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tar indicado en este documento, correspondia al 25 de diciembre de 1406, en conformidad al que ahora usamos. Con respecto á las pruebas que debian admitirse en juicio contra los judios, se renovaron las leyes de las Partidas; y reclamadas algunas de estas, que prevenian la separacion entre ellos y los cristianos, se escribió llevasen una señal encarnada sobre el hombro derecho para distinguirlos, prohibiéndoles usar calzas de soletas y ropas felpadas; pero se les dió toda seguridad de parte del gobierno para que no fuesen atropellados ni ultrajados, mandándose que estas leyes se insertasen en el libra de los ordenamientos.

Dia 22.

En una sentencia dada en Cadahalso con fecha 4 denoviembre de 1396 por D. Juan Sanchez de Chinchilla, alcalde y entregador del concejo de la Me-ta , en que declara á favor de Garcia Martinez, hijo de Juan Ortiz, la dehesa de Fresnedoso, se inserta una carta real de don Alonso el Sábio, que creemos sea el mas antiguo documento descubierto hasta ahora sobre la cabaña real.

Espidióse con motivo de las quejas que presentaron á aquel monarca los pastores del concejo de la Mesta, diciéndole que, cuando iban y venian de los estrenios, hallaban las cañadas cerradas y labradas, y pedian que se señalasen.

Espusieron que en algunos lugares se hacian nuevas dehesas; que cobraban del ganado más derecho del que correspondia, prendiéndoles sus criados; y que los recaudadores de las rentas reales les quitaban los moruecos y carneros encerrados que habian menester para acladiles desus ganados, herian y mataban los pastores y les quebrantaban los hatos.

El rey, en vista de todo, ordenó que cualquiera que matase pastor en cañada, yendo ó viniendo por ella, ó en otro lugar, pechase 500 maravedises de los buenos; é impuso la pena de 100 maravedises de la misma moneda contra los que los hiriesen ó prendasen; contra los que quebrantasen ó cerrasen exidos y cabañas; contra los que hiciesen nuevas dehesas sin órden real, deshaciéndose estas por los entregadores, y repartiéndolas entre los que las hubiesen menester; y últimamente, contra el quehrantador de cualquiera hato real, y el que matare ó tomare morueco, debia pechar 50 maravedís.

Previno que los entregadores conociesen de estas fuerzas y tomas, y exigiesen las penas para los pastores, probando estos las demandas con dos de ellos bajo juramento, y que no admitiesen querella alguna contra los pastores, ni estos estuviesen obligados á rasponder en escrito ó por medio de abogado.

Igualmente mandó á los mencionados entregadores que abriesen las cañadas, veredas y exidos, haciendo que la cañada por donde pasase la cuadrilla en lugares ó tierras de viñas y panes, tuviese el ancho de seis sogas de marco , siendo cada soga de cuarenta y cinco palmos, y que este reconocimiento se renovase cada año.

Últimamente, les encargaba la observancia rigurosa de esta ordenanza, so la pena de 1,000 maravedises de la moneda buena, dándose la misma fé al traslado de ella que á su original, el cual fué firmado en Sevilla en este dia 22 de setiembre de la era de 1316, que es el año 1278, por D. Alonso el Sábio, y de su mando la escribió Diego Alfonso.

Día 23.

Muerte del principe D. Cartos de Viana, hijo del rey de Aragon D. Juan II.

En el dia 1.° de agosto dimos algunas noticias, poco sabidas, del principe de Viana D. Cárlos, hijo de don Juan II, rey de Aragon. Hoy fué el dia de su muerte, la cual no se relaciona por ningun historiador, y consta en el volúmen primero de los Diarios de Ramon Vila, conservados en el archivo de Barcelona, del modo siguiente:

«Miércoles, dia de Santa Tecla, á 23 de setiembre de «1461, á la una de la madrugada, sintiéndose el señor «primogénito D. Cárlos que su hora se apresuraba, dijo «estas palabras: mi proceso se va á publicar; que asi «llamó al término de su vida. Y viéndolo tan cercano, «con espresiones congojosas esclamó por tres veces: ¡el "Corpus! \el Corpusl ¡el Corpusl y en efecto, recibió la «Comunion á las dos de la misma madrugada, que le ad— «ministró un sacerdote de la misma catedral; y para re«cibirlo con toda devocion, ordenó que le quitasen los «anillos, diciendo: que no se queria ir del mundo con su nvanidad; y entonces pidió perdon á algunos de los con«selleres y diputados y otros familiares suyos que esta«ban alli presentes, quienes se movieron á gran lástima «y lágrimas. Luego se le administró la Extremauncion, «perdió el habla, y á eso de las tres dió el alma á Dios. «Alli se deliberó sequitasen las colgaduras de raso que «habiii en su cámara, y que fuese embalsamado su cuer«po, lo que fué ejecutado. Vistiéronle una camisa y un «jubon de damasco carmesi, sombrero violado y zapatos «negros, y sobre todo un manto rozagante de terciopelo «negro, forrado de raso carmesi. El dia siguiente, jueves, «los albaceas elegidos por dicho señor primogénito, que «fueron los cinco conselleres D. Juan de Deamonte, y don «Juan de Hijar, camarlengos, D. Juan de Cardona.'ma-yordomo, el maestro Queralt, del órden de Predicadores, «su confesor, resolvieron que el cadáver se bajase al «salon real del palacio, en medio del cual levantaron un «túmulo cubierto de raso carmesi bordado de oro, con «muchas coronas y labores y con tres almohadas á la ca«becera y dos á los piés, de tisú de oro. Cubrialo un dosel «de raso blanco, bordado de oro y seda. Todo el salon se «cubrió de tapices de raso, en que estaba la historia de «Hércules, con once altares alrededor. Concluido esto, «los consel'eres con el Varvasor de Guimera, Veguer de «Barcelona y otros prohombres, fueron á la cámara donde «habia muerto el dicho señor primogénito, que estaba va «vestido sobre ella, rodeado del obispo de Huesca, del «conde de Pallas, de los diputados de Cataluña y muchas «nobles personas, subiendo ni clero de la catedral proce« ionalmente: el obispo de Vique, que en vida era muy «familiar suyo, dijo el responso general, y al descubrir «el cadáver fueron los grandes llantos y gemidos. De alli «lo bajaron al dicho salon real, abriendo las puertas para «que lo viese todo el público, que se deshacia en lágri«mas por el grande y buen amor que tenia á la nacion «catalana, la cual le habia sacado de prisiones, alejándole «de la ira del señor rey su padre. Asi estuvo por espacio «de tres dias, en que dos ugieres que le habian servido «en vida le hacian aire con dos abanicos grandes, como «si estuviese vivo. El domingo 27, á las dos de la maña«na, desnudaron el cadáver, manteniéndose derecho con «gran maravilla, y fué metido dentro de dos cajas dema«dera, una dentro de otra, con diversos polvos, y la este«rior fué cubierta de terciopelo carmesi. Cuando lo desanudaron por devocion, que era mucha, y por los mila«gros curando contrahechos y otros enfermos, le rasga«ron todas sus vestiduras, hasta los calzones y zapatos: «y D. Juan de Beamonte, que era camarlengo y natural «del reino de Navarra, pidió por favor le diesen el manto «de seda que vestia dicho señor primogénito, para ha«cerlo llevar á Pamplona, lo que le fué otorgado.«

