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Sin señal ni bandera ni estandarte
En ellos, de entender lo que eran rudos;
¿Y cómo (dijo al conde) estan deste arte,
De cuyos estos son por si tan mudos?
Miró, y viendo por los que el Rey deccia,
Assi el destos que oys le respondia.
Señor, estos escudos tan ornados,
Que estan de oro gentil resplandecientes,
Que de toda divisa despintados
Estan, bien que son clares y excelentes:
Son de muchos linages señalados,
Que no estan ya en memoria de las gentes.
Passó la edad su punto, y la malina
Los nombres le quitó con su neblina.
Asi mirara el Re? como admirado
Los linajes de España á cada banda;
Mas fué en esto á cenar importunado,
Que ya se le enfriaba la vianda.
Dexo otros mil y mil que no he contado,
Mas claros en valor claro anda,
Sin poder, no en diez noches, mas ni en ciento,
Tener de los demás conocimiento.
Pero volvió, al salir, á una pintura
Los ojos cuando alli passando vino,
Que una oficina de armas propia y pura
Parecia: á un lado estaba un gran molino,
Que siempre dando vueltas se apresura,
Que por mil vias, y no por un camino,
Unas hermosas mozas y adornadas
Cada una á él con su carga iban cargadas.
Y se vian estar alli domo herreros, • Muchos grandes varones martillando,
De un monton (como un chaos de armas severos
Unas y otras pastas del sacando):
Et Rey que no desto otros letreros,
El rostro tornó al conde, preguntando
Qué era aquella pintura tan contenta,
Dió della el conde al Rey aquesta cuenta:
Señor, el monton de armas juntamente
Que ves aquel rincon aun no labradas,
Son las que en la divina y alta mente
Está que han de salir determinadas:
Los que estan martillando, son la gente

Qih despues harán cosas señaladas,
Y obrando y martillando ellos su historia,
Para si harán armas, honra y gloria.
Y las llenas de muchas gentilezas,
Esas mozas hermosas tan pintadas,
<Jua cou lo que estos obran sus proezas,
Por mil vias al molino van cargadas:
Son de unas y otras formas las riquezas
Que llevan las hazañas señaladas,
A las que dan color y lustre dino,
Llevándolas como armas al molino.
Y el molino es tiempo apresurado,
Que está siempre volviendo y volteando,
Y haze lo mohoso y mal limado,
Vulviendoá estar como armas relumbrando:
Asi que trabajando un hombre honrado
Las riquezas y el tiempo vuelta dando,
Aunque oscura esté y muerta aora su llama,
Harán linajes y armas de gran fama.
El Rey fué loando mucho esta pintura,
Donde tenia la cena aparejada,
Uii quanto'el aire, el mar y la verdura
l)n la tierra sostiene en su morada:
Mas por un rato aquel que esta lectura
Le es grata, y le deleita algo, y le agrada,
Me consienta que huelgue en esta venta,
Pues tambien lo querrá á quien no contenta.

A todos los que venian con el rey, se les hizo honrado hospedaje de posadas y comidas para ellos y para sus criados y caballerias: las mesas tan llenas de viandas,que mostró el duque la magnanimidad suya y la estimacion debida á tal huésped.

Al dia siguiente hubo toros y juegos dacañas de solos los caballeros de Guadalajara, porque estaba la ciudad tan pohlada de ellos, y habia tantos caballos y estaban tan diestros, que de la noche á la mañana se ordenaba un juego de cañas, y lo mismo era romper lanzas que tornear y justar, sin mas prevencion que querer. Asi se esplicael cronista Nuñez de Castro en la página 173 de su historia.

Al otro dia, despues de los toros y cañas, tuvo el duque D. Diego una lid de animales feroces para festejar al rey,

añade el mismo cronista, que podia hacerlo con faciliad, porque tenia para ostentacion de su grandeza una casa de fieras, donde criaba leones, tigres,onzas y otros animales de este género. Hizose en la plaza del duque una empalizada, y lucharon dentro de ella un leon y un toro; arremetieron el uno al otro, y parecia que al primer choque se habian de despedazar; y no fué asi, que ambos salieron vivos: acabada esta lucha, se retiraron ambos sin volver mas á acometerse.

Otro dia tuvo una justa real, con su tutela y premios costosos, espectáculo muy vistoso y en que los de Guadalajara ganaron mucha fama en la opinion del francés. Concluyéronse las fiestas con un torneo de á caballo, cosa muy lucida: omitimos hablar de las músicas, bailes, danzas y demás regocijos con que el duque D. Diego obsequió al rey de Francia, en gracia de la brevedad. Y dice la Historia pontifical, que compuso el doctor Gonzalo de Illescas, que le presentó al rey Francisco I, el duque mencionado, tan ricas y costosas joyas, que no se las pudiera haber regalado mejores el emperador. Dióle tambien hermosos caballos con ricos jaeces bordados de oro y plata de chapeiia, mulas muy lucidas con guarniciones y gualdrapas de terciopelo, pájaros de caza de cetreria, admirables halcones, gerifaltes, saires y neblies, perros de caza y cazadores muy diestros en la monteria y cetreria, piezas de brocados, telas de oro y plata y granadas de polvo, con otras cosas de este género.

