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con que habian de examinarse en este tribunal las embajadas de dentro y fuera de Castilla, y cómo se habia de formalizar y dar razon al rey del dictámen que á aquellas dieron los del Consejo.

Por dias feriados solo se contaban los domingos, las Pascuas, las fiestas de Jesucristo, las cuatro principales de Maria Santisima, las de los apóstoles San Juan Bautista y Santo Tomás de Aquino. Últimamente, haciéndose cargo de que podria sobrevenir dificultad acerca delos asuntos cuyo conocimiento pertenecia privativamente al Consejo, y sus deliberaciones bastaba que fuesen firmadas de cierto número de consejeros, sin serlo del rey, para ser obedecidas, espresaba con la mayor individualidad cuáles debian ser estos, y, á consecuencia se señalaron los que el rey reservaba para autorizar únicamente con su nombre, determinarlos por si solo y sin concurrencia del Consejo.

En este número resultan tambien algunos asuntos en que el Consejo debia interponer su autoridad y dar inmediata cuenta al rey para su aprobacion, sin la cual no podia ser obedecido aquel decreto; y se concluyó todo con indicar lo que las partes deberían pagar por las sentencias y otras cédulas del mencionado Consejo.

Monasterio del Santísimo Sacramento.

Deseoso el Excnio. Sr. D. Cristóbal Gomez de Sandoval, primer duque de Uceda, marqués de Belmente, gentilhombre de cámara de S. M. Felipe III, sumiller de corps del principe D. Felipe IV, su camarero mayor, comendador de Caravaca, de la órden de Santiago, alcaide de la Alhambra de Granada y tenencias de aquel reino, de fundar un monasterio á mayor honra y gloria de Dios; y como era devotisimo del Santisimo Sacramento y de los patriarcas San Benito y San Bernardo, determinó establecerlo en esta córte, junto á sus casas principales, que estaban en la parroquia de Santa Maria, instituyendo en él religiosas Bernardas Recoletas de la congregacion de España. Y decidido á poner en práctica su piadoso intento, trajo como fundadoras á una religiosa de Santa Ana de Valladolid y á cinco monjas más, que eran: sor Maria <«s Jesus, nombrándola abadesa; sor Catalina Bautista, «onflriéndole el cargo de priora; sor Maria de San José, Escolástica de la Concepcion, y Catalina de la Transfiguracion, como monjas profesas conventuales.

Vinieron con licencia de la muy ilustre señora doña Ana de Austria, abadesa bendita y perpétua del monasterio de las Huelgas de Búrgos, por ser de su filiacion dicho convento, de que dió patente, su fecha 9 de agosto de 1616: llegaron a esta villa en 15 de setiembre: sujetóse el convento á la filiacion del arzobispo de Toledo, que lo era entonces el Emmo. Sr. D. Bernardo Sandoval y Rojas, cardenal de titulo de Santa Anastasia. La primera escritura se otorgó en 24 de mayo de 1616, ante Santiago Fernandez, escribano de número de esta villa; la segunda, en 8 de julio de 1617, ante el doctor Gutierrez Tejeira, vicario de la misma.

En estas escrituras prohibia el patrono admitir otras fundaciones ni colocar mas escudos de armas que los de su casa y los del arzobispo de Toledo, y que se pusiese pasadizo desde el palacio de S. E. á las tribunas del convento; que los patronos habian de ser recibidos entonando las monjas elTe-Deum en la puerta reglar; que el número de religiosas habia de ser el de 41: 33 con la abadesa, 3 niñas y 5 freilas; y que no pudiese esceder, como no entrase alguna hija del patrono. Dotó el monasterio con tres casas que compró en la parroquia de Santa Maria, que las unas eran del mayorazgo de D. Andrés de Prado y Mármol, y las otras del de doña Beatriz de Abalos y Toledo, que son las de h calle del Pretil ó bajada de los Consejos, ó calle que llamaban del Arco de Santa Maria, á espaldas de la calle que denominaban de la Parra; y las otras, donde estuvo el primitivo monasterio que S. E. compró para fundar, pertenecian á Pedro Martinez, escribano del número, que lindaban con la calle del Estudio de la Villa, cuya obra de la corta ó derribo importó 4,544ducados, los cuales se habian de pagar á la villa á censo: se dieron á Andrés de Prado en parte del precio de las casas, que vendió por lo que pagaba la villa de censo al mayorazgo.

