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más notable que diariamente acontecia en la ciudad, la que sostuvo, en la plaza que llaman del Born, Sancho Saruvia contra Pedro de Santesteve, acusando de traicion y alevosia al primogénito del duque de Lorena y nieto de Renato de Anjou, á quien ya daban el titulo de primogénito del reine de Aragon y duque de Calabria.

El desafio se ejecutó con toda especie de armas ofensivas en la tarde de este dia 15 de agosto de 1469 , siendo tan reñido y fuerte, que no se habia visto otro igual. Ambos se hirieron mortalmente, y, para apartarlos, fué preciso que el mencionado primogenito ocupase la plaza y con su presencia los hiciese retirar. El padrino de Pedro de §antesteve fué Pinella, caballero doncel, y de Sancho de Saraviael noble Bellran deAlmendarizy Garcia de Guerra, ambos navarros. Por parte del primero fueron fletes Martin Juan de Torrellas, señor del castillo de la Roca; Francisco deVallseca y Andrés Malla, ciudadanos de Barcelona. Por parte del segundo lo fueron el noble Juan Ramon de Josa; Juan de Pupiol, doncel; Juan Ros, el hijo, y Juan Desvali, ciudadanos. Gobernó el campo, en nombre del primogénito, el varvasor Arnaldo deVilademany y de Blunes. La desgraciada muerte de los dos combatientes produjo á poco tiempo las mayores disensiones en Barcelona, donde aún dura la memoria de esta célebre batalla judicial, que tal vez fue la última de que se ha usado: despues se introdujo la costumbre bárbara de los longo bardos.

Origen del sagrado simulacro de Nuestra Señora en su advocacion de Atocha.

Con motivo de celebrarse hoy la festividad de esta antiquisima imágen, vamos á referir su historia. Oigamos al R. P. Presentado Fr. Francisco de Pereda, del órden de Predicadores, en su libro titulado La Patraña de Madrid, que dice asi:

