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El rey D. Felipe V concedió dos titulos de Castilla para que su producto se invirtiese en la fábrica del precioso relicario y camarin que tenia la Señora, el cual se concluyó en Í738, y pasando Sus Magestades y Altezas Reales á verle el dia 5 de julio, para resarcir el sacrilego insulto que se habia hecho de robar las alhajas del adorno de Maria Santisima, el rey la ofreció un cofre con diez y siete joyas de estraordinario valor, y la reina doña Isabel un rico vestido y otras cuatro joyas de gran precio.

La arquitectura del camarin tenia poco mérito. Las pinturas de la primera pieza y oiras del camarin primitivo las ejecutaron Ricci y Carreño: habia otras que eran de Dominico Greco, y otras tambien á la manera de Angelo Nardi y segun la escuela de Zúcaro. Veianse tres cuadros más, que fueron copiados de un breviario del papa San Pio V y hechos al gusto de la escuela de Durero. Asimismo habia varias copias muy buenas del Españolelo.

Relicario del camarín de Nuestra Señora de Atocha.

En este relicario se veia un bajo relieve de bronce sobre campo de lapislázuli, que representaba á Nuestra Señora sentada con el niño en sus brazos: fué obra de Alejandro Algardi, como tambien los dos ángeles que habia en la parte superior del marco. Esta pieza del camarin formaba varias naves sostenidas de pilares cubiertos con 20 cupulillas: cada una contenia cuatro óvalos pintados de mano de Rovira, autor célebre, y representaban santos de la órden de Santo Domingo: sin embargo de que este profesor manifestó su estravagancia, se notaban buenas actitudes y pensamientos sublimes.

Habia varios escaparates, en donde se contenian historias y figurillas de plata, cristal de roca y otras materias preciosas. Habia tambien buenas pinturas de Gerónimo Espinosa.

Los cuadros del cláustro del convento, que espresaban la vida del patriarca Santo Domingo, eran de Bartolomé Cárdenas y Juan Chirinos, buenos artistas: los más se perdieron, quedando pocos y de malos retoques.

La silleria del coro era de nogal con columnas á los lados de cada silla.

El patronato de la capilla mayor de la iglesia del convento, cuya obra se concluyó en 1598, le tomó á su cargo doña Beatriz de Velasco, viuda de D. Rodrigo Manuel, é hija de los condes de Niebla. El resto del templo no se acabó hasta el siglo Xvh.

Este convento tenia ochenta religiosos del órden de Santo Domingo, encargados del culto de Nuestra Señora de Atocha, y el prior era patrono de muchas obras pias en la córte. En el cláustro habia una capilla con un sepulcro, cuyo epitafio decia:

El beato P. Fr. Juan Hurtado de Mendoza, fundador de este convento. Murió á XXV de abril del año MDXXIII.

En la bóveda de los religiosos habia sepultados eminentes varones en santidad y letras, y en un epitafio se leia:

El beato P. Fr. Diego de Pineda, provincial de esta provincia de España.

Murió año MXXVII.

Tambien estaban alli sepultados el analista Fr. Gerónimo Vallejo; el celoso misionero Fr. Juan Bolante, contemporáneo de Felipe II, quien le tuvo en mucha estima; el limo. Fr. Bartolomé de las Casas, obispo que fué de Chiapa; el famoso escritor Fr. Luis Lopez, y el distinguido orador Fr. Francisco de Pereda, cronista de Nuestra Señora de Atocha.

En la bóveda, debajo del altar mayor, tenian su enterramiento Ins condes de Niebla. Felipe IV espidió una real cédula prohibiendo que en la real capilla de Nuestra Señora de Atocha se sepultase persona alguna que no perteneciese á la real dinastia, y en la iglesia del convento, únicamente aquellos personajes que obtuviesen privilegio para ello; sin embargo, se leen aún rotulaciones sobre la sepultura de algunos regidores de nuestra coronada villa, y de un médico de enmara y alguno otro que se le concederia esta gracia por méritos particulares.

Hoy estan tambien depositados en dos huecos en diferentes capillas los Excmos. Sres. duques de Bailen y de Zaragoza, por gracia particular de S. M. la Reina, y en el panteon un parvulito, hijo de una de las Sermas. señoras infantas hermanas de S. M. el Rey.

Todos los monarcas, desde el emperador Cárlos I, se han distinguido á porfia en la devocion hácia Nuestra Señora Je Atocha: las reinas católicas, los principes é infantes, han enriquecido este sagra lo simulacro con bellisimas dádivas, conforme á su real munificencia: con dificultad otra imágen pudiera presentarse con mas ricas joyas que la de Atocha: delante de ninguna otra se han postrado mas soberanos para adorarla.

El inmortal Cárlos III fué el que estableció el visitarla con su real familia en todos los domingos del año, estando en la córte: costumbre piadosa que observó en los dias de su reinado. A su imitacion, Cárlos IV estableció el que se cantase la salve en los dias en que la visitase de ceremonia la familia real. Empero en 1809, reducido este convento á cuartel de las tropas francesas, fué incendiado en una noche, pereciendo los frescos de la capilla, destruido el camarin, robadas Jas alhajas de la Virgen, las pinturas, las lámparas y cuanto de valor habia.

