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mogénito heredero D. Carlos, y muera Rebolledo, que era D. Rodrigo, camarero y gran privado del rey, á quien aconsejaba contra su hijo.

Algunas de estas circunstancias se omiten por Zurita: hablando de la libertad que el rey dió al principe por estas instancias, dice que fué determinada en Zaragoza á 25 de febrero; pero por la carta que la reina escribió á los conselleres de Barcelona á 4 del mismo mes, consta que á sus súplicas estaba ya resuelta, y que partió al dia siguiente á Mordia, á cuyo castillo se le habia pasado, para sacarlo de 61 y acompañarlo en persona á aquella ciudad.

Por esta nueva se cantó el Te-Deum en la catedral, y aquellos esplicaron su alegria, poniendo al márgen de la relacion estas palabras: tune comise albescit cum sánela noverca quiescit. La carta que les escribió el principe dándoles las gracias por estar ya en libertadá su ruego, es datada en Morella á l.°de marzo; y asi no les avisó de esto desde Trahiguera, á 3 de dich'o mes, yendo á Barcelona con la reina, como espresa Zurita. Tambien dice este historiador que la jura solemne del principe se hizo en Barcelona en el dia de San Joan, á 24 de junio; pero por la relacion original conservada en su archivo consta que fué en 30 de julio, haciéndose las funciones públicas en los dias 1, 2 y 3 de agosto, y se le reconoció con todas las prerpgativas de primogénito y heredero de la corona, consintiendo su padre, en virtud del capitulo 7 de la concordia otorgada por la reina entre el rey y los catalanes, siendo el primero del brazo de los nobles que le prestó homenaje el conde de Pallás.

Tampoco refiere Zurita la primera embajada que, estando en Barcelona el principe, le envió su primo el rey de Castilla por D. Diego de Rivera, el cual lo espuso en 8 de mayo, dándole cuenta de lo que habia ejecutado para mantener en su obediencia el reino de Navarra, y lo que prometia hacer en su socorro. Últimamente, conviniendo en que murió á 23 de setiembre del mismo año este desgraciado principe, y relacionando menudamente sus bellas prendas de costumbres é ingenio, omite que fué depositado su cuerpo en la catedral de Barcelona, donde se custodió en una urna.

El puente de San Boy, Una memoria absolutamente olvidada por los historiadores es de la que vamos á tratar en este dia. Redúcese á que el rey de Aragon D. Pedro IV de este nombre confirmó en su. real diploma, dado en Barcelona á 3 de agosto de 1337, la tarifa de los derechos que el magisterio municipal de dicha ciudad habia impuesto sobre todos los que transitasen sobre el puente que acababa de construirse en el rio Llobregat, junto al lugar de San Boy y á dos leguas distante de Barcelona. En este documento, que se traslada en él registro segundo de las gracias de aquel monarca, conservado en su archivo, parte segunda, fól. 188, se espresa que ninguno debia pagar el portazgo mas de una vez en un mismo dia; declarando exentos de todo derecho los moradores del mencionado lugar de Boy y de los demás pueblos inmediatos, porque tal vez contribuyeron para su fábrica con personas y bienes.

En la tarifa que menudamente se especifica y traslada alli, se observa la mas prudente y natural equidad, hablándose del tránsito de ganado mular y caballar, asnal, vacuno, lanar y de cerda y de las caballerias de silla montadas ó desmontadas. Es reparable que no se nombre carruaje de ninguna clase en toda la tarifa, lo que acaso podia ser porque ningun trasporte de géneros se hacia en aquel tiempo en ruedas, ó que no pasaba por este puente, pues ignoramos del todo la forma de su construccion, ni memoria ha quedado del lugar fijo adonde eslavo, no conservándola tampoco los moradores de aquel pais. Lo cierto es que aquel diploma nos prueba su existencia en el siglo xiv; siendo creible que algunas avenidas fuertes se llevasen toda la fábrica en tiempos posteriores, habiéndose despues reparado esta pérdida por medio de dos barcas que acaso existan todavia, llamada la una barca de San Boy y I a otra barca del Pras.