Dia 24.

Hacia ya quince años que Cataluña habia vuelto á la corona de Castilla, cuando en 1665 murió el rey Felipe IV, procurándose su amor y cariño, despues de doce años de continuas turbaciones que habia padecido, y debiéndose mucha parte de la variacion de esta escena á la diligencia del Sr. D. Juan de Austria, hijo natural de aquel monarca.

El modo con que entró á gobernarla monarquia la reina viuda en la menor edad del rey D. Cárlos II, su hijo, se espresa en la carta que dirigió á Barcelona en los términos siguientes:

«Jueves 17 de este mes de setiembre, fué Dios Nuestro «Señor servido llevarse para si al rey, mi señor y marido, «despues de recibidos los Santos Sacramentos de Nuestra «Santa Madre la Iglesia con la devocion acostumbrada, «dando constantes pruebas de su fin muy católico y ejem«plar. Mi sentimiento es tal como se deja considerar: me ha dejado tutora y curadora del rey D. Cárlos de Austria, «mi muy caro hijo, y gobernadora general y universal de «todos sus reinos y'señorios, con el mismo poder que «S. M. tenia y me pudo dar. Os aviso, fieles mios, de este «triste suceso, para que se haga, como es justo y debido, «en esa ciudad, el luto y las demostraciones que ha acos«tumbrado celebrar, y hacer tanto mayores, cuanto la «ocasion presente lo es de todas las pasadas, pidiendo al «Señor su descanso eterno, y que mis acciones y las del «rey mi hijo, vuestro monarca, las dirija á su santo «servicio y al bien universal de los reinos y vasallos, y «particularmente de ese piincipado y condado, que yo «amo y estimo tanto, y S. M. estima, como me consta se«guramente. Y entre tanto que no ordeno otra cosa, y la «disposicion y estado de los negocios y la tierna edad de «mi hijo nos dan lugar á bajar á ese principado, aunque «procuraré llevarle con la mayor brevedad que fuere po«sible, para que esteis favorecidos con nuestra presencia, «y os jure vuestras constituciones y privilegios: He man«dado á D Vicente Gonzaga, que en mi nombre, y en «virtud del nuevo privilegio que le remito, continúe el «ejercicio de mi lugarteniente y capitan general en esa «provincia, y lo mismo á los demás oficiales y ministros «en sus oficios y cargos, como Jo han hecho hasta aqui: «y encargaros que les asistais y ayudeis en todo lo que «fuere necesario, conforme lo habeis acostumbrado siem«pre con sus antecesores en dichos cargos, para que «tanto más puedan cumplir con sus obligaciones, y que «procuren en todo lo que fuere beneficio y el mayor ser- «vicio del rey y mio. Asi lo espero de vuestro acreditado «amor y fidelidad. Dada en Madrid á 24 de setiembre de 1665.—Yo la reina.

Dia 25.

En este dia 25 de setiembre se firmaron por D. Juan II las respuestas á las 44 peticiones que los procuradores del reino le presentaron en las Córtes de Toledo de 1436. En ellas se manifestaba que no quedaron contentos de algunas leyes publicadas en las Córtes de Madrid del año antericH435, reclamando principalmente lo que el monarca habia dispuesto sobre igualacion de pesos y medidas, con razones tan débiles, segun demuestra el Padre Burriel en su informe al rey sobre esta materia, reimpreso modernamente, que se vió precisado D. Juan II á agravar las penas para que se observase la ley reclamada. Lo mismo sucedió en las peticiones donde se hacian presentes varios escesos que se notaban en la cobranza de las alcabalas, pretendiendo reducirlas á un nuevo método, el cual reprobó el rey á causa de los muchos inconvenientes que se seguirian de él.

Hay memoria en este cuaderno de las especies de moneda de oro que corrian en aquel tiempo, y en particular de las doblas, con los nombres de valadi, blanquilla, celty, samori, y budi. Se notaba la gran despoblacion en que se hallaba Castilla con motivo de las pestes y contagios

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