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digas delante de Cayetano que no hay Providencia (().

En esta iglesia hay un altar dedicado al Smo. Cristo de Balaguer, y al lado del Evangelio un mausoleo pequeño, en memoria de la fundadora doña Ana Quintea y Cardos (2).

El rey D. Fernando VII cedió esta casa á la comunidad de Padres Franciscanos Descalzos (Güitos), los cuales á los principios fueron mal recibidos en aquel barrio, porque no podian repartir tanta limosna como los padres teatinos.

La exhalacion quecayó en la cúpula principal de este templo en la tarde del 26 de julio del presente año, originó un voraz incendio, que arruinó la linterna y casi toda la media naranja.

. Día 8.

El corazon benéfico del rey D. Alonso VIII, llamado el de las Navas por aquella tan célebre victoria que consiguió de los moros, cerca de las Ncvas de Tolosa, estuvo siempre atento á procurar por todos los medios posibles las utilidades de sus vasallos. Su reinado es uno de los mas abundantes en gracias y mercedes para cimentar la felicidad pública y aumento de la poblacion; viniendo á si muchos de los lugares que se habian separado de la corona de sus mayores, y que buscaban en su benignidad el patrocinio y acogimiento que no hallaron en otros potentados de aquel tiempo (de que suministra buen ejemplo la provincia de Guipúzcoa en el año 1200), dió considerable estension á sus Estados. Sepúlveda, poblada y murada con el mayor esmero en el siglo anterior, y cu- (1) Este fué uno de los rasgos nobilisimos de la duquesa, porque supo que el presidente del Consejo, esoelentisimo almirante duque de Veragua, marqués de la Jamaica, habia mandado cercenar algunos gastos en la funcion, diciendo que habia que hacerlo asi, porque iba faltando la Providencia y era preciso atender a los gastos del patronato.

(2) Esta señora está sepultada en el cementerio general estramuros de la puerta de Fuencarral, en un nicho perpétuo, cuyo ataud solo encierra ya ceniras. : .

yo fuero habia sido la norma para dictar leyes, no solo á los soberanos de Castilla, sino tambien á los de Aragon y Navarra, se iba insensiblemente despoblando, á causa de que las guerras exigian la inescusable circunstancia de contribuir sus moradores con sus personas y bienes á sostenerlas. Muchos de sus vecinos habian desamparado el distrito de sus murallas, por creerse exentos de las contribuciones viviendo en los pagos y aldeas; pero precisándoseles á la contribucion personal y real del mismo modo que si tuviesen casa dentro de la villa, se hacia mas dura su condicion, unido á aquella el trabajo y labor de sus heredades; de suerte que no solo se notaba despoblarse Sepúlveda, sino tambien sus arrabales y campiñas.

En este estado, ocurrieron los vecinos á la piedad de D. Alonso VIII, y haciéndole presente sus continuos servicios y la decadencia en que se hallaba la poblacion, dió el rey nuevas disposiciones para que se lograse restablecer en su antiguo estado el vecindario de la villa, concediendo absoluta franqueza de todo pecho y tributo á cuantos tuviesen casa poblada dentro de sus muros por todo el año, no imponiéndoles otra carga para el Estado que la de ir á la hueste cuando el rey fuese personalmente, conforme mandaban las leyes antiguas de Castilla.

Espidióse esta gracia el dia 8 de agosto del año 1201, hallándose ü rey en la villa de Ayllon; y fué de tan buen efecto, que D. Juan el I reconoció su utilidad y las razones que habia para mantener á Sepúlveda en su posesion, á instancia de los procuradores del reino en las Córtes que celebró en Burgos, año 1379, luego que sucedió en la corona á su padre.

D. Enrique II despachó privilegio rodado, insertando á la letra el anterior, y firmándolo en otro dia semejante 8 de agosto del mencionado año.

Ambas fechas son muy notables para nuestra diplomática, y no lo es menos hallarse en este último privilegio, entre los confirmantes, D. Beltran Claquin, condestable de Francia, llamándose vasallo del rey; pues prueba que aún se mantenia en Castilla, desde que habia pasado á ella con sus tropas auxiliares en favor del espresado don Enrique I I contra su hermano D. Pedro. Tambien se llamaban vasallos del rey, entre los confirmantes, el hijo del

- «e Portugal, D. Donis, señor de Alba de Tormes; y don

Pedro de Aragon, marqués de Villena, señor de Mivagorza y de Dénia.

En este dia del año 1361, sucedió que, habiendo establecido el rey D. Pedro de Castilla, apellidado el Cruel, sus reales frente de Azofra, pueblo pequeño cerca de Aragon, á donde iba á hacer la guerra , se le presentó un venerable sacerdote de Sanio Domingo de la Calzada, pidiéndole audiencia. El rey se la concedió, y aquel con el mayor respeto le habló, declarándole una revelacion misteriosa que habia tenido, reprobando las injusticias que cometia con sus vasallos, apercibiéndole con un fin desastroso. Irritado el rey D. Pedro contra el sacerdote, le mandó arrojar al fuego delante de su ejército, viendo desde su pabellon cómo la llama le sofocaba y consumia.

Origen de los mariscales de campo.

