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Sepultado el cuerpo del Apóstol en aquella capilla subterránea, los discipulos empezaron á consagrar el sitio con cánticos é himnos. Alli permaneció por muchos años, hasta que, sucediéndose unas persecuciones á otras, ya de gentiles, ya de vándalos y suívos, que se enfurecieron por aquella parte, llegándose á borrar la noticia del sitio determinado donde el santo Apóstol tenia su sepultura, sin quedar otra idea, sino la de que estaba sepultado en una urna de mármol y debajo de unos arcos de piedra. De este modo, aquel sitio tan frecuentado llegó á ser una inculta selva.

Dia 26.

Nació en Toro D. Juan I I el dia 24 de julio de 1405, para esplendor de España, y en este dia 26 del mismo fué bautizado solemnemente. La muerte de su padre Enrique III, ocurrida des años despues, facilitó su ascenso al trono en la tierna edad de cuatro años, cuya aclamacion solemne con pregones y estandartes dió origen á la que en nuestros dias se acostumbra. No se vieron en su menor edad aquellas turbulencias y continuas disensiones acaecidas en el tiempo de otras tutorias.

Es un rasgo inmortal para la historia el desprendimiento que hizo su tio D. Fernando, de la corona que los grandes y señores le ofrecian. Admitió la administracion del reino como tutor juntamente con la reina doña Catalina , solo á fin de conservarlo con la debida tranquilidad para su sobrino. Brilló poderoso y prudente en su gobierno, igualmente que magnánimo al tiempo de cederle. La frecuencia de los desafios con que se abrasaba entonces el reino, y con especialidad la nobleza, no habia podido ser reprimida por las continuas leyes y establecimientos dirigidos á cortarla.

La mas leve queja era suficiente ocasion de un riepto y de que los hombres dispendiasen con profusion el alto precio de sus vidas. Un carácter en todos ramos tan heróico como el de D. Fernando no podia mirar con indiferencia tan bárbaro abuso; y cuando la estragada politica y costumbres de aquel tiempo no le permitiesen de una vez arrancarlo, logró por lo menos reprimirlo y contenerlo dentro de los mas estrechos limites. Asi aparece del ordenamiento que en el año 1409 promulgó como ley para

el arreglo de los desafios. En él, despues de hacerse cargo de las anteriores disposiciones de D. Alonso X en las Córtes de Nájera y D. Alonso XI en las de Alealá de Henares , relativas al asunto, las cuales no se observaban ó con.varios protestos se eludian, ordenó y previno que en adelante no pudiesen retarse sino en los casos y forma contenida en aquellas leyes, y que cualquiera que en adelante enviare ó llevare empresa ó reqüesta para matarse con otro ó reñir de suerte que pudiese seguirse muerte ó perdimiento de miembro, además de las penas impuestas por las mencionadas leyes, perdiese el retador por el mismo hecho todas las mercedes y tierras que tuviere, y saliese desterrado dal reino, incurriendo en pena de muerte á la tercera transgresion; pero el noble que no tuviese tierras ó mercedes, se mantuviese preso por un año y despues cumpliese el mismo destierro; y el villano retador incurriese en la pública pena de 100 azotes y perdimiento de mercedes del retador que antes se le adjudicaban.

Esta prohibicion se estendió expresamente á los estranjeros, sin duda porque, como se inflere de su contesto, solian pedirse por jueces en los desafios á otros reyes y principes estraños, obligándose ante ellos á cumplirlos bajo ciertas penas y juramentos. Hallábase el documento, y hoy todávia, en la biblioteca del Escorial, firmado de la reina y del infante, y su fecha solj anotada al márgen.

Pragmática del rey D. Enrique II.

Las revoluciones acaecidas en el reino con las guerras de los hermanos D. Pedro y D. Enrique, introdujeron tantos escesos é irregularidades, que no era posible de una vez terminarlos; y las precipitadas resoluciones que cada dia se tomaban para el debido arreglo, exigian poco despues e! que se modificasen ó absolutamente se revocaran. Con efecto, además de las variaciones dispuestas en las Córtes de Medina del Campo en 1370, de que ya hemos hecho mencion, vemos por una pragmática espedida en Alcalá de Henares por el mismo rey D. Enrique I I en el dia de hoy 26 de julio del citado año, igual alteracion por lo respectivo á la baja de la moneda. Asignóse por causal de esta providencia y de no haberse decretado antes la referida baja, el haber permanecido en España hasta aquel tiempo el duque Mosen Beliran y demás estranjeros que le acompañaban y habian servido al rey en la guerra contra su hermano; á los cuales siendo preciso pagar sus respectivos salarios y m?rceies, hubiera sido sin duda mas sensible para la corona ejecutarlo despues de bajar el valor de la moneda. Cesando, pues, este inconveniente con la ausencia de los franceses, se pasó á establecer que el real, que valia dos maravedises, no valiese en adelante más de uno, y el cruzado, que correspondia á un maravedi, no valiese más de dos cornados, dos m::: y dos meajas, lo cual asi se publicase á son de pregon.

