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jar un método seguro para abreviarlas pleitos; señaló dónde, segun las estaciones (lei año, debian residir; hizo separacion de la audiencia civil y criminal, prescribiendo las causas que á cada una correspondian; y despues de recorrer menudamente todos los particulares propios de un establecimiento de esta naturaleza, desciende á esplicar lo que bajo este sistema correspondia á los jueces subalternos, concluyendo con exhortar á los prelados á que, imitando sus desvelos, se juntasen para poner en debido método los tribunales eclesiásticos. .. .

Dia 14.

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En estedia del año 1409 llegó á España el papa Benediclo XII desde Marsella , llevando delante el Santisimo Sacramento, siendo el primero entre los Sumos Pontifices que usó esta ceremonia, como lo nota Babia en la historia de Clemente VIII.

Di* 15.

Establecido el Consejo para las cosas de Estado, y arreglada la administracion de justicia en el tribunal supremo de la nacion, desde donde se difundian á los oiros subalternos ó inferiores, restaba para completar el sistema de buen gobierno, e« las referidas Cortes de Bribiesca de 1387, tralar de las rentas públicas y de su legitima y útil inversion. Et destino principal de estas consistia por entonces en la subsistencia y mantenimiento de la gente de guerra. Los hijos-dalgo y caballeros servian en la guerra, no solo por obligacion propia, y en virtud de las tierras y mercedes que ya tenian de los reyes c.m esta carga, sino tambien por cantidades pecuniarias que les abonaban para ayudarles á pagar las gentes que servian bajo su sueldo. En este abono consta que el rey D. Juan I invertia catorce cuentos de maravedises, cuya suma le hicieron ver que te distribuia malamente , sin proporcion y sin verificarse el efecto que el Estado debia esperar. La razon era,porque en unos recaian cantidades sobrantes, y en oíros insuficientes para cumplir sus cargas ; de suerte que,faltando la justicia distribuüvaen esta parte, el servicio militar se hacia arbitrariamente, por medios violen» tos que diciaba la prepotencia de los jefes, y faltando el órden y la subordinacion.

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Por otra parte, era injusto que los grandes, condes, ricos-horobres y caballetes, sobre quienes principalmente estaba cargado el servicio militar, no recibiendo del Estado cantidades proporcionadas á los sueldos que pagaban , gastasen de su patrimonio sumas conskieiables en tiempo de guerra. A este proprt^to se hace memoria que el marqués deVillena, que se dice que era uno de los mayores señores del reino, mantenia 300 lanzas con bs ginetes correspondientes, abonándosele 200 veces mil maravedises, que correspondia á 600 maravedises 6 poco mas por lanza; que Pedro Manrique cobraba solo \20,000 maravedi es, y con igual desproporcion otros muchos particulares.

En vista de este desórden, mandó el rey que el Consejo se encargase de formar una nómina ó lista de todos los bijos'dalgo y caballeros que debian servir con estas cargas en la guerra, y proporcionando á sus facultades y mercedes de tierra el servicio militar, abonasen per cada lanza 1,400 maravedises. Indicó tambien las ordenanzas que convenia establecer, á fin de que ni las jpfes escediesen, ni la gente de sueldo esperimentase vejaciones y mal trato. Al condestable y mariscales debia entregarse esta nómina, para I acer por ella revista en tiempo de guerra : y toda la ordenanza militar que aqui se establece, debia empezar á practicarse en 1.°de abril del año inmediato, con las demas providencias que se dictaren para su buen efecto.

Cuando D. Enrique III ocupaba el trono de Castilla, ocurrieron los grandes acontecimientos de Oriente, con motivo de las guerras del famoso TimurBec, llamado tambien el Gran Tamorlan, á quien D. Enrique envió embajadores ofreciéndole amistad y alianza en nombre de Castilla. Los embajadores enviados á Tamorlan se hallaron presentes en la batalla en que aquel derrotó á los otomanos é hizo prisionero á Bayaceto. El vencedor correspondió con otra embajada para el rey de Castilla, que recibió con ella ricos presentes y las bellas esclavas de Bayaceto, prisioneras de Tamorlan en la jornada de Nicópolis. Don Enrique se hallaba en Madrid en este dia del año 1402, residiendo en su antiguo alcázar, sentado sobre un grandioso trono, y á sus piés habia dos soberbios

leones: cuan lo esto vieron las esclavas de Bayaceto , temieron mucho y no se atrevieron á acercarse ; entonces el rey les hizo señas con la mano para que se aproximasená donde él estaba. Don Enrique, para agradecer como ereis correspondiente á su grandeza las demostraciones del afortunado guerrero, despachó otro embajador con preciosos regalos , eligiendo para tan importante mision á su camarer» Rui Gonzalez Clavijo , apellido antiquisimo en la villa de Madrid. Fueron con 61 Fr. Alonso Baez de Santa Maria, y Gomez de Salazar, saliendo los tres de Madrid en 21 de marzo de 1403. Rui Gonzalez pasa por natural de nuestra villa; era. sepun se infiere de las historias, hombre de gran entendimiento, sobresaliendo entre los de su épi.ca por su fl rida elocuencia y facundia en el decir, llamado generalmente el Orador. En calidad de tal se le eligió para ocupar el primer lugar y llevar la voz en aquella ocasinn solemne. Se cuenta que tuvo un escálente recibimiento por parte del Gran Tamorlan en su oriental crrie; y que este soberano quiso escitar la admiracion de Rui Gonzalez, mandando le mostrasen todas las cosas nutahles d<? su residencia, en que habia soberbiosy suntuosas edificios, vistosas y encumbradas torres, fue-tes y elevadas murallas. Rui Gonzalez, en una conferencia que tuvo con el Gran Tüinnrlan, le ovó ponderar con grandes hipérboles tanta magnificencia, y le dijo {segun se lee en nuestras crónicas) las palabras siguientes: «Note admires, oh gran señor, de lo que me has mostrado; porque el gran le.m de España, mi señor, tiene una ciudad que se llama Madrid la Ursaria, muy mas fuerte que esta , por estar cercada de fuego (I) y fundada sobre agua (i), á la cual se entra por una puerta cerrada (3), y hay en ella un tribunal donde los alcaldes son

(1) Porque en lo antiguo refieren los historiadores que la muralla de nuestra villa era de pedernal fino, J con facilidad se sacaban de aquellas piedras chispas.

