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bastarda de D. Fernando II, rey de Leon, hallándose incorrupto y fresco su cadáver, despues de 384 años que hacia estaba sepultado.

Dia 19.

En este dia del año 1337, estando D. Alonso el XI celebrando Córtes en Sevilla, rubricó cincuenta y siete leyes peculiares y privativas para aquella ciudad, formando de todas el ordenamiento 6 código que, por haber sido el mas antiguo de los que recibió de este rey, le ha dado siempre el nombre de primero, como lo es verdaderamente en el órden con respecto á otros, hasta el número de cinco, que conserva en su archivo, de este mismo monarca. En la primera parte, que concluia ep la ley 13, se proponia el método que el rey juzgó conveniente para aumentar en aquella frontera el número de los hombres de á caballo prontos pare servir en la guerra; siendo las demas leyes relativas á especificar las obligaciones de los alcaldes, alguaciles y veinte y cuatros en el ejercicio de sus empleos públicos, para que se cortasen las desavenencias y abusos que habian resultado de no observarse ciertas ordenanzas que este soberano dirigió ála ciudad en el principio de su reinado. La segunda parte comprendia 24 leyes, casi todas de la clase llamada suntuarias, pues esplicaban el vestido que podian usar los vecinos, softun su calidad; los gastos que podian permitirse en bodas, en bautismos y en entierros, hasta determinar los dotes conforme á la distincion de las personas, y las ofrendas para la Iglesia en los funerales y bateos, cuyos particulares habian llegado á ser de fáusto y lujo indiscreto. Concluiase ccn algunas providencias, prescribiéndose las ropas que sólo era licito que usasen las mujeres públicas, las concubinas y los moros.

En todo este relato hállanse noticias apreciables y curiosas para conocer nuestras costumbres antiguas, nuestro lujo, y áun el estado de las artes en los reinos de Castilla.

La 3.a parte de este ordenamiento se dirigia principalmente al buen gobierno de la ciudad, y á la administracion de justicia en las causas civiles y crimíneles: notándose que á los dias feriados de audiencia pública prevenidos en el fuero de Sevilla, se añadiandólo las festiTídades de la Virgen, San Juan Bautista, Santiago, San Pedro, y San Clemente, en cuyo dia conquistó la ciudad el santo rey D. Fernan lo. Fijábase á lo último un arancel de los derechos pertenecientes á jueces y escribanos, encargándose á estos que hiciesen las escrituras de letra bien metida, cobrando á razon de seis dineros de la moneda de aquel tiempo por tira. El cuaderno de estas luyes lo escribió Pedro Fernandez de la Cámara, y sellado con el sello real de plomo, entregóse á Sevilla an el último dia de noviembre de aquel año.

En este dia del año 1611 rué hallada en las bóvedas del convento de Franciscos del Monte, á cuatro leguas de Sevilla, la momia del caballero Martin Tabora, portugués y maestre-sala de la Reina Católica, del cual se refiere que, llamando á la puerta de la régia estancia de S. M., y preguntando una dama que quién era, dijo: El que trae de comer á quien no se lo da; y como respondiese la dama: Anda, que dároslo han, el maestre-sala contestó: Corpa de Deus, dármelo han cuando no tenga denles para comerlo; y Como la reina Isabel se apercibiese de ello, mandó á la dama que le dijese dónde queria cien mil maravedises, y él dijo que en el cornado (1) del aceite de Sevilla, y asi se lo dieron. Por lo que el agradecido portugués gastó luto de jerga todos ios dias de su vida desde que murió la reina; y en su testamento mandó que lo sepultasen en el mencionado convento. Este caballero fuá el que hizo la fuente que llamaron de Martin de Tabora, junto al postigo del alcázar de Sevilla.

D!« 20.

En este dia del año 875, fundó el rey D. \lonso III el real monasterio de San Benito de Sahagun, que los

(1) Era el nombre que se daba á la parte que el rey cobraba de los derechos devengados por la entrada del aceite en Sevilla, el cual se llamó tambien maravedi, real, y áun asi se conoció por mucho tiempo despues en varios pueblos: tomábase, como éste, de la moneda llamada cornada, que habia sido en los tiempos anteriores á los Reyes Católicos la mas baja de todas. Asi lo espresan Cantos Benitez en el Escrutinio de las monedas, y Fr. Liciniano Saez> el Apéndice á la Crónica de D. Juan H.

royes sus sucesores enriquecieron con pingües donaciones. Ainnrosio de Morales escribe en sus Fia/es que esta casa poseia preciosas dádivas, y muy señaladamente de D. Alonso VI, que la engrandeció á porfía, eligiendo en ella un sepulcro régio. Efectivamente, en medio de la capilla mayor de su magnifico templo estaba enterrado este piadoso monarca en una magnifica sepultura. Oigaino« la descripcion de su tumba suntuosa: «Sobre leones grandes de alabastro se elevaba una urna ó arca funeraria de mármol blanco, de ocho piés de largo, cuatro de ancho y alto, cuyo cobertor era llano y liso, formado de una pizarra negra. Sobre ella tenia con madera hecha representacion de un grandioso túmulo, que de ordinario se cubría con un sublime tapiz tejido en Flandes para este fúnebre objeto, de buena estofa y dibujo sobrecargado de seda.

En lo que cubria lo llano mas alto de la tumba, figuraba el rey armado y coronado; y en los lados, en buenos festones, armas de Castilla y Leon, y en el testero de la cabecera se veia un Crucifijo, y asi en lo demas otras imágenes. En las fiestas principales le echaban encima los monjes un rico dosel de brocado.

