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Dia 19.

Todos los historiadores convienen en que el rey don Alonso el XI nació el dia 13 de agosto, en que se celebraba la fiesta de San Hipólito, del año.1308, habiendo innumerables documentos que lo comprueban; pero lo que refiere su crónica de haber salido de la tutela y tomado sobre si el gobierno, luego que en semejante dia cumplió los 14 años, esto es, el dia 13 de agosto de 1322, parece que no se halla tan asegurado, si consultamos algunos diplomas de este monarca y otros testimonios de aquella época. El cuaderno de las peticiones presentadas en las Córtes de Valladolid de 1325, supone indudablemente que se tuvieron con el fin de entregar al rey el gobierno de su monarquia, á causa de que en el dia de San Hipólito salia de la menor edad. Hemos practicado las mas vivas diligencias para encontrar las actas de todas hs Córtes celebradas en este reinado, y desde las del año 1318, tenidas en Medina del Campo, no hallamos otras hasta las referidas de Valladolid de 1325, lo cual nos persuade que hay equivocacion en la crónica, pues forzosamente, para tomar este rey el gobierno y despedir á los tutores, habia de, preceder la celebracion de alguno de estos congresos. Hemos visto igualmente varias cartas reales espedidas enel año de 1325, que todas suponen acabarse de hacer esta entrega al rey; y porque seria dilatado producirlas todas, bastará, para fijar mejor el año en que salió de la menor edad D. Alonso el XI, hacer memoria de un privilegio concedido á Búrgos, estando en dicha ciudad, á 3 de julio de 1325, el cual confirmó despues en Madrid en este dia 19 de agosto de 1333. Dicho privilegio, que original se conserva en el archivo de aquella ciudad, comprende varias gracias que la hizo aquel monarca, cuyos favores dice que dispensa á Búrgos en atencion á los muchos servicios que habia hecho á su padre D. Fernando, á los que habia él mismo recibido en tiempo de su crianza, ?/ despues que pasó el dia de San Hipólito, en que salió de Valladolid y vino la primera vez á aquella ciudad. Estas últimas espresiones indican que el dia de San Hipólito, en que salió de Valladolid y fué á Búrgos por primera vez, eran todos acaecimientos sucedidos dentro del año, por lo que hemos llegado á sospechar que este rey salió

de tutela en 13 de agosto de 1324, y que celebró Córtes inmediatamente en Valladolid, y por eso las peticiones del reino se respondieron en 12 de diciembre de 1325. Este hecho se adelanta en la crónica dos años, conforme á este supuesto, y no es estraño, porque asi mismo sucede con otros, como la entrega de Alava, que se dice en ella haberse hecho en 1330, cuando por documento original consta que fué en 1332. Ni ha de hacernos eco que, saliendo el rey de su menor edad en 1322, seria de 16 años y no de 14, porque aquellos y no estos son los que prescriben las leyes primitivas de Castilla, y en algunos ejemplares antiguos del fuero real asi se halla prevenido. En fin, este es un punto que necesita mayor especulacion, y esperamos verlo ilustrado en los apéndices á la nueva edi-' cion que se ha hecho de esta crónica.

Dla 20.

Luego que hubo adquirido la corona de Castilla don D. Enrique II, y apaciguado las facciones que habia producido el partido de su hermano D. Pedro, no cesó jamás de tratar con los reinos lo que convenia para el bien de su república. Fueron casi continuas las Córtes que celebró durante su reinado, y entre ellas son de particular atencion las tenidas en Búrgos año de 1373, y cuyo cuaderno de peticiones, respondidas en este dia 20 de agosto, muestra al mismo tiempo los escesos que se habian introducido con motivo de las últimas turbaciones, y la prudencia con que el rey procuraba cortarlos. Estas peticiones son veinte, y de ellasconsta, entre otras cosas, que las primeras Córtes que celebró este monarca fueron las de Búrgos de 1367, segun probamos en otra parle. Es notable la disposici.in darla en la segunda de ellas para que los concejos y justicias arreglasen en cada pueblo de sus respectivas jurisdicciones el precio que habia de ¡ agarse diariamente á los jornaleros con respecto al que tuviese comestibles. La quinta y sesta comprueban que todavla no se arrendaban las rentas reales bajo ciertos y determinados pactos, sino que estos y determinados contratos se hacian de varios modos con el rey , de que provenian no pocos inconvenientes que reclamaba el reino.

Las revoluciones de estado en tiempo que el rey don Pedro tuvo el cetro en su mano,'habian enervado de algun modo la observancia de las leyes contenidas en el precioso ordenamiento de Alcalá: por esta causa se suplicaron algunas de estas peticiones, y que el rey volviese á darlas nueva fuerza y vigor, y en efecto, asi lo manda .ba. Es singular tambien ni modo con que los procuradores de córtes reclamaron la inmoderada exencion del voto de Santiago, recordando al monarca que los lugares de Castilla y Estremadura lo pagaban á San Millan de la Cogulla, y que el de Santiago solo debia exigirse por costumbre, y moderadamente, en el reino de Leon. Hácese tambien memoria del pleito que sobre esto mismo seguia la ciudad de Avila con el arzobispo de Cnmpostela ante los oidores de la audiencia real; y el rey ordenó que cuanto antes pe diese sentencia en esta causa. Por la última peticion consta que cada maravedi valia un real ó tres cruzados,"y no diez como en el tiempo anterior. Las demás peticiones comprendian ciertos escesos causados por el poderio de los ricos-hombres y otras personas de primera graduacion en el reino, y sobre ellos dictó el monarca providencias suaves y justas para que, sin esquivar los poderosos, se lograse su correccion.

