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El primer abad que hubo en ente monasterio , fué el venerable Fr. Sebastian de Villoslada, varon santisimo. Erigieron esta casu en abadia contra la voluntad del convento de Santo Domingo de Silos; pero la corte exigia abad mitrado en San Martin, por lo que se acordó que siempre hubiese alli una seccion de monjes .le la casa de Silos, y que cada ocho años fuese el abad hijo de aquet monasterio..

En la invasion francesa se demolió la iglesia, desapareciendo los sepulcros y gran parte de su selecta librería, en la que habia muchos volúmenes de la biblioteca del poeta Quevedo. Poseian los monjes asimismo riquisimas pinturas de Alonso Cano, de Üamño, de Eugenio Caxesi, de Claudio y de Donoso Coello. La sacramental tenia asimismo la sublime cusudia de plata que labró el aventajado artista Juan de Alfe Villafañe. ,

De sus minas estrajpr-'n los cadáveres de los inmortales Daoiz y Velarde. Hoy este mutilado edificio sirve de cuartel á la Guardia Civil, y la parroquia reside en Portacoeli, habiéndose hecho en ella últimamente por su celoso párroco mejoras notabilisimas.

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Dia 21.

En este dia del año 1530 se incorporó el Maestrazgo de Montesa á la corona de Castilla.

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,,:. Día 22.

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Dice el historiador Castillo,que hallándose en el real alcázar de Madrid el rey D. Enrique IV, en el año de U74, sentiase fatigado por ios dias Je prueba que habia sufrido en su turbulento reinado; á lo que unido sus costumbres algo indiscretas de pasear por el campo á horas avanzadas en la estacion de otoño, le produjeron disenteria y vómiti'S, poniendo en grave riesgo su vida: los profesores de la ciencia de curar acordaron purgarás A., con cuyoopjrtuno medicamento notó un ligero alivio. Su repostero le sirvió despues algunas viandas saludables, las que comió y le agradaron, logrando descansar. A la hora y media de haberse dormido, despertó, aquejándole un fuerte dolor de costado, que fué tomando incremento por espacio de diez horas; los facultativos, alarmado« con tan inesperado sintoma, formaron junta, acordando en ella el prevenir el peligroso estado del rey , pnr lo que el cardenal de España, D. Pedro Gonzalez de Mendoza, el condestable conde de Benavente, y el marqués de Villetia, determinaron que el monarca recibiese los auxilios divinos, pues se le calculaba á lo más tres horas de vida. Al efecto hicieron venir prontamente á la real cámara al R. P. Fr. Pedro Maznelos , prior que era del monasterio de Santa Maria del Paso (i), cuyo monacal prelado confesó á S. A.; y despues, á instancia de los grandes, se acercó otra vez "al lecho del rey, preguntándole respetuoso de qué manera se dignaba or tenar su real testamento. El licenciado Quintana refiere que designó para cumplir su última y augusta voluntad al cardenal Mendoza, al duque de Arévalo, marqués de Vill-na y conde de Benavente: su cronista y el P. Mariana convienen en que no le otorgó, y que sólo apárecia un memorial en poder de su secretario Juan de Oviedo Sin embargo, el doctor Castillo afirma lo contrario en sus Anales, cuando escribe que en él dejaba algunas cosas contrarias á la verdad y a la legitima sucesion de estas coronas , efecto de la facilidad que este monarca tenia para creer cuanto se le anunciaba. Excitado escritor pone por testamentarios al obispo de Siguenza, marqués de Vi llena, y condestable Conde de Benavente: aqui ya se advierte diferencia en el personal: pero siguiendo al mencionado historiador, parece que Juan de Oviedo entregó el testamento al cura de la parroquia de Santa Cruz de esta villa, el que con otras escrituras encerró en un cofrecito , enterrándolo en Al

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(1) Nombre que dió el mismo rey á este monasterio, cuando le fundó donde al presente está situado el Puente Verde, frente á San Antonio de la Florida, en memoria de un paso agradable que dice dió alli, siendo mantenedor en unos torneos, el caballero D. Beltran de la Cueva, de cuyo titulo profano, dado á la Virgen , se lamenta el Rmo.'p. Siguenza en sus Fastos geronimianos. Despues, por lo insalubre del paraje, mandó el soberano fundador trasladar los monjes al punto donde hoy se halla el monasterio (contiguo al Muse« de pinturas), y entónces le mudó el nombre, quedando con el del máximo patriarca de la órden.

meida (Portugal), porque de este modo era dificil hallarlo.

