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anteriormente sobre cada uno de estos oficios y empleos. • El rey, para proceder con el debido conocimiento a la correccion de tantos escesos como se habian introducido en esta parte, tomó de antemano las informaciones que correspondian a la gravedad del asunto, y platicado todo en su Consejo, dispuso unas ordenanzas y leyes que firmó en este dia 20 de octubre de dicho año. Despues de firmadas por el rey y refrendadas por el doctor Fernando Diaz de Toledo, su oidor, refrendario y secretario, se mando que se publicasen con la mayor solemnidad. Hízo se así en el dia marte: 22 del mismo mes, estando el mom narca en consejo en el alcázar de aquella ciudad, y con él D. Alvaro de Luna, condestable de Castilla; D. Lope de Mendoza, arzobispo de Santiago; D. Juan, electo de Sevilla; D. Luis de Guzman, maestre de Calatrava; D. ROdrigo Alfonso Pimentel, conde de Benavente; Pedro Manrique, adelantado mayor del reino de Leon; Rui Diaz de Mendoza, mayordomo mayor; Iñigo Lopez, vasallo del Tey; Fernando Alvarez de Toledo; D. Gonzalo, obispo de Jaen; D. Sancho de Rojas, obispo de Astorga; Fernando Lopez de Saldaña, contador mayor; el mariscal Pedro García; el mariscal Pedro de Zúñiga; el doctor Diego Rodriguez; el dean de Santiago, D. Alonso García de Santa María; el doctor Pedro Lopez de Miranda, capellan mayor del rey, y el doctor Garci Lopez, todos los cuales decia este documento que eran del Consejo. Las particularidades que comprendian estas ordenanzas para conocer los varios empleos que habia en aquel tiempo en la casa real y corte de nuestros soberanos, y la jurisdiccion que competia á cada uno de ellos, juntamente con la circunstancia de ser este documento verdaderamente un codice palatino, y el mas antiguo que hemos visto de la corona de Castilla en esta clase, nos mueve á dar en estracto una noticia de su contenido, como lo ejecutarémos en los siguientes dias.

Dia 21.

Empieza la pragmática de Segovia de 1433 con fijar los derechos que debian cobrar los contadores mayores y sus oficiales por razon de los libramientos y albalaes despachados a favor de los que gozaban sueldo por el rey, renovando en esta parte la ley de su visabuelo D. Enrique II, que publicó en las Cortes de Burgos, y en donde se indicaba que los oficios de sueldo, desde aquel tiempo, eran los lanceros, peones y sus oficiales que servian en la guerra, á que se añadia en el reinado de D. Juan II los que se mantenian perpétvamente por el rey en los castillos fronleros á los moros, y cuyos sueldos igualmente pagaban los contadores mayores. Del mismo modo estaba á cargo de ellos el pagamento de los oficios y tierras; esto es, hacer efectiva la cobranza de frutos ó raices asignados á los caballeros por el servicio militar, y de que se tomaba razon en los libros del mayordomo mayor del rey y de la chancillería . Cuando se asignaba alguna de estas cantidades en tierras de Vizcaya, el libramiento debia ser reconocido por el tesorero de aquella provincia, y á esto llamaban cuota viz. caina. Seguian despues los oficios de mercedes, en que se comprendian generalmente todos los agraciados por el rey con algun donativo, tanto personas particulares como concejos, cabildos y comunidades, cuyas cartas libraban los mismos cantadores, á escepcion de las mercedes hechas á los empleados en la audiencia real, que iban por la chancillería;, advirtiéndose aquí que los notarios debian ser examinados por el canciller antes de ejercer sus oficios. ;

Tratábase inmediatamente de los empleos de palacio, empezando por el de mayordomo mayor y su teniente, á quienes correspondia cobrar por cada racion nueva que senalase el rey, la de un dia, y doce maravedís por certificacion, privándoseles de otro cualquier derecho. A este seguia el contador mayor de las raciones de la Casa Real, el despensero de las mismas y el aposentador, señalando á cada uno de estos lo que debia cobrar y percibir por razon de sus empleos en los varios ejercicios y encargos que tewan,

' En el capítulo de los aposentadores se leian distinguidas las casas del rey, reina y príncipe, y los Inantenimientos y cantidades con que debian contribuir los lugares cuando se hospedaban en ellos ó transitaban estas personas reales.

! Dia 22,

· Al arancel de los derechos que correspondian á los aposentadores de Casa Real, se seguia tratar en la prag

mática de Segovia de 1433 de los empleados en la audiencia del rey; y empezando por los alcaldes de corte, reproducia el Sr. D. Juan II varias leyes que sus predecesore's desde D. Alonso XI habian publicado, y cuya observancia convenia renovarse. Recorríanse menudamente las obligaciones de estos jueces y de sus dependientes ó ministros los alguaciles de corte, monteros de Espinosa y de Bavia, ballesteros y demas que estaban á sus órdenes, para la perfecta administracion de justicia. Entre las leyes aqui inserlas, y otras que de nuevo establecia aquel legis lador, se hallaban varias pertenecientes a la policía de corte. Como los adelantados y merinos en las provincias y pueblos eran los jueces inmediatos en jurisdiccion a los alcaldes de corte, habiendo apelacion de aquellos a estos, dábaseles lugar tambien en estas ordenanzas, recopilando lo mas principal que sobre sus facultades y derechos estaba en práctica en aquel tiempo, de que se puede sacar no pocas noticias curiosas acerca de la naturaleza de estos magistrados en aquella edad Seguia el arancel de los escribanos de cámara y de la audiencia real, de los que tepian los alcaldes de corte inmediatos á su persona, y de los porteros y pregoneros. Tratábase despues del registro y sello de la chancillería , espresándose los varios asuntos qué debian registrarse y sellarse, concluyéndose con tratar separadamente de los yantares que el rey, reina y príncipe podian percibir donde quiera que estableciesen su corte, añadiéndose, como apéndice de este código palatino, estas leyes y otras correspondientes á los oficios y empleos de los monteros de Espinosa y Bavia, cuando acompañaban a las personas reales en sus jornadas por dentro de las provincias.