El patrono dotó á la comunidad en 3,000 ducados de renta de juro de á 20 sobre alcabala, obligándose ademas á darles todo lo necesario para su mantenimiento, pidiéndolo cuando hiciere falta. La escritura de fundacion no se observó, por haber faltado el potronoá las condiciones estipuladas en ella, pues solo cumplió con la compra de los terrenos esquina á la calle del Horno, lindando con la calle de abajo.

El patrono alimentó á la comunidad con las viandas de su despensa hasta su muerte, y con otras limosnas que las religiosas pidieron á los fieles.

A la hora de su muerte aplicó el patrono á las monjas la encomienda de Indias que le dió Felipe III en Cuano, Siclos y Zangolqui, y demas repartimientos que habian vacado por muerte de D. Beltran de Castro y D. Juan Lopez de Galarza en la provincia de Quito, en los reinos del Perú, y la gozaba por tres vidas, la suya y otras tres sucesivas, que de esta podia libremente disponer. Otorgó su testamento en la villa de Alcalá de Henares, donde estaba retirado, y en él dejó aplicadas estas dos encomiendas, y goce de las dos vidas para fundacion de este convento, segun de la manera que se contiene en dicho testamento, cuyas cláusulas pertenecientes á este punto, con pie y cabeza, se contienen en la escritura de la fundacion espresada.

Luego que murió S. E., le trajeron á Madrid dentro de un ataud, en un coche, al convento del Sacramento, segun habia mandado; y mientras se hizo el nuevo monasterio, se colocó el cadáver entre el altar mayor y el relicario, en forma de bóveda hasta el suelo,y avista de las religiosas, para que, viéndole, rogáran á Dios por él; mandando que despues le trasladasen á la bóveda nueva, á donde se trajeron los huesos de la duquesa de Uceda, doña Mariana de Padilla y Manrique, su mujer, que estaba en la bóveda del convento de San Pedro de Valladolid; pero todo con la menor pompa posible.

Dotó el monasterio de un capellan mayor con 300 reales, y doce capellanes á I50, un sacristan con 100, y dos acólitos con 50, cuya renta debia pagarse de la encomienda de Cuano. Reservóse el patrono el derecho de recibir algunas religiosas sin dote á cuenta de las rentas de la casa.

En la bóveda del patrono hay un altar con una imágen de la Virgen y el paso del descendimiento de la Cruz, que es copia de la que habia en San Benito de Valladolid, de quien era fundador muy devoto él, y una imágen de San Francisco, con la obligacion de decir una misa y un responso diario. Nombró pir testamentarios al cardenal duque de Lerma y al duque de Uceda, su hijo; y á D. Gonzalo de Luzon, canónigo <ie Toledo; y á Juan de Salazar,. caballero de la órden de Santiago; y á Cristóbal de Modragon, contador de S. M. y su contador mayor; y al P. Pedro de Alarcon, su confesor. El testamento se abrió en 28 de mayo de 1624 ante Marcos Enriquez de Villacorta, escribano del número de Alcalá de Henares, cuyo traslado original estaba en el archivo del monasterio (hoy lo tiene el gobierno). Despues, el duque de Lerma convirtió las encomiendas enotros bienes raices para el convento, con permiso del patrono, duque de Uceda, conde de Santa Gadea, heredero del fundador, adelantado mayor. Fué otorgado ante Agustin de Buendia, segun cédula de 12 de setiembre de 1001, de la mitad de las encomiendas de Sichos y Zangolqui, vacante por fallecimiento de D. Beltran de Castro y de la Cueva, los dos repartimientos de Indias, y de D. Justo Lopez de la Zarza, alguacil mayor de la audiencia de Quito.

