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en los años anteriores, por cuya causa pidieron los procuradores que se renovase la capitacion de los pueblos para cargar las contribuciones, no pudiendo gobernar la ejecutada años antes por D. Juan II. En cuanto a la administracion de rentas reales, se hallaban aquí muchas y notables especies. No menos se encontraban aquí otras de particular atencion, respectivas al arreglo de la chancillería y audiencia de corte, al estudio general de Salamanca y á las aduanas establecidas en la frontera de Portugal.

Ultimamente, era muy notable el esfuerzo con que se proponian en la peticion 38, que los diputados de su consejo, Pedro Yañez y Diego Rodriguez, hiciesen y ordenasen las leyes que entendieren ser cumplideras al real servicio para el breve despacho y libramiento de los pleitos y negocios que se trataban en la real audiencia, no dando lugar á dilaciones maliciosas y sutilezas de derecho que oscurecian y embargaban la verdad contenida en los procesos. El traslado que tenemos a la vista para este breve estracto, está sacado del original que se dió á la ciudad de Córdoba.

Dia 26. Como son tan pocas las memorias que nos han quedado del rey D. Felipe III, cuya historia hemos dicho que deberia escribirse, por ofrecer muchos y preciosos materiales su pacifico reinado, nos parece que no debemos omitir cualquier documento que á él pertenezca. Hoy se nos ofrece uno de aquellos que acreditan su religiosidad, manifestándonos que fué uno de los monarcas españoles que más se empeñaron en que la Iglesia declarase el soberano misterio de la Purísima Concepcion de María.

Su estremada devocion a este misterio, no solo le obligó á hacer la súplica por sí mismo al Sumo Pon!ífice, comisionando á uno de los religiosos mas graves del orden de San Benito, sino que con la mayor ternura procura ba se interesasen en lo mismo las principales ciudades de su reino. · La carta que escribió á la de Barcelona con este objeto, la juzgamos digna de copiarse aquí á la letra.

«El Rey:
»Amados y fieles nuestros los conselleres, Consejo de

>>Ciento y hombres buenos de esa mi ciudad de Barcelo»na. Deseando muy de veras que Su Santidad declare el »soberano misterio de la Purísima Concepcion de María »Santísima, Madre Vírgen, y como en ella fué preservada »del pecado original, que es la pia y constante opinion; y »á imitacion de los serenisimos reyes mis predecesores ven esta corona de Aragon, yo tengo enviado á Su Santi»dad á Roma el Mtro. Fr. Plácido Tresantos, de la órden »de San Benito de la congregacion de España, mi predi»cador, con cartas para Su Santidad y mi embajador, sigonificando cuán deseado es este punto de todos mis reiopos, que se vea definido, y el consuelo y júbilo univer»sal que ha de causar. Y aunque las vivas y fuertes ra »zones teológicas que concurren para ello han de mover vel cristiano ánimo de Su Santidad á decidirlo, será muy wimportante para conseguirlo que entienda lo mismo por »otras vias; y así os encargo mucho y ruego, que por »vuestra parte representeis tambien á Su Santidad la »grandísima devocion y vivos deseos que vosotros y toda »esa provincia teneis de verlo determinado y declarado »por artículo de fé, para que la aclamacion de todos obli»gue á Su Beatitud á apresurar el paso, de manera que »con la brevedad posible vea mos logrado su santo y pro»vechoso intento, pues para mí y toda la cristiandad ha vde ser de los mayores contentamientos que en nuestros »tiempos se puedan desear y celebrar. Dada en Madrid á »26 de setiembre de 1617.-Yo el Rey.)

Dia 27: Las memorias históricas que indica el marqués de Mondéjar, pertenecientes al año de 1271, no producen otra prueba de residir en Murcia D. Alonso el Sá bio, que hasta últimos de abril 6 á principios de mayo. La crónica nos refiere a este mismo año haber llegado á saber el mencionado monarca la sublevacion de los grandes y ricos hombres del reino centra su persona, por la gracia concedida al infante D. Dionisio de Portugal, y que esta noticia la tuvo completamente en la referida ciudad de Murcia. De aquí se siguió que D. Alonso solicitó tener vistas con D. Jaime, rey de Aragon, su suegro, para atraerlo á su favor y cortar la confederacion que querian hacer con él los sublevados, estando discordes Zurita y Mondéjar sobre si este congreso se verificó en octubre de dicho año de 1271 ó el del anterior 1270 en la ciudad de Alicante; pero la opinion de Mondéjar, que está por aquel año, y por lo tanto lo trasladamos literalmente del original, que se conserva en el archivo de Búrgos, dice así:

«Sepan quantos esta carta vieren, como yo D. Alfonso » por la gracia de Dios Rey de Castiella, de Toledo, de » Leon, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de »Jahen, del Algarve. Porque el concejo de Burgos me »prometieron de dar servicio de su buena voluntad para »que toliese los cotos de la tierra, é mejorase la tierra, é »me fizieron entender que se devian nueve mil maravedis »que gelo querian demandar por toda via, ni por mas »tiempo que aquel que me lo ellos prometieron dar. E »porque esto sea firme, é non venga en dubdas, mandeles »dar esta mi carta abierta sellada con mi sello. Dada »en Murcia veinte y siete dias andados de setiembre, era »de mill é trescientos é nueve años. - Maestre Gonzalo, »Notario del Rey, Arcediano de Toledo, la mandó fazer »por mandado del Rey.»

