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«infanta D. Enrique, é doña Catalina, é D; Pedro, nin de • «los que con ellos esten, aunque sean castellanos fy no nencastellados, como dice la crónica), nin á las tierras é «vasallos de aquellos que hoy poseen, en tal manera que «la dicha seguridad vala é cumpla tanto á ellos como si «entrasen é firmasen la dicha tregua; todavia que los que «estan con los dichos infantes é infanta no entren en los «regnos é sennorios del rey de Castilla durante los cinco «años de la tregua, exceptados aquellos que abran cargo «de guardar é bastecer los castillos, fortalezas que los di «chos infantes é infanta agora tienen é poseen en Castilla; «é esto salvo si los diputados suso escriptos á otra cosa «ordenaren.«

Esta última cláusula alude á que se pactó nombrar siete personas por el rey de Castilla y otras siete por los de Navarra y Aragon, para arreglar de acuerdo las contiendas que habia entre ellos. El rey D. Juan, en la citada cédula, previene que, sin embargo de lo espresado en aquel articulo, se debia entender que por ningun término era su voluntad que los mencionados castillos se abasteciesen por sus súbditos y vasallos de comestibles, armas y otra cualquiera cosa de auxilio humano; lo cual prohibe con graves penas, y previene que asi se publique en los lugares cercanos al castillo de Alba de Aliste, en donde estaba alzado contra el rey el infante D. Pedro. Los de Zamora dieron tanta inteligencia á esta real órden, que se p'opasaron á negar tambien todo socorro á los que habitaban las tierras fuera de los muros de aquel castillo, y por eso el referido monarca, de un corazon sumamente benigno, les escribió desde Villoria á 7 de setiembre inmediato, que no habia sido esa su mente, sino prohibir solo toda asistencia á los que estaban en el castillo con el infante; y aun les añadia, que en el dia en que volviese á poder de la reina doña Leonor, su madre, caliendo de él D. Pedro, queria que cesase'la prohibicion que antes habia mandado. Estas dos cartas reales, de que no se hace memoria en la crónica, ilustran y aclaran con singularidad el contenido del capitulo de aquellas treguas, y ambas capias poseemos, tomadas del original.

Día 29.

En este dia 29 de agosto de 1435 fué llorada la muerte del célebre D. Pablo de Santa Maria, conocido por el Burguense. Muchos escritores hablan de este héroe del cristianismo, que, detestada la ceguedad judáica, abrazó nuestra santa fé eldia al de juliu de 1390, con grandes elogios de sus costumbres y escritos, principalmente Santolis, que en el indice del cristianismo, letra O, dice: que muchos opinan ser descendientes de los señores de Lara y Vizcaya, en cuya espresion parece señalar á D. Juan Nuñez de Lara y Vizcaya, último del nombre, que murió en 28 de noviembre de i 350, y fué el único que de esta insigne familia gozó juntos los señorios de Lara y Vizcaya.

