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«reinos, en el interin que pueda tenerle mi sucesor en Bellos. Y habiendo de concurrir tambien en ella un gran7ide por representacion de la nobleza, nombro á D. FranBcísco Casimiro Pimentel, conde de Benavente, mi sumiller de corps. Y para que asi se ejecute y cumpla, lo Bruma en Madrid á 2 de octubre del año 1700.—Yo el Rey.« Las copias de las cláusulas testamentarias que quedan indicadas, y de este papel firmado por el rey, se certificaron por D. Francisco Dalmao y Casanate, conde del Palacio, caballero de la órden de Calatrava, del consejo de S. M. en el supremo de Aragon, su secretario en él y encargado particularmente de la negociacion y papeles del principado de Cataluña; constando que se remitieron á esta provincia por decreto de este dia 2 de noviembre del mismo año de 1700, é igualmente á todos los interesados.

Dia 3.

Hablando de la concordia que el reino de Castilla hizo con Enrique IV en el año 1465, se dijo que una de las personas diputadas para tratar de los capitulos comprendidos en ella, fué el P. Fr. Alonso de Oropesa, general de la órden de San Gerónimo en España. Este monge fué uno de los escritores mas insignes que florecieron en su tiempo, ilustrando principalmente la facultad teológica, y de tanto gusto en las letras, que el erudito P. Sigüenza asegura que no podia creer se tuviese en aquella edad tanta noticia de la Sagrada Escritura, Concilios, Santos Padres y buenos escritores, hasta que leyó algunas de sus obras.

Los elogios que hace en varios lugares de este docto varon, manifiestan el aprecio y estimacion en que lo tuvo, debiéndose á su diligencia el habernos dejado noticia individual de las muchas obras espositivas y de erudicion que escribió, y de la série, método y lugares en que las trabajó. Casi todas están sepultadas en el olvido, como sucede con otras muchas de los sábios españoles del siglo XV, en cuya publicacion debiamos poner mas esmero, para dar á conocer nuestra literatura en aquel tiempo, sacándolas de los lugares escondidos en que acabarán de consumirlas el polvo y la polilla. ,.

El P. Sigüenza fué hombre doctisimo y de esquisita A

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leccion, á vista de la biblioteca del real monasterio de Sai> Lorenzo, que formó y aun presidió por encargo de Felipe II. En ella desde luego hubo de ver y reconocer los escritos de Oropesa, siendo cierto que no hay quien les nombre que no alabj y admire su erudicion, y dese« sobre manera que los lean todos.

Remitiéndonos en esta parte á lo que nota sobre cada una de ellas, en que se descubre bastantemente 'o útil de su lectura para instruirse en varios acontecimientos pertenecientes á la historia civil de España en aquel siglo, solo notaremos aqui que el padre Oropesa murió en 28 de octubre de 1468, siendo general de su órden, y que estaba sepultado en la iglesia del monasterio de San Bartolomé de Lupiana, donde en su sepulcro se leia una hermosa inscripcion castellana, la cual, aunque hecha con el mayor cuidado, no pudo libertarse delerror con que fué omitida la palabra Prior, dándose á entender con esta omision, que fué hijo de aquella casa, habiéndolo sido verdaderamente de la de Guadalupe, como advierte el mismo padre Sigüenza. A esta noticia debemos añadir, que en una nota marginal puesta al fin de uno de los sermones latinos que predicó en los capitulos generales de su órden, y que están en la biblioteca del Escorial, se dice que el padre Oropesa falleció con una opinion de varon justo y santo, y fué tanto el pueblo que acudió á verlo cuando estuvo espuesto en una de las capillas de aquella iglesia, que no se le pudo dar sepultura hasta el dia 3 de noviembre.

Día 4.

Entraron los señores Reyes Católicos á gobernar la España en ocasion en que los escesos y desórdenes del reinado anterior habian desfigurado en gran parte aquella antigua reunion de losjpueblos, que hacia temible el poder de nuestros soberanos. El primer cuidado que tomaron sobre si, fué poner remedio á estos desórdenes, de que se hicieron presentes varios ejemplares en las Córtes de Madrigal, celebradas á principios del año 1476, resultando de ellas las sábias disposiciones que se resolvieron en la junta tenida en la villa de Dueñas, para que las hermandades municipales y los hijos-dalgo prestasen el auxilio correspondiente á hacer temer la justicia. Al misIdo tiempo, en virtud de providencias particulares, se iban destruyendo y aniquilando los bandos y parcialidades de familias y linajes, con cuyo poder y á cuya sombra se habia fomentado muchos años la disolucion en los pueblos. Uno de los que más sintieron este daño interior, era la ciudad de Vitoria, donde los dos linajes de Ayala y de Calleja habian producido los mayores perjuicios, teniendo dividida toda la tierra en facciones y continuas desgracias. Para examinar de cerca el origen de estos daños, consta haber pasado el rey D. Fernando el Católico personalmente á Vitoria en aquel año de 1476, y que llamado de otras urgencias á la ciudad de Búrgos, dejó en ella los oidores de su audiencia y consejo, los doctores Juan Diaz de Alcozar y Martin de Gamar, para que determinasen y concluyesen este negocio, de acuerdo con los vecinos; los cuales nombraron por su parte con los poderes necesarios para el mismo fin al licenciado Diego Martinez de Alava, que era alcalde por el rey, y al bachiller Miguel Perez de Oñate, ambos naturales y domiciliados en Vitoria.

