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el fallecimiento de D. Fernando de Vargas, arzobispo de Búrgos, natural de Madrid y muy favorecido de D. Enrique II. Este prelado, de la misma ilustre familia que el esforzado Hernan Sanchez, parece siguió desde el principio de la rebelion la voz de D. Enrique, el cual, áun antes de tomar la investidura de rey, le dió la villa de Miranda de Ebro. Segun el P. Florez, no vivió tanto D. Fernando, pues por los años de 1336, segun lo que aquel consigna, era ya metropolitano de Burgos D. Domingo Arroyuelo. Pero lo cierto es que D. Fernando murió en nuestra villa en las casas del hidalgo D. Pedro Lasso de Castilla. Estuvo depositado en la iglesia de San Andrés, contigua á las mismas, colocado su féretro junto al altar de Nuestra Señora de la Antigua (1), y puesto el palio doblado debajo de la cabeza, por órden del primado, hasta que lo trasladasen á Búrgos.

Dm 25.

En este dia del año 1547 se enterró en Guadalajara, en la parroquia de San Estéban, el cadáver del magnifico caballero Francisco Beltran de Azara, uno de los hijos ilustres de la misma ciudad, y digno de mencionarse. Fue depositado debajo de uno de los arcos de la misma iglesia, donde se veia un busto de alabastro bien concluido. En la misma tumba reposaban las cenizas de sus padres, Diego y doña Teresa Lizana y Boadilla.

Ya que por incidencia hemos hablado de este templo, tan notable por sus sepulcros y antigüedad, indicaremos algunos enterramientos con que el mismo se enriqueció; entre otros, eran célebres los que adornaban las capillas de los Loysas, Solises de Magaña, Cañizares, Estradas, y la de Francisco de Urbina y Pimentel. Debajo del arco de San Valentin habia una piedra negra con los escudos de las casas de Guzman y de Beltran, en cuya sepultura estaban los huesos del honrado caballero Juan Beltran, Irjo de Fernan Beltran y de doña Leonor Nuñez de Guzman. En otra capilla, llamada de los A rellano?, se veia tambien una lápida que revelaba que alli era el enterramiento de

(1) Esta imágen se veneró en la mencionada iglesia, desde los tiempos de San Isidro, segun la tradicion.

los nobles de aquel apellido, y que estaban en ella los restos mortales del famoso caballero D. Alonso Ramirez de Arellano, hijo del señor de los Cameros, conde da Aguilar, y los de la ilustrisima señora doña Maria de Mendoza, hija legitima del duque del Infantado. En otra rotslacion se leia que en el año de 1630 habia reedificado la capilla y el retablo de ella la señora doña Ana de Aguilar, mujer que fué del noble caballero D. Francisco Ramirez de Arellano, yiznieto del señor de los Cameros, conde de Aguilar, y de la ilustre señora doña Maria de Mendoza, hija legitima del duque del Infantado.

Admirábase en otra capilla el coste y primor de dos bustos de alabastro sobre la sepultura del honrado caballero Juan Sanchez de Oznayo y de su esposa Mencia Nunez, camarero que fué del señor duque del Infantado, y murió en 1496. *

Dla 26.