Remitese á la pág. 63 de la vida del obispo, en que únicamente espresa haber mirado este con tanto respeto y veneracion el sepulcro de D. Juan Nuñes, que estaba en la capilla mayor del convento de San Pablo de Burgos, y el de su padre y abuelos, que ordenó que cerca de ellos á nadie fuese licito erigir entierro levantado. Una nota rie letra del siglo xvi, puesta al margen del fólio 204 vuelto, en la Recopilacion de honra y gloria mundana, que escribió el capitan Francisco de Guzman, y en donde se trata de bs Cartagenas y de dicho obispo D. Pablo, dice asi: «Y su padre eia D. Juan Nuñez de Lara, que estaba enterrado en San Pablo de Búrgos, u Hablando Guzman en dicha obra de su madre, se espllca en estos términos: Y aun'dicen que su madre era fija del rey do'n Alonso (el XI), que gano á las Algeciras, é de la reina doña Mariii, su mujer; é porque la habia parido deseando haber fijo varon, que tomaron al rey D. Pedro, que era fijo de una judia, que le dieron la fija. Lo cual, añade, no es muy cierto: pésame de haberto escrito. Esto alude á la vulgaridad esparcida entre los enemigos de D. Pedro, de que hace memoria Zurita en las Enmiendas, pág. 6. Lo mismo que advierten Guzman en su testo, y el que puso al márgen aquella nota, se lee en otro libro tambien inédito de linajes, formado con vista de antecedentes, á principios del reinado de Felipe II. Merecen referirse estas cosas, porque tambien es historia saber lo que crelan nuestros antepasados. Asi como se ignoran los padres del sábio obispo D. Pablo, hay igualmente duda en el año de su nacimiento. Unos lo ponen en el de 1350, y solo por esta opinion puede verificarse que fuese hijo de D. Juan Nuñez. Otros lo fijan en elde 1352,1o que conviene con la cronologia de su sepulcro. La tercera opinion es la de haber nacido en 1353, fundada en que compuso el Escrutinio en 1434, cuando tenia 81 años de edad. Cuál de estas sea la verdadera, lo podrán ver otros.

Dia 30.

Hablando el dia 16 del actual de las epidemias padecidas en Barcelona desde el año 1333, cuyas noticias y providencias saludables tuvo la curiosidad de recoger en un libro cierto vecino de aquella ciudad, indicamos que una de las mas terribles fué la del año de 1589, y que desde entonces se empezó á establecer en la mencionada capital de Cataluña la Junta de Sanidad, cuyos buenos efectos se reconocieron desde luego, y en el dia se estan esperimentando. Llamóse en aquel tiempo Junta de Morbo, con alusion á toda enfermedad contagiosa, que era el principal objeto de sus cuidados. El decano de los del Consejo de Ciento era el presidente de ella; y como las fatales circunstancias de la peste de aquel año dieron lugar á poner en práctica todos los medios que dicta en estos casos una buena policía, admiran verdaderamente las providencias que se tomaron para la pronta asistencia de los contagiados, la ereccion de un hospital interino y sumas que en su construccion se invirtieron, el cementerio que se dispuso apartado de los muros, y, en fin, el celo con que se llegó á cortar en pocos meses el gran fomento que habia tomado. No animarian poco á los conselleres las cartas espresivas que por su esmero y cuidado merecieron al rey Felipe II, quien en una de ellas, dada en San Lorenzo el Real en este dia 30 de agosto de 1589, les escribió de este modo: «Amados y fieles nuestros, los conselleres de la ciudad nuestra de Barcelona: aunque estoy muy cierto de que conforme os mandamos advertir á los 16 dias del pasado, y á lo que se ha de esperar de vuestra prudencia y buen celo, andaréis tan vigilantes como la necesidad presente lo requiere, así en lo que toca á la guarda y defensa de esa ciudad y en ayudar á la fé de las Atarazanas, como en la cura de los apestados y hacer todas las diligencias y remedios que en tales casos teneis acostumbrado, para que los sanos queden preservados de este ¿ todavía porque de los trabajos y aflixion de los orales de ese Principado tenemos el cuidado que nos

merece su gran fidelidad y amor, no habemos querido dejar de encargaros de nuevo el cumplimiento de ello, encargándoos tengais cuidado que los médicos y cirujanos señalados lo mismo asistan á los pobres que á los ricos, y que en esa ciudad haya la provision que conviene para sustento y demás necesario; que á más de ser esto tan propio del oficio que obteneis y beneficio público, lo recibirémos en acepto servicio.» En este dia del año 1559 llegó á Laredo el rey Felipe II, que venia desde Flandes, donde dejó por gobernadora de aquellos Estados á su hermana doña Margarita, duquesa de Parma: el rey venia desde Zelandia para desposarse con la princesa doña Isabel de la Paz, hija de Enrique de Francia. Tambien en este dia del año 1247 se halló el rey San Fernando con sus tropas frente á la ciudad de Sevilla, donde tenia sitiados á los moros.