En pocos dias convinieron en lo que debia hacerse y practicarse para que cesaran y no volviesen á reproducirse tantos escándalos; y precediendo el mas solemne juramento por parte de los vecinos, que prestaron sobre el altar mayor de las iglesias de San Pedro y San Miguel de dicha ciudad, para no obedecer en adelante ningun llamamiento de los referidos linajes, ni contribuir de modo alguno al fomento de sus parcialidades, propusieron al monarca en nueve capitulos las ordenanzas municipales que convenia rigiesen en lo sucesivo, con el fin de cortar todos los disturbios, facciones y desórdenes que se habian nolado hasta entonces.

Estas ordenanzas se firmaron por los comisionados en Vitoria á 10 de octubre de 1476, y presentadas al rey, dió su respuesta y consentimiento al pié de cada uno de sus < apitulos, firmándolas de su mano en Burgos á 22 del mismo mes y año, y autorizándolas tres de los oidores de su audiencia y consejo. Traidas á Vitoria, se publicaron y empezaron á tener todo valor y efecto en estedia 4 de noviembre inmediato , habiendo sido el fundamento y base del buen gobierno y quietud interior de aquella ciudad, .tan leal á sus soberanos.

Dia 5.

El fuero que el emperador D. Alonso dió á la villa d& Miranda de Ebro, año de 1334, es uno de los documentos mas preciosos y raros en su clase.

La intencion del monarca fué poblarla por medio de conceder á sus nuevos pobladores todos cuantos privilegios y exenciones les eran dables,áfin de que con toda libertad y franqueza edificasen y labrasen en sus tierras.

De este principio resulta, que en esta escritura se nombraban y espresaban todas las especies de contribuciones que en aquel tiempo se conocian, y asimismo las cargas y los derechos, tanto reales como personales, á que estaban obligados los vasallos al señor; de suerte que quizás serán muy pocos los fueros y carta-pueblas de aquella edad, que presenten, como éste, á los curiosos un cúmulo de cosas mas estenso en que emplear su estudio é investigacion, principalmente á los publicistas españoles.

No es menos atendible en este fuero la parte en que se habla del método judicial y de los delitos y penas. La única carga que imponia el emperador D. Alonso á los vecinos de Miranda de Ebro, era, que el que tuviese casa en la villa, pagase dos sueldos por Pascua de Resurreccion al que fuese señor de ella por el rey, tres el que tuviese casa y heredad, y uno el que solo tuviese casa ó heredad, dando al rey, cuando viniese á la villa, 24 mrs. en el año para su comida, y 30 sueldos á la reina.

Les concedió mercado franco en todos los miércoles, y ademas señaló y describió el grande terreno que habia de comprenderse desde entonces dentro de sus término?, nombrando las muchas iglesias y lugares que les condonaba, para que sus tierras, rentas y vasallos, que hasta entonces habian sido del rey, fuesen en lo sucesivo del consejo comun de la villa.

En el encabezamiento de esta escritura se nota por el emperador, que estos fueros, gracias y privilegios se concedian por él y su mujer doña Berenguela, en atencion á que el conde D. Garcia y su mujer la condesa duña Urraca habian sido los que más se distinguieron en estender la alo . ria jis su reinado en Nájera y Calahorra, poblando á Logroño con su consentimiento para mayor utilidad de dicho monarca; y que, concluida esta poblacion, habian aconsejado á los reyes poblasen á Miranda bajo aquellas leyes y fueros que aqui se espresaban, siendo el único medio para que se verifícase la poblacion.

De este conde D. Garcia hay varias memorias en las escrituras del monasterio de San Muian , constando que gobernó á Nájera desde el año 1077, y que su mujer doña Urraca, acaso despues de viuda, se retiró al monasterio de San Vicente de la Peña, en donde estaba por los años i i 29. El dia en que se espidió el fuero, fué el 5 de noviembre del año arriba citado.

En este dia del año 408 se cree que concluyó San Gerónimo los comentarios sobre el profeta Amós, en el sesto año del consulado de Arcadio y Anicio Probo.

En igual dia del año 403 celebró los vicenales el emperador Teodosio, siendo ya el vigésimo de su imperio.

Tambien en este dia del año 394 murió la emperatriz Galla, madre de la princesa Galla Placidia.

Asimismo en este dia del año 768 Constantino Copronimo declaró augusta á su tercera mujer, la emperatriz Eudosia. Para esta ceremonia solemne hizo levantar un sólio de 19 codos en alto, y mas adelante, en las calendas de abril, la coronó por su mano.

En el mencionado dia del año 770 llegó á Roma la reina Berta, viuda de Pipino, á visitar la tumba g'oriosa de los principes de los apóstoles y demas santuarios de la Ciudad eterna. Asi lo escriben Aimon y Eginhardo.

En el espresado dia del año 744, Waladid II, llamado el Pulcro, fué muerto en Damasco en un tumulto de sus tropas.

En el referido dia del año 741, despues de una larga y penosa enfermedad, murió el emperador Leon III, hombre sanguinario é injusto, de quien escribió Zonaras lo siguiente:

aAssi el infeliz Leon, como imperase 24 años en daño de la 'república, de enfermedad de los intestinos eructó infelizmente el alma.«

Día 6.

A continuacion del cuaderno de leyes y peticiones de las Córtes de Toro de 1369, se hallan las copias mas completas de ordenamientos pertenecientes á la tasa de derechos que debian cobrarse en cnancilleria por aquel

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