Dia 21.

El condestable D. Alvaro de Luna.

Parece increible que, habiendo sido tan ruidosa y notable la desgraciada muerte del condestable don Alvaro de Luna, y escritose de propósito su vida por autor coetáneo, ni este, ni la crónica de D. Juan II, ni tantos como han hablado de sus acciones, hayan dicho en qué dia se ejecutó su muerte, la sentencia por la cual fué degollado en la Plaza Mayor de Valladolid. La inscripcion de su sepulcro, erigido en la capilla que habia fundado en Toledo, donde su buen criado Gonzalo Chacon procuró trasladar sus huesos desde la iglesia de San Francisco de Valladolid, suponia que murió en 17 de julio ie 1453, segun lo traslada Pellicer en el informe de la casa de Sarmiento. Esta inscripcion parece que no existe; pues en la que vió D. Antonio Pon?, y copia en la carta segunda del tomo I de su Viaje, no señala tales circunstancias. El Sr. D. Miguel de Flores, que hizo nueva edicion en 1784 de la crónica del condestable, en uno de sus preciosos apéndices, prueba que aun aquella fecha estaba errada, porque consta de documentos autorizados que su mujer era ya viuda en el mes de junio de aquel año. Sin embargo, no falta quien juzgue que la sentencia se ejecutó por agosto; y valiéndonos de este fundamento, queremos dar á conocer en el dia de hoy á este gran privado de D. Juan II, con el carácter de poeta que nadie le ha dado hasta ahora, olvidándolo aun el Rmo. P. Sarmiento, que tan prolijamente enumeró los que florecieron en tiempo de aquel monarca. El único que nos ha dejado muestra de su númen ha sido el célebre Juan Nuñez de Guzman, en sus eruditos comentarios al poeta Juan de Mena, donde en la sétima órden, copla 26, pone esta muestra de sus composiciones:

Si flota vos combatió,
En verdad, señor infante,
Mi bulto no vos prendió
Cuando fuistes mareante;
Porque hiciésedes nada
A una semblante figura
Que estaba en mi sepultura
Para mi fin ordenada, etc.

Esta queja del condestable alude á que el rey D. Enrique IV, siendo infante y estando en Toledo, en medio de aquellas turbaciones que dieron que hacer tanto á su padre, sin causa ni motivo alguno, mandó derribar la estatua de cobre sobredorada que tenia preparada para ostentoso ornato de su sepultura en la capilla que entonces acababa de construir. Debia ser de esqnisito trabajo; pues se hizo á tanta costa y con empeño tan temerario, que, estándcla labrando, murieron de fatiga algunos de los artifices. (Véase el comentario citado, y Pisa, en la Historia de Toledo, lib. 4.°, cap. 17.) Tal vez entre los preciosos cancioneros antiguos que se hallan aún inéditos se encuentren otras poesias rie este hombre, en todo grande.

En este dia del año 1770 remitió el principe de Maserano, embajador en Lóndres, al primer secretario de Estado y del despacho universal, el marqués de Grimaldi, copia del libelo infamatorio que contra la dinastia de Borbon publicó el periódico inglés llamado el Gacetero, el sábado á 11 de agosto del mismo año, núm. 120,932, figurando una carta al impresor gacetero de Londres, en que decia asi:

« Su correspondiente de V., Séneca, parece que está muy contento con el dicho de Jorge 11: convengo con él en que hay mucha gracia en el tal dioho; pero antes de darle plena aprobacion, deberia saberse si se funda en verdad. Si la agudeza de Jorge II sobre lo imprudente de la carta de Brunsvick, ya sea de la que nació antes del principio del presente siglo, ó ya de la que nació en Alemania, puede haber algun fundamento en que estribe. Pero yo echaria i morder al mismo duque de Cumberland de cualquiera de las tres testas coronadas de la familia de Borbon. Parece que domina instinto entre los tres reyes de la familia de Borbon. El hermano mayor del rey de las Dos Sicilias, sabemos todos fué privado de la corona, por ser enteramente necio sin esperanza de remedio. El rey actual de Nápoles, segun concibe, dista solo un ápice de su hermano. La segunda cabeza de la familia de Borbon (quiero decir el rey de España) puede considerarse como ápice y medio menos tonto que S. M. Siciliana, si se pesa en la balanza de los entes intelectuales. Para probar que el rey de España dista algo más de gradoymedio de absoluta incapacidad, referiré de él un cuento que convencerá á todo apasionado á gobierno monárquico, de que S.M. Católica es de suficiente capacidad para gobernaral rico y poderoso reino de España, ó á la verdad, cualquiera otro de la cristiandad, segun la escuela moderna de los reyes Borbones. Há pocos años que Cárlos III, actualmente" rey católico, que es apasionado á la caza, estaba pronto para ir á ella, segun su costumbre: era por enero, y el tiempo sumamente frio: la nieve empezó á caer á copos tan grandes, que el pobre rey no pudo salir á esta caza aquel dia. Los criados de su servidumbre tuvieron órden de poner tres ó cuatro docenas de relojes delante de S. M. para que se entretuviese en el divertido é instructivo pasatiempo de darles cuerda.

Parece que este rey afecta y se le permite toda la pomposa ceremonia y ostentacion del trono. Sus criados, habiéndole traido los relojes, se retiraron y le dejaron solo por cosa notable en este rey, que, como Ciceron, nunquam est minus solusquam cum solus; esto es, que nunca percibe la menor diferencia entre la soledad y la multitud: concibe que el dar cuerda á 30 ó 40 relojes es operacion que presto ha de cansar las facultades intelectuales, y estas facultades cansadas dan lugar para ejercitar

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