Partió Margarita de Graz, para casarse con Felipe III, con la reina su madre á Ferrara, donde la esperaba Cle

de el sitio que ocupaba se descubria mucho terreno en direccion del rio. Permaneció hasta los tiempos del emperador Cárlos I, en cuyo reinado, para reedificar el mencionado alcázar, dándole mayor estension, fué demolida , levantándose despues de nueva planta. Ayer, por equivocacion, pusimos parroquia de San Gil; debe entenderse de San Miguel de la Sagra.

mente VIII pira desposarla, en nombre del rey, con el archiduque Alberto, que la acompañó hasta Valencia, donde se efectuaron las bodas con grande aparato y suntuosidad. Entró con mucha ostentacion en las principales ciudades de estos reinos: conoció su opuhncia, y el amor y lealtad que siempre han tenido á Pus reyes. Cuando vino por primera vez á Madrid , hubo regocijos publicos, llamando la atencion el lujoso y sublime arco que levantó el ayuntamiento de nuestra villa en el sitio donde salió á recibir de ceremonia á la reina, que fué cerca del Caño de la Sierpe (1), subiendo alli Felipe III con su esposa la reina en un magnifico carro triunfal de sorprendente construccion.

Luégo que estuvo la reina en Madrid, visitó el real monasterio de las señoras religiosas Franciscas Descalzas, que fundó la serenisima princesa de Portugal, doña Juana, hermana de Felipe II, regente y gobernadora que filé de estos reinos. Alli la estrechó entre sus reales brazos la cesárea emperatriz Maria, viuda del emperador Maximiliano II, hermana del rey Felipe; la que habiendo con sus virtudes admirado á Alemania , retirada en ^ste «anVuario, con uno vida ej«mplaris¡ma se preparó para la muerte. Tambien halló en esta real casa á la infanta Sor Margarita de la Cruz, hija ne la mencionada emperatriz Maria. Mucho debió España á la gran piedad de Margarita. Su augusto nombre mereció digna celebridad en Salamanca por la famosa fundacion del seminario conocido por trilingüe (2). La filantrópica Margarita, cuando a^i procuraba por °l engrandecimiento de nuestros reinos, sólo contaba la edad de 25 años. Su temprana muerte cubrid de tutu y de llanto á la nacion, dejando una memoria indeleble de sus virtudes.

En igual dia del año 656, la ilustrisima condesa Vantrudis , hermana de Adegundis, hija del conde Valberto y de la princesa Bertiia, que habia nacido en Haynaut (Austria inferior), despues que se hubo separado de ella su rsptsi) el cunde Mallegurio, gran magn te de la corte del rey Dagoberto, para vivir en un monasterio, se en

í I) Origen de una calle de travesia en la de Toledo. (2) Esto es, para franceses, ingleses y alemanes; estuvo á cargo de la Compañia de Jesus.

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