Los testamentarios no cumplieron con la voluntad del fundador, valiéndoles las encomiendas más de 12,000 pesos cada año , por haberles tomado el rey un millon de reales para gastos perentorios, señalándoles una imposicion sobre el juro de millones de Toledo. De modo que el resto lo ocultaron los albaceas, quedando el monasterio en grande indigencia; por lo que prohibió el doctor D. Alvaro de Villegas, gobernador del arzobispado por el infante cardenal, que no se admitiese religiosa alguna, ni se diese la profesion á las novicias, opinando jor estinRuirle; decretando lo mismo el cardenal Zapata, administrador de la diócesis, mientras que el duque de Lerma, hijo del fundador, no se obligase á dar 2,000 ducados de renta.. A lo que accedió el duque, hipotecando la encomienda de Claveria de Calatrava: este era D. Francisco de Sandoval y Padilla, duque de Lerma y de Uceda, adelantado mayor, marqués de Denia y de Belmente de Villamicar, conde deSanta Gadea y de Buendia y de Ampra, señor de la villa de Dueña y de Valdemnro y de Arganda, comendador de la Claveria mayor de la órden de Calatrava: lo cual otorgó desde la villa de Valdemoro, y el monasterio aceptó las obligaciones puestas por el patrono, otorgada la escritura ante Gerónimo de Soto, escribano; jurándolo asi á campana tañida, sor Maria de San José, abadesa; Catalina de la Transfiguracion, priora; Beatriz de San Cristóbal, subpriora, y demas religiosas, todas profesas y capitulares, en 31 de enero de 1632; entregando los testamentarios de la renta de Indias333 patacones 22 mrs., que equivalian á 20,333 rs. 22 mrs., y por último entregaron hasta 60,666 ps. 22 mrs.

Compadecido D. Gerónimo Timoner del estado lastimoso de las religiosas, porque los testamentarios se quedaban con el dinero de las encomiendas, acudió á la reina doña Maria Ana de Austria, gobernadora de esta monarquia en la menor edad del rey D. Cárlos II, y decretó S. A. R. que el marqués del Carpio, gran canciller de las Indias, pusiese las encomiendas en cabeza del monasterio, para que por él se administrasen, llamando á los albaceas á cuentas de lo cobrado: asi lo mandó, firmándolo el conde de Lemos, nombrando el convento á D. Manuel de Torrejon para que las administrase, á lo que se opusieron los testamentarios, venciéndolos el convento con la real cédula de S. M., dirigida al conde de Lemos, primer virey del Perú. Pero D. Pascual de Aragon nombró á D. Gerónimo Timoner para administrarla testamentaria. D. Pascual de Aragon era cardenal con el titulo de Santa Ballena, protector de España, arzobispo de Toledo. Con la nueva administracion del Sr. Timoner se dió órden de empezar el convento de planta, por estar arruinándose la casa que habitaban las religiosas, para lo cual se juntaron los maestros de obras, que fueron el hermano Bautista, de la Compañia de Jesus; Manuel de Olmo y Bartolomé Hurtado, aparejador mayor de obras reales, los cuales dispusieron el sitio y lugar, y se hizo una planta de iglesia y convento, moderando la fábrica segun el posible del caudal y disposicion de los tiempos, y el administrador pidió permiso al cardenal para hacerla menos suntuosa que la dejó trazada el fundador, en atencion á la escasez de fondos, y por lo subido de los materiales y manufacturas; y presentes D. Francisco Forteze, abad de San Vicente y vicario de Madrid y superintendente de los conventos de religiosas, y sor Maria de la Cruz, abadesa, se hizo la subasta. Pidieron permiso al ayuntamiento pura que permitiese abrir una puerta que diese vista á la calle de la Parra, hasta las casas de D. Juan de Góngora y callejuela que sube á la cárcel de Villa, hoy del Rollo (I), y

(1) Llamado asi parque habia un rollo en forma de «squina.

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