Por la misma pragmática se estableció que, por cuanto el ordenamiento hecho en Toro y revocado en las espresadas Córtes de Medina del Campo, en razon de los comestibles, se hallaba ser útil al reino, su revocacion debia alzarse, puesto que despues de ella no podian tenerse á precios equitativos los dichos comestibles, ni se habia hallado mejora alguna. Ultimamente, noticioso el rey de que en muchas ciudades y lugares se habian hecho varios ordenamientos á fin de que no se sacasen á vender fuera de ellas los comestibles, lo cual acarreaba infinito perjuicio al comun de los vasallos; mandando tambien se pregonase y publicara, que sin embargo de los tales ordenamientos, fuese libre á todo ciudadano estraer y sacar los géneros para su venta por las provincias. El cumplimiento de esta pragmática fué particularmente encomendado á los alcaldes, merinos y oficiales de justicia; pero con todo eso, no alcanzó todo el efecto debido á su observancia, como veremos por documentos posteriores.

Voto de Madrid.

En estedia del año 1597, viéndose afligida nuestra coronada villa por los estragos de una epidemia cruel, hizo voto el ayuntamiento de celebrar todos los años la fiesta de Santa Ana con procesion general, concurriendo ambos cabildos.

Dia 27.

El lastimoso ejemplo de los continuos daños y calamidades que atraia al reino el tiempo de las tutorias de los monarcas, inspiró en el ánimo de los buenos patricios la resolucion de que en la menor edad de D. Enrique III no se entregasen las riendas del gobierno á señalados tutores, sino que este cargo se depositase en el consejo, segun hemos ya insinuado. En las Córtes de Madrid de 1391 l"gró esta resolucion todo el solemne efecto que el rey y los vasallos deseaban. Por la relacion que de ellas aparece, con fecha de este dia, del canciller del sello, Juan Martinez, se reconoce Id forma y solemnidad de este acto y las particulares providencias dirigidas al bien de la patria que alli se dieron.

El rey, á presencia de los infantes D. Ferrando, señor de Lara, duque de PeñaOel, etc., y D. Juan, duque de Valencia, juntamente con los de su consejo, arzobispos, obispos y maestres, condes, ricos-hombres, caballeros y procuradores, presentó un escrito con seis proposiciones, á cuyo tenor contestó Pedro Fernandez de Villegas en nombre de todas las ciudades y lugares de los reinos, en la forma siguiente:

A la primera: que todos recibian á D. Eurique por su rey, como primogénito de D. Juan I.

A la segunda: que sus procuradores estaban dispuestos á hacerle todos los pleitos homenajes que como buenos vasallos debian.

A la tercera: que en órden á la validacion del consejo, contenia en la ordenanza á este fin estendida, la cual rogaban al rey firmase y sellase.

Aprobaron asimismo la cuarta, porque no se daba á un blanco de moneda el valor de un cornado.

Segun lo que se les pedia en la quinta, otorgaron al rey la alcabala del maravedi y tres meajas, del mismo modo que cuando contenia seis el maravedi, y además de la moneda n'al que se l.¡ debia dar por el principio de su reinado, le concedieron otras cinco monedas.

A la sesta y última, sobre lo que se debia hacer con los que no habian asistido á las Córles, pidieron los procuradores que se les asignase plazo para que concurriesen con los debidos homenajes. Satisfechas asi las propuestas, les otorgase y jurase guardar sus respectivos privilegios, franquicias y fueros: lo cual el rey hubo por bien y ejecutó.

A consecuencia de otra solicitud de los procuradores, se dispuso que los que negasen al rey la debida obediencia, se alzasen e Mi alguna cosa, ó no viniesen á su llamamiento, perdiesen por el mismo hecho las mercedes y posesiones que ellos ó sus antecesores hubiesen tenido de los reyes, y no teniendo las dichas mercedes ó donaciones, quedasen los bienes del traidor á disposicion del consejo.

Levantándose en estas Córtes el marqués de Santiago, pidió al rey. que por cuanto su padre D. Juan habia hecho jurar y prometer en las de Guadalajara á los hijo-dalgos, prelados, maestres, etc., muchos de los cuales estaban presentes, que recibieran por tutores del reyá los que dejase nombrados por su testamento, y mediante que este no parecia, si habia acordado no fiar el gobierno á los tutores, sino al consejo, los relevase del juramento y pleito homenaje que habian hecho, y que todavia cumplirian si á su solicitud llegase disposicion acerca de ello; y que el rey, con arreglo á esta solicitud, los dió por libres y quitos de él una, dos y tres veces en la forma acostumbrada. Finalmente, los procuradores de Zamora, segun da la citada relacion resulta, hicieron especial juramento y pidieron la confirmacion de varias mercedes que fueron otorgadas. Sin embargo de las disposiciones arregladas en estas Caries, y del gobierno de Enrique III, sometido en ellas solamente al consejo que antes se habia nombrado, los abusos que introdujeron los poderosos, hicieron ver que este arreglo en nada mejoró á los tiempos de los tutores, ni produjo aquellas ventajas que se habia propuesto el patriótico celo de los buenos ciudadanos.

Dia 28.

Luego que Alfonso XI obtuvo por si e| absoluto gobierno de sus Estados, empezó á manifestar su innata propension á favor de los intereses de la Iglesia. No solo aprobó y confirmó aquel ordenamiento de sus tutores, hecho á continuacion de las Córles de Búrgos, que poco há referimos, en el que á su nombre, y á instancia de los

E relados, espidió despues de las de Valtadolid en 27 de ferero de 1326, sino que aun en este dia 28 de julio del mismo año les otorgó otro tercer ordenamiento, reiterándoles las muestras de su beneficencia y especial predileccion.

La causa impulsiva, segun de su contesto aparece, fué una providencia dada á peticion de los vocales de las citadas Córtes de Valladolid, para que, conforme á lo dis

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