Imatges de pàgina
PDF
EPUB

las potencias corporales. En consecuencia, sabemos que S. M., que es enemigo de la ociosidad é inaccion, en el mismo instante que acabố de dar cuerda á sus relojes, sintió inmediatainente, á fuerza del instinto, que el tiem po era frio. ¿Qué podria hacer S. M. para contrarestar la inclemencia del tiempo tan frio? Sus criados le habian dejado allí el látigo de caza: el cuarto estaba entapizado con una tapicería de Gobelino. Los colores y figura de un caballo árabe estaban representados á lo vivo; S. M., que no se engaña fácilmente, se acerca incontinenti al caballo que se salia del tapiz, y se pone á montar á este bucéfalo. El estribo figurado no pudo admitir el pie de S. M.

ioh cruel desgracia !) El monarca de España cae de lleno en el bruñido y resplandecien!e suelo.

Por mucho tiempo este gran monarca, cuyos dominios jamás deja de alumbrar el sol, meditaba en su real pecho si debia castigar severamente al bruñido y resplandecien. te suelo, ó si bien debia descargar mas justamente el látigo en el soberbio caballo arábigo. Con suma prudencia juzgó Cárlos III entre las causas primeras y segundas. Y así el caballo enjaezado no podia dejar de parecer el objeto propio é inmediato de la real cólera. Determinado este grave punto y habiendo hecho Cárlos las veces de jurado y juez, solo le faltaba la parte de ejecutor. Al punto se levantó prontamente del suelo, y con el látigo, durante 34 minutos 2 segundos y medio, con brazo levantado sublimi flagelo azotó el sublime alto cuadrúpedo. Al fin, medio ahogado y sofocado entre los nada fragantes sudores que copiosamente corrian de sus poros, rendido el rey cayó segunda vez involuntariamente en bruñido y resplandeciente suelo. Sobresaltado con este desusado ruido el centinela que estaba de la parte de afuera, quebrantando todas las órdenes y etiqueta de la solemne y gran corte de Madrid, entro repentinamente en la real estancia, y halló a su monarca como otro Ciro, nadando, si no en espumarajos de sangre, á lo menos en sudor.

Acudió la facultad, y todos se quedaron espantados y palpitando de temor, dudosos de la causa que pudo enardecer y derribar sin noticia de ellos á su principe, cuando luego, y como si despertase de un sueño y resucitase, respondió como un oráculo en esta sustancia Cár10s IUJ: «No se espanten Vds, de que yo sude de esta manera; porque por este reloj, hecho de mano de Graham, he estado treinta y cuatro minutos dos segundos y medio castigando con este látigo, cuyo pesado cabo es de oro macizo, á este alto cuadrúpedo, cuyo villano pie me arrojó dos veces al suelo.» Mucho más dijo él, y cada palabra era tan prudente y tan al casó como las espresadas. De estos rasgos característicos de esta cabeza coronada inferirán sus lectores de V. que yo he tenido fuertes razones para decir que Carlos III, rey de las Indias, es aún más de grado y medio menos necio que su hijo Fernando IV, rey de las Dos Sicilias. En mi primera carta pintaré á la otra cabeza coronada de la familia de Borbon, Luis XV, rey de Francia y de Navarra. El que pinta al vivo.)

Semejante impostura, y con tantas inexactitudes, obligó á ponerse de acuerdo a los respectivos embajadores de familia, para dar cuenta á los Gobiernos y exigir una completa satisfaccion al rey de Inglaterra, sobre lo que ofrecemos publicar datos originales que tenemos a la vista, en donde quedará bien puesta la reputacion del augus. to rey católico, y veremos tambien la evasiva que dió la córte británica cuando el príncipe de Maserano hizo en persona las debidas reclamaciones. Es cuestion sumamente interesante, y creemos merece ocupar algunas paginas de nuestro Museo histójico.

Dia 22.

