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de Carmena, y el doctor Bernardo de Toro, á Gregorio Muñoz de Medrano, siendo esta la única memoria que hemos hallado sobre tal asunto, ignorado de muchos; por lo que nos ceñiremos estrictamente á lo que comprende su relato. La bula pontificia se dividia en cuatro regiones : oriental, occidental, septentrional y meridional ; en la primera, se incluia la Italia , hasta la Grecia, en que era propagador el duque de Mántua; la segunda se estendia p>ir toda la Francia y Paises-Bajos, reconociéndose por fundador al duque de Nivers; la tercera se redujo á 'a Alemania y demas reinos confinantes, estableciéndola alli el conde de Asian; la cuarta comprendia á España y Portugal, siendo encargado de establecerla un delegado de Felipe IV. Para su conservacion se estableció e« Roma un consejo supremo de la órden, compuesto de cuatro personajes de cada una de las regiones ó distritos, á tnodo de diputados. A España la representaron en squel tribunal solemne monseñor Manzanero, au'litor de la Rota y patriarca de Jerusalen ; D Pascual Benemerin, infante de Fez; y los expresados Maleo Vazquez y Bernardo de Toro, reuniéndose la asamblea en el sacro palacio Lateranense los martes de cada semana,á la que concurria tambien el guardian ministro general de la religion Seráfica, cuyos estatutos modificados eran los que servian de base á los caballeros de esta órden: asistia ademas un prior que nombraba el pontifice, y varios oficiales. Su Santidad se declaró protector de ella, y cuando el consejo no daba solucion á ciertas cuestines, se apelaba á la congregacion de los ocho purpurados , entre los cu >les se encontraban los cardenales Borji, que lo era de España, y Esfoiza. que ejercióla presciencia. Habia caballeros de justicia, y otros con el titulo de compañeros de armas. De los primeros se creaban el gran maestre de la órden , que debia elegirse el domingo de Pentecostés del año próximo 1625, los priores , comendado es y una gran cruz. El distintivo que usaban era cruz sobre.'terciopelo ó raso azul, coa cordoncillo de oro y canutillo en forma de circulo , y en el centro la imágen de la Concepcion, con el niño en los brazos , cetro en la mano, rodeada del sol, la luna á los piés y coronada de estrellas. La cruz de los compañeros de armas era de la misma forma,, y solo se distinguia en el bordado de seda y matices sin oro. Las pruebas que se exigian para pertenecer á esta órden, eran las mismas que las de nuestros capitulos militares, bastando á los segundos la nota de cristianos viejos y descender de padres honrados. Otras muchas cosas cons'an en la citada relacion sobre el gobierno de la espresada órden, y que omitimos en gracia de la brevedad; siendo en Roma el agente de ella por parte de España D. Enrique de Gnzman. Solo advertiremos que en la sala llamada del De profundis del convento de Franciscanos de la Esperanza de Ocaña hubo una pintura de buen tamaño que significaba esta órden, que era el único monumento que quedaba de ella , y los dos cabal'eros que alli se veian, tal vez representaban al rey y á D Fnrique de Guzman.

Eljnmortal Cárlos III fundó la real y distinguida órden española que lleva su augusto nombre, en honor del inmaculado misterio de la Concepcion, en 8 de setiembre de 1771, con motivo de la deseada sucesion de los principes sus hijo*. El lema de esta esclarecida asa i blea es: Vtrtuti et merito. Su insignia consiste en una ancha banda azul para las grandes cruces, y para las menores una cruz con la imágen de la Virgen. Ambas clases visten riquisimos mantos azules, sembrados de estrellas de plata, y birrete con pluma. La primera funcion en celebridad del misterio la solemnizaron en este dla del mismo año con mucha magnificencia, asistiendo debajo il/la cortina el rey, en la iglesia del convento de San Gil el Ri-al, contigua á palacio, oficiando de pontifical el cardenal primado de las Españas, cruzándose en este capitulo varios caballeros.

El ayuntamiento de esta heróica y coronada villa hizo volo en igual dia del año 1438, obligándose á tributar culto anualmente al inefable misterio de la Purisima Concepcion , con abstinencia en su vispera, en reconocimiento de haber cesado una contagiosa epidemia que diezmó á este vecindario en los dias de su terrible desarrollo. El mismo v.ito se revalidó en 1653 por nuestro municipio, y antes le reconoció el reino reunido en Córtes en 1621.

Tambien en el mismo dia del año 1697 seesperimentaron los sintomas horrorosos de la erupcion Jel Vesubio, que por la vigésima primera ve/ se noló en los Estados de Nápoles, el cual habia comenzado ya en 9 de setiembre; peroenestedia precitado, hallándose las gentes en la fiesta que á la Purisima Concepcion se estaba solemnizando en el convento de Capuchinos, situado entre los valles y la

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acaecido en su hermano, mandando prender á seis de los procuradores que lo hablan presenciado, y que no tardaron en ser condenados á la última pena.