Carta de D. Juan II á los castellanos.

La crónica de D. Juan II, al año 1439, cap. 287, esplica cómo despues de las vistas que tuvieron el infante don Enrique y el rey de Navarra, su hermano, en el campo cerca de Tudela, para acordar el modo con que deblan cortarse los muchos escándalos y alteraciones que se advertian en todo el reino, se retiraron á Medina del Campo e! rey de Castilla y la reina su mujer, llevándose consigo al de Navarra, al principe y á muchos de los prelados, condes y caballeros que estaban con el rey en Olmedo: de suerte que el número de personas que formaban esta c.omitiva pasaba de 5,000. La entrada del rey en Medina dei Campo con todos los de su córte fué en 2S de abril del mencionado año, segun asegura el cronista, y alli permaneció hasta octubre, en que, con el fin de ajustar las desavenencias con el condestable, se trasladó á Castromuño, por estar asi concordado.

En este intermedio de tiempo sobrevino un acaso de qu« no se hace memoria alguna en la historia. Entre las muchas quejas que dieron los cortesanos á D. Juan el II, fué una de ellas, y de suma consecuencia, la de que hsbia enagenado, é intentaba todavia, é inconsideradamente, muchas ciudades, villas y lugares de la corona. Sin duda este era panto en que se apoyaba la cabilacion de los que seguian el partido contrario del rey, y por eso pensó en justificarse , si bien dió á todos los pueblos cabezas de los reinos y de voto en Córtes la siguiente: «Yo el rey mando «saludar á vos.... Fago vos saber que á mi os fecha rela«cion que algunas personas movidas con mal propósito, á «fin de escandalizar las cibdades é villas de mis regnos, «é descobrir zizania é discordia en ellas, é poner toda inudignacion entre mi é ellas, han divulgado é dicho algu«nas cosas en mi deservicio, é en gran rlanno é indignaDcion de los dichos mis reimos é sennorios, especialmente «diciendo que yo habia dado é entendido dar algunas de •imjs cibdades é villas de mis regnos é sennorios de «mi corona real á algunas personas, é otras muchas «cosas cerca de esto fingidas, que no son verdaderas: Et «como quier que algunos de vosotros á esto no ayades «dado fé, porque no es ansi, nin la razon lo sufre, en «otras partes podria ser que los movimientos é escándanlos en mis regnos levantados, que habrán puesto algn«nas dubdas, aunque en mis leales é fidelidades que me «deben, debrian ser escusadas: E porque vosotros seades «avisados con lo tal, se dixere ó sepades mi intencion en «esta parte, é la verdat, por la presente vos certifico é «prometo por mi fé real, que nunca por mi pensamiento «lo tal pasó, ni lo entiendo facer, ni dar ni apartar de mi «corona real las tales cibdades é villas, ni sus tierras é «términos; é si ansi fué dicho por las personas que lo tal «dixeron con mal celo é propósito, á fin de vos facer «errar et posponer la fidelidat é lealtat que me devedes, «en lo cual todos tiempos devedes acatar, é mirar segun osodes temidos; vosotros podedes estar seguros que yo unon daré lo tal, cerca de lo qual mas larghmente fable «con los Procuradores de las dichas cibdadesé villas de «mis regnos, declarándoles el fecho de la verdat, é fago «multo en satisfacer porque soy el Rey. Dada en Medina «del Campo, tres dias de agosto de mil é quatrocientos é «treinta é nueve anno. Yo el Rey. Yo Asensio Rodriguez, «doctor de Laguna, lo fiz escrebir por mandado del Rey «nuestro señor.«

Esta carta circular reconcilió en parte los ánimos de los castellanos, y es muy notable por las circunstancias de aquella época.

