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reino, comprendiéndose este escrito original en dos hojas y media de papel. Su contenido se reduce á relacionar ln que el reino respondió oi monarca, en vista de un manifiesto que se presentó á nombre suyo en estas Córtes, constando de tres capitulos. El primero era declarar que habia cumplido los 14 años, por cuya caira habia empezado por si á gobernar sus Estados; y á esto le respondieron manifestándole todos la gran complacencia que de ello tenian, y lo que deseaban los gobernase dilatados años. El segundo capitulo se reducia á decir el soberano que habla llamado á Córtes para confirmar y probar los fueros, usos, costumbres, privilegios, franquicias y libertades que tenian los pueblos; todo lo cual le agradecen. y ruegan que lo verifique, jurando en mano de alguno de los arzobispos que se hallaban en las Córtes. En el tercer capitulo hizo presente el rey las urgencias en que estaba el Estado, para que dispusiesen el modo de ocurrir á ellas. En esta consideracion, otorgó el reino para el año inmediato . á más de los pechos y derechos ordinarios, el estiaardinario de la alcabala á razon de tres meajas por maravedi, que llamaban veintena, recaudándose como en los años anteriores; tambiente concedieron de pronto cuatro monedas, prometiendo que las continuarian en lo sucesivo; á cuyo efecto, siendo preciso salir de Madrid por la pestilencia que se iba experimentando, nombraron personas que fuesen en su compañia y con poderes bastantes para otorgarlas, cuando fuese necesario. Despues suplicó el reino que el soberano viese, y respondiera á las peticiones generales que se presentaron en estas Córtes, y las particulares de los pueblos; que con consejo de ciertos procuradores se ordenasen y reformasen los gastos de la casa real y los sueldos que se daban á ciertas personas, aplicando para esto una ó dos de las cuatro monedas concedidas; y últimamente, que si todo esto no bastase para ocurrir á las urgencias del dia, se valiese el rey dedos cuentos de maravedises que dejaban en depósito, con tal que no impusiese otro pecho ni tributo. Seguianse á continuacion dos leyes que se publicaron en estas Córtes, prohibiendo toda coligacion entre personas prividas, y la usurpacion ó impedimento de rentas reales. Las sesiones para tratar de estos asuntos, se tuvieron desde el dia 15 hasta el i 8 de diciembre de dicho año, en el antiguo alcázar de Madrid.

En este dia del año 529, segun buenos historiadores, puso el patriarca San Benito la primera piedra para edificar el lamoso monasterio de Monte-Casino, obra admirable que emprendió con sus monjes cuando subió de la célebre cueva de Sublagn, la que habitó por espacio de 35 años. Cunla fuerza y eficacia de la palabra que salia de sus labios, atemorizó á los infieles moradores de aquella comarca, que eran falsos adoradores de un iáolo de oro, los cuales huyeron, ocultándose entre la espesura de li s busques i ara coueter alli susdesln,neslas abominaciones. Ei gran legislador Benito pus i fuego á aquel detestable bos(|ue,dj?.rribanilo las profanas aras del genio de la lascivia, aprovechando los ricos mármoles del suntuoso altar de Apolo para embellecer la capilla de San Juan iiauíista , que eligió, rara su entierro, y el templa del déifico simulacro le dedicó en honor del bendito San Martin, concluyendo muy luego el monasterio mencionado, que fué una de las obras mas notables y ricas de su tiempo , por su elegancia y magnificencia; cuyo edificio suntuoso enalteció aquella sagrada cumbre, desde la que Benito, ci,m.i oir i Moisés desde la falda dn Sinai, promulgó su incomparable código, cuyas preciosas páginas lo elevaron Ala gerarquia delos doctores.

