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gen. Como el convento era poco sano, parecia imposible hubiese en él moradores; pero luego se fueron habituando y gozaron salud, si bien siempre fué espuesto á tercianas por la frondosidad del sitio en que estaba edificado. . ••.'•« ¡-ti«; .

El arquitecto eligió para construir el convento el espacio que mediaba entre dos cerros á Norte y Sur, derribando para ello la ermita de Santa Cecilia, que gozaba 400 años de antigüedad, y estaba muy adornada de molduras y costoso enmaderamiento. .• • /

Descripcion del convento.

El convento tiene, y áun todavia, tres partes al Norte Oriente y el resto al Mediodia; el cláustro tiene asimismo ochenta y cuatro pies de largo y diez y siete de aecho, y lo mismo el principal, y cuarenta y cuatro en cuadro; de modo que es el mas reducido de cuantos conventos tenian los Descalzos; pero á todos escedia esta casa en amenidad y preciosas vistas, y tan bien formados los mencionados cláustros, que admiran á los inteligentes en arquitectura, por el buen rompimiento de sus arcos. Las demas oficinas eran bien proporcionadas y capaces, la sala capitular, el refectorio, cocina, enfermeria y demas. (Hoy no sabemos el uso que tendrá todo esto, ni las obras de acomodo que se habrán ejecutado.) Adolece el edificio de la desigualdad del terreno, lo que no pudo evitar el arquitecto: por eso hizo las mejores piezas de un modo que parecen subterráneas; pues declina mucho desde el Occidente y Norte al Oriente y Mediodia: por eso todos los cuartos tienen dos pisos, y uno más el meridional. Desde este edificio se domina la hermosa huerta y las dilatadas campiñas, las ventas y puente de Vivero hasta casi la ocultacion del Jarama; las villas y términos de Paracuellos, Torrejon de Ardoz, Belilla, Mejorada, Arganda y otros lugares; los chapiteles de la magistral de Alcalá; la villa da Lneches, á distancia de doce leguas; las sierras de Buitrago y los sotos del conde de Barajas y del l'-iul; de manera que tan deleitosas vistas hacian menos penosa aquella soledad, aunque muy apetecida para los varones dedicados á las ciencias y para las personas de escelente vida y santidad.

La fábrica del convento es de maniposteria de pedernal, y el maderaje de lo mas selecto. La huerta, aunque. .pequeña, es muy áprnpósito para hortaliza: por la parte occidental está defendida de tapias y de un barranco ó arroyo, y por la oriental la guarda una peña tajada, tan derecha, que parece va á cubrirla con su desprendimiento: por su raiz corre el Jarama. Hay además una alameda de mucho recreo, principalmente en la primavera y estio, por lo* muchos pájaros que la alegran con sus trinos; cerca de ella nace una pequeña fuente, de donde brota un manantial que sirve para su riego.

Además tenia el convento su horno en la parte citerior, un establo para las yuntas, y casa para los domós ticos;

Descripcion de la iglesia* .-,' ., '.

La iglesia no es uno de aquellos templos que admiran por su magnitud ni embellecimiento. Es muy capaz para aquel vecindario, tiene noventa y tres pies de largo y veinte y uno de ancho. Tiene un átrio espacioso que da ingreso al templo, y en la capilla mayor habia una reja divisoria. En ella no se admiran las sublimidades de arte, y si solo respiraba devocion (hoy abandono y desmanielamiunto). En el presbiterio tienen su tribuna los duques de Rivas (que tampoco sabemos si se los reconoce como á patronos). La cúpula está muy bien acabada, y en sus pechinas se pintaron los blasones de la nobilisima casi do loa Ramirez, tan célebre en nuestra historia.

Uno de los nobles marqueses de Rivas costeó la portada del convento, que es de piedra berroqueña, y en ella mandó colocar la imágen de Santa Cecilia y á los lados los escudos de su casa.

Capilla de Nuestra Señora de la Soledad.

Aqui erigió su tumba la piadosa señora doña Blanca Enriquez de Toledo, marquesa de Valparaiso, viuda del primer marqués del propio titulo, D. Francisco de Andia Irarrazábal, señora propietaria de lugares.

Sagrada efigie del Ecce-Homo.

Es muy notable la devocion que se tiene en todos aquellos contornos al sagrado Ecce-HoiAo,titulado de los Afligidos, cuya hechura es de talla entera, al natural y de escelente artista. Representa al Divino Redentor amarrado á la columna, llagado todo, escitandóla ternura y compasion de cuantos le advierten. Fué llevada alli esta joya de inestimable valor, desde la ciudad de Valladolid, en el año de 1655, por devocion del venerable P. Fr. José del Espiritu Santo, provincial de Castilla, recibiéndola con indecible gozo el pueblo. Colocáronla con procesion solemne, á la que asistieron muchas personas de distincion, depositándola en la parroquia del lugar de Rivas, y desde alli en el convento. Llevaba en la procesion mencionada el guion principal el Excmo. Sr. D. José de Saavedra Ramirez de Baquedano, marqués y señor de aquella villa, y las borlas dos nobles de su linaje. Los pueblos inmediatos tambien acudieron con sus insignias, hachas, cirios, velas; llevando en hombros el santo simulacro los alcaldes y regidores de Rivas, y las varas del pálio, los propietarios de Vicályaro y Vallecas.

Esta prodigiosa imágen atrae gran concurso á este pueblo en los dias de su festividad, que siempre es á 29 de setiembre, y en los dias inmediatos sigue la devota romeria.

Imagen de Santa Cecilia.