La imágen fué trasladada á la iglesia de Santo Tomás, donde los habitantes de esta villa no abandonaron su culto. Cuando el rey D. Fernando VII regresó á España en i 814, mandó restaurar la iglesia de Atocha y el convento casi de nuevo, regalando algunos cuadros de mérito de su real palacio para adorno del templo, y con el producto de una gran cruz de la real órden americana de Isabel la Católica, que concedió al arzobispo de Méjico , se construyó el elegante retablo mayor, bajo los planos de don Isidro Velazquez, arquitecto de S. M., cuyo lapicero es tan célebre en las academias; colgáronse las banderas y estandartes de los antiguos tercios, armadas y regimientos españoles y los conquistados á sus enemigos.

Y con una procesion general, en que acompañaron las sacramentales, parroquias, comunidades religiosas, el cabildo, el ayuntamiento y la grandeza, fué llevada la imágen de Nuestra Señora desde el colegio de Santo Tomás á su propia iglesia, acompañando el rey y los infantes, con sus capellanes de honor, revestido de pontifical el Excmo. Sr. D. Francisco de Cebrian y Balda, obispo patriarca de las Indias, á los que seguian el cuerpo de Guardias de la'persona de S. M. y la real compañia de Alabardaros con sus correspondientes bandas de música: la demás tropa se hallaba formada en la carrera.

El rey puso á tan venerable imágen el collar de la insigne órden del Toison de Ora, despues la gran cruz y banda de la real distinguida órden española de Cárlos III. Y la Reina doña Maria Josefa Amalia, antes de dirigirse en 1827 á Barcelona, la puso la banda de la real órden da la reina Maria Luisa.

En esta iglesia se han bendecido por lo regular las banderas de los cuerpos del ejército, y se han verificado las velaciones de reinas é infantas, y han sido presentados al templo por primera vez varios principes.

Cuando la última exclaustracion, la imágen de Nuestra Señora fué otra vez trasladada á la iglesia de Santo Tomás; pero, habilitado eledificio para cuartel de Inválidos, se devolvió la imágen de su nuevo camarin, y entre tantas vicisitudes, casi sin riqueza alguna, despojada de cuanto poseia. Empero la gran piedad de la actual soberana la ha colmado de joyas y de trages de inestimable valor, entre otros, aquel manto costosisimo y de tan fatidico recuerdo para España, que tanto respeta á sus monarcascuya hecho no referimos, porque ya lo saben todos.

La casa real de Borbon es la que más se ha distinguido en la devocion de Nuestra Señora de Atocha, é Isabel II imita á sus régios ascendientes. Cuando Isabel II entró en su mayor edad, halló á la imágen de Nuestra Señora de Atocha empobrecida, sin adorno, sin alhajas; y hoy, con sus continuados presentes, se ve enriquecida de un modo estraordinario, acaso como nunca. ¡Honor y gloria á la nieta de Cárlos, de Felipe y de Fernandol Su nombre estará consignado en el libro de las grandezas de esta villa, y otras edades lo pronunciarán con respeto, como restauradora del culto de su tradicional imágen de Santa Maria de Atocha.

Día 16.

La circunstancia de celebrarse hoy la fiesta de San Roque, á quien innumerables pueblos de España, y aun de toda la cristiandad, han reconocido por singular abogado en ocasion de epidemia, y le tienen por esta razon votado culto particular, nos trae á la memoria la puntualidad con que se hallan escritas en una obra original que se guarda en el archivo de Barcelona, con el titulo de Rubrica Brtiniquer, todas las pestes y'enfermedades contagiosas que ha habido en aquella ciudad desde el año i333 hasta el de 1712.lü númerode las mas considerables llega á 39, sin otras varias que no hicieron estrago particular. Distingüese entre ellas la famosa del año 1348, que fué casi general en Europa. La de 1589, que obligó á los barceloneses á pensar en evitar las causas del contagio, qje desde luego se indica ser principalmente la poca precaucion con que en su puerto admitian las embarcaciones de Levante y África, ó bien otro motivo que no se insinúa; lo cierto es, quo desde aquel año se advierten las acertadas disposiciones politicas que se tomaron para cortar las epidemias. Creáronse desde luego ciertos destinos, confiados á personas á cuyo cargo estaba el cuidado de la salud pública. Estas eran, por lo regular, de los mismos que componian el Consejo de Ciento, á quien competia todo ejercicio de jurisdiccion civil y criminal en esta materia, y por eso se halla, que desde la epidemia de 1589 no hubo más que tres hasta la de 1651, en que parece haber sucedido la última. Ya en este año tenia bastante perfeccion la Junta de Sanidad de Barcelona, y en la obra citada se ve la série continuada de providencias que se iban tomando con este fin. En ella tambien se refieren otras epidemias notadas en varios pueblos de España y en otros de paises estranjoros; de suerte que es un prontuario de noticias raras sobre este particular, y al propio tiempo el recurso mas seguro para un buen gobierno en lances tan peligrosos. El autor se llamaba Estéban Gilabert Bruniquer, y era sindico de Barcelona en dicho año de 1712.

El ayuntamiento de nuestra muy heróica y coronada villa hizo voto solemne en 25 de julio de 1597, de celebrar anualmente la fiesta del glorioso San Roque, por el contagio de la peste que afligia á Madrid. .

Tambien en este dia del año 1322 se promulgaron muchas constituciones de las acordadas en el concilio de Valladolid, convocado por Guillermo, legado de Su Santidad: en ellas se impuso pena de excomunion á los que en tiempo de Cuaresma ó de las cuatro témporas comiesen carne ó la vendiesen públicamente. Se mandó tambien que mien tras los divinos oficios no se permitiese permanecer en el templo á los que no fuesen cristianos. Se decretó asimismo que los infieles que recibiesen el bautismo pudiesen

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