La especificacion de tantos particulares en estas ordenanzas ha sido desde luego el motivo por que muchas de sus leyes se repitieron en otras pragmáticas de igual naturaleza, publicadas en tiempo de Ď, Enrique IV y de los señores Reyes Católicos D. Fernando y Doña Isabel.

Dia 23. Uno de los Sumos Pontifices que han merecido mas elogio de los escritores, es Paulo V, cuya eleccion fué casi milagrosamente en la noche del 16 de mayo de 1605, sucediendo en el pontificado á Leon XI. Fué le

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gado apostólico por Clemente VIII en la corte de España, reinando el Sr. D. Felipe II, y despues elevado al cardenalato con el título de San Crisógono...

En su sepulcro consta haber nacido en Roma y ser de la fauoilia Burguese, la cual dice en una carta de este Papa á la ciudad de Barcelona, era originaria de ella. Los furidamentos de esta proposicion, que reconoció verdadera el mismo Paulo, no hemos podido descubrirlos, y el motivo con que fué pronunciada era demasiadamente sério para que no los tuviese.

El distinguido carácter, amables prendas y virtudes de Camilo Burguese, que era el propio nombre y apellido de este Pontífice, obligan á que apreciemos una noticia que hasta ahora nadie nos ha indicado, y por otra parte nos es de particular honor. Sus fundamentos son estos. La eleccion de Paulo V fué universalmente plausible en toda la cristiandad, y ademas de los reinos que por sus particulares embajadores le dieron la enhorabuena desDues de su coronacion, que fué en el dia de la Pascua del Espíritu Santo, 29 de mayo del referido año de 1605, se distinguió la ciudad de Barcelona, encargando esta honorífica comision en su nombre á D. Marcos Antonio de Novel, caballero y natural de Cataluña, que envió para este fin á Roma. Su Santidad apreció tanto esta embajada, que escribió a aquella ciudad una carta llena de las espresiones mas vivas de agradecimiento, cuya fecha es de este dia 23 de octubre de dicho año; y en ella, entre las muchas cosas que refiere, para esplicar lo mucho que la tendria siempre en la memoria, decia: que el referido don Marcos Antonio le habia manifestado ser su familia oriunda de la noble ciudad de Barcelona, cuya noticia le habia sido sumamente gustosa, y con este motivo espéraba que sería en adelante mayor su afecto y amor á la Sede Apostólica, prometiendo por su parte corresponder á este origen con dispensarla todos los favores que le sean posibles, como lo acreditará la esperiencia.

Visita del emperador D. Carlos al rey Francisco I.

En la noche del 28 de setiembre de 1525, segun refiere el historiador Quintana, llegó el César á Madrid, acompañado de los duques de Calabria, de Béjar y de Njera, á los que seguian otros magnates de la corte. Entró en el alcázar hasta la habitacion en donde résidia enfermo el

Rey Cristianísimo. El emperador ingresó en aquella estancia con la cabeza descubierta, y Francisco I, al verle, se incorporó en su lecho, y ambos príncipes se abrazaron mútuamente. Las palabras de los dos monarcas fueron amistosas; pero las del César se dirigieron en particular á encargarle no cuidase de otra cosa que de su salud, pues todo lo demas quedaba a su cargo. Con esto se desa pidió Cárlos I, quedando el Rey Cristianísimo lleno de satisfaccion con la visita del César, quien se retiró á su real cámara.

Al siguiente dia volvió el emperador al cuarto de Francisco I, dándole nuevas pruebas de amistad y la mas lisonjera esperanza de la feliz y pronta terminacion de todos los sucesos. Hallábase en España madama de Alanson, hermana del francés; y cuando tuvo noticia de la enfera, medad de este, aceleró su viaje y llegó á Madrid, saliendo á recibirla el emperador con los grandes de su corte, y acompañándola hasta el aposento do su hermano, el cual se alegró mucho al verla tan obsequiada por el César, quien ratificó sus buenos deseos de arreglar favorablemente todas las negociaciones, despidiéndose con esto de la infanta y del rey su hermano, dando la vuelta á Toledo á residir con su corte.

La salud del rey de Francia fué mejorando de dia en dia, siendo rápida su convalecencia, por lo que la infanta se puso en camino para Toledo en este dia 23 de octubre de aquel año, á fin de solicitar la libertad de su hermano, ofreciendo por ella toda clase de sacrificios, pero que no satisfacian a los intentos del emperador, pues pedia la devolucion del ducado de Borgoña, correspondiéndole por el vizcondado de Auxona (en los mismos Estados) ó una suma considerable de oro y plata; que el rey su hermano se casase con la reina viuda de Portugal, hermana del César, y que ella aceptaria el matrimonio con el duque de Borbon; y que por lo respectivo al ducado de Borgoña, lo discutiesen seis prelados con igual número de caballeros, , llamados los doce Pares de Francia.

Estas proposiciones desagradaron al emperador; pero se allanó á que se nombrasen personas doctas de una y otra parte que resolviesen en justicia, y que el Papa fuese el que decidiera en caso de discordia. · La infanta se negó á las proposiciones de Carlos I, motivo por el que todo quedó aplazado. Así, viendo lo poco

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