Luego este nuevo Jacob pasó á establecer sus pabellones por Italia, siendo dignos de enumerarse, entre otros templos, por sus tradiciones, los siguientes, a saber:

El denominado Vita eterna, por su escelente fábrica. El San Victoriano, por sus pingües riquezas. El que ediGcó sobre los asolados muros de la antigua ciudad de Trebarum, y el que le van tóen el sitio que ocupaba el esqueleto de un celebrado alcázar que denominaron Roca devota, por las saludables aguas que de alli brotaban. El que fundó tambien junto al grande lago qiie corria cerca de la gruta donde residió San Benito, á setenta pasos de ella; el sitio era llano, aunque pequeño, al que llamaron Oluinharia: y luego san Clemente , que fué el punto donde el esclarecido patriarca recibió á los ilustres Eqnicio y Tórlulo, y en el que vistió la cogulla á los muchachos Plácido y Mauro. Mas ;rriba del rio,y un poco apartado de la Peña, labr6 otro monasterio consagrado á los inclitos mártires CoMne y Damian. Esta casa era poderosa en dotaciones y •Uiajas; pero un voraz incendio la redujo á cenizas, saldandose solu un catálogo de luí abades de ella. El cronista Yepes dice que en sus tiempos todavia este espresado monasterio era cabeza de la insigne abadia de Sublago, con jurisdiccion espiritual y temporal exenta.

No es menos digno de mencion el monasterio construido con primor y esmero debajo de la primera grada de la especia de mina donri-' San Benito hizo vida austera; cuyo edificio sobrepujaba al poder humano, por lo dificil de'su obra, gozando de una posicion hermosa, inmediato á las caudalosas corrientes que arrebataron al niño Plácido , salvándole milagrosamente su inspirado maestro. Se cnnsapró á San Miguel Arcángel. Fué igualmente celebradNmo el monasterio denominado Equi, admirable por la alta torre que le distinguia elevándose sobre los montes, apartado como una milla del convento conocido por Magno Persea, del que era titular el mártir San Donato: estuvo este monasierinsiiuado en la hacienda que Tértuln Vairicio donó á San Benito. Hubo otros tres monastvrinsedificados en la eminencia de una peña, con poca comodidad por carecer de aguas , donde los solitarios esperimentaron grande esc.isez y peligro, descendiendo por riscos y encaramadas sendas para proveerse de ella. El piimero de estos tres monasterios fué conocido por Santa Maria de Morrebota (sepun consta de un privilegio del pontifice Eugenio 111), y por otro nombre la Porciúneula (!).

El último monasterio que instituyó el santo, se conoció despues por San Lorenzo, en razon á haber morado en él un esclarecido monje que sufrió martirio; parece que floreció en los dias de lo i papas Inocencio IV y Gregorio IX.

El otro monasterio que quedó por concluir á la muerte del santo, era donde estuvo la roca cristalina.

En el año de 583, el sanguinario Solo, capitan de los longobardos, penetró de noche en Monte-Calino, y entregó á las llamas el monasterio. Despues varios de los que hemos espresado. Los fugitivos monjes fueron á buscar hospitalidad á Roma, amparándolos el papa Pelagio II,

(I) Por cuya devocion y respeto se denominó asi otro monasterio en Aricio ó Aria, porque fué filiacion de Monte Casino, el que el abad y mongos dieron de h'gmona á San Francisco.; ..,.,;, .,„... ,

que les cedió la iglesia patriarcal Lateranense. Los historiadores franceses que se ocuparon de las escelencias de Monte-Casino, escriben que por este tiempo tambien fueron trasladados los restos inapreciables de San Benito y de su hermana Si>nta Escolástica al monasterio ¡loriacen$e, despues de su portentosa invención- . 1

Dia 19.