Hallíbase en Madrid el rey D. Alonso XI, por el mes de iwiembrs de 1339, cuando reunidos en esta villa todos los procuradores de los reinos, con poderes suficientes para otorgarle varios servicios que solicitaba, le suplicaron que oyese benignamente las peticiones que le hacian sobre varios ramos de la legislacion, tanto civil como politica, por ser asi conveniente á la causa pública. Las 34 peticiones qne comprendia este cuaderno, se fundaban principalmente en corregir y derogar en parte varias da las providencias que se habian tomado diez años antes en otras Córtes celebradas en esta villa de Madrid, on virtud delo que el reino representó en ellas con respecto al buen gobierno de la monarquia. Las guerras y otras urgencias ciel Estado no habian permitido que se hiciesen presentes en este intermedio de tiempo los perjuicios que se seguian de algunas deliberaciones. Por otra parte, el ordenamiento de leyes publicado en las espresadas Córtes de Madrid de 1329 no se habia entregado con la debida solemnidad y autorizacion á las ciudades y villas de voto en Córtes, ysoliciiarr.n del monarca que se le autorizase y corrigiese; por lo que aquel dispuso, en vista de estas nuevas peticiolev' e comucado á todo el reino, poniéndose sus '«íes, como era justo, en práctica y ejecucion. Esta es la verdadera historia, ó por mejor decir, el verdadero fundamento con que se arregló el cuaderno de peticiones presentadas en lis Córtes de Madrid de 1339, y asi se indica por el rey en las respuestas que dió á ellas, y que fueron firmadas en este dia 26 de noviembre de dicho año. Foresta causa se hace indispensable tenerlo á la vista en cualquier caso que se quiera usar del anterior de 1329; siendo esto tanto mas necesario, cuanto consta que el mas antiguo de los dos fué uno de los códigos legales del tiempo del espresado rey D. Alonso XI, que estuvo en mayor aprecio, y que se halla citado frecuentemente por todos los jurisconsultos españoles de los siglos XV y XVI. En el mismo principio de este cuaderno consta tambien que el rey,para dar respuesta á las 34 peticiones, se valia unicamente del consejo del arzobispo de Toledo D. Gil Alvarez. Las presentes lineas están copiadas del original que se guarda en el archivo de la ciudad de Plasencia, cuyos procuradores en estas Córtes fueron Juan Fernandez y Miguel Sanchez.

En tiempos muy remotos existió un templo en la ciudad de Guadalajara, conocido por San Miguel del Monte, á causa de estar edificado á la tilda de un collado. Hay opiniones que fué anejo de la parroquia de San Bartolomé, y que alli estaba enterrado el caballero Alvar Yañez de Minaya, en un arco junto al presbiterio. El trascurso de los años arruinó este vetusto edificio; pero despues, en 1520, el bachiller D. Alonso de Leon, canónigo de Toledo y acólito que fué de Su Santidad, y muy afecto á esta iglesia, por la circunstancia de haber sido sepultados en ella sus padres, los Sres. Gonzalo de Leon é Isabel de Medina, en una capilla que fundaron para bien de sus ánimas, hizo levantarla de nuevo á sus espensas, comenzando la obra en 26 de noviembre. Luego, impetrando bulas pontificias, logró elevarla á parroquia. En otra capilla se veneraba la preciosa imágen del Santisimo Cristo de los Milagros, la que mandó colocar el regidor D. José Hurtado de Valmaseda, formando en la misma capilla su enterramiento. El famoso físico Luis de Lucena, médico del palacio pontificio, varon virtuoso y sacerdote ejemplar , fundó tambien otra capilla en honor de la bienaventurada Virgen Maria y del Santo Aicángel, con pingües dotaciones para obras pias. Era muy curioso el rótulo que en ella se veia esculpido en una columna, con reiereacia á este benéfico y sábio eclesiástico. Le sucedió en el patronata y cumplimiento de memorias el regidor perpétuo de la misma ciudad, D. Gerónimo de Urb'ina.

Dia 27.

