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sublevarla sus Estados de Flandes, y porque no pudo ser indiferente al patibulo de Maria Esluard, y porque la Irlanda imploraba su proteccion.

Pero en medio de que su genial severo infundia en sus súbditos mas respeto que. amor, y de que por inevitables desgracias é inadvertencias á que está espuesto á incurrir el mas sagaz polilico , padeció en su reino la monarquia bastantes desmedros, fué muy sentida su muerte; y debió serlo, considerando las virtudes verdaderamente reales que le adornaban.

Día 14.

Siendo .virey y capitan general de Cataluña el señor D. Francisco Hurtado de Mendoza, marqués de Almazan, en el año 1614, fué tanta la falta de moneda que se notaba en aquel principado y sus adyacentes los condados de Rosellon y Cerdaña, que fué preciso psnsar en acuñar moneda de plata de la misma ley y peso qne en Castilla. El asunto se encargó á D. Juan Cabio Riba, maestro de la casa de moneda de Barcelona, que porórden del marqués, dada á 14 de ,mayo de dicho año, trabajó las muestras para remitirlas al rey y supremo consejo de Aragon, sacando del marco de plata odíenta reales. Aprobóse por el rey este ensayo, que recomendaron el mencionado capitan general, los diputados de la mayoria de Cataluña, el obispo y cabildo de la catedral de Barcelona y los cónsules del mar. En su consecuencia, el rey Felipe III concedió permiso, por su carta dada en San Lorenzo en esle dia 14 de setiembre del espresado año, para que aquella ciudad pudiese acuñar moneda nueva de plata con la liga y peso que la de Castilla.

Tambien permitió que los escudos de oro se dividiesen en dos partes iguales; y teniendo facultad para hacer moneda de vellon, se la dió para labrar entre ella una especie, á que llamaron quens, del valor de seis dineros cada uno, que era entonces la cuarta parte de un real.

En cuanto á otros parliculares que habia representado respectivos al nuevo cuño, remitió el monarca con la misma carta á la ciudad de Barcelona dos pareceres r!e personas prácticas, encargándola que respondiese á las dificultades qae ellos se proponlan para resolver con acierto.

Lo que consta haberse ejecutado en adelante y en el mismo reinado, con respecto á esta materia,es que el referido capitan general, marqués de Almazan, en 13 de agosto de 1615 concedió licencia para estraer de la tabla de los comunes depósitos de la ciudad todos los doblones de dos caras que estaban alli sin uso, y bastando para remediar la falta de moneda, principalmente en el comercio y compra de municiones que se ofrecian en ocasion de acercarse la armada del turco, se permitió acuñar florines de oro del mismo peso, quilate y forma que los que tenia Barcelona desde el rey Católico D. Fernando, y eran la cuarta parte del doblon, ó del valor de 8 reales tres cuartillos.

De la carta real dada en San Lorenzo á 22 de agosto de 1617, se comprueba que aquella ciudad habia resuelto enviar á uno de sus conselleres á la córte para dar mayor movimiento á su primera solicitud , lo que no la fué permitido, prometiendo el rey resolver luego sobre ella; y en efecto, por otra espedida en Ventasrlla á 23 de octubre del mismo año , concedió facultad por ahora para labrar moneda de plata hasta la cantidad de 1.000,000 de ducados, en medios reales ó sueldos, enviando instruccion del modo cómo habia de reducirse el valor de los doblones de oro; y por lo respectivo á los ventinas, quedó resuelta su baja por real resolucion dada en Madrid á 9 de febrero de 1618, que fué puesta en ejecucion por el virey duque de Alburquerque,en decreto de 2 de marzo inmediato, reduciéndose los enteros al valor de 3o rs.,yá este respecto los medios trentines, de 11 rs. cada uno. Esta es toda la diferencia que hubo de monedas en Cataluña durante el reinado del Sr. D. Felipe III.

Origen del Santisimo Cristo de la Paciencia.

Reinando la Majestad Católica de D. Felipe IV, habian sido penitenciados en Portugal varios judios, á saber: marido, mujer, dos hijas y im niño de ocho años; por lo que fugitivos se vinieron á Castilla, donde tenian algunos parientes. Llegaron á Madrid, donde alquilaron una casa de planta baja y aislada, sin vecindad, en la calle de las Infantas, donde abrieron una tienda de merceria y para figurar que eran católicos, colocarun debajo de un doselitola imágen de Jesus Crucificado, como de media vara de

Tuvieron estas gentes el fanatismo de reunirse todos los viernes del año con sus deudos, tambien judios, hasta el número de quince personas de uno y otro sexo, para injuriar á la sagrada efigie, ya con blasfemias, ora escupiéndola el rostro, y tambien con otros actos indignos de referirse.

Despues señalaron además los miércoles para su reunion profana, á cuyos dias denominaron las fiestas de \n Flagelacion, repitiendo en el os muy á lo vivo la escena del palacio de Pilato. Hay tradicion, ó al menos declarado por «lios, que oyeron milagrosamente sus quejas, á lo que los judios le respondian que el motivo de tratarle asi era porque le tenian como á una figura de madera. Añadieron en sus declaraciones que le vieron derramar sangre, y que, por último, destrozándole, le arrojdron al fuego.