(2) Las aguas de Madrid fueron muy ponderadas y abundantisimas siglos há, como se deduce de la historia y lo revela la disposicion del terreno y su mucha proximidad á la superficie de la tierra.

(3) Coa «I u *iojt á la puerta que se llamó asi, y que íiace años dejó de existir, y que eituvo en la plazuela que

los gatos (l)y los procuradores los escarabajos, y andan norias calles los muertos (2). «

No obstante el sentido de puerilidad que llevan consigo las palabras atribuidas al embajador Rui Gonzalez Claviío, todavia, en obsequio de los que nos honran con su leelectura, di.emos alguna cosa más de las que pronunció

hoy conocemos con el referi lo nombre, cerca de la Cava Baja, y en parte daba frente al Mediodia ; la que, sepun el maestro Juan Lfpez, se llamaba tambien de la Culebra, por el espantable dragon de piedra que tenia esculpido en la parte superior de su ornato. Era su entrada muy angosta y recta, formando un ángulo internándose en el muro, yendo después á salir á la parte de adentro;construccion que no permitia espiar desde la parte de afuera; pero en aquel paraje se escondian da nocbe genios malhechoras, y con capeos robaban á los que por alli tenian precision de entrar ó salir, ocurriendo asimismo frecuentes desgracias en un peligroso tránsito que habia de la parte de afuera de la vilta, por lo que el ayuntamiento la mandó cerrar, basta que, poblado el arrabal por aquel paraje, se abrió de nuevo-para darle comunicacion.

(i) Era un apellido muy célebre en nuestra villa , del cual se habla en la conquista de Madrid en tiempos del rey D. Alonso VI, que e-plican que fué un soldado valiente que en el asa to de Madrid hizo prodigios de arrojo, trepando por una muralla, auxiliado de su dasa , que clavaba en las junturas de las piedras. Maravillados de su agilidad sus compañeros de armas, dijeron que parecia un gato; este apodo, que derivó en una hazaña heróica, dió máreen á que aquel vallente y los que de él descendiernn, trocaran su primitivo nombre por el de gafo. Y segun varios autores, esta familia fué tan estimada hace seiscientos años, que'no se tenia poi nobleza castiza en Madrid la que no estaba emparentada con aquel linaje, y de aqui la voz vulgar, que llega hasta nuestros dias, de llamar á los naturales de esta villa Gatos de Madrid.

(2) Los Escarabajos y los Muertos parece que tambien eran apellidos de dos ilustres linajes de Madrid; y por vivir I. s segundos en una calle próxima al monasterio de San Martin , se denominó hasta hace poco tiempo de los Muertos.

delante de Tamorlan , haciendo referencia á los maestres de las órdenes de Santiago, Alcántara y Calatrava: «Que el rey de Castilla, su señor, contaba, entre oiros, tres vasallos, á cada uno de Ins cuales servian mas de mil caballeros , todos con espuelas doradas; que en España habia un puente sobre el cual se apacentaban 10,000 cabezas de ganado; y que D. Enrique III tenia un leon y un toro que se comian diariamente 150 vacas y otros tantos carneros y cerdos (1). » Añaden tambien los historiadores que mientras hablaba Rui Gonzalez Clavijo, tenia el Tamorlan fijos los ojns en su anillo, porque la piedra engastada en éste mudaba de color cuando se proferia una mentira.

Es muy curiosa la narracion que sobre el particular hace elcapitan Gonzalo Fernandez de Oviedo en sus Quincuagenas , que existen originales en tres tomos: depósito de manuscritos, biblioteca nacional.

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Dia 16.

Movidos de su gran piedad ios limos- señores D. Juan de Chaves y dona Maria Paulina de Pacheco, su mujer, condes de la Calzada y Santa Cruz , compraron unas casas en esta corte en la antigua puebla del Sr. San Joaquin, frente al aposento de las negras (2). En las men» clonadas casas, que adquirieron de Peralta, fundaron los condes un colegio para los jóvenes irlandeses que aspirasen al sacerdocio católico, cuya sagrada carrera estaba proscripta en su patria desde los dias del aciago reinado de Enrique VIII. Tomaron posesion de aquel incipiente seminario varios sacerdotes con otros alumnos, el dia de

(I) El puente era el terreno que cubre por espacio de algunas leguas el curso del rio Guadiana, y el toro y el leon las ciudades que llevan estos nombres, donde por sus muchos habitantes se consumian tanias reses.

(.-') Entre la servidumbre de los nietos de Cristóbal Colon habia varias negras sostenidas por lujo, que habitaban en una casa separada del palacio de sus señores, que era donde hoy está el de los Ezcmos. señores duques dfiBu'wick y de Alba, sus esclarecidos descendientes; la calle aún conserva el nombre de las Negras. , «>;>

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