Prescindiendo de esta digresion, volvamos la vista ha. cia el lecho del rey D. Enrique IV, y escuchemos sus amortiguados ecos, disponiendo le entierren en el memorable monasterio de Nira. Sra. de Guadalupe, deoajo del sepulcro donde se ocultaban las reales cenizas de su augusta madre, mientras que el Rtno. P. Prior, instigado por la impaciente corte, se aproxima de nuevo á la régia cama del monarca, llamando su real atencion sobre la persona que habia de ocupar el trono de Castilla, por ser un asunto que afectaba su conciencia en tan preciosos instantes; á loque el rey le contestó: que la princesa doña Juana era la designada para ceñir su diadema, como ya habia declarado. Despues llamó S. A. al marqués de Villena y al duque de Arévalo, recomendándoles ta presunta heredera del reino, á quien deberian guardar y defender con eficacia; mandándoles al propio tiempo, que de su tesoro y alhajas fuesen satisfechos los salarios de sus criados. Volvió el rey á quedar tranquilo, recibiendo en seguida el sagrado Viático por mano del cardenal Mendoza, y sucesivamente la Estrnma Uncion , poniendo la muerte término á sus agitados dias el 13 de diciembre, propio de Santa Lucia, virgen, á los veintidos años de su reinado, poco más ó ménos. Su cadáver comenzó á desfigurarse por instantes; la gangrena hacia en él grandes estragos, de modo que se hizo imposible el embalsamarle conforme al método de entónces. Vistiéronle con grande dificultad, encerrándolo en una caja de plomo, la que metieron dentro de otra de tisú de oro, colocándole en medio de la real capilla del antiguo alcázar, en un cadalso de telas de brocado, rodeado de candelabros de plata, todo con el más lujoso aparato, cercado de los monteros y dignatarios de su real cámara, y de su guardia de h- nor: le cantaron visperas y nocturnos, celebrando de pontifical el obispo de Cuenca; y al siguiente dia, la misa de requiem y responso el cardenal arzobispo de Toledo. Vinieron los monjes de San Gerónimo, al tercer dia de su depósito, con instrumentos músicos á cantar la vigilia y misa Mi sufragio de su régio fundador. Se hacia insufrible el olor que se percibia en la real capilla, por ta putrefaccion del real cadáver, que se hallaba en el mayor grado. Los preparativos fúnebres se estaban haciendo en el monasterio de San Gerónimo; pero no estaban enteramente concluidos para recibir al difunto rey D. Enrique , por lo que no se verificó la conduccion del real cadáver hasta el dia 19 por la tarde, en que á la hora de las tres salió el entierro, precedido de atabales y clarines, y los criados del rey con lulos y hachas: seguian lus caballos de las reales caballerizas, con bayetas negras, plumeros y escudos de plata, y los pecheros llevando en U mano banderas con gasa: detrás venian las bandas de tambores de la casa real (i), llevando las cajas destempladas y cubiertas de paño negro, las vocinas roncas y desacordes: luégo venian los honrados ancianos del colegio de Santa Catalina, con becas y pelucas empolvadas, presidiéndolos su jóven patrono Fernandez de Lo rea , ilustre descandiente del esclarecido Pero Fernandez, fundador de este pindoso.nhiio: continuaban las cofradias y los penitentes de la hermandad de San Onufre (2), y la comunidad de Observantes: detrás las mangas y cruces parroquiales con los. porcionarios, y el venerab'e cabildo con su guion, presidiendo la real parroquia de San Gil (3). Seguian los jueces reales con el con ejo y regidores de U viUa,y e\ alcaide con el pendon de Madrid, llevando delante en cabalgaduras los atabales y trompetas, con las gentes de armas y rodelas. A esta corporacion seguian los contadores y tenientes del tribunal de la contaduria mayor de rentas generales (i), con criados vestidos con capuchones, llevando en las manos cirios y cazoletas con grandes llamaradas de fuego, presidiendo el notario mayor Rui Mendez de Badajoz: acompañaba tambien el supremo tribunal de Justicia, entónces llamado audiencia real, el consejo del rey y la sala de alcaldes de casa y corte, agrega

(1) En aquellos tiempos habia bandas de tambores en la casa real de Castilla , por lo que todavia conservan el uso de entorchado ó grecas en las mangas,como los palafreneros.

(2) Establecida en una capilla en el convento da Jesus y Maria, de frailes Franciscanos, donde tuvo su retiro y oracion la reina doña Juana, madre de la Beltraneja.

SPor estar en el ámbito suyo el antiguo alcázar. Este tribunal recibió su perfecta formacion en el Minado de D. Enrique.

da en aquella época al misino consejo, que presidia el noble Lopez de Mendoza , canciller del rey: despues los criados de los ricos-hombres, llevando sus muias de la brida, adorna 'as con mantas negras y escudos de relieve de plata; y montado en una, ricamente enjaezada, el merino mayor de Castilla, que llevaba el pendon de los nobles, rodeado de varios escuderos tambien á caballo.

Seguia la cámara régia con el estandarte del rey: detrás los capellanes músicos y los reales, los monteros y la guardia de honor que rodeaban al real cadáver, que traian á hombros sus camareros, vestidos de gran gala con birrete y plumas, en unas andas, cubierto el ataud c>m un paño do brocado y almohada de glasé: sobre ella las insignias reales: detras el ohispo rie Cuenca, revestido de pontifical con pluvial negro y mitra blanca; el justicia mayor de S. A.; el marqués de Villena, D. Pedro de Acuña , el marqués de Buendia, el conde de Betmente, el duque de Medina-Sidonia, Fernan Alvarez de Toledo, los condes de Alba y Castañeda; canciller de Castilla, don Juan de Luna; los condes de San Estéban y de Osorna; el cardenal Arzobispo, y los obispos de Jaen, Sigüenza , Badajoz y Mondoñedo, cerrando el cortejo fúnebre los heraldos vestidos con faldellinas y gorras con plumas negras, con enormes piras al hombro; y despues las tropas de lanzas á caballo con armaduras y rooe'as, llevando delante las saueas con ronco sonido. En esta forma se dirigió la pompa fúnebre por la puerta de Bdhiadu (I) «I arrabaly lago de Lujan (2), por las viñas de Santa Cruz (3) al olivar (4), á bajar por las puertas de San Gerónimo (o).

(1) Puerta que daba á los baños, segun algunos autores; pero los inteligentes en la lengua arábiga deducen que significaba puerta delas Atalayas, porque des le ella se iba á la? que estaban.;cpnstruidas en aquel sitio. Todavia una calnqle^ta conserva el no'nbre de uno de. ^ue alli habia, que en latin se decian. a: palabra espejo, titulo de la calla '

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ipst* la plaza Mayor.

i esta j arroquia.

Por lo que toma nombre una calle en la de Atocha,
De aqui se deriva la calle del mismo epiteto.

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