Súpose este atentado sacrilego, porque un niño,hijo de los judios, iba á la escuela que en la propia calle tenia establecida Juan Diaz de Quiñones, y un dia, determinado á castigar al muchacho por su falta de asistencia en los dias mencionados, el niño, atemorizado, reveló el motivo de su ausencia del áula. El maestro, que ya tenia algunas sospechas de aquellas gentes, sus vecinos, dejó al muchacho detenido en la escuela, y fué á dar cuenta del hecho al presbiteroHernandode Villegas, capellandeS. M., quien con Sebastian de Huerta lo pusieron en conocimiento del monarca, quien mandó que en aquella causa entendiese el tribunal competente, cuyos ministros sorprendieron á los judios acabando de reducir á cenizas al Santo Crucifijo, y fueron presos en el mes de junio de 1630. Seguida la causa y declarado torio, se celebró un auto por el tribunal que entendla en la causa mencionada, el domingo á 4 de julio de 1632, en la Plaza Mayor d« Madrid, presidiéndolo el señor cardenal D. Antonio Zapata, al que asistió el mismo Felipe IV y su esposa la reina doña Isabel de Barbon, con las clases de palacio que asisten con el rey cuando va de ceremonia, como asimismo la grandeza y consejos.

Todos los balcones de la plaza estaban adornados con colgaduras, y SS. MM. y AA. se colocaron debajo de dosel : hubo mucho ceremonial, concurrencia y aparato (1).

(1) Quemaron á siete personas y cuatro esla'.uas, cuya operacion terrible se acabó á las once de la noche.

El martes siguiente se pasó á tasar la casa para dar satisfaccion de ella al dueño, que era el licenciado Barquero, sacerdote muy honrado, y luego se mandó derribar tuda, y en el sitio de la puerta de la calle se puto una columna de piedra, y encima un padron de lo mismo, donde hasta los tiempos del historiador Baena se leia lo sigviiente:

«Presidiendo en la Santa Iglesia Romana Urbano VIH; reinando en las Españas Felipe IV, siendo inquisidor gene • ral D. Antonio Zapata, á 4 de julio de 1632 años, el Santo Oficio de la Inquisicion condenó á dolar y demoler estas casas, porque en ellas los herejes judaizantes se ayuntaban á hacer conventiculos y ceremonias de la ley de Moisés, y eoaaetian graves sacrilegios y enormes delitos y blasfemias contra Cristo Nuestro Señor y su santa imágen.«

El rey mandó hacer fiestas de desagravios en su real capilla, y en las demas iglesias de la córte hubo funcionas solemnes, procesiones y triduos á espensas de los tribunales y del ayuntamiento.

Felipe IV compró una casa inmediata al sitio del sacrilegio , y la reina Isabel de Borbon fundó en ella el convento de los Sadres Capuchinos llamados de la Paciencia, del que tomaron posesionen 13 de diciembre de 1639, colocando en él un Crucifijo que trajeron de la casa profesa de San Antonio del Prado, en procesion general, desde la parroquia de Santa Maria. La fábrica de este templo se acabó en 1651. En el altar mayor habia una escelcnte pintura que representaba el despojo de Cristo en el Calvario, y era de D. Francisco Rizi; habia tambien otros cuadros muy buenos, firmados por D. Manuel Molina y D. Pedro Baena.

La capilla del Cristo, que estaba al lado derecho con puerta a la calle, ocupaba todo el sitio del acontecimiento de los judios, y era de suma veneracion: en la pared, á la mano izquierda, habia una tarjela grande de jaspe negro, y en ella, con letras doradas, una inscripcion en que se esplicaba la fundacion del convento.

_ Y los cinco cuadros que en ella se veian, espresaban la

historia del Santo Crucifijo, pintados por el mismo Rizi,

por Francisco Gastelo y Andrés de Vargas.

. El mencionado Felipe IV mandó que su real capilla hi

01689 todos los años una solemne octava en este convento al indicado Santisimo Cristo, dando principio en 14 de setiembre, dia de la exaltacion de la Santa Cruz; Cários II confirmó tambien este privilegio; Felipe V concurria á ellas cuando se hallaba en la córte ; Fernando VI las celebró aún con mayor solemnidad, y Cários 111 mandó que todos los adornos para la decoracion de la iglesia se llevasen de su real palacio.

Este convento y capilla estuvo donde hoy es la plazuela de Bilbao.

Dla 15.

Si el Sr. Cantos Benitez, cuando dedicó al Consejo de Castilla la obra que escribió con el titulo de Escrutinio de maravedises y monedas de oro antiguas, hubiese tenido á la vista la multitud de ordenamientos y leyes que tratan de aquel supremo tribunal y se hallan túi¡ sin haberse impreso, sin duda hubiera ilustrado el reinado de D. Enrique III con un documento de los mas á propósito para su objeto. Es este el plan ó reglamento que aquel monarca publicó en Segovia en este dia i 5 de setiembre de 1406, que no hemos visto en ninguna de las muchas colecciones de leyes antiguas de España, sino únicamente al principio del tomo 7, que está en la real biblioteca del Escorial, letra '/., plut. 2.

Hállase en este plan, que consta de trece articulos, mejorado en mucho lo que habian dispuesto sobre la misma materia sus predecesores. Señálase el lugar ó posada donde debia juntarse el Consejo, atendida la circunstancia de no tenerlos reyes lugar fijo en aquel tiempo para su residencia; prescribianse las horas en que, conforme á las estaciones del año, debia empezarse la audiencia pública; cuántos de los consejeros bastaban para oir los pleitos; el buen órden con que habia de dar cada uno su dictámen; las obligaciones de los refrendatenos; método constante con que debian dar cuenta de las peticiones presentadas por las parles; donde se ve que este nombre era equivalente al de relator, y por cuya causa lo usa'ron promiscuamente varios de los que en aquella época obtuvieron este empleo, como se comprueba del inmenso número de cédulas y cartas reales autorizadas por el célebre D. Fernando Diaz de Toledo en el reinado de don Juan II, hijo de este D. Enrique. Tratábase del secreto

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