«Con la pérdida de España se perdieron en ella todas las cosas, especialmente las que tocaban á la religion, que siendo los mahometanos tan enemigos de la fé, perseguian todas sus cosas. Ansi se perdió la memoria desta santa imágen, y se menoscabó el culto de su servicio y de su devocion, aunque no se acabó del todo. No hay memoria de milagro de antes de la destruccion, que la mas anligua es de aquellos dias primeros,cuando aún no la habian destruido del todo los infieles. Poresto el mas antiguo milagro es el que se sabe por tradicion que la soberana mano de Dios obró por esta imágen en la mujer é hijas de D. Garcia Ramirez. Era este caballero natural y vecino de Madrid, y como caballero era soldado valiente y capitan, qae en aquella ocasión torios andaban envueltos en armas. Perdióse la villa de Madrid, apoderándose della los infieles, que le obligó al caballero á dejarla y retirarme á un castillo y alrlegüela que estaba e.i las cuestas de Rivas, sobreJarama, donde debia tener heredades. Alli vivia lastimado de la pérdida de su tierra y casa; pero mucho más del desamparo y soledad de Nuestra Señora de Atocha, que como gran sagrario suyo era muy célebre y de gran devocion por la gloria de los milagros que la santa imágen obraba, muy visitado y reverenciado. Tenia este caballero gran devocion con la santa imágen, que era gran devoto de Nuestra Señora, y doliase mucho temiendo que los bárbaros profanarian la casa de la Virgen y perderian el respeto á la santa imágen: y su casa toda estaba con la misma lástima, porque todos eran muy devotos, mujer, hijos y familia, como él; que tanto vale la virtud en la cabeza y su ejemplo. Con este cuidado visitaba muchas veces á Nuestra Señora; que aunque la tierra estaba en poder de los moros, los corazones de los Heles no perdian la devocion, y buscaban tiempo y caminos para venir á servirla. Vino con este amor una vez entre otras muchas, y halló una gran lástima: no halló á Nuestra Señora en su lugar, que para él luó un terrible desconsuelo; y lleno de temor y lágrimas, no hubiese la Virgen desamparado la tierra, ó no hubiesen los bárbaros hecho algun atrevimiento, la buscó y la halló escondida entre muís yerbas llamadas Bellicos, que eran muy parecidas á Atochas: rompiósele el corazon de dolor, y bañáronsele los ojos de lágrimas, considerando que huia la Virgen de su santo altar como desterrada, y como mal segura se escondia para envolverse entre las yerbas, teniéndose alli por mas guardada que donde los ínfleles la viesen, ó quizá dando.figura de la grandeza que habia de hacer otro dia con la poca gente cristiana en guarda de su casa y de su altar. Adoróla devotisimamente con este sentimiento, y sin atreverse álocarla, neso la tierra donde tenia los piés, y suplicóle con mucha ternura de espiritu 1.a licencia para labrarle alli una pobre capilla, que la defendiese de las aguas y nieves y de las tempestades de los temporales. Con este pensamiento se volvió lien,) de lágrimas á su casa, y vino con mucha presteza á labrar la capilla, y trajo á su mujer é hijas y familia, para que todos sirviesen á Nue.tra Señora y se hiciese mas pronto la casiea, para que todos se consolasen con la vista de la Virgen y se apiadasen de verla fuera de su casa. Para esto trajo neones y materiales, que despertó la mala conciencia de los infieles, que apenas habian conocido el aire de la tierra. Como la gente de don Garcia, que labraba paredes, movidos de temnr y de su mala fé, pensaron ya que se levantaba fuerza contra ellos, y tocaron arma, y salieron á defenderlo y á destruir lo que edificaba. Bien temieron que fortaleza se hacia, defensa y amparo de los cristianos; pero Un inexpugnable, que no tenian ellos valor para ofenderla. Viendo el caballero cristiano los escuadrones, y puesta la gente en campo tocando arma para acometer, tomó el mejor consejo que pudo, y armóse de fé y de confianza, y ordenó su gente y salióles al encuentro; pero cnmo ellos eran pocos y de fuerza mal armados, los moros muclns y muy bien municionados de armas, entendió que habia de morir sin escapar ninguno de su familia: y habiéndole rogado macho su mujer é hijas, pareciéndóles muy cierta su perdicion, que no las dejase para ser ultrajadas y afrentadas de la insolencia bárbara de los paganos, á su peticion les cortó las cabezas y las encomendó á la Virgen, y él salió animoso á morir, ofreciendo su vida por la libertad de la santa imágen y de su ermita y templo.

Valeroso como otro Macabeo, que dijo: mejor nos es morir en la guerra que ver los malfs de nuestra gente y

de las cosas santas trabóse la escaramuza en

nombre de la Virgen: sus soldados fueron tan favorecidos del cielo, que cobraron ánimo de leones, y peleando la Virgen con ellos, desbarataron los moros, los destruyeron, quedando victoriosos y señores del campo: que la Virgen soberana cegó los infieles, y unos y otros se herian, como hizo despues en Zaragoza, cuando en tiempo del rey don Alonso la ganaron los cristianos, que volviendo los moros á cobrarla una noche, les salió la Virgen al encuentro en la puerta del Portillo, y los cegó de manera que ellos misn»o« se mataban con sus propias manos y con sus armas; y la gente de D. Garcia les paree.a como los leprosos á los asirlos en Samaria, que era todo el mundo que venia contra ellos, cuando iban á buscar pun á sus reales. Habida la victoria, volvieron luego á dar gracias á Nuestra Señora á su capilla, que dejaron comenzada, y lastimándose D. Garcia, reprendiendo su poca fé en baber muerto á su mujer é hijas, volvia lleno de lágrimas; pero la Reina del Cielo, que es poderosa en hacer mercedes y graciosa en recibir las voluntades de os que fian en su misericordia, como les dió la victoria, les dió tambien la vida á las que la religion habia degollado, que no quiso que tan gran merced se celebrase con lágrimas.

