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Esta declaracion, llena de espresiones de aprecio y honor para Búrgos, se halla en una cédula real, dada en este dia 7 de octubre de 1277, firmándola el rey, que determinadamente para conocer de estas contiendas pasó á Búrgos y comisionó para su reconocimiento á Alonso Gonzalez, uno de los de su Consejo.

En sus circunstancias es este uno de los documentos mas antiguos que hemos visto, imitando el estilo de cnancilleria que el estinguido Consejo de Castilla siguió por mucho tiempo,

Dia 8.

Despues que D. Juan el II, en las Córtes de Madrid de 1419, tomó sobre si el gobierno de sus Estados, por haber cumplido la edad que le eximia de la tutela, pasó á Valladolid, donde, segun el cuaderno de peticiones presentadas por los procuradores, alli mismo, parece se detuvo muy poco, trasladándose á Tordesillas, donde se hallaba por el mes de julio de 1420, y tambien por el de octubre de dicho año.

No sabemos si en el término intermedio salió de dicha villa, ó si fué continua en todos su residencia; pero lo cierto es que indican esto' último las diversas fechas con que respondió á las espresadas peticiones del reino; pues unos ejemplares la espresan en 5 de julio, y otros en este dia 8 de octubre.

Estas peticiones se reducen á cinco, recordándose en la primera algunas de las hechas anteriormente en las citadas Córtes de Madrid de 1419.

En la segunda peticion le recordaron tambien la oferta que habia hecho de escribir al rey de Aragon, para que aboliese el tributo que habia puesto á la entrada de su reino subre cuanto los naturales de Castilla trasportaban á él do las cosas que no eran vedadas, y de que se les seguian notables perjuicios.

Referianse en la tercera peticion los muchos escesos que cometian ciertas personas legas con el pretesto de usar corona, y declinar la jurisdiccion de los jueces reales,sobre lo cual decia el rey que escribiria al Papa, para que proveyera acerca de ello y de la facilidad con que los jueces eclesiásticos publicaban la excomunion y entredichos.

En la cuarta peticion se renovaban tambien las quejas de que no se suministraban las raciones y sueldos señalados á los vecinos y moradores de los castillos y villas de las fronteras, por cuya causa se despoblaban y quedaban indefensos: sobre lo cual se dieron varias providencias para evitar estos males.

Espuso el reino, en la quinta y última peticion, los muchos daños que resultaban á la república y á la misma persona del rey por razon de las mercedes, sobresueldos y dádivas escesivas que sus tutores habian hecho y seguia haciendo D. Juan II, manifestándole que eran al doble de las que habia hecho D. Enrique, su padre, cuya moderacion y buen órden en esta parte le proponian para modelo, haciéndole ver que se hubiera eseusado varias contribuciones recientemente impuestas, si en esto hubiese procedido con cordura. Ei rey reconoció lo justo de esta súplica. ¡ • ;,

Dla 9. ,

Por la carta que el Sr. D. Cárlos II dirigió á la ciudad de Barcelona, cuya fecha es en Madrid á 13 de agosto de 1679,'encargándola que hiciese celebrar misa solemne en la catedral, con procesion general, para implorar de Dios los favorables efectos del casamiento que se habia de verificar entre aquel monarca y la serenisima princesa doña Maria Luisa de Orleans, su sobrina, é hija de Luis XIV, rey de Francia, consta que el desposorio se celebró en Paris en el dia 20 del mencionado mes de agosto. Barcelona hizo las mayores demostraciones de contento y alegria por esta union, disponiendo su virey y capitan general, duque de Bournoville, se hiciese con la mayor solemnidad esta funcion encargada por el rey, y para lo cual se le habia remitido desde la corte una instruccion particular, que se referia en la citada real carta.

La obstinada guerra que años atrás se sostenia en las fronteras entre España y Francia, preocupaba el ánimo del rey, y al procurar este casamiento, fueron generales los alborozos que Eb advirtieron, en todo el pais, luego que llegó á publicarse. Cataluña, como que estaba continuamente esperimentando este azote destructor de los hombres, era la mas interesada de todas las provincias de España, y por consiguiente la parte principal en los buenos efectos de una paz perpétua.

La misma complacencia y regocijo la obligaban á demostrar su satisfaccion con estraordinarias señales, y una de ellas fué disponer que pasase á la corte uno de sus conselleres para dar la enhorabuena al monarca. Era esta costumbre y prerogativa particular de la ciudad de Barcelona entre todas las de España, y en virtud de la cual se habia visto muchas veces en la corte embajadores de ella con el mayor fausto y ostentacion.

En estas circunstancias pretendió hacer lo mismo; pero el rey no lo consintió, por evitar los grandes gastos que traia consigo, y considerando los muchos atraeos en que estaba la provincia con motivo de las guerras anteriores; sin embargo, llenó todos sus deseos, encargando al excelentisimo señor duquedeMedinaceli, Segorve y Cardona, diese la enhorabuena á S. M. en nombre de la ciudad, lo cual fué de tanto gusto para el rey, que en carta de este dia 9 de octubre del mismo año la significó la estraordinaria complacencia que habia tenido en ello, y cuán satisfecho quedaba de esta demostracion.

DialO.

Desde que el Sr. D. Felipe III subió al trono en el año de 1621, fueron continuas las súplicas de los catalanes para que los honrase con su presencia y los jurase personalmente sus fueros y privilegios, como lo batlan hecho sus predecesores. Hubo de haber justas causas para que esto no se verificara, aunque el monarca les manifestase la voluntad que tenia de hacerlo en muchas de sus cartas que en copia poseemos. Sin embargo, para conservacion de la memoria de uno de los mas célebres prelados de la Iglesia de España, natural de aquella provincia, trasladaremos aqui una carta suya, que se conserva original en el archivo de Barcelona, y comprueba la eficacia con que se interesó para conseguir del rey esta merced, y las circunstancias en que la suplicaba. La carta decla asi:

«Señor: No sé con qué palabras diga á V. M. el senti«miento que tengo al ver puestos á los de mi patria en la «afliccion en que se hallan, y de lo mucho que V. M. sen«tirá hallarse obligado por negocios tan grave • y tan pre«cisos á detener su ida á Cataluña, que con tanto deseo y «ansias le espera. A mi me piden que me interponga en «suplicará V. M. se sirva inclinar á sus razones y causaa «que representan para obligarle á recibir ellos esta mer«ced, y V. M. á tener por bien que se les guarden sus «inmunidades y privilegios, como yo lo espero de la rec«ta intencion que en V. M. siempre he conocido. Y si mi «intercesion es agradable á V. M.. le suplico humihlemen«te se sirva considerar que son todos ellos patrimonio y «sustancia de su real corona: de modo que la benignidad «que usare con ellos, es de padre, y otro ninguno tiene «este interés con los vasallos. Por donde juzgo que V. M. rio «ha de quedar deservido, porque yo una y muchas veces «le suplique se tome algun buen medio, con que esto se «consiga. Y si para ello valiere decir que por atenderá «mi peticion, que rendidamente hago, se inclina V. M. á concederles esta gracia, alcanzaré yo muy grande honra, «con quietud y paz de aquel principado de Cataluña y «condados de Rosellon y Cerdaña, siempre fieles y constantes á V. M. y á sus gloriosos predecesores, y yo co«noceré la merced que V. M. desea hacerme, acordándose «de los años en que he procurado emplear todas mis fuer«zas en su real servicio. Dios guarde á V. M. muchos «años. En Granada á 10 de octubre de 1622. Don Galce«ran Albanell, arzobispo de Granada.«

Día 11.

El infante D. Tello de Aguilar, llamado asi por haber sido señor de esta villa, en virtud de donacion que le hizo su padre D. Alonso XI en Valladolid á 15 de febrero de 1332, hizo su testamento en Medellin en este dia 1 \ de octubre de 1370, muriendo á 15 del mismo mes y enterrándose en el convento que fué rie San Francisco de Palencia, donde existia su sepulcro. Su testamento era el testimonio mas cierto de los grandes estados que llegó á poseer, y los cuales repartió entre los hijos ilegitimos que tuvo, y de qus descienden las mayores y principales casas de España.

Hubo de concederle su padre, antes de morir, la gracia de poder disponer á favor de sus hijos ilegitimos de los mencionados estados, pues lo tenia prohibido por cláusula espresa en la citada donacion, que dec'a asi: pero si acaesciere que fináredes sin fijo heredero legitimo, tenemos por bien que estas villas é castillos, é logares, é heredades que nos vos damos, que lo hayan otro ó oiros vuestros hermanos mios fijos que nos 06 ¿eremos daqui adelante de Donna Leonor, vuestra madre, todos ó aquellos que dellos fueren vivos á aquel tiempo que vos fináre

des Esta cláusula, al paso que prueba la coartacion que hemos presupuesto, prueba tambien el matrimonio del rey D. Alonso XI con doña Leonor de Guzman.

Sin embargo, aunque D. Tello no tuvo hijos de doña. Juana de Haro, su legitima mujer,que fué hija y heredera de D. Juan Nuñez de Lara y de doña Maria de Haro, por quien poseyó el señorio de "Vizcaya y de Lara, y el primero de ellos dejó en el testamento con todo lo de Valmaseda á su hermano D. Enrique II, volviendo á la corona, vemos alli mismo repartió entre sus hijos ilegitimos todos los lugares, comprendidos la mayor parte en la donacion de su padre.

Esta disposicion , segun consta de su última voluntad,, fué en los términos siguientes. A sus cuatro hijos varones, D.Juan, el mayor, D. Alonso, D. Pedro y D. Fernando, dejó por iguales partes á Miranda de Ebro, Aguilar de Campóo con sus aldeas, Liébana y Pernia, con lo que tenia en las Asturias; Fuentidueña, Portilla, Fromesta, Valdenebro y Brañacon sus peñas. A doña Leonor y doña Constanza,con sushijas, y doña Elvira MartinezdeLezano, á Berlanga, Aramia y Peñaranda. A doña Isabel y doña Juana, tambien hijas suyas, que tuvo en Juana Gonzalez de Bilbao, dejó á Gurniei de Iran, Arziniega y Villalba de Losa. A doña Maria, igualmente hija suya, y de quien no decia haberla tenido, pero si que la crió Juan Snnchnz, mandaba á Bustamante y Castañeda con todo el condado de Asturias.

Al póstumo que naciere de Catalina Cabrera, y que despues se llamó doña Elvira, dejó todo el oro que su criado D. Garcia tenia en las arcas. Hizo tambien repartibles entre todos estos hijos á Cuenca de Campos, Villalon y Paredes. El testamento que citamos, lo hemos visto original en la casa deMedina-Sidonia,y la donacion de don Alonso XI, que son documentos hasta ahora inéditos.

Dia 12. Por muerte del infante D. Tello, y último testamento de que hemos hablado, recayó el estado de Aguilar en su hijo mayor D. Juan Teilez; el cual, segun to

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