Apenas puso en quietud el reino de Castilla su legitimo poseedor el santo rey D. Fernando en el año 1219, cortando las turbaciones que se babian levantado por causa de la sucesion, trató su madre, la reina doña Berenguela, de darle estado. Para ello tomó, ante todas las cosas, su beneplácito; y consultando despues el asunto con los ricos-hombres, quedó determinado pedir por esposa del rey á doña Beatriz, hija de D. Felipe, duque de Suevia, electo emperador de romanos, y sobrina de Enrique, emperador de Occidente, y de Ferdinando, rey de romanos, en cuya tutela estaba. Dióse este encargo tan honorifico á Don Mauricio, obispo de Búrgos; á Pedro, abad de Arlanza; á Rodrigo, abad de Rioseco, y á Pedro. CMoardo, prior del hospital de Jerusalen, que llamaban entónces de Acre, por razon del lugar que habitaban los caballeros,asi como ahora los llamados de Malta, por haber sido esta isla residencia del gran prior. Convinose desde luego en las bodas; y aunque las historias nonos declaran el paraje donde se verificaron, parece verosimil que fuese en la ciudad de Norimberga, pues los anales de Augusta dicen que era entónces habitacion de Federico, rey de romanos, a quien fué dirigida la embajada. En ella gastaron los comisionados cuatro meses, al cabo de los cuales llegaron con la reina novia á Vitoria, donde salió á recibirla la madre del santo rey. Despues de manifestadas en esta ciudad las pruebas de mútua complacencia entre madre é hija, fué conducida doña Beatriz on la misma grandeza con que habia hecho su viaje á Burgos, donde la esperaba el rey y toda la corte. Inmediatamente, en este dia 27 de noviembre de dicho año, se celebraron los desposorios, oyendo el rey y la reina la misa que ofició de pontifical el obispo D. Mauricio en el monasterio de las Huelgas. Asi consta de un privilegio real que inserta Papebroquio, fólio 317. A consecuencia de este acto tan solemne, bendijo el mismo prelado las armas con que el rey ss armó á si propio caballero, por no haber otro principe que lo hiciese estando presente. Solo la reina doña Berenguela, á titulo de madre, de reina y de ser suyo en propiedad el reino, hizo los actos que podian competer á una señora, vistiendo el eingulo militar á su hijo. Siguió e en esto la loable costumbre de aquellos tiempos, en que se consagraban á Dios las armas que se habian de emplear en su defensa. Fueron continuos los regocijos y fiestas públicas hasta el dia inmediato de San Andrés, en que salieron los nuevos desposados con suma ostentacion, y acompañados de toda la corte, á recibir las bendiciones de la Iglesia y velo conyugal de mano del mismo D. Mauricio en el mencionado monasterio.

Despues de la batalla dada cerca de Nájera, en que el principe D. Enrique peleó contra su hermano el rey don Pedro el Justiciero, si bien con poco éxito, á pesar de la coalicion estranjera compuesta de ingleses y navarros, cuyas gentes fueron destrozadas, huyó aquel á Francia, quedando el castellano victorioso, á costa de la vida de D. Juan Ramirez, señor de la casa de Rivas, que fué derrotado, y de su hermano D. Diego, hecho prisionero, á quien el rey mandó degollar en este dia del año 1367, en union Je otros desgraciad s.

En igual dia del año 1074 inauguraron los hidalgos de Espinosa la devota costumbre que hasta el siglo anterior vinieron practicando, de concurrir con lutos y hachas todos los años á los funerales que celebraban por su señor esconde D. Sancho en el real monasterio del Salvador de Oña, en reconocimiento á este principe porq'ie en tiempos pasados les hizo señaladas mercedes. Rodeaban el sepulcro donde el conde estaba depositado, mientras que los monjes entonaban cánticos lúgubres en su sufragio. Esta piadosa ceremonia cesó por la penuria de los tiempos y falta de recursos de los monteros, y en atencion tambien á que los monjes de Oña no podian tampoco facilitar el hospedaje y asistencia que otras veces daban á los vecinos de la villa de Espinosa en el dia en que se verificaban las honras.

El nombre de montero no se deriva, como sienta Argote de Molina, de que aquellos hidalgos ejerciesen el oficio de cazadores El cronista benedictino Vepes dice que traen el principio de su nobleza desde los tiempos del conde D. Sancho, que, como escribe el arzobispo don Rodrigo, «de nuevo ilustró á los nobles.« Esta inclita clase ya aparecia un cuerpo respetable, cuando aún no

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