Entrando los victoriosos en la iglesia, hallan á la madre é hijas vivas, arrodilladas delante de la preciosa imágen, dando muchas gracias á Nuestra Señora, señalados en los cuellos los golpes de la espada con un hilo rojo como sangre; piden á los vence lores les ayuden á reconocer tan gran merced, y todos la confie ¡su alabando á la Madre de

Dios y de misericordia Acabaron la santa capilla en el

lugar donde hallaron la santa imágenentre las yerbas, que, para prenda de las grandes misericordias que aqui ha obrado y obra la Reina del Cielo, quiso consagrar el sue lo con la sangre de aquellas sus devotas, y quiso hacer gloriosa su capilla con la gloria de tan gran milagro, dándoles vida; dando en aquella grandeza principio á los que le habian de hacer en ella en la reparacion, y reparada y cobrada la tierra.

Por esto se ha tenido consideracion de labrar la capilla de Nuestra Señora y poner su altar santo en el propio lugar donde se halla y la colocó D. Garcia, para que se conserve en ella la gloria que obró la Virgen con sus devotos, y vivan aquellos terrenos vivificados con la vida que dió la Virgen en ellos á sus siervas, y sean los. que sucedieren no menos here.leros de su fé que de las misericordias que reciben. Sucedió este milagro, segun la tradicion de los viejos, por los años 720, poco despues de la pérdida de España, y siempre, despues acá, ha mostrado aqui su gloria la Madre i1« Misericordia, aunque hay muy poca memoria de sus milagros.«

El historiador D. José Antonio Alvarez y Baena, bien que muy superficialmente, loca este suceso en su Compendio de las grandezas de Madrid. El licenciado Gerónimo de Quintana es mas prolijo sobre este asunto.

A

El tolo que se ha trasladado, nos habla de la primera escaramuza de Madrid por los cristianos despues de la invasion de los sarracenos, y 'por él se probaria la existencia de esta villa en tiempo de los godos.

Sampiro, el monge de Silos, el arzobispo D. Rodrigo, Juan de Mariana y demás historiadores denota, guardaron un silencio absoluto sobre acontecimiento tan maravilloso, que no dejaria de hacerse célebre, lo mismo entre los moros que entre los cristianos, y que no era para omitido, si llegó á los oidos de alguno de aquellos con recomendacion mediana de autenticidad. Pero debe disculpárseles, por no hallarse en la antigüedad gótica memorias históricas de Madrid; y sin duda juzgaron que la tradicion era testimonio algo débil, cuando, no sirviéndole de apoyo ningun monumento fidedigno, llegaba á la posteridad al través de edades heterogéneas, que no se habian desceñido la espada y soltado la lanza, ni tenido sobre muchas comarcas más que una posicion precaria y fugaz, como escribe un autor moderno.

El Presentado Pereda se apoya en la tradicion de los viejos, que tal vez los otros calificaron de menos genuina, por considerarla desnuda de las cualidades que ellos desearan tuviese para hacer fé ó inducir á la probabilidad; pero nosotros creemos que no fué solamente la tradicion quien ilustró al Presentado Pereda, sino que esle dudó de las noticias de Luitprando, se resguardó con la tradicion, y no quiso citar el supuesto cronicon, forjado por el oscuro P. Roman de la Higuera, capaz de enturbiar todas las historias.

Las palabras de este último estan conformes en el espiritu con las mas importantes del Presentado; son las que dicen relacion al prodigio, que es lo que piadosamente se debe acatar y venerar en la narracion del sucaso, y solo difieren algun tanto en las circunstancias, por la calificacion de muzárabe que el P. Roman da al caballero D. Garcia,.y que le niega el Presentado, porque, á ser muzárabe, hubiera vivido entre los moros, que no se cuidaron por lo general de perseguir á los cristianos. Porque inundada España de sarracenos, traidos por el conde don Julian por sus desavenencias con D. Rodrigo; fugitivo ya este rey; destrozado su ejército con la mayor parte de la nobleza, que gemia cautiva implorando la compasion de los tiranos, no quedaba otro remedio á los españoles, ni

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