Llegó el dia funesto de la ejecucion, y al pasar los infortunados reos por delante de la casa del judio mosen Romano , contador mayor de Castilla ( que estimaba mucho á D. Diego Fernandez Gudiel, que iba á ser degollado), viendo el judio conducir á su amigo al patibulo, salió á ingresarse con los ministros de justicia para que caminasen pausadamente, á fin de darle tiempo de pedir al rey la gracia de la vida do D. Diego. El monarca accedió á lo que el judio le pedia, dándole su anillo como signo de perdon ; y temiendo que masen Romano no fuese creido, en perjuicio de D. Diego, envió el rey un oficial de su real servidumbre, para que en su nombre mandase suspender la sangrienta sentencia. En efecto, mosen, lleno de júbilo, corria dando gritos hasta llegar at pié del cadalso, donde Gudiel ya esperaba la muerte; y como la justicia despreciase las palabras del judio, mandó al verdugo cortase la cabeza á Fernandez Gudid; pero á este tiempo llegó un repostero del rey, enviado directamente por Su Alteza. La historia cita que Fernandez, agradeciendo los buenos oficios que por él hacia mosen Romano, le dijo : «Yo os tengo en merced la buena obra que me quereis fazer; no voy en tiempo de podérosla pagar; pero mando á mis fijos yá los que dellos vivieren, que lo fagan con vos y con los vuestros como vos quereis fazer conmigo. Estos caballeros vinieron á ayudar á defender mi posada; habemos estado en una compañia; nunca plegue á DÍoj yo los deje en este camino.« Y volviéndose al pregonero, añadió: «tira y di tu pregon , que yo no quiero gozar de la vida- u Fué necesario poner en conocimiento de D. Enrique aquel suceso tan laudable, y entonces indultó á todos y los mandó poner en libertad. Don Diego era cordial devoto de Nuestra Señora de Atocha, razon por la que vino desde Búrgos á Madrid á visitarla.

Dia 9.

La manera con que D. Alonso el Sábio fué comunicando el fuero real á unos y otros puebl >s por cartas particu-. lares, es una prueba evidente de que este código no fué en su principio universal para toda Castilla. De esto se han dado á la prensa varios documentos; pero el que más comprueba aquella proposicion, es el privilegio redada, escrito en pergamino y sellado con el sello de plomo pendiente, que original se conserva en el archivo de Búrgos. El rey dice en su principio: que habiendo notado que esta ciudad, que es cab?za de Castilla, no tenia fuero eumplho por donde se juzgase, asi como debe, y que por esta razon sobrevenian muchas dudas y contiendas, y mushss enmiendas á la justicia; para remediar estos daños, da y otorga aquel fuero, que hizo con consejo de su corte, y qu« está escrito en el libro (esto es, en un volumen) y sellado con un sello de plomo; q'je lo hayan el concejo de Búrgos, tambien de villas como de aldeas, parque se juzguen por él en todas las cosas, para siempre jamás. Si este libro del fuero hubiese sido general á todo el reino desde su formacion, que consta fué en Vailadulid el año de 1255, era bien escusado comunicarlo á Burgos, capital del reino, en carta particular que mandó espedir «I rey en Segovia á 27 de julio del año inmediato de 1236, y en que se espresan las palabras que dejamos copiadas, con poca variacion para su mejor itileligeocia.

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La multitud continua de estos ejemplares, en que consta que O. Alonso el Sábio, en este mismo año y en bs inmediatos, fué presentando el espresado código á otras ciudades y villas de Castilla con igual pretesto, no dejan duda en este particular: á que se añade que , no seguro el monarca de que se recibiese con todo beneplácito da los pueblos, ó por afianzar más su valimiento, repetidas veces coafirmó semejantes cartas rodadas, como sucedió en esta de Búrgos, reproducida en otra dada en la misma ciudad en este dia 9 de diciembre del año citado 1256.

¡Cuántas bellas reflexiones se pueden hacer, unidas tojas estas pruebas, y cuántos descubrimientos no nos ofrecerian estos ejemplares del fuero real, si puliésemos cotejarlos todos en sus originales!

En este illa del año 1710 espidió un real decreto el rey D. Felipe V, instituyendo tiesta en desagravio de los ultrajes que hicieron con las efigies de Cristo las tropas enemigas que se internaron en estos reinos, mandándola celebrar en indos sus dominios.

A su imitacion, y secundando su piadoso pensamiento, « ayuntamiento de nuestra coronada villa votó la misma

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