Asi aparecia el sepulcro del genio conquistador de Madrid, y á quien rinden tan merecidos elogios nuestros historiadores. Nada podemos decir acerca del estado actual de este notable sepulcro, despues que la revolucion ha destruido tantas preciosidades artislicas, que acaso, como dijo un autor moderno, dentro de poco no se hallarán sin gran trabajo y detenida consulta vestigios de muchas antigüedades respetables. Por conclusion, hasta nuestros tiempos á nadie se permitia oir misa dentro de la capilla mayor del monasterio de Sahagun, sino á las personas reales, con esclusion de la misma servidumbre.

En esta casa monástica residia el general de la congregacion benedictina de Valladulid, el cual era reputado como un rico y poderoso señor eclesiástico, con usos pontificales, dominio y autoridad sobre todos los monacales Benitos de España. Esta especie de dignidad feudal la obtuvieron, entre otros varones famosos, el historiador Yepes, el critico Feijóo, el ilustrado Samaniego, el erudito Gi .lioso, el filólogo Sarmiento, el biblico Petite y el conocido continuador de la crónica, Alvito Evia.

El espiritu de pacificador que reinó siempre en el áni

rao de D. Felipe III, le atrajo la amistad y buena correspondencia áun de aquellos principes que mas ódio mostraban á España por contrariedad de religion. Esperimentóse esto al pié de la letra con el rey de Fez, Muley X, el cual, prendado de las cualidades de aquel monarca español, condescendió, sin embargo de la oposicion de sus vasallos, en cederle la grande é iaespugnable fortaleza de Larache en las costas de Africa. Verificó.se la entrega de esta importante plaza en el dia de 20 noviembre de 1610, encargándose esta empresa al valeroso marqués de San Gorman, que fué acompañado del duque de Fernandina, de D. Rodrigo de Guzman, hijo del duque de Medinasidonia, de D. Francisco de Varie y de oiros muchos capitanes y principales caballeros. Como el alcaide moro del castillo se habia resistido á esta posesion, y era uno de los que mas habian sublevado á la gente del pais contra los nuestros en esta espedicion, el rey de Fez le mandó cortar la cabeza; con cuya accion y la mucha tropa que trajo consigo á aquellas cercanias, auxiliándole la española, consiguióse la posesion de l.i plaza co.i la mayor felicidad. Luego que entraron en ella l«s españoles, se intimó á los moros que la habitaban, se quedasen en ella si querian, prometiéndoles proteccion en nombre del monarca, y que á los que quisiesen salir de la tierra, se les compráran lás haciendas y casas que dejasen. En la relacion de este suceso, que se formó y remitió á la corte, se asegura que el castillo principal, llamado de Arriba ó Alto, era fábrira parecida á los mejoie* caslilloi que hazia en los Estados de Flandes, y se hallarm e« él 60 piebasde bronce y hierro colado, provisto de pólvora, balas y municiones para mas de dos anos, aunque tuviesen que pelear cada dia. Tambien se dice que tenia cinco puertas muy fuertes de hierro con su foso y contrafoso. Pusósele el nombre de Santa Maria, en memoria de haberse entrado en él la vispera de la Presentacion. Adquirióse tambien en esta empresa la fortaleza que eslabí situada á la boca del rio Tánger, igualmente tuerte y con 30 piezas de bronce, dándola el nombre de San Antonio. Despues de tornadas las disposiciones convenientes para fortificar ambos sitios segun la táctica militar, se erigió un templo al Señor en una de las casas mas cómodas de Larathe, donde se celebró el culto divino con la mas posible solemnidad por la primera vez, el domingo á 27 de noviembre, y en breve tiempo se concluyeron todas las obras, siendo admirable la unicn y buena armonia entre moros y cristianos.

Dín 21.

En el segundo ordenamiento que el rey D. Alonso XI dió á Sevilla en las Córtes que celebró alli el mismo año de 1337, tienen estas la fecha del dia 3 de diciembre; pero consta que el informe que se dió por la ciudad para su reglamento, fué el 21 de noviembre del año e*pres;ido. En efecto, las doce leyes de que se compone este ordenamiento, se reprodujeron en virtud de la queja que presentó Sevilla contra los alamiues y almotacenes por no cumplir con sus oficios y por no tener arreglados los pesol públicos. En vista de todn, ordenó el rey que los alamines, á cuyo cuidado estaba la buena calidad y justo peso da los alimentos de primera necesidad, los nombrasen los alcaldes mayores de Sevilla, y fuesen personas hacendadas y de buena fama, y asimismo los escribanos que nombraba el Consejn para asislir con ellos y hacer los acopios de trigo y harina. Encargábase á los alamines vigilasen á fin de que el pan se vendiera á justo peso , reconociéndolo y recibiéndolo todos loa lunes y jueves de cada semana, de mano de los almotacenes, las pesas ajustadas y proporcionadas al precio de la harina. Debe advertirse que, segun se nola en estas leyes, el oficio de panadero era propio y esclusivo de las mujeres en aquel tiempo; que por moler cada cai/, salian 26 arrobas de harina. Tambien era obligacion ,le los alamines reconocer si los tahoneros cernlan la harina como correspondia. A los almotacenes se mandaba que reconociesen las pesas y medidas semanalmente, exigiendo 12 mrs. porcada una que encontrasen falta; y en cuanto á las medidas de la sal, por ser notables los engaños de que usaban, al que los ejecutaba, de cualquier modo que fuese, le aplicasen 50 azotes públicamente. Acerca de los carniceros, se prevenla por el rey que el concejo hiciese obligacion con ellos , para que sirviesen bien al público sin perjudicar á nadie en la calidad y peso de la carne. Últimamente, se encargaba celasen con particulaiidad para que no hubiese engaño alguno en la venta ó fabricacion de la c-ra, como género de notable consumo. Del original en pergamino de estas

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