Dia 28. Uno de los documentos que pueden darnos norma y muestras de la corrupcion de la lengua latina en lo que llamamos romance, que fué una mezcla del castellano y latino, es el fuero dado por D. Alonso IX de Leon á la villa de Castroverde de Campos. Este precioso documento no tiene fecha; pero se conoce ser del mencionado rey, porque el fuero se encabezaba en D. Alonso de Leon y en su mujer doña Berenguela, y su fecha, como se comprende, es de una particular atencion y curiosidad, sirviendo princijalmente para conocer el modo con que en aquellos tiempos los reyes de Leon distinguian á los vecinos y moradores de un pueblo que querian ennoblecer con privilegios y mercedes de la milicia, por destinarlos principalmente al servicio de la guerra.

Por esta causa, en todas ellas se advierte aquel espíritu caballeresco y marcial que forma el carácter de la legislacion mas antigua de Leon y Castilla despues de la invasion sarracena, y con las cuales es necesario comparar las de este fuero de Castroverde, para llegarlas á entender perfectamente.

Además de los muchos privilegios dados por aquel monarca a los que poblasen en Castroverde, les concedia tambien tierras en su término y en el de varios lugares que eran del patrimonio real, declarándolos aldeas sujetas á su jurisdiccion, las cuales han formado desde entonces el coro de aquella villa.

Por último, como sus habitantes habian de profesar la milicia, señalaba el rey D. Alonso por gobernador y juez jurisdiccional de ella á su alférez Nuño Rodriguez, y firmaba la escritura con el rey y reina, Pedro, arzobispo de Santiago; Enrique, obispo de Leon; el conde Gomez de Trastamara; los vasallos del rey; los condes Fernando y Fidialo; Gonzalo Nuñez, gobernador de Asturias; Ponce Vela, gobernador de la Estremadura leonesa; el mayordomo del rey, Fernando García, y el de la reina, Pedro de Benavides.

Este fuero estaba en toda su observancia y vigor en tiempo de D. Fernando el Emplazado, que lo confirmó en este dia 28 de setiembre del año 1,300, hallándose en Valladolid, por medio de privilegio rodado, y la villa lo hizo valer en los tribunales hasta principios del siglo pasado.

Dia 29.

Despues de haber estado dos años el rey don Fernando el Santo en el reino de Leon, á que acababa de suceder, dando aquellas disposiciones políticas que parecian necesarias para utilidad de los leoneses, emprendió nuevas conquistas contra los moros en el de 1234. La primera accion heróica que se propuso fué sitiar á Ubeda, para lo cual volvió a Castilla y juntó sus huestes, encaminándose á aquella plaza, á quien el miedo habia prevenido y fortalecido considerablemente con murallas, defensas y almacenes que la pudiesen asegurar en caso de acometimiento.

No acobardaron al noble pecho del rey estas apariencias; antes era estímulo à su valor quitar á Baeza el padrastro que la afeaba y á quien temia: y como empresa de mas honra, la admitió de mejor gana. Llevó el ejército, sitió la ciudad, y se halló la dificultad verificada; porque sin embargo de cogerla de improviso por las buenas disposiciones del monarca, no se la cogió desprevenida. Fia

ronse los enemigos en sus dofensas, y fueron tan bastantes para aquel tiempo, que duró el sitio cerca de seis meses, hasta que al cabo les rindió el hambre. Al rey no le hizo novedad esta resistencia, y le sobraba constancia para sufrir la tardanza. La defensa no hubo de tocar los límites de la pertinacia, pues llamando á capitulaciones, les perdonó el rey la vida, como que no la empleaban mal los que tan bien se defendian, y ellos no debieron pedir otro partido, temerosos de que se recibiese por ofensa el haber dilatado tanto la rendicion. Con esta capitulacion, tan honrosa para el rey y útil á los sitiados, se entregó Ubeda, y entraron en ella los sitiadores en 29 de setiembre, dia del Arcángel San Miguel, á quien venera la ciudad desde entonces como tutelar y patrono.

Nuestros anales no nos esplican las circunstancias de este sitio: todos los autores convienen en su duracion, y en tanto tiempo es necesario sucediesen muchas cosas dignas de la historia, que tal vez por ser muy sabidas entonces, no hubo quien se aplicase á escribirlas, como supérfluas, y ahora las lloramos como perdidas. Sirvan, pues, para suplir este vacío las noticias siguientes:

1.4 En 10 de mayo, estando el santo rey sobre el sitio de Ubeda, mandó á D. Moriel, merino mayor de Castilla, se informase si la heredad de San Juan de Plagaro pertenecia al monasterio de San Millan, y resultó pertenecerle.

2.2 En estos seis meses las órdenes militares, que.entonces obraban por sí mismas con sola la licencia del rey, tomaron a los moros las villas de Alfange y Santa Cruz.

3.4 Los procuradores particulares de Toledo, Cuen. ca, Vitoria y Burgos presentaron al rey varios privilegios, fueros y mercedes antiguas, de que obtuvieron confirmacion en Ubeda, como consta de las cartas reales, cuyas copias poseemos.

4.a Y últimamente, en 29 de junio el rey pronunció sentencia sobre la reñida contienda que por algunos años habia seguido Escalona con las villas sus confinantes sobre aprovechamiento de pastos, siendo uno de los documentos que prueban tener ya forma de tribunal fijo el consejo.

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