En la noche de este dia del año 1584, falleció como mujer justificada , en el real convento de Santa Maria da los Angeles de esta erote, de religiosas Franciscas, la viriiu.sa é ilustre señora doña Leonor Mascareñas, que habia venido á Castilla en clase de dama de la reina duna Isabel, cuando la aceptó por esposa el césar Cárlos I, encargándole los augustos padres de la régia novia, que lo eran los reyes de Portugal, D. Manuel y doña Maria, que permaneciese siempre al lado de su hija, la cesárea emperatriz. Al nacer el rey D. Felipe, segundo de este nombre, fué nombrada aya de S A. R , quien la estimó macho, confiándole la educacion y cuidado del principe Cárlos, su primogénito. Cuando el principe Cárlos fué arresta» do por el rey su padre, duña Leonor sufrió mucho, porque amaba tiernamente «I principe; y dice Salazar de Mendoza, que le habló al monarca Felipe II con la franqueza que con él tenia, adurtiéndule que formase tribunal en su corazon, puesto que iba á ser juez de su hijo. De alli i poco pidió licencia al rey para retirarse á un monaste-> rio, la que no tuvo á bien otorgarle, pues le advirtió que encerrándose en el cláustro, privaba á los necesitados del mucho bien que les hacia, y que mejor opinaba por quefundase un convento. Doña Leonor asi lo hizo, edificando á su costa el de los Angeles, en memoria del de la Porciúncula. Obtuvo para ello bula del pipa Pio IV, y despues que doló esta casa con mucha magnificencia, hizo venir siete religiosas de aventajado espiritu , del convento de Sania Maria de Jesus, en la ciudad de Avila, elegidas por la «siática madre Santa Teresa, viniendo á ser fundadoras del nuevo mtnasterio, llegando á Madrid en 1564, celebrándose la primera misa en 7 de diciembre, y en el dia 18 del mismo Fe colocó el Santisimo Sacramento por mano del cardenal Espinosa. Motivó el retrasar la decision de doña Leonor paró retirarse al nuevo convento, la enfermedad que se le declaró al principe Cárlos, quien la suplicó que no le abandonase; y se refiere que, notando esta señora los sintomas alarmantes que se presentaron en S. A. R., pidió al cardenal Espinosa le administrase la Exlrema-Uncion , que trajeron al alcázar desde la real parroquia de San Gil.

En ocasion que el rey D. Felipe quiso ver á su hijo, se llegó á su antecámara, acompañado del Juque de Feria, del principe Rui Gi.mez de Silva y de D. Antonio de Toledo; duna Leonor alzó la almohada de S. A. R.,para que le bendijese su régio padre.

El principe tenia los ojos estranrdinariamente abiertos, y lijos en su aya, aunque los historiadores dicen que carecia de la vista, y sól« se le oia un quejido penetrante á la par que lastimero. Asistióle, acompañada del venerable Alonso de Orozcr , rector del colegio de Doña Marin de Araron, hasta su muerte, y de alli á poco fué é morar entre sus monjas.

El rey la visitó en el monasterio, é igualmente la reina Isabel de Valois. Cuando murió la ilustre Leonor, no estaba concluida aún la nueva iglesia ; pero los reyes, que al despedirse por última vez de la fundadora le ofrecieron declararse por patronos, la concluyeron dos años despues, bendiciéndola D Jorge Dataido, obispo de Viseo.

En el año 1617 hubo un grande incendio que abrasó gran parte ' e la clausura , y las religiosas fueron socorridas por las de Santo Domingo el Retí], rompiendo una pared que mediaba entre ambos conventos.

En el de los Angeles estuvo hospedada Santa Teresa de Jesus, en una ocasion que vino á la corte. Había una capilla dedicada al arcángel San Miguel, donde tenir, su enterramiento en esta casa Martin Castrllu, secretario del principe Cárlos, tiste convento fué demolido últimamente, y su escaso número de religiosas fueron trasladadas al de la Concepcion Francisca) llevando consigo el ataud que encierra los restos de la venerable Leonor.

Despedidas por el mes de setiembre las Córtes que celebró D Juan el II en Toledo en 1436, consta por documentos de la legislacion que hemos visto, haber pasado á la villa de Illescas, donde permaneció todo el mes de octubre, y de alli se fué á Guada la jara, en que hizo residencia con su corte hasta entrado el año 4437. Durante este tiempo, puso aquel monarca toda su atencion en dar

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