Si no hubiésemos dejado perecer muchas obras escritas con juicio y crítica en los siglos en que se nos disputa el adelantamiento en las ciencias y artes, tal vez no nos veríamos ahora empeñados en hacer apologías de nuestra nacion. Las librerías de particulares y otras estan llenas de un mérito especial, absolutamente ignorado, y de quienes podríamos sacar las pruebas inas convincentes para nuestra defensa..

Séanos lícito recordar en este dia 22 de agosto uno de estos escritores desconocidos, porque con igual fecha hemos visto concluida una de sus obras inéditas. Fué este Juan Perez de Lizarraga, caballero alavés, señor del palacio y casa de Larrea y de la de su apellido, que floreció en tiempo de Felipe II, escribiendo entonces las Antigüedades de Alava, con el pulso y erudicion que regu. larmente no se halla en este género de historias munici

pales. Tambien trabajó una Relacion genealógica de los linajes de Larrea y Lezarraga, justificándola con preciosos documentos y tratando el asunto con el juicio é imparcialidad de que tanto necesitan semejantes obras. Bastará un ejemplo para conocer el candor que manifiesta, escribiendo sin rebozo lu que otros llenos de vanidad procurarian ocultar. Habla de Juan. Lopez de Lezarraga, contador de los señores Reyes Católicos, secretario y lestamentario de la reina, y fundador del convento de religiosas Franciscas de Vidaureta, en la villa de Oñate, y dice de él que sus émulos le levantaron ser primo de judío. Sabido por la reina, le llamó un dia y le dijo: Pésame, D. Juan Lopez, de que se os ofrezcá ocasion tan legitima que por fuerza he menester despediros de mi casa y del oficio que teneis, y así os tened por despedido. Echose á sus pies y le suplicó fuese servida de decirle la causa. La reina, despues de haberse escusado bastante, le espu. 80 que le habian informado que era primo carnal de judio, y por tanto no podia servir en la casa real. Pidis Juan Lopez que se le admitiese la prueba de su limpieza, y absteniéndose de ejercer el oficio de contador y de enirar en palacio mientras hizo su informacion ante los del Consejo, justificó que, aunque era primo de Berganzo, este parentesco le provenia de ser el padre tio suyo, el cual, siendo buen hijo-dalgo y caballero, por amores cayó en la flaqueza de casarse con María Ochoa, hija de Luis Ochoa, judío, y así su hijo Juan Gomez de Berganzo como los demás, solo eran tiznados por parte de madre. La reina holgó de ello sumamente, y restituyéndole en el empleo, le colmó de mercedes y favores. Este Juan Lopez de Lezarraga es de quien habla el padre maestro Flores, tomo II de Las Reinas, á cuya instancia escribió el doctor fray Gonzalo de Arias, del orden de San Gerónimo, un libro sobre los Cantares, segun refiere el padre Sigüenza, part. 2. a, lib. 3.°, cap. 42, al fin. :

La accion de la Reina Católica, que hemos apuntado, puede servir para ilustrar las que se cuentan de esta real heroina por el celo y pureza de la religion.

-- Entrada del rey Francisco I en Madrid. . . Despues que Francisco I salió de Guadalajara y hubo descansado en Alcalá de Henares, llegó a Madrid, donde el ayuntamiento le salió á recibir fuera de la puerta de Gua

. 15

dalajara , con atabales, vocinas, maceros y el pendon de la villa, todos á caballo: salieron tambien los grandes con sus lacayos y libreas, y el augusto prisionero entró enmedio de una inmensa multitud de caballeros y nobles que le obsequiaban. Venia en un caballo ricamente enjaezado, con mantilla celeste bordada á realce, con las armas de la casa de Austria y de Castilla: así ingresó en Madrid, aposentándose en la habitacion que con gran lujo se le tenia preparada debajo de la torre de la casa de Lüxan, frente a la parroquia del Salvador (1). De allí á poco fué trasladado Francisco I al real alcázar, donde se le preparó una morada régia :: en ella permaneció algunos dias, donde enfermo de alguna gravedad: la traslacion mencionada del francés al palacio del César parece que fué en este dia 22 de agosto del año 1525, y dicen los historiadores que, viendo Francisco I que no venia el emperador a la corte, fué el motivo de que enfermase.