Reinando D. Juan I en Castilla, estableció en este dia del año 1383, antes de salir á campaña, la clasede mariscales y los modernos maestres de campo, sometidos al condestable. El mariscal era un justicia en los ejércitos reales, para proveer el campamento de agua y de leña. El primero que obtuvo este empleo fué D. Fernando Alvarez de Toledo, señor de Valde-Corneja, progenitor de los duques de Alba. Despues fueron los reyes confiriendo este cargo á diferentes caballeros, que unos se denominaron mariscales de Castilla, y otros de Leon, y algunos de Andalucia, por donde á la sazon se hacia la guerra. En Navarra tuvo principio este mencionado empleo de mariscal en tiempo del rey D. Cárlos II de aquel reino, en 1388, siendo el primero que le obtuvo D. Felipe de Navarra, nieto de aquel monarca. Con estos honores animaban los soberanos á sus soldados y autorizaban sus ejércitos. Hoy el uniforme de los mariscales de campo es el mismo de los tenientes generales, con solo un órden de bordado en las vueltas y en la faja. En la armada se denominan jefes de escuadra, y usan el mismo uniforme.

Tambien en este dia del año 1578 recogieron los portugueses el cadáver del rey D. Sebastian, que estaba insepulto en los campos de Africa desde la desgraciada batalla del dia 4, en que fué muerto de un mosquetazo que le dispararon los moros, cuando fué á poner en el trono al rey de Fez y d« Marruecos con un insignificante ejército de 17,000 combatientes. En esta accion adversa leneció gran parte de la nobleza portuguesa, y otros quedaron en poder de los mahometanos: asimismo murió tambien el rey Muley y su hermano el de Marruecos: el primero, ahogado en las corrientes de un rio caudaloso; y el segundo, en la litera que le conducia, porque estaba enfermo. La refriega duró cinco horas, sostenida con ardo r por los portugueses. El rey Felipe II de España, que se hallaba en el monasterio de Guadalupe, desechó esta alianza, aconsejándole hiciera lo mismo al rey D. Sebastian, qiie tambien estaba en Guadalupe, á cuyo dictámen se asoció la abuela del último de estos monarcas y su tio «I cardenal D. Enrique.

Dia 9.

Mucho tuvo que reformar en sus Estados D. Alonso XI, despues que, llegando á la edad para gobernar por si el reino, halló innumerables abusos introducidos en el tiempo de su tutoria y de la privanza de Alvar Nuñez , que por sus escesos contrajo en la boca del rey y de todos los vasallos el feo nombre de traidor, como prueban varios diplomas y escrituras de aquellos años. Algunos de estos abusos se cortaron en las Córtes de ValladolH de 1325, donde se entregó al rey el gobierno de la monarquia; pero no cesó por esto de llamar continuamente á las Córtes para deliberar con maduro consejo sobre varios puntos que exigian pronta reforma.

Entre ellas son, desde luego, unas de las mas célebres, las tenidas en esta coronada villa de Madrid en el año de 1329, y cuyo cuaderno de peticiones, que llegaron al número de 89, fueron respondidas por el rey en este dia 9 de agosto, mandando que el traslado de ellas se pasase á todas las ciudades y villas cabezas de partido, para que sus deliberaciones tuviesen fuerza de ley, y por consiguiente, se uniesen como tales á las municipales de los pueblos dándoles valor y observancia con preferencia á ellas.

Unas circunstancias tan atendibles han hecho que todos los jurisconsultos de los siglos XIV y XV hayan reconocido este cuaderno como uno de los primeros códigos de leyes castellanas; asi que en varias Córtes posteriores se renueva el precepto de que se siga. Arias, Balt.boa.Bustamante, el relator Dhz de Toledo, y, en fin, cuantos comentaron nuestras leyes hasta los Reyes Católicos, hacen muy particular memoria de las que comprende , no siendo menos recomendable el que sus constituciones tengan un lugar distinguido y continuado en las recopilaciones que se publicaron en el reinado de aquellos monarcas y en los tiempos siguientes. Recorrer aqui cada una de estas peticiones y respuestas, seria cosa dilatada. Ellas merecen de justicia que se impriman , para que los juristas vean en su fuente la ley que ahora solo leen en estracto en las Ordenanzas Reales y Nueva Recopilacion , ó en otros cuerpos legales de que ya tenemos noticia. La legislacion rie 1). Alonso XI es, sin disputa, la fundamental de la mayor parte de la que al presente rige. No es tumultuaria, no es vaga, es reflexionada y es constitucional de nuestra monarquia. Quien no lo crea, registrela y reflexiónela con madurez, y hallará en ella los fundamentos de esta proposicion.

Día 10.

En una de las noches de agosto del año 261, en que se veian iluminados los jardines del suntuoso palacio de Galieno, y los ecos armoniosos de la música resonaban por los aires; mientras que la grandeza romana era obsequiada en un espléndido banquete, donde alternaban el lujo y la belleza; mientras que en aquella bulliciosa orgia se prodigaban aplausos al emperador Valerio por su decreto terrible de esterminio lanzado contra el cristianismo, en cuyo cumplimiento iba á ser decapitado el pontifice máximo Sisto II, significando con esto herir la cabeza de la cristiandad, subia triste, silencioso, por el monte Celso, protegido de la oscuridad, entre la fatiga y el recelo, un jóven que cargaba sobre sus hombros un saco: este jóven no era otro que Lorenzo, el diácono del pontifice y natural de nuestra España, y segun la tradicion, hijo dé la esclarecida Valencia ó de Huesca, el cual, conociendo que iba á ser tambien sacrificado, andaba en busca de los pobres para repartir entre ellos los escasos tesoros y alhajas de la Iglesia, objeto de la rapiña de los tiranos.

Alli, en el monte Celso, tenia su habitacion una matrona ilustre, denominada Cirila, en cuya cueva se habian guarecido muchos cristianos fugitivos de la cruel persecucion que contra ellos se habia suscitado. Aquella nom'!

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