Dia 31.

Algunas veces ya hemos dicho que el fuero real fué ad, mitido en varios pueblos de Castilla, y que la oposicion de sus leyes á la constitucion del Estado producia no pocas dificultades para ponerlas en práctica. Hemos dado una ú otra prueba de esta proposicion en la misma capital de Castilla, á las cuales añadimos hoy la que nos da Valladolid, pueblo sin duda inmediato en grandeza á Búrgos. El fuero real le fué dado en el año 1255; pero ya en el de 1258 se vieron confusos los jueces municipales en la administracion de justicia arreglada á aquel código, principalmente habiéndose suscitado varias competencias sobre jurisdiccion y facultades entre los alcaldes y el merino de la ciudad. Presentáronse las dudas á D. Alonso el Sábio en ocasion en que se hallaba en Segovia, donde por una cédula que espidió en este dia 31 de agosto de dicho año, declaraba las facultades que competian á los alcaldes ó jueces del fuero y las del merino; describia circunstanciadamente el método judicial que debian seguir aquellos; las causas de que podian ó no conocer; las horas en que habian de asistir al tribunal, segun las estaciones del año; y en fin, cuanto podia desearse en este asunto. Era muy particular lo que les decia, tocante á, no admitir, en juicio alegacion de ley alguna para poder sontenciar. Véanse aquí sus cláusulas literales:

«Otro si, si alguno aduxiere libro de otras leyes para «razonar por él, débenle romper ó facer que le rompa «ante ellos, é que peche 500 mrs. al rey, ca como quier «que nos plega, é queramos que los de nuestro sennorio «aprendan las leyes que usan en las otras tierras é todas »l¡is mas, porque sean mas entendidos é mas saladores; «non tenemos por bien que razonen en los pleitos nin se «judguen por ellas, si non fueren tales que concuerden «con estas. Et si los alcaldes, ante quien aduxierenel «libro, non lo quisieren romper luego ante si, mandamos «que haya la mi< ma pena de aquel que lo aduxo. Et si «judgaren por él, hayan aquella penaet non vala senten«cíh. El siacaescieretal pleito que por el fuero non se pue«da librar, debenlo enviar al rey aquellos ante no acaes«cio, et sobre que, todas las razones como fuerun temi «das, non lo pudieron librar. Et la carta que fizierea desato para enviar al rey, rlebe ser fecha ante amas las parates de manera que laoyan é entiendan, si fueren escripias todas las razones como fueron tenudas. Et si el rey «fallare que la dubda ó la mengua fuere tal, porque debe «facer ley sobre ella, aquella ley que fuere fecha, que sea «puesta en el fuero do le conviniere.«

Real iglesia de San Isidro y de Santa Maria de la Cabeza, en esta corte.

Con motivo de celebrarse en este dia la dedicacion de esta real iglesia, vamos rápidamente á tratar de ella, omitiendo curiosos pormenores en gracia de la brevedad.

Hay una historia manuscrita que refiere la fundacion del Colegio Imperial de Madrid (á quien pertenecia la mencionada iglesia), cuyas páginas se deben á la aventajada pluma del padre Juan de Mosquera, de la Compañia de Jesus. Dice que la fundacion de este colegio la solicitaron los padres Pedro Fabro, natural de Saboya y confesor de la serenisima princesa doña Maria, una de las esposas del rey D. Felipe II; y Antonio de Araos, natural de Vergara, en la provincia de Guipúzcoa, predicador del espresado rey, y ambos compañeros del gran San Ignacio de Loyola.

Dieron principio á este edificio en 1 1 de mayo de 1560 el padre Duarte Pereira, que fué su primer rector, y otros cuatro varonos, maestros de vida espiritual. Tuvo la

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