Cárlos I se hallaba en Toledo. celebrando Córtes, y por esto dilató su viaje a Madrid; entre tanto, el duque de Ca: Jabria importunaba al César para que no demorase su marcha a la corte á visitar al rey de Francia.

Monasterio de la Encarnacion Benedictina (vulgo de San

Plácido). Habiéndose aumentado mucho la feligresía de la parroquia de San Martin de Madrid, y siendo ya muy dificultoso el poder atender a la administracion de Sacramentos, cuando se ofrecia á las casas de campo que habia en el alto y bajo Abroñigal, determinaron los monges edificar una capilla que sirviese de anejo a la parroquia, dedicán. dola al glorioso mártir San Plácido, la que se concluyó en 1619, y se dijo la primera misa en el dia de la fiesta de la Dedicacion de San Miguel Arcángel, á 29 de setiembre.

Doña Teresa Valle de la Cerda, hija de D. Luis, contador mayor del Consejo de la Cruzada, y de doña Isabel de Loisa, que habia nacido en Guadalajara , quiso fundar un monasterio en esta corte, y para ello pidió permiso á su

(1) Todavía se conoce parte de la puerta por donde entro, en donde hoy es casa de los señores marqueses de Castellar.

hermano D. Pedro, para edificarlo con los productos que diese la venta de un molino de viento que habia junto al valle de Jesus, cerca de la hacienda de los condes de Villanueva de Duero.

Don Pedro Valle de la Cerda sentia desmembrar el mayorazgo de sus padres, y así encontró mucha oposicion nuestra fundadora ; pero habiendo muerto este, otro de sus hermanos, que era D. Fr. José Valle de la Cerda, monge benedictino y abad de Nuestra Señora de Sopetran de Jas Heras, que despues fué obispo de Almería , renunció sus bienes en favor de sus dos hermanas, ayudando á doña Teresa en sus loables intentos. El abad de San Martin no estaba conforme en la nueva fundacion del monasterio, por altas y poderosas razones. Don Francisco Contreras, presidente de Castilla, no accedia a que se erigiese el monasterio, siendo contrarios todos los informes que evacuaba. El cardenal infante D. Fernando tampoco era favorable al proyecto. Solo D. Luis Fernandez de Córdova, arzobispo de Santiago, apoyaba á la piadosa doña Teresa Valle de la Cerda, quien le aconsejó pidiese una audiencia al rey D. Felipe IV, á fin le alcanzar la licencia que deseaba. Hizolo así, y acompañada de su hermana doña Juana , que era jóven agraciada, se presentaron al rey, quien les ofreció toda su proteccion, preguntando á doña Juana si deseaba tambien ser religiosa, á lo que la jóven contestó que solo queria vivir retirada en Guadalajara. El monarca despidió á las dos señoras, a quienes visitó de incognito en Madrid, por lo que doña Teresa hizo salir á su hermana de la corte, enviándola á Móstoles á la casa de su tio D. Diego de Alvarado.

Vencidas todas las dificultades, comenzó á labrar el monasterio contiguo a la capilla de San Plácido, por lo que generalmente se le da este nombre.

Se encargó de la obra Fr. Lorenzo de San Nicolás, religioso Agustino Recoleto, natural de Madrid, célebre arquitecto, autor del libro titulado Arte y uso de la arquitectura. La fábrica del templo es de lo mejor que se edificó en aquella época. El retablo mayor casi le ocupa todo el roagoífico cuadro que pintó Claudio Coello, en que principalmente se espresa el misterio de la Anunciacion de Nuestra Señora, con una gloria en la parte superior, y debajo los profetas que hablaron de aquel misterio.

Del mismo autor son las pinturas de los altares cola

« AnteriorContinua »