El Sr. Hernandez de Alarcon, reconociendo la grandeza y escelencia de esta casa, trató de casar á su hija única doña Isabel con D. Pedro Gonzalez de Mendoza, sobrino del duque del Infantado, hijo de D. Alvaro, su hermano, y de doña Teresa Carrillo: hiriéronse los tratados matrimoniales con gran solemnidad, siendo presencial el rey Francisco I, quien lo autorizó.

Salió el francés de Guadalajara dando las debidas gracias al duque del Infantado por la magnefícencia de tan espléndido hospedaje, y dijo que la mayor grandeza que habia visto en España de cuanto tenia el emperador, era tener un vasallo tan opulento como el duque del Infantado, y una ciudad tan lucida, poblada de tan ricos magnates, como Guadalajara. Luego que partió el rey de Guadalajara, sucedió que, sacando del palenque al'leon que habia luchado con el toro, se saltó, y en cuatro saltos se puso en el patio del duque: atemorizáronse todos al ver al leon: solo Diego de la Serna Bracamente, queá la sazon hacia el oficio de mayordomo mayor del duque, hombre de gran corazon y escesivas fuerza;) y notado como valiente, viendo al leon suelto y en disposicion de despedazar á alguno, tomó el hachon encendido que ardia en la sala, porque eran las nueve de la noche, y llevado de su valor y esfuerzo, con un ánimo mas que temerario, metió la mano á la espada, y bajando la escalera para estorbar que el leon subiese, se encontró con él, y encandilándole con la luz, le atemorizó con el fuego, le asió de la melena y le bajó al patio, y sacándole del palacio, le encerró en la jaula con admiracion de todos. El duque alabó mucho su denuedo y gallardia por haber sujetado á la fiera.

El emperador Cárlos I condecoró al duque D. Diego Hurtado de Mendoza con el collar de la insigne órden del Toison de Oro, siendo el primer señor de la casa del Infantado que le tuvo, y uno de los veinte caballeros de esta órden que reservó al César para elegir en 1516 en el capitulo celebrada en Bruselas.

Dia U.

L'i indicacion que hicimos hace pocos dias, de haberse confirmado el privilegio de absoluta franqueza á favor de los vecinos de Sepúlvedaen las Córles de Búrgos de 1379, nos conducen á hablar hoy de ellas, porque las peticiones que presentaron los procuradores fueron respondidas por D. Juan 1 en este din 11 de agosto del mismo año. Fernandez, en la Historia de Plasencia, desde la página 80, imprime parte de estas peticiones, confundiéndolas con el ordenamiento de las leyes sobre caballeros armados, ropas que debian vestir ellos, sus mujeres y escuderos, pragmática de lutos y contribuciones municipales del lugar donde el rey se hospedase. Este ordenamiento se hizo y publicó á voz do pregon tres dias antes, y despues, en dicho dia 11, se devolvieron las peticiones respondidas por el rey.

Sus ejemplares estan algo varios en las copias antiguas que hemos visto,sacadas de lasque existen en el real monasterio de San Lorenzo, y que se conservaban entre los »olúmenesde D. Luis Salazar y en el archivo del monaste'rio que fué de San Martin en esta córte; pero Toledo es quien guarda en el suyo estos documentos originales, y de ellos resulta que las peticiones fueron 37. En estas se nos insinúa cómo el rey, antes de ser coronado en Burdos, fué armado caballero, en memoria de cuyo solemne acto perdona á todos los delincuentes hasta aquel dia, eseepto los delitos de alevosia y 'raicion, y absuelve absolutamente á los deudores al fisco real por penas pecuniarias ó atrasos. Quitó asimismo el derecho que como soberano le correspondia en el cuño de la moneda, para que con este alivio se acuñasen maravedises, de que habia suma f..lta. Volvió la audiencia real al estado que tenia en tiempo de su pad re D. Enrique II. Dictó leyes politicas para poner en bue n órden la concurrencia á su córte y libertarla de vagos, renovando los aranceles de cancilleria, ministros de just /cia y escribanos.

Mandó que se reconociese en su audiencia la legitimidad con que cobraba en algunos lugares el voto de Santiago. Coartó prudentemente algunos escesos del fuero eclesiástico. Confirmó las hermandades del reino. Arregló la cobranza de las rentas del Estado. Moderó el cargado repartimiento de la sal, que se hacia por todo el reino desde que su padre se hubo apropiado todas las salinas.

En /ín, en todas las respuestasá las citadas peticiones te descubre el talento, la rectitud, prudencia y piedad con que entró á gobernar este gran rey, á quien en mediode su celo, ac tividad y esmero por la causa pública, negó el rostro la fortuna en repetidas ocasiones, hasta quitarle á fuerza de sentimientos la corona, al cabo de poco más de diezaños que con tanto derecho se la habia ceñido.

• Oia 12.

Dos cuadernos de Córtes celebradas en tiempo de don Fernando IV, rey de Castilla, y en que se contienen ciertas leyes harto notables, hemos hallado con una misma fecha del dia de hoy, 12 de agosto, ambas en Valladolid, aunque en diferentes años, pues las primeras corresponden al de 1295, y las segundas al de 1301. Sus contenidos son muy semejantes; lo que nos hizo dudar si habria alguna equivocacion en la fecha del año en alguno de los traslados ó copias antiguas. Pero habiendo visto el original de las primeras, que guarda en su archivo la villa

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