Dí. «.

Una de las cosas mas curiosas que se presentan para el estudio de nuestras antiguas costumbres, son sin disputa los procesos de las Córtes celebradas en Aragon por sus reyes desde el siglo XIII: los cuales se guardan originales en el archivo de la diputacion , que está en Zaragoza, formando algunos de ellos volúmenes de esInordinada magnitud. Uno de estos es el proceso de las Córtes que el rey católico D. Fernando convocó desde Búrgos, con llamamiento espedido en este dia 4 de agosto de 1495, para la ciudad de Tarazona. Indicalas Zurita en el libro II de la historia de este rey, cap. 12, hablando únicamente de la proposicion que en ella hizo para exigir del reino el servicio que le otorgó de 200 hombres de armas y 300 ginetes, mantenidos á su costa, por tres años, para defender la tierra contra la invasion del rey de Francia por el Rosellon, nombrandolos siete capitanes que señaló el rey para su mando, refiriendo que su dió poder á cuarenta y ocho personas para insacular los oficios del reino: que se eligieron ciertos comisarios que i nvesligasen los fuegos de que constaba cada pueblo de Aragon, para repartir las sisas, de que habia de mantenerse aquella tropa: últimamente, se suspendieron por diez uños las hermandades que ejercian las ciudades y villas, sustituyéndose el fuero de la justicia criminal, establecido en las últimas Córtes de Zaragoza. Todo esto se halla menudamente esplicado en dicho proceso, donde se leen las condiciones con que se alistó aquel cuerpo del ejército; las armas que se dieron á cada uno de los soldados, y la revista que de ellos se hizo en la plaza de la Seo de Zaragoza, levantándose un hermoso tablado, durando varios días esta funcion, por prestar todos solemne homenaje en manos del diputado. que se nombró para ello, y asimismo el tiempo y lugares en que hicieron su servicio, hasta cumplidos los tres años; de los 48 insaculadores, y los que salieron por suerte la primera vez que este acuerdo de Córtes se puso en práctica. Igualmente dice quiénes fueron los comisionados para numerar los fuegos de todo el reino, y ge traslada lo que resulta de esta investigacion para saber su poblacion verdadera en aquellos años. Esta nomenclatura es muy dilatada, y por consiguiente inoportuna para insertarse aqui: solo notarémos que empezó á hacerse la investigacion por la villa de Alfocea, espresándose los nombres de las cabezas de familia, y que Zaragoza constaba de 1937 fuegos.

Insertábanse tambien las leyes y providencias que se establecieron para el nuevo juzgado criminal, y prometiéndose que, concluidos los dichos años, volverian las ciudadesy villas á usar de las hermandades. Además de todo esto, que indica Zurita, constan en el proceso de estas Córtes las disposiciones que se tomaron para acuñar moneda de plata y menuda, porque habia falta de ella; la creacion de oficiales para la córte del justicia de Aragon; las mercedes que se hicieron para D. Alonso de Mur por los servicios que su padre D. Juan habia hecho a la corona; la absoluta donacion que el rey hizo á la ciudad deZaragoza de todo el caserio y lugar que habian ocupado los judios, que acababan de ser espoliaos de ella pocos años antes, con el castillo de Cuatro-Torres donde estaba la cárcel, cuyo edificio y encierro confinaba con la célebre calle del Coso, diciendo el rey que lo hacia para dar mayor estension al pueblo; y por último, despues de varios decretos, concluia el proceso con espresar las veces que, sin embargo de lo insinuado por el rey para que cesase el sueldo de la gente, por hallarse en treguas con el de Francia, no quiso el reino licenciarla, á fin de tenerla pronta al servicio de tan gran monarca. Es notable que se diga aqui la causa de haber finalizado las Córtes en 19 de octubre: fueron continuas las protestas del brazo de ciudades por sus fuero«, y del eclesiástico por sus inmunidades.

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