Esta antiquisima efigie pudo ser de las primeras que se labraron en España despues de la pasion de la santa. Fué hallada casualmente en una gruta en las cuestas de Rivas, que caen sobre las márgenes de los rios Henares y Jarama, poco despues de unidos. Tenia enmedio dos cerros no distantes, hácia el Septentrion y Mediodia, en la cañada que formaban ambos, cuyo remate es la peña tajada de que hemos hablado. Quién la ocultó alli, ni en qué tiempo, no lo sabemos; solo si que su maravillosa invencion fué por los años de 1 1 56, en que un mozo que guardaba ganado de cerda quiso guarecerse, temeroso de un nublado, en aquella gruta; pero al descubrir la santa figura, vino dando voces hasta el pueblo. Acudieron los vecinos con su párroco, porque el rústico no sabia espresarse, sino gritar. Se acercó el cura, reconoció la estátua, y despues los naturales de aquel pais la tomaron con reverencia y la condujeron á la parroquia.

Despues, Juan Ramirez, señor del castillo de Rivas, le labró la ermita, que fué demolida para edificar el convento.La cueva áun existe, y es visitada por cuantos suben al santuario. v,..^

La imágen es.de escultura tosca, con tocado en la cabeza; su ropaje, túnica de color azul, dorada la orla: está pulsando un órgano de estrana hechura, que parece una cerbatana. Es digna de conservarse, por la venerada antigüedad que revela.

Este santuario existe aún, por haberlo adquirido un sacerdote que ha procurado conservarlo del modo que lees posible, aunque algo abandonado, par los pocos medios con que cuenta para repararlo; pero áun sigue la devota costumbre de concurrir alli gentes de romeria.

Dia 2.

n'.r :.. .

Cuando el rey D. Pedro de Castilla no nos hubiese dejado otros documentos de su aplicacion al gobierno de sus Estados que las ordenanzas y leyes publicadas en las Córtes de Valladolid de 1351, deberiamos siempre respetar su memoria, y colocarlo en el número de aquellos monarcas mas solicitos y celosos del bien de sus vasallos. Sea lo que fuese de los últimos años de su reinado, lo cierto es que los primeros nos presentan á este soberano practicando todos los medios y haciendo todo lo posible para introducir la felicidad en sus dominios. Este plan, tirado sobre las bellas máximas de su padre D. Alonso XI, se empezó á poner en ejecucion en aquellas Córtes, que fueron las primeras que tuvo despues de subir al trono.

En este mes tendremos ocasion de hablar de los ordenamientos que en ellas se publicaron; hoy solo trataremos, por tener esta fecha, del ordenamiento de Menestrales, tlamado asi porque todas sus leyes pertenecen á las artes y oficios. El rey suponia que en aquellas Córtes se le quejaron sus vasallos de que estaban en el mayor abatimiento, porque no se labraban las heredades, á causa no solo de andar muchos hombres y mujeres por el reino valdios y sin trabajar, sino tambien porque los que las querian labrar pedian tan escesivos precios y jornales, que no «e podian satisfacer por los propietarios. Ademas de esto, le hicieron presente que los artesanos de cualquiera oficio necesario para la subsistencia del hombre, vendian los artefactos y manufacturas á un precio mucho mayor del que les correspondia, y segun su arbitrio y antojo; de suerte que, para comprar cualquier cosa de las indispensables para la vida y decencia, eran muchos los gastos y daños que se seguian.

Para evitar tan escesivos perjuicios en las circunstancias en que estaba entonces el reino de Castilla , no encontró D. Pedro otro medio que publicar una tasa general para todos los artefactos, acomodándola á las provincias y comarcas de sus Estados, y conforme á la diferencia que se notaba en ellas en razon del comercio y abundancia; dando al mismo tiempo disposiciones para quitar loda holgazanerla, y que las soldadas de los jornaleros en todos los oficios fuesen proporcionadas y justas para su subsistencia, y á fin de que no faltasen brazos para sostener la agricultura y la industria.

Cualquiera puede conocer el trabajo que se emplearia en estos reglamentos. El que posee.';os pertenece á Castilla la Vieja, y en él se encuentran noticias muy apreciables sobre manufacturas antiguas, que no se hallan con facilidad en otras provincias, y áun este es muy raro, porque D. Enrique I I hizo lo posible para borrar la memoria de su hermano.

Día 3.

Cuando los diplomas régios nos confirman algun suceso memorable en nuestras historias, señalándonos el dia en que aconteció, que suele ser lo que más entra en duda, por la diversidad con que acostumbran fijarlo los historiadores, se hace sumamente apreciable, y no debe escusarse su cita, áun en el caso de que las crónicas nos señalen esta circunstancia, pues sirven siempre de mayor apoyo y comprobacion de la verdad. Asi sucede con la escritura en que ti rey D. Alonso XI confirmó al monasterio de San Millan todas las donaciones que sus predecesores le habian hecho, espidiendo de ello un privilegio rodado en este dia 3 de octubre de 1344, y asistiendo á un acta tan solemne su mujer doña Maria y su hijo heredero y primogénito D. Pedro, que con aquel monarca se encontraba á la sazm en Segovia.

Este documento, que se hallaba en pergamino, bellamente iluminado, y escrito con sumo esmero, despues de las columnas en que estaban escritos los nombres de los ricos-hombres, prelados y demás señores que formaban la corte del rey, y con que se autorizaban los diplomas de esta naturaleza, nos da noticias apreciables sobre lastres batallas mas famosas en que aquel